"VENEZUELA NO ES UNA AMENAZA, VENEZUELA ES UNA ESPERANZA" #ObamaDerogaElDecretoYA

domingo, 5 de julio de 2015

Petrocaribe: 10 años de energía para la vida


Por: Adrián Figueroa León (*)
Petrocaribe es una iniciativa dinamizadora de la integración energética impulsada por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela con el liderazgo del Comandante Hugo Chávez Frías, cuya creación se produce en el marco del primer encuentro energético de Jefes de Estado y Jefes de Gobierno del Caribe celebrado el 29 de junio de 2005 en la ciudad de Puerto La Cruz –Venezuela, con el objetivo de asegurar la soberanía energética, el desarrollo integral y la unidad política de los pueblos caribeños y centroamericanos.   
   
Este organismo multilateral fue suscrito inicialmente por catorce naciones caribeñas; Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Grenada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Surinam y Venezuela.   A partir del año 2007 se incorporaron Haití, Honduras y Nicaragua, en el año 2008 ingresa Guatemala y su más reciente incorporación, en el año 2014 fue El Salvador.

Petrocaribe es una propuesta integral concebida bajo los principios de cooperación, respeto mutuo, solidaridad y complementariedad que promueve el suministro energético directo con facilidades financieras y sin especulación de las transnacionales intermediarias, adicionalmente contribuye con la ampliación de las capacidades de procesamiento, almacenamiento  y distribución de hidrocarburos, así como  el intercambio equitativo y justo entre sus países miembros para impulsar la participación socio productiva y elevar los niveles de calidad de vida de los pueblos.

Uno de sus principales retos es apoyar con el rediseño de una política energética que al mismo tiempo acompañe el desarrollo social para hacer frente a problemas generados por el sistema capitalista como la pobreza, las desigualdades sociales, la dependencia tecnológica, asimetrías en materia energética, entre otras situaciones que afectan la región caribeña y centroamericana, cuya población supera los 83 millones de personas.[1]

De esta manera, Petrocaribe desarrolla varios proyectos sociales directamente relacionados con el sector agricultura, educación y salud de los países caribeños miembros a través del fondo ALBA-CARIBE, para disminuir las importaciones de energía y la dependencia de los grandes centros del poder capitalista.

El petróleo y el gas –principales recursos de la matriz energética mundial- son bienes naturales que brindan oportunidades para la integración energética de los pueblos caribeños-centroamericanos, y es un tema prioritario de la agenda diplomática y la política exterior venezolana, lo cual se ha reflejado en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, el Plan I Plan Socialista de la Nación 2007-2013 y el Plan de la Patria 2013-2019.

En este marco de ideas, Petrocaribe a sus 10 años ha cumplido un papel fundamental aportando “energía para la vida”, convirtiéndose en un revolucionario mecanismo de unión de sus países signatarios, donde el suministro de energía se utiliza para el bienestar integral y sustentable de la región.  

Según datos aportados por el informe de gestión de Petrocaribe (2015)[2], algunos de los logros desde su creación, se destacan la compensación de 3.471 MMUSD de la factura petrolera con 3.018.829 toneladas métricas de alimentos y 10.621.035 unidades de productos; el desarrollo de proyectos socio productivos; el suministro energético a la población de los países miembros; la conformación y operación de 15 empresas mixtas en 12 países; incremento de la capacidad de almacenamiento y distribución de hidrocarburos; así como una capacidad de refinación de 135 mil barriles diarios que benefician a la región.

Petrocaribe asegura el suministro para cubrir el 35% de la demanda de los recursos energéticos que requiere la región. Actualmente provee hidrocarburos a 13 países signatarios, aportando un promedio de 88 mil barriles diarios para el año 2014 y un acumulado de 313 MMB entre el 2005 y el 2014.

Otro de los beneficios que contempla el Acuerdo de Cooperación Energética (2005)[3] consiste en el mecanismo de financiamiento con una escala que puede alcanzar hasta el 50% de la factura petrolera, dependiendo de los precios del barril de petróleo, con una tasa de interés del 1%.

El acuerdo energético señalado anteriormente, también prevé iniciativas en materia de transporte, logística, reparación, mantenimiento, infraestructura energética, almacenamiento y distribución de combustibles, formación, capacitación y transferencia tecnológica. 
  
El pasado 29 de junio de 2015, Petrocaribe cumplió 10 años y en ese contexto se llevó a cabo en Caracas en la sede de Petróleos de Venezuela el XV Consejo Ministerial de Petrocaribe con la finalidad de revisar los avances en materia de integración energética, así como los temas relacionados con los distintos proyectos en los ámbitos socio-productivos, geopolíticos, económicos, culturales y ambientales entre otros temas, que requieren respuesta colectiva y orientación estratégica ante la coyuntura regional.

Uno de los grandes retos que se plantea este organismo multilateral, consiste en seguir consolidando la propuesta de la Zona Económica Complementaria Alba-Petrocaribe, para profundizar en el comercio intrarregional, fortalecer los sectores productivos e impulsar el desarrollo social a través de los programas estructurantes en los distintos sectores; transporte y comunicaciones; encadenamiento productivo, cultura, turismo; comercio e integración.

Sin duda, Petrocaribe es uno de los proyectos históricos más importantes que genera transformaciones sociales, políticas y económicas, facilitando el camino liberador y unificador de nuestros pueblos -anhelo por Bolívar y Chávez- para la construcción de un mundo equilibrado, pluripolar y multicéntrico donde se practique la solidaridad, el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia social, el humanismo, la cooperación y el bien común, por encima de la contracultura y lógica destructiva del sistema capitalista.

(*) Adrián Figueroa León, Msc. en Relaciones Internacionales de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV), Investigador en temas de América Latina y el Caribe, http:comitesocialista.blogspot.com, @adrianfigueroa7



Fuentes consultadas:


[1]  PDVSA (2013) Petrocaribe “instrumento de acercamiento y cooperación mutua”, Serie Discursos No 22, Caracas - Venezuela.
[2] PETROCARIBE (2015) Informe de Gestión 2015, Caracas-Venezuela.
[3] PDVSA (2015), Acuerdo de Cooperación Energética de Petrocaribe, http://www.pdvsa.com/index.php?tpl=interface.sp/design/biblioteca/readdoc.tpl.html&newsid_obj_id=1349&newsid_temas=111, consulta realizada el 05/07/2015, Caracas-Venezuela.

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Ana Esther Ceceña: Controlar fronteras de América Latina, objetivo de EEUU

PDF bajo el imperio del capital (Claudio Katz)

PDF La conjura mediática contra Venezuela

Cuando los dueños de los medios de comunicación en Venezuela comprendieron que el presidente Hugo Chávez había asumido el socialismo del siglo XXI como propuesta política, se dedicaron a hacer todo lo posible por desmontar esa posibilidad. Así, desde 1998, una vez que el Comandante Chávez gana las elecciones, los medios comenzaron su ataque implacable. Los dueños de los medios comenzaron a usar los mismos recursos que han usado siempre contra el socialismo: la violación a la libertad de expresión y a los derechos humanos. Actuando de esta manera lograron, conjuntamente con los empresarios afiliados a Fedecámaras, con algunos miembros de la Iglesia venezolana, con un grupo de militares y con un sector de la Central de Trabajadores, dar un golpe de Estado el 11 de abril de 2002. Ese golpe fue derrocado por el pueblo y las Fuerzas Armadas, por lo que se ha llamado la unidad cívico-militar. Ahora, a partir del 12 de febrero de 2014, nuevamente entró en acción la maquinaria mediática. Desde ese día comenzaron las guarimbas en algunos municipios donde la derecha cuenta con el apoyo de los alcaldes. La violencia de la oposición fue tomando las calles y las avenidas de esos municipios: asesinatos, vehículos incendiados, motorizados degollados, instituciones públicas saqueadas, universidades y bibliotecas quemadas, todo un plan orquestado para provocar una acción represiva que permitiera tumbar el gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Sin embargo, el pueblo bolivariano y chavista supo soportar pacíficamente esta serie de provocaciones. Mientras todo esto pasaba, los medios de comunicación hablaban de la represión del Gobierno, de la violación de los derechos humanos y, por las redes sociales podíamos observar también la manipulación de fotografías de manifestaciones en otros países, publicadas como si los hechos hubiesen acaecido en Venezuela, 12 poniendo de manifiesto el engranaje del capitalismo nacional con los medios internacionales. Los medios cartelizados, todos contra la democracia socialista venezolana, decidieron publicar una página diaria en 82 periódicos para informar acerca de la situación en Venezuela; y no solamente eso, sino que, además, una serie de artistas internacionales comenzaron a mostrar su preocupación por Venezuela, sin ni siquiera tener la mínima idea de dónde queda ese país ni qué estaba sucediendo aquí verdaderamente. 

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VIDEO: Luis Bilbao sobre la amenaza de agresión de Estados Unidos a Venezuela

La presencia militar de EEUU en América Latina


Por: Telma Luzzani
Nuestra región es decisiva para el imperio. Contiene reservas de recursos naturales renovables y no renovables, es un área vital de seguridad militar y también una plataforma fundamental para la proyección de poder. Sin embargo, al ser una zona de paz y sin armamento nuclear, nada justifica la presencia del ejército más poderoso de la tierra; por eso es necesario exigir el cierre definitivo de todas las bases militares estadounidenses en nuestros países.
El presidente norteamericano Barack Obama propuso, una vez más, el diálogo y abrir una nueva etapa de acercamiento entre nuestros países durante la VII Cumbre de las Américas llevada a cabo en Panamá, en abril de 2015. Como él mismo recordó, esto ya lo había planteado en la V Cumbre (Trinidad y Tobago, abril de 2009) donde, con palabras casi calcadas, aseguró: "No vine aquí a discutir el pasado sino a pensar en el futuro. Estados Unidos quiere buscar con el resto de América una alianza entre iguales". Lamentablemente, esas bellas palabras duraron poco. En la madrugada del 28 de junio de aquel año, el presidente hondureño Manuel Zelaya fue sacado de la cama por un comando militar y llevado a Costa Rica, pero antes el avión había hecho escala en la base José Soto Cano, en Palmerola (Honduras), donde se encuentra estacionada la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo ( JointTaskForce Bravo o JTF-B) del Comando Sur, compuesta por unidades militares rotativas del ejército, la aeronáutica, las fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento número 228 de la aviación estadounidense. Resulta imposible pensar que el Pentágono no estaba al tanto del golpe de Estado.
Días después -en julio de 2009-, el presidente colombiano Álvaro Uribe admitió que las versiones periodísticas que hablaban de un acuerdo con Estados Unidos para instalar siete bases militares en Colombia eran ciertas. Esto se sumaba a la noticia en el mundo- el reservorio de recursos naturales renovables y no renovables (agua, petróleo, minerales estratégicos, biodiversidad, alimentos, etc.) sino que además es un área vital de seguridad militar (la frontera sur, su punto más vulnerable) y también una plataforma fundamental para la proyección de poder. Si bien el proceso de militarización de Estados Unidos tiene su gran impulso en los inicios de la Guerra Fría, una vez desapa- recida la Unión Soviética, en 1991, la carrera no se detuvo. Por el contrario, en 2014 el presupuesto militar norteamericano fue equivalente al 48 por ciento del total mundial. Según las cifras del Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo, el presupuesto militar norteamericano de 2014 fue de 640.000 millones de dólares, mientras que el de las ocho potencias que le siguen en poderío (en orden: China, Rusia, Arabia Saudita, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón e India) todas juntas, gastaron 607.000 millones de dólares.
Tanto en la primera etapa post soviética -la del "Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano", que proponía para el siglo XXI, desde una perspectiva wilsoniana conservadora, el uso del poder militar para la expansión global y la imposición de los valores estadounidenses en todo el planeta-, como en la actualidad, cuando el gigante norteamericano se siente amenazado por potencias emergentes, siempre la opción prioritaria fue la militar. El Informe Cuadrienal de Defensa 2014 así lo certifica. Dice: "La efectividad de otras herramientas, como la diplomacia y la asistencia económica, para la influencia global de EE.UU. está absolutamente entrelazada y depende totalmente de la percepción que el mundo tenga de la fuerza, la presencia y el poder de nuestras fuerzas armadas".
En esta propuesta la instalación de bases militares en todo el planeta fue y es decisiva. Los documentos oficiales del Pentágono distinguen dos tipos. Las bases de operaciones tradicionales (aquellas donde hay personal permanente y una fuerte infraestructura como la base de Ramstein en Alemania) y los sitios de operaciones avanzadas, con un número muy limitado de tropas que, si fuera necesario, puede llegar a expandirse.

sábado, 4 de julio de 2015

50 años de guerras imperiales. Resultados y Perspectivas (James Petras)

Por. James Petras
Fuente: Rebelión.org 7 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196229

En los últimos 50 años Estados Unidos y las potencias europeas han desatado incontables guerras imperiales en todo el mundo. La ofensiva hacia la supremacía mundial ha estado envuelta en la retórica del "liderazgo mundial", y las consecuencias han sido devastadoras para los pueblos contra los que se han dirigido esas guerras. Las más grandes, largas y numerosas las ha llevado a cabo Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos han estado al frente de esta cruzada por el poder mundial. La ideología que anima el imperialismo ha ido cambiando del "anticomunismo" del pasado al "antiterrorismo" actual.
Como parte de su proyecto de dominación mundial, Washington ha utilizado y combinado muchas formas de guerra, incluyendo invasiones militares y ocupaciones; ejércitos mercenarios y golpes militares; además de financiar partidos políticos, ONGs y multitudes en las calles para derrocar gobiernos debidamente constituidos. Los motores de esta cruzada por el poder mundial varían según la localización geográfica y la composición económica de los países destinatarios.
Lo que queda claro cuando se analiza la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo es el relativo declive de los intereses económicos y la aparición de consideraciones de tipo político y militar. Esto se debe en parte a la desaparición de los regímenes colectivistas (la URSS y Europa Oriental) y a la conversión al capitalismo de China y los regímenes de izquierdas en Asia, África y Latinoamérica. El declive de las fuerzas económicas como motor del imperialismo es el resultado de la llegada del neoliberalismo global. La mayoría de las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea no están amenazadas por nacionalizaciones o expropiaciones que podrían desencadenar una intervención política imperial. De hecho, incluso los regímenes posneoliberales invitan a las multinacionales a invertir, comerciar y explotar recursos naturales. Los intereses económicos entran en juego en la formulación de políticas imperiales solo si (y cuando) surgen regímenes nacionalistas que desafían a las multinacionales estadounidenses, como en el caso de Venezuela bajo el presidente Chávez.
La clave de la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo se halla en las configuraciones del poder político, militar e ideológico que se han hecho con el control de las palancas del estado imperial. La historia reciente de las guerras imperiales estadounidenses ha demostrado que las prioridades militares estratégicas –bases militares, presupuestos y burocracia– han estado muy por encima de cualquier interés económico localizado de las multinacionales. Por otra parte, la mayoría de los gastos y las largas y costosas intervenciones militares del estado imperial estadounidense en Oriente Medio han sido a instancias de Israel. El acaparamiento de posiciones políticas estratégicas en el Ejecutivo y en el Congreso por parte de la configuración del poder sionista estadounidense ha reforzado la centralidad de los intereses militares en detrimento de los económicos.

Vigencia del espíritu de Bandung (PDF)


CONTENIDO DE LA REVISTA
La actualidad de Bandung:
Por una agenda estratégica de América Latina
Monica Bruckmann y Theotonio Dos Santos

El compromiso renovado de Bandung
Martin Khor

60 años de Bandung: un balance histórico
Boris F. Martynov

El espíritu de Bandung y el nuevo régimen de India
Manoranjan Mohanty

De Bandung-1955 a 2015:
Viejos y nuevos desafíos
Samir Amin

El Espíritu de Bandung y la globalización
Gao Xian

De Bandung a los BRICS: dos estilos, un objetivo
Beatriz Bissio

De Bandung a los BRICS
Proyectos anti-hegemónicos pero no anti-sistémicos
François Houtart
La actualidad de Bandung:
Por una agenda estratégica de América Latina
Monica Bruckmann y Theotonio Dos Santos

El compromiso renovado de Bandung
Martin Khor

60 años de Bandung: un balance histórico
Boris F. Martynov

El espíritu de Bandung y el nuevo régimen de India
Manoranjan Mohanty

De Bandung-1955 a 2015:
Viejos y nuevos desafíos
Samir Amin

El Espíritu de Bandung y la globalización
Gao Xian

De Bandung a los BRICS: dos estilos, un objetivo
Beatriz Bissio

De Bandung a los BRICS
Proyectos anti-hegemónicos pero no anti-sistémicos

François Houtart

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sábado, 27 de junio de 2015

Libro PDF ¿Cómo EEUU venden la Guerra?

Introducción (Actualizada en 2010) Achin Vanaik
Actualmente, los Estados Unidos son, con mucho, la mayor potencia militar del mundo. ¿Quién podría dudar de ello? Nadie debería extrañarse tampoco de que sus elites dirigentes persigan mantener, extender y profundizar la dominación política estadounidense. Las principales líneas que dividen a dichas elites tienen que ver con el cómo llevar a cabo esta tarea. De hecho, los términos del discurso han cambiado tan drásticamente que el lenguaje del imperio y de su construcción puede considerarse respetable; una visión digna de ser escuchada en los medios de comunicación dominantes de los Estados Unidos. Incluso en Europa hay mayor predisposición que en décadas pasadas a hablar de la “bondad del imperio” o de los Estados Unidos como una potencia imperial “benévola”; y de cómo la expansión de este imperio se puede entender como el requisito necesario para la “expansión de la libertad”. Una de las consecuencias indirectas de la aparición de este nuevo tipo de discurso político es también una predisposición mucho mayor a reexaminar, bajo una luz mucho más favorable, viejos imperialismos, como la Pax Britannica, con la idea de proporcionar perspectivas históricas y consejos sobre cómo se podría instituir una Pax Americana. Los últimos trabajos de Niall Ferguson no son sino un sorprendente ejemplo de este viraje hacia una forma moderna de “la carga del hombre blanco”, es decir, la idea de que el imperialismo británico fue (y, por analogía, el comportamiento imperial de los Estados Unidos es hoy día), de hecho, especialmente provechoso para sus supuestas víctimas, para los colonizados en lugar de para los colonizadores. Es decir, los verdaderos beneficiados fueron los liberados y no los explotados u oprimidos.1 Pero si realmente cabe esperar esta efervescencia derechista en el clima actual, puede que lo más inquietante resulte cómo intelectuales liberales, como John L. Gaddis y Paul Kennedy, están ahora dispuestos a conceder legitimidad y prestar especial atención a estas opiniones.2 Si durante la Guerra Fría los liberales justificaban el comportamiento de los Estados Unidos en materia de política exterior como una “postura defensiva” necesaria para “contener” la amenaza del comunismo y de la URSS, hoy el carácter descaradamente ofensivo de la política exterior estadounidense ya no se puede disfrazar y, por lo tanto, precisa más que nunca de discursos legitimadores, que muchos intelectuales norteamericanos y europeos de la derecha y el centro “liberal” parecen más que dispuestos a generar y a respaldar. Al parecer, un posible discurso general –el de la “expansión de la libertad” a través del imperialismo– no acaba de reunir todas las condiciones indispensables. Por lo tanto, se ha echado mano de toda una serie de discursos legitimadores, en cierta medida porque el dominio mundial no sólo exige un único discurso, sino discursos separados y matizados que permitan justificar las acciones de los Estados Unidos en distintas partes del mundo con contextos políticos diversos; es decir, donde existan diversos argumentos y lógicas que expliquen la presencia estadounidense. Este libro pretende por lo tanto trazar, analizar y valorar estos discursos separadamente, por capítulos, poniendo así en evidencia su papel en relación con la forma en que se está desplegando el proyecto imperial de los Estados Unidos en diversas zonas del mundo.


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Libro PDF Recursos Naturales y Geopolítica de la Integración Suramericana

Por: Mónica Bruckmann
La disputa global por los recursos naturales es uno de los elementos más marcantes de la dinámica del capitalismo contemporáneo y de su lógica de acumulación. América del Sur es un espacio importante de esta disputa, por la dimensión de las reservas de recursos estratégicos que posee y por su condición histórica de ser una región exportadora de materias primas. El alto grado de vulnerabilidad y dependencia de importaciones que Estados Unidos tiene en relación a un gran número de minerales que América Latina produce, y la creciente demanda china de estos recursos, muestran que la región tiene enormes condiciones de negociación y una oportunidad histórica para asumir soberanamente la gestión económica y científica de los recursos minerales que posee. Por la envergadura de estos objetivos y por la dimensión de los intereses en disputa, éste proyecto solo podrá avanzar si es asumido como una estrategia regional.

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domingo, 14 de junio de 2015

Mónica Bruckmann “La lógica capitalista convierte los recursos naturales en mercancía”

Fuente: Ciudad Caracas
12 junio 2015 - Procesos brutales de devastación ambiental y de expulsión de poblaciones locales, que son fundamentalmente indígenas y campesinas en el caso de América Latina, es lo que ha generado la lógica del sistema capitalista que privatiza la naturaleza y convierte los recursos naturales en "commodities", en un proceso de financiarización que viene generando crecientes conflictos socio ambientales en toda la región.
Así lo indicó la socióloga, científica política y profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Mónica Bruckmann, quien estuvo como invitada en el Congreso Internacional "Inventar la Democracia del Siglo XXI", que se efectuó en Caracas.
Bruckman destacó que como prioridad tienen que colocarse los intereses nacionales, que implican un desarrollo tecnológico importante para poder romper con la inserción dependiente y primario exportadora de la región en el sistema mundial.
"Es importante que las poblaciones participen de las decisiones en relación a los recursos que se encuentran en los territorios donde ellas viven y, también, la gestión ambiental", afirmó la socióloga.
—¿Cuál cree debe ser la postura de la región latinoamericana frente a la de los llamados países desarrollados que priorizan la industrialización por encima de los recursos naturales?
— Creo que nuestra región históricamente se insertó en el sistema mundial como una región exportadora de materia prima sin valor agregado, de manera dependiente y subordinada a los intereses más dinámicos de la economía mundial y hoy tenemos una oportunidad de grandes avances, de procesos y proyectos de integración regional. En varios países están luchando intensamente por construir políticas de soberanía en relación a estos recursos naturales, de tal manera que ellos estén dirigidos fundamentalmente a atender las necesidades de sus pueblos y las de desarrollo integral, que significa no solamente procesos de industrialización para atender sus mercados internos, el mercado interno regional, sino sobre todo una agenda ambiental que es fundamental en este momento.
Por ejemplo, según datos de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) gran parte de los conflictos sociales que se produjeron en los últimos cinco años tienen que ver con la minería, la actividad extractiva, y de éstos 35% tienen que ver con la minería de oro, que es la que se produce a cielo abierto, devasta el paisaje, contamina los recursos hídricos, expulsa poblaciones campesinas retirándoles la posibilidad de reproducción, inclusive de subsistencia, y esto ha generado procesos de gran conflictividad.
En segundo lugar, está como responsable de conflictos sociales, por 23%, la minería de plata y, luego, la de cobre por alrededor de 17%. Después vienen los otros minerales que se producen en la región. Por lo que la agenda ambiental es fundamental, no tiene que ver solo con la posibilidad de desarrollos tecnológicos que permitan disminuir al menor nivel posible el impacto ambiental. Hay tecnologías de extracción que deberían ser erradicadas, como esta minería a cielo abierto por su capacidad destructiva y devastadora pero, al mismo tiempo, esta extracción tiene que estar de acuerdo a intereses nacionales, a intereses de las poblaciones donde los recursos se encuentran. De lo contrario, estamos avanzando a un proceso de recolonización en el mundo a través del cual nuestros países están entregando a precios irrisorios los recursos naturales que no son renovables. Gran parte de los países de la región han abdicado de las llamadas regalías, que es el derecho legítimo de los Estados de apropiarse de la renta minera por la apropiación de un recurso natural no renovable, entonces solo se aplican los impuestos a la ganancia de las empresas sin considerar que la regalía es un impuesto que depende del lucro de la empresa y del giro del negocio, eso es un concepto que no tiene nada de revolucionario y que viene del pensamiento económico neoclásico, pero eso se está tratando de erradicar y con esto los Estados pierden la posibilidad de recaudación económica que puede ser dirigida a sectores fundamentales de la sociedad como es el caso de Venezuela. Venezuela es el único país que tiene una regalía en torno al 33%, además de otros impuestos, y que ha permitido que el Estado venezolano se apropie de la renta petrolera que estuvo en manos de la oligarquía venezolana por tantas décadas.
—¿El primer paso para que la región haga frente a estos desafíos es tener una agenda ambiental común?
— Creo que ya se han venido dando estos primeros pasos. De hecho, cuando el doctor Alí Rodríguez Araque asumió la Secretaría General de la Unasur (Unión Suramericana de Naciones) la primera propuesta que él tuvo, inclusive fue presentada a la Cumbre de Presidentes en Lima en el 2012, fue empezar a trabajar para construir una visión y una estrategia común regional para aprovechar los recursos naturales de los países en pro del desarrollo integral de la región y de nuestros pueblos. Esta propuesta fue acogida por los jefes de Estado y se convirtió en un mandato para iniciar reuniones y debates que permitan profundizar sobre este tema en América del Sur e iniciar un conjunto de investigaciones, que se hicieron durante la gestión del doctor Araque en la Secretaría General del organismo de integración.
—¿Los mecanismos de integración regional han contribuido al desarrollo de estos temas?
— Se han dado los primeros pasos pero todavía estamos muy lejos de tener una estrategia común y no necesitamos tener una estrategia consensual pero, por lo menos, algunos puntos centrales en relación a los cuales podamos desarrollar una política de bloque, una política continental que nos permita tener una presencia en mejores condiciones en ese proceso de reconfiguración del orden económico y geopolítico mundial. Creo que hay un proceso de profundos cambios en este momento y la región no puede quedar al margen. La región tiene condiciones de participar activamente en la definición de estos cambios desde los intereses locales, nacionales, regionales y continentales, pero para esto hay que avanzar en un proceso de darle contenido a esta visión y, luego, ir a la formulación de estrategias regionales que es lo mismo que hace Europa, lo mismo que está haciendo África en estos momentos. Los países africanos están preocupados en empezar a desarrollar una estrategia común de gestión de los recursos naturales que es lo que hizo China, nación que tiene una política muy concreta en relación a esto, es decir, nosotros tenemos mucho que hacer en este campo, es nuestro gran déficit diría yo.
—¿Qué elementos diferencian esta integración sur-sur que surgió con el impulso que dio el Comandante Chávez?
—Definitivamente el impulso que Chávez le dio a la integración regional fue fundamental. Esa visión tan clara que tuvo de la unidad de los pueblos inspirado en el pensamiento, en la obra política de Simón Bolívar fue definitiva y él plantea esto con el inicio del siglo y, también, en un momento en que gobiernos progresistas van consolidándose en la región que es el caso de Brasil, de Argentina, posteriormente Bolivia, Ecuador y luego Uruguay. Hay todo un avance de las fuerzas progresistas en la región, hay un cambio de color del voto, inclusive porque muchas poblaciones que estuvieron históricamente excluidas comienzan a ejercer el voto a través de sistemas de ejercicio electoral más inclusivos que permitían que, por ejemplo, poblaciones campesinas y analfabetas pudieran votar aun sin saber leer ni escribir. Después esto cambia rápidamente porque una de las políticas que desarrolla el gobierno de Evo Morales (Bolivia) y que se hizo aquí en Venezuela fue trabajar intensamente por erradicar el analfabetismo y esto significó un gran salto para la posibilidad de concientización de esos pueblos. En todo caso, la actuación de Chávez fue muy definitiva para que este proceso se abriese como un gran campo de actuación continental. Fue Chávez quien inventó esta idea fantástica de la Unasur, fue Chávez quien impulsó la creación de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que son dos instrumentos de este siglo, fundamentales para repensar no solamente la integración entre nuestros pueblos sino la posibilidad de avanzar hacia la unidad.
—El Comandante Chávez hablaba de la consolidación de la Zona Económica de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). ¿Qué importancia tiene que se consolide ese objetivo?
— Es que nosotros estamos pasando por cambios muy importantes: de considerar a nuestro vecino un potencial enemigo para considerarlo un aliado con el cual se pueden desarrollar relaciones de cooperación y, además, esto da la posibilidad de comenzar a pensar en intereses comunes. Por ejemplo, si pensamos la relación entre Chile y Bolivia, que es compleja por los problemas históricos de guerra inclusive entre los países que ocasionaron la pérdida de la salida de Bolivia al mar, pero que sin embargo tienen complementariedades económicas muy importantes. Imaginemos que Chile llegue a un acuerdo con Bolivia para abastecer de energía a través del gas boliviano a la región norte de Chile, así se evitaría que se atraviese el territorio chileno de sur a norte con líneas de conducción de energía y esto tiene un impacto ambiental que podría reducirse drásticamente si se pensase en una estrategia energética de Chile a partir de una alianza con Bolivia. Son cuestiones que tienen que estar en el centro de la agenda, el cómo pensamos la complementariedad económica que tenemos, de manera que podamos potenciar los recursos disponibles, disminuir el impacto ambiental y tener una política más eficiente para conseguir los objetivos comunes.
—¿Cómo ve el escenario internacional con la caída de los precios del petróleo?
—El fracking es un tema que tiene que ser estudiado en profundidad. De hecho, es en el 2005 que se inicia la producción de hidrocarburos no convencionales a través de la tecnología del fracking y esto causa, por sustitución, una caída muy drástica del precio internacional del petróleo. Estados Unidos comienza a autoabastecerse de petróleo pero no deja de importar, eso es un dato muy importante. En todo este período no solamente no dejó de importar petróleo sino que elevó un poco su importación, lo que nos lleva a pensar que se está haciendo una reserva estratégica importante. Pero el fracking es una aventura muy peligrosa porque las perforaciones a tres mil metros de profundidad necesitan volúmenes enormes de agua, además, demanda una inyección de, según los cálculos que hemos hecho, dos cisternas de gran porte de ácidos y es un coctel de ácidos que la sociedad estadounidense está exigiendo que las empresas sean transparentes en relación al contenido de estos ácidos. Con eso se está contaminando las reservas de agua, se está impactando geológicamente la capa freática y, la verdad es que nunca antes la humanidad tuvo una capacidad tan grave de impactarla a través de estas perforaciones. Tenemos ya procesos muy claros de inducción al sismo que van de 3,5 a 5 grados en la escala de Richter producto del fracking. La vida útil de un pozo de fracking es entre seis y doce meses, por lo tanto, esto duplica la necesidad de perforaciones con todos los efectos medio ambientales que esto significa, incluyendo la contaminación del agua, de la cual solo 20% retorna a la superficie, lo que quiere decir que esta contaminación y estos ácidos que diariamente se inyectan van a permear hacia el territorio y van a tener un potencial de contaminación todavía mayor. Sin embargo, hay una cuestión más grave y es que Estados Unidos tiene un estrés hídrico muy grande y procesos muy acelerados de desertificación. Por lo tanto, el agua destinada a ser agua potable va para la industria del fracking y esto está generando problemas de morbilidad humana y protestas sociales crecientes. El estado de Nueva York, por ejemplo, después de haber solicitado un informe sobre los efectos del fracking en la salud pública que fue entregado en diciembre de 2014 decidió, hace pocos meses, prohibir esa práctica y es probable que esto se expanda hasta otros estados. Es decir, el costo político, social y ambiental de Estados Unidos a través del fracking es muy alto, lo que nos lleva a pensar que es insustentable. Además, la caída del precio del petróleo no podría ser debajo de los 35 dólares que es el precio límite para que el fracking sea viable y hemos visto que los primeros meses de este año el petróleo comenzó sistemáticamente una recuperación del precio internacional. Desde mi punto de vista, y considerando que era imposible que una institución con tanta información como lo es el servicio geológico de ese país no fuese capaz de prever las consecuencias del fracking, lo que se desarrolló fue una estrategia para producir una caída abrupta de los precios del petróleo y resolver tres grandes problemas en la región. En primer lugar, desestructurar la OPEP, que tiene que ver con el mercado mundial energético y que fue una cosa que no consiguió, en segundo lugar, la caída del Gobierno Bolivariano en Venezuela, que es la primera reserva de petróleo, y en tercer lugar, la privatización de las reservas de presal (rocas en la costa brasileña que tienen potencial para la generación y acumulación de petróleo) en Brasil, lo que es una gran disputa en estos momentos.
Ninguno de estos objetivos se consiguió y ya el tiempo, el ciclo del fracking se ha terminado. Ahora vemos que estamos en un proceso de recuperación y las consecuencias y la factura política que el gobierno de Obama, y quien suceda en la presidencia, va a tener que pagar son muy altas.
—¿Y esa gran reserva que está preparando EEUU tiene algún objetivo político particular?
—Reservas estratégicas que permitan garantizar una soberanía energética por un cierto tiempo son fundamentales. En el caso del fracking, por ejemplo, hay un gran nivel de exportación de carbón porque Estados Unidos está produciendo más carbón y China y Europa están comprando cantidades importantes. Entonces, los países se preocupan en generar estas reservas sobre todo cuando el precio está tan bajo, ahí hay una oportunidad que fue creada a partir del propio fracking y que genera la posibilidad de que Estados Unidos tenga un abastecimiento de este mineral fundamental para la economía, durante un periodo más largo.
—¿Esta contingencia con los precios del petróleo va a permitir a los países de la región avanzar en el área agrícola, productiva?
—Sí, definitivamente creo que son temas muy urgentes que se tienen que poner en la agenda, en la medida en que la región consolide los instrumentos diplomáticos, de elaboración de políticas regionales. En el caso de Unasur, por ejemplo, existen 12 consejos ministeriales que están en plena actuación. Se dan avances y retrocesos pero son los espacios donde se están produciendo las políticas regionales y es necesario una discusión estratégica que sea capaz de enmarcar todos estos avances y estas políticas a partir de una visión estratégica común que es lo que le va a dar sentido, mayor dinamismo y la posibilidad de avanzar rápidamente en torno a objetivos comunes para conducir las negociaciones que la región tiene que tener en estos momentos con China, a partir de la participación de algunos países en los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y con la Unión Europea. Ir a estos espacios de negociación sin mínimos acuerdos estratégicos entre los países de la región puede ser y, de hecho es un gran problema.
—¿La integración latinoamericana no tiene retroceso?
—Los retrocesos siempre son posibles sobre todo cuando los avances se realizan, como es en el caso de la integración suramericana y latinoamericana, a partir de los Gobiernos, pero es muy importante pensar que a este proceso de integración de los Gobiernos, de los Estados, debe acompañarlo un proceso de integración de los pueblos, un proceso de mutuo reconocimiento, de intercambio cultural, de crear una identidad común y en la medida que avancemos en la incorporación de los pueblos y los movimientos sociales seguramente serán mucho más difíciles los retrocesos.


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Libro PDF La Violencia Mediática

La violencia mediática es un análisis de la relación entre comunicación y poder, de cómo las clases dominantes ejercen la violencia a través de los medios de comunicación, manipulando conciencias y usando sofisticadas técnicas de engaño, estimulando la pérdida del diálogo, evitar la confrontación de ideas, aquello que nos permite contrastar opiniones y construir saberes. Una forma moderna de guerra se libra en pantallas, periódicos y radios y atenta contra la autodeterminación de los pueblos; secuestra la libertad y el conocimiento. Esta obra constituye una herramienta para la resistencia y la contrainformación. Vicente Romano, comunicólogo, catedrático, ha realizado una amplia labor dedicada a la relación entre cultura, comunicación y conciencia. Entre sus principales obras se cuentan: El tiempo y el espacio en la comunicación (1998), Ecología de la comunicación (2004), La intoxicación lingüística (2007) y su obra divulgativa La formación de la mentalidad sumisa (1993).

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