"La desinformación...terreno fértil para la manipulación y el engaño" PALESTINA RESISTE!!! QUE SE DETENGA EL GENOCIDIO EN PALESTINA !!!

lunes, 28 de julio de 2014

sábado, 26 de julio de 2014

Documental: Un día con Fidel

Fuente: Periodismo Incendiario TV










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jueves, 24 de julio de 2014

A 20 años del Discurso de Chávez en la Universidad de La Habana


Primera visita del Comandante Hugo Chávez a Cuba, donde fue recibido en el aeropuerto José Martí (La Habana) por el presidente Fidel Castro.

En este discurso, pronunciado en la Universidad de La Habana, se puede ver cómo en ese entonces ya tenía una visión estratégica de la necesidad de la integración latinoamericana, un profundo conocimiento de la historia de los pueblos de Nuestra América y un pensamiento claro de las raíces y dirección del Movimiento 

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Carta del Comandante Chávez a la ONU en favor de Palestina (2011)

Miraflores, 17 de septiembre de 2011
Su Excelencia
Ban Ki-Moon
Secretario General
Organización de las Naciones Unidas
Señor Secretario General:
Distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a este gran foro donde están representados todos los pueblos de la tierra, para ratificar, en este día y en este escenario, el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina a convertirse en un país libre, soberano e independiente. Se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo.
El gran filósofo francés Gilles Deleuze, en su memorable escrito La grandeza de Arafat, dice con el acento de la verdad: La causa palestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo ha padecido y sigue padeciendo. Y también es, me atrevo agregar, una permanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya está inscrita en la memoria heroica de la condición humana. Voluntad de resistencia que nace del más profundo amor por la tierra.
Mahmud Darwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde el sentimiento y la conciencia de este amor: No necesitamos el recuerdo/ porque en nosotros está el Monte Carmelo/ y en nuestros párpados está la hierba de Galilea./ No digas: ¡si corriésemos hacia mi país como el río!/ ¡No lo digas!/ Porque estamos en la carne de nuestro país/ y él está en nosotros.
Contra quienes sostienen, falazmente que lo ocurrido al pueblo palestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene con implacable lucidez: En todos los casos se trata de hacer como si el pueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubiera existido nunca. Es, cómo decirlo, el grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia.
A propósito, cuánta razón tiene el gran escritor español Juan Goytisolo cuando señala contundentemente: La promesa bíblica de la tierra de Judea y Samaria a las tribus de Israel no es un contrato de propiedad avalado ante notario que autoriza a desahuciar de su suelo a quienes nacieron y viven en él. Por eso mismo, la resolución del conflicto del Medio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino; éste es el único camino para conquistar la paz.
Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino: duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crímenes.
Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí.
Quiero que se me entienda: una cosa es rechazar al antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista le imponga un régimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un punto de vista ético, quien rechaza lo primero, tiene que condenar lo segundo.
Una digresión necesaria: es francamente abusivo confundir sionismo con judaísmo; no pocas voces intelectuales judías, como las de Albert Einstein y Erich Fromm, se han encargado de recordárnoslo a través del tiempo. Y, hoy por hoy, es cada vez más numerosa la ciudadanía consciente que, en el propio Israel, se opone abiertamente al sionismo y a sus prácticas terroristas y criminales.
Hay que decirlo con todas sus letras: el sionismo, como visión del mundo, es absolutamente racista. Estas palabras de Golda Meir, en su aterrador cinismo, son prueba fehaciente de ello: ¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlo. No hay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que existía un pueblo llamado palestino, que se considera él mismo como palestino y que nosotros llegamos, los echamos y les quitamos su país. Ellos no existían.
Necesario es hacer memoria: desde finales del siglo XIX, el sionismo planteó el regreso del pueblo judío a Palestina y la creación de un Estado nacional propio. Este planteamiento era funcional al colonialismo francés y británico, como lo sería después al imperialismo yanqui. Occidente alentó y apoyó, desde siempre, la ocupación sionista de Palestina por la vía militar.
Léase y reléase ese documento que se conoce históricamente como Declaración de Balfour del año 1917: el Gobierno británico se arrogaba la potestad de prometer a los judíos un hogar nacional en Palestina, desconociendo deliberadamente la presencia y la voluntad de sus habitantes. Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron en paz, durante siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismo comenzó a reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad.
Recordemos que, desde la segunda década del siglo XX, el sionismo, aprovechando la ocupación colonial británica de Palestina, comenzó a desarrollar su proyecto expansionista. Al concluir la Segunda Guerra Mundial, se exacerbaría la tragedia del pueblo palestino, consumándose la expulsión de su territorio y, al mismo tiempo, de la historia. En 1947 la ominosa e ilegal resolución 181 de Naciones Unidas recomienda la partición de Palestina en un Estado judío, un Estado árabe y una zona bajo control internacional (Jerusalén y Belén). Se concedió, vaya qué descaro, el 56% del territorio al sionismo para la constitución de su Estado. De hecho, esta resolución violaba el derecho internacional y desconocía flagrantemente la voluntad de las grandes mayorías árabes: el derecho de autodeterminación de los pueblos se convertía en letra muerta.
Desde 1948 hasta hoy, el Estado sionista ha proseguido con su criminal estrategia contra el pueblo palestino. Para ello, ha contado siempre con un aliado incondicional: los Estados Unidos de Norteamérica. Y esta incondicionalidad se demuestra a través de un hecho bien concreto: es Israel quien orienta y fija la política internacional estadounidense para el Medio Oriente. Con toda razón, Edward Said, esa gran conciencia palestina y universal, sostenía que cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EEUU será una alianza que confirme el poder del sionismo, más que confrontarlo.
Ahora bien: contra lo que Israel y Estados Unidos pretenden hacerle creer al mundo, a través de las transnacionales de la comunicación, lo que aconteció y sigue aconteciendo en Palestina, digámoslo con Said, no es un conflicto religioso: es un conflicto político, de cuño colonial e imperialista; no es un conflicto milenario sino contemporáneo; no es un conflicto que nació en el Medio Oriente sino en Europa.
¿Cuál era y cuál sigue siendo el meollo del conflicto?: se privilegia la discusión y consideración de la seguridad de Israel, y para nada la de Palestina. Así puede corroborarse en la historia reciente: basta con recordar el nuevo episodio genocida desencadenado por Israel a través de la operación “Plomo Fundido” en Gaza.
La seguridad de Palestina no puede reducirse al simple reconocimiento de un limitado autogobierno y autocontrol policíaco en sus “enclaves” de la ribera occidental del Jordán y en la franja de Gaza, dejando por fuera no sólo la creación del Estado palestino, sobre las fronteras anteriores a 1967 y con Jerusalén oriental como su capital, los derechos de sus nacionales y su autodeterminación como pueblo, sino, también, la compensación y consiguiente vuelta a la Patria del
50% de la población palestina que se encuentra dispersa por el mundo entero, tal y como lo establece la resolución 194.
Es increíble que un país (Israel) que debe su existencia a una resolución de la Asamblea General, pueda ser tan desdeñoso de las resoluciones que emanan de las Naciones Unidas, denunciaba el padre Miguel D’Escoto cuando pedía el cese de la masacre contra el pueblo de Gaza, a finales de 2008 y principios de 2009.
Señor Secretario General y distinguidos representantes de los pueblos del mundo:
Es imposible ignorar la crisis de Naciones Unidas. Ante esta misma Asamblea General sostuvimos, en el año 2005, que el modelo de Naciones Unidas se había agotado. El hecho de que se haya postergado el debate sobre la cuestión palestina, y que se le esté saboteando abiertamente, es una nueva confirmación de ello.
Desde hace ya varios días, Washington viene manifestando que vetará en el Consejo de Seguridad lo que será resolución mayoritaria de la Asamblea General: el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU. Junto a las Naciones hermanas que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la Declaración de reconocimiento del Estado palestino, hemos deplorado, desde ya, que tan justa aspiración pueda ser bloqueada por esta vía. Como sabemos, el imperio, en éste y en otros casos, pretende imponer un doble estándar en el escenario mundial: es la doble moral yanqui que viola el derecho internacional en Libia, pero permite que Israel haga lo que le dé la gana, convirtiéndose así en el principal cómplice del genocidio palestino a manos de la barbarie sionista. Recordemos unas palabras de Said que meten el dedo en la llaga: Debido a los intereses de Israel en Estados Unidos, la política de este país en torno a Medio Oriente es, por tanto, israelocéntrica.
Quiero finalizar con la voz de Mahmud Darwish en su memorable poema Sobre esta tierra: Sobre esta tierra hay algo que merece vivir: sobre esta tierra está la señora de/ la tierra, la madre de los comienzos, la madre de los finales. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando/ Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.
Se seguirá llamando Palestina: ¡Palestina vivirá y vencerá! ¡Larga vida a Palestina libre, soberana e independiente!

Hugo Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
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Simón Bolívar, escritos anticolonialistas (Gustavo Pereira)

domingo, 20 de julio de 2014

Discurso del Pepe Mujica por la salvación del planeta (Rio+20)

DOCUMENTAL: La historia del Sionismo


El autor combina con éxito imágenes de archivo con comentarios propios y de otros, como Ilan Pappe, Jeff Halper, Alan Hart y Terry Boullata.

"He concluido recientemente un documental indepediente, La historia sionista, en el cual quiero presentar no solo la historia del conflicto Israel/Palestina, sino que también las razones centrales del mismo: la ideología sionista, sus objetivos (pasados y actuales) y su firme control no solo de la sociedad israelí, pero también, y de modo creciente, de la percepción que los occidentales tienen del Oriente Medio.

Estos conceptos ya han sido demostrados en el excelente documental Ocupación 101, de Abdallah Omeish y Sfyan Omeish, pero en mi documental yo lo trato de la perspectiva de un israelí, exsoldado de la reserva y alguien que ha pasado toda su vida a la sombra del sionismo.

Espero que encuentren un momento para ver "La historia sionista" y, caso quieran hacerlo, siéntanse a gusto para compartirlo con otras personas.

He hecho este documental enteramente solo, sin ningún presupuesto, aunque me tenga esforzado para alcanzar elevados estándares profesionales. Ojalá que esta producción doméstica sea del interés de los espectadores"

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lunes, 14 de julio de 2014

DOCUMENTAL: Disparen a un Elefante (Situación de Palestina)

Este documental es un reflejo de lo que sucedió en Gaza durante el último bombardeo masivo del estado terrorista de Israel en la denominada operación plomo fundido que tuvo inicio el 27 de diciembre de 2008 y que finalizó el 18 de enero de 2009.

El objetivo declarado de Israel era acabar con la "infraestructura terrorista" y la capacidad militar de Hamás. Los resultados efectivos fueron la destrucción de gran parte de los edificios gubernamentales, (la oficina del Primer Ministro, la sede del Ministerio de Interior, comisarías de policía...), el bombardeo de la Universidad Islámica de Gaza, mezquitas, casas particulares, escuelas, almacenes de alimentos (incluso los gestionados por la ONU), hospitales, ... El saldo en víctimas ascendió a 1400 palestinos muertos (un tercio de ellos niños) y más de 5000 heridos por nueve soldados sionistas, cuatro de ellos por "fuego amigo", más un civil.

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sábado, 12 de julio de 2014

Canto de SKA-P en favor de Palestina

Factor de recobro (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“Hay algo muy importante que hay recordar: estas empresas [las transnacionales petroleras], además de que lograron unos contratos leoninos, perversos, totalmente dañinos al interés nacional, no cumplieron ni siquiera con sus compromisos. Ellos abrían pozos, y no cumplieron con la inversión de tecnología que se requiere para incrementar lo que se llama el factor de recobro. De forma tal que, en promedio, ellos habían estimado un factor de recobro de sólo seis por ciento, es decir, de cada cien barriles de petróleo allá abajo, ellos tenían previsto sacar de allí sólo seis. Hoy estamos en 12 por ciento, recobrando el más alto nivel posible, y vamos a continuar incrementando el factor de recobro”. Hugo Chávez (2008)

¿Qué entendemos por factor de recobro? Es la relación expresada en porcentaje que existe, de acuerdo con métodos reconocidos por la industria petrolera, entre el hidrocarburo que puede ser recuperado de un yacimiento y el hidrocarburo original existente en el mismo yacimiento. Máxima recuperación del crudo en los yacimientos, con el menor costo posible.


Proceso (inyección de agua, gas, vapor u otras sustancia) que al aplicarse a un yacimiento altera sus mecanismos de producción natural, permitiendo, por aumento de presión, temperatura o cambio de propiedades, la obtención de un volumen de petróleo adicional respecto al obtenido por su declinación natural. También puede lograrse mediante bombeo mecánico o levantamiento artificial por gas.
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Economía de enclave (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“En los primeros 20 años la industria petrolera fue la típica economía de ‘enclave’. Las instalaciones y campamentos constituían distritos ajenos al resto del país con sus cercas, sus barrios discriminados, su fuerza armada propia, sus exoneraciones aduaneras para todo tipo de mercancía, su economía aislada. La nación recibía las regalías y los otros bajos impuestos como si vinieran de un país extranjero. Fue sólo después de cambios políticos profundos y de una acción pertinaz cuando se logró incorporar aquellos campamentos a la comunidad, cuando se impuso el orden a través de las autoridades nacionales y municipales, se organizaron y fortalecieron los sindicatos obreros y se obligó a las empresas a adquirir en el país productos de origen local”. José Antonio Mayobre”

“No se trata sólo de las compañías petroleras. Ellas son ahora el eje de una poderosa comunidad estadounidense, con amplias ramificaciones entre las élites criollas y en los centros de influencia de las organizaciones del país. En esta forma, su acción excede toda proporción con el número de sus integrantes. Complementa esta comunidad un diligente personal de embajada, de más de 250 funcionarios, amén del centenar de activistas del Cuerpo de Paz. Conviene anotar, en relación con el sector importante de las Fuerzas Armadas, que el Anny Area Handbook reconoce que Estados Unidos tiene aquí la más numerosa misión en toda América Latina. El enclave se fue integrando bajo el pretexto de defender la democracia, pero es conocida hacia dónde va la simpatía de ciertos dirigentes políticos de aquel país y de muchos de sus grandes inversionistas con poderosas influencias”. Juan Pablo Pérez Alfonso. Petróleo y dependencia. Caracas, 1971) 
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Descolonización petrolera (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“La descolonización y el desarrollo son procesos dialécticos; no son procesos fatales. La historia del pasado de Venezuela-el paso de una dependencia a otra dependencia, del predominio de una cultura de conquista a otro- sirve ahora para abrir caminos hacia la liberación. Porque el pueblo ha echado raíces la importancia y la urgencia del desarrollo, la libertad y la posibilidad de lograrlo, sin esperar pacientemente la destrucción mecánica fatal del colonialismo como sistema, sino mediante la acción de los hombres, poseedores de una capacidad de creación ilimitada”. Rodolfo Quintero

Para Rodolfo Quintero, descolonizar es humanizar, emancipar al hombre. Desarrollarse es construir una sociedad donde sus integrantes dispongan de los bienes materiales e inmateriales indispensables para satisfacer sus necesidades. No es sólo construir grandes complejos industriales, es esto y además poner todo al servicio del hombre.

Descolonizar es eliminar contradicciones entre nuestra nación y la metrópoli, producidas por relaciones de dominación y subordinación. Venezuela no puede progresar a buen ritmo mientras sea un país dependiente; las culturas y subculturas nacionales florecerán sin limitaciones sólo al desaparecer el predominio de la cultura de conquista, es decir, al producirse la desculturización petrolera.

Descolonizar y desarrollar es una empresa histórica llena de sentido y actualidad, para rescatar al hombre venezolano total, prisionero hoy de la cultura del petróleo. Rehacer las relaciones económicas, sociales y culturales, y afincarlas en la persona. No creemos que la descolonización y el desarrollo cierren la historia nacional; son un horizonte que no cancela nuevas creaciones de los hombres, que son infinitas (Antropología del petróleo. 1972, p. 238)

¿Qué hacer?
Es categórico el camarada Rodolfo Quintero al afirmar que “En el centro de una programación revolucionaria de descolonización y desarrollo autónomo ha de estar la nacionalización y la socialización del petróleo. El pueblo debe cumplir a cabalidad el proceso de explotación y disfrutar a plenitud de los beneficios que produce: todo el petróleo de Venezuela debe ser propiedad de todos los venezolanos y sólo de éstos. Esta inobjetable formulación teórica se plasmará en la práctica si las masas populares se movilizan combativamente para rescatar lo que les pertenece. Y aquí surge el problema de la descolonización ideológica del hombre venezolano.

“Existe en nuestro país personal criollo capacitado para el manejo técnico de los hidrocarburos y su comercialización. Lo que falta es gente con clara y elevada conciencia nacionalista, decisión patriótica para enfrentarse a los colonialistas, arrebatarles lo que es nuestro y colocarlo al servicio de la nación. Porque gran parte de la población venezolana está tocada por la cultura del petróleo. Y la nacionalización y socialización del llamado oro negro existente en nuestro subsuelo, no depende de formulaciones elaboradas por especialistas en sus gabinetes de trabajo intelectual; las deciden los hombres de la calle con sus acciones revolucionarias y un gobierno que sirva al pueblo y cuente con su respaldo”.

“La descolonización, la desculturación petrolera, es algo fundamental para asegurar la nacionalización y socialización efectiva del peróleo. La crisis de las culturas nacionales se interrelaciona con la crisis de estructura, agravada por la existencia de una oligarquía petrolera y las presiones de la cultura de conquista, que entregan el control de los centros de enseñanza a las fuerzas antinacionales”.

Desarrollar una cultura cuyo contenido antioligárquico y anticolonialista que de la medida de lo auténticamente nacional, es necesidad impostergable cuya satisfacción reclama acciones en los diferentes campos de la actividad social.

El renacer enriquecido de las culturas y subculturas nacionales es inseparable de la formación de ambientes favorables a la recuperación de los grupos humanos, integrantes de la población venezolana. La lucha por este renacimiento tiene expresión en la pugna entre posibilidades y contraposibilidades de un cambio estructural. Lucha histórica de lo propio contra lo extraño, de lo que tiende a renacer mejorado y lo que debe morir, de los elementos propios de las culturas y subculturas nacionales y los foráneos de la cultura del petróleo.

Desplazar la cultura de conquista es rodear de facilidades la reversión, la nacionalización y la socialización del petróleo. Crear posibilidades de satisfacción de las demandas biológicas y espirituales del hombre venezolano, establecer mecanismos destinados a proveerlo con medios de subsistencia, regulación social, ajuste cósmico, recreación.

Para que en Venezuela se desenvuelva con la pujanza que requiere un proceso de descolonización, hay que estimular en la práctica la libre iniciativa de los trabajadores, activar su fuerza de creación. Deshacer el prejuicio según el cual sólo los colonialistas y las clases superiores pueden administrar las riquezas de la sociedad nacional. Extinguir la alienación económica, social y política de nuestra clase obrera. Ganarla para el cambio, creando las posibilidades del mismo en la vida social e individual de sus componentes, fortalecerla ideológicamente.

Deben constituirse sindicatos clasistas plenos de vitalidad, que enfrenten de forma combativa a los explotadores, a los patronos del país, a las estructuras del sistema, capaces de establecer mediante acciones masivas un nuevo Estado y nuevas relaciones de producción. De no conseguirse esto, la cultura del petróleo continuará imponiendo estilos de vida antinacionales, haciendo posible que leyes como la de Reversión Petrolera” sean una armazón de artículos que no se aplican. Y los términos nacionalización y socialización del petróleo palabras a usar en foros, conferencias, escritos y declaraciones difundidos con el visto bueno de la Creole Petroleum Corporation.

Para descolonizarnos y avanzar en la ruta hacia el socialismo es necesario sanear nuestras universidades. Hacer que profesores y estudiantes tomen conciencia de su función social, de sus compromisos indeclinables con elpueblo. Superar deformaciones creadas por la penetración de la cultura del petróleo tales como el facilismo, el intelectualismo individualista, la autosuficiencia pequeñoburguesa, la ambición, liberalismo, el dogmatismo, que parecen diferenciadas unas de otras pero en verdad se interrelacionan y deterioran un sector de la población que debe mantenerse dispuesto a luchar con firmeza nacionalista y claridad de objetivos descolonizadores, hacer abnegados esfuerzos en aras de la causa de la liberación de los trabajadores y el pueblo. En las universidades debe forjarse una sólida intelectualidad revolucionaria, que actúe con los pies sobre la tierra, con la conciencia presente de nuestras realidades y nuestros problemas, inmune al peligro del teoricismo que es alteración típica del trabajo intelectual. Que comprenda científicos y técnicos con espíritu, ideología, capacidad y decisión para crear.Una intelectualidad educada bajo el signo del trabajo colectivo, la sencillez y el amor entrañable a las masas populares.

Hay que universalizar nuestras universidades, vincularlas con los centros de producción, impulsar en ellas el trabajo de investigación y elevar la enseñanza superior; coordinar todos los factores que inciden en la formación integral de los jóvenes estudiantes. Instrumentar oportunidades y facilidades para que el trabajador sin abandonar la producción realice estudios universitarios. Vincular la docencia y la producción mediante el estudio y la planificación serios. Hacer universidades que gradúen hombres y mujeres que se incorporen al trabajo fructífero, equipados con una disciplina laboral nutrida por el patriotismo.

Resultan evidentes las vinculaciones entre desculturización petrolera, descolonización, progreso por vías no capitalistas y socialismo, aclarando que no se trata de un esquema global, de una secuencia obligatoria para avanzar hacia el socialismo. Puesto que la historia enseña que cada nación hace aportaciones propias en materia de transformaciones socialistas de diferentes aspectos de la actividad social.


Recomendamos la lectura del libro: Rodolfo Quintero (1972) Antropología del petróleo
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Densidad API (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI

Indicador de la densidad del petróleo establecida por el American Petroleum Institute (API) y aceptada como estándar por la industria. De acuerdo con la densidad API, el petróleo se clasifica como “ligero” o “pesado” y toda la gama intermedia. A mayor densidad del crudo, aumenta la gradación API. El precio de referencia para el crudo de los países miembros de la OPEP estaba basado en la densidad del petróleo “árabe liviano” de 34° API.
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Demanda mundial del petróleo (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
Debido al creciente aumento de la demanda de energía fósil en el mundo y la magnitud de las reservas de esas materias primas que posee, el petróleo continuará teniendo una influencia significativa en el futuro de Venezuela. El petróleo será decisivo más allá del horizonte del programa para la captación de recursos del exterior, para la generación de inversiones productivas internas, la satisfacción de las propias necesidades de energía y para el apoyo al surgimiento y consolidación del nuevo modelo productivo. Lo anterior, y el hecho de que la riqueza natural del país es patrimonio de todos los venezolanos, hacen indispensable que las actividades medulares de la industria de los hidrocarburos continúen en poder del Estado venezolano.

La demanda mundial de energía de origen fósil mantendrá su participación en la demanda total de energía y se profundizará su tendencia al mayor crecimiento en el Asia y, particularmente, en China e India. Se manifestará también un fuerte crecimiento de la demanda en Sudamérica y una disminución relativa del crecimiento de la demanda en Norteamérica. Sin embargo, dada su magnitud absoluta, la satisfacción de la demanda de hidrocarburos de Estados Unidos, continuará teniendo la mayor participación en la oferta venezolana. Todo lo anterior, junto a consideraciones de naturaleza geopolítica, fundamenta una revisión de la estructura del mercado petrolero venezolano.

Dado el crecimiento de la demanda mundial de petróleo, todo indica que para su satisfacción, crecerá más aceleradamente la producción de petróleos no convencionales, particularmente de petróleos más pesados, lo que otorga a Venezuela una ventaja adicional debido a que la mayor parte de sus reservas están constituidas por petróleos con esas características. La elevación del nivel de precios del petróleo en el mercado mundial ha hecho, económica y financieramente factible, la extracción de petróleos más pesados. La producción de petróleo en el mundo, en el largo plazo, se concentrará más en los países que hoy son parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.


(Proyecto Nacional “Simón Bolívar” (Primer Plan Socialista de la Nación/2007-2013) 
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viernes, 11 de julio de 2014

Rechazo de las transnacionales y sus gobiernos a incluir el tema de los Derechos Humanos

Por: ATILIO BORÓN
El pasado jueves 26 de Junio el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con sede en Ginebra sometió a votación una iniciativa de Ecuador y Sudáfrica tendiente a crear un grupo de trabajo con el mandato de elaborar “un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas.” La propuesta tenía como objetivo avanzar en el armado de un marco legal regulatorio del comportamiento de las grandes corporaciones a los efectos de impedir los abusos o las violaciones a los derechos humanos producidos como consecuencia de sus actividades. Los considerandos del proyecto se apoyaban en las numerosas resoluciones y normas de las Naciones Unidas relativas a la protección de los derechos humanos e, indirectamente, en una propuesta (aunque no fue explícitamente mencionada en los considerandos) ventilada en el seno de esa organización en la década de los setentas del siglo pasado.




En aquella oportunidad la inercia todavía latente de los procesos de descolonización en Asia y África y el surgimiento de gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina (el Chile de Allende, la Asamblea Popular de Juan J. Torres en Bolivia, la Revolución Peruana de Velasco Alvarado y la presidencia de Luis Echeverría en México) hizo posible la construcción de un amplio consenso en el seno de la ONU relativo a la necesidad de someter a las empresas transnacionales a reglas de carácter universal más allá de las que pudieran adoptar las legislaciones de los estados, en muchos casos demasiado débiles para resguardar la soberanía nacional sobre sus propias riquezas y recursos naturales. Atento a estas consideraciones el Consejo Económico y Social de la ONU propuso la creación de una comisión y un Centro de Estudios sobre las Corporaciones Multinacionales con el propósito de elaborar un Código de Conducta para estas empresas. Por supuesto, para los ojos de la burguesía esto era una intolerable afrenta a sus intereses porque se proponía modificar la relación de fuerzas entre sus empresas y los países anfitriones amén de ser un inadmisible obstáculo a la irrestricta movilidad internacional que era una de las fuentes principales de las superganancias que obtenían en el llamado Tercer Mundo. De ahí que esa iniciativa diera origen a ásperas controversias, agravadas por los efectos de la llamada “crisis del petróleo” de 1973, entre el bloque de gobiernos del capitalismo avanzado -liderado por Estados Unidos y secundado por los países europeos y Japón- y el por entonces Grupo de los 77 más los países que por entonces conformaban el campo socialista. Las tácticas dilatorias de los primeros sumadas a la esclerosis burocrática de los organismos de Naciones Unidas precipitaron el abrupto fin de las negociaciones cuando con la elección de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos las burguesías metropolitanas pasaron a la ofensiva, derrotaron a los movimientos y fuerzas políticas que desde Mayo de 1968 acosaban la dominación del capital y eliminaron de la agenda de la ONU el proyecto. Hasta ahora.

domingo, 6 de julio de 2014

Decreto de Minería (24 de octubre de 1829) Apuntes en 5 Tiempos

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“El Libertador Simón Bolívar en su visionario decreto de Quito (1829) estableció que ‘conforme a las leyes, las minas de cualquier clase corresponden a la República’ y advirtió la importancia de ‘asegurarse su propiedad’ porque tales recursos son ‘una de las principales fuentes de riqueza pública’. Tal entendimiento sobre la propiedad de las tierras y el subsuelo tiene una importancia meridiana a la luz del rol que cumple el petróleo en la sociedad global contemporánea. En consonancia con esta visión, el Gobierno Bolivariano de Venezuela ha dado un vuelco revolucionario al sistema de regulación petrolera y al modelo neoliberal de desarrollo, ambos heredados de la IV República”. Rafael Ramírez (2006)
“En Venezuela, conforme el Decreto del Libertador de octubre de 1829, el subsuelo, y por consiguiente el petróleo, el gas, es propiedad de la Nación, a diferencia de otros países, tal los Estados Unidos, en el que el propietario del suelo lo es también del subsuelo, por lo que las legislaciones de hidrocarburos de estos dos países son esencialmente diferentes. En Venezuela, la Ley vigente establece que el Estado, en representación de la Nación, puede proceder directamente a extraer, manipular y vender el petróleo y gas contenidos en los yacimientos u otorgar a particulares concesiones para que los exploten, refinen, etc., previo el cumplimiento de determinados requisitos, el pago de impuestos específicos y generales (el de la Renta) y de entregar al Estado una parte del petróleo que sea extraído-el ‘royalty’-, fijada en 16 2/3 de la producción.
Por causas sobradamente conocidas, el Estado no solamente había renunciado a extraer y manipular directamente el petróleo, sino que, incluso, en lugar de recibir el ‘royalty’, en especie para manipularlo y abastecer el mercado interno, optó por recibir de los concesionarios su equivalente en dinero, política que generó que los grandes trusts extranjeros controlaran desde los comienzos todas las operaciones de extracción, refinación y venta de nuestro petróleo y, por derivación, que interfirieran, obstaculizaran y distorsionaran el desarrollo económico del país, manteniéndolo en situación de permanente subdesarrollo y convirtiéndolo en dependiente económica y políticamente de los países de origen de los trusts concesionarios, principalmente de Estados Unidos”. Salvador de la Plaza (1967)
El 24 de octubre de 1829, el Libertador promulgó en Quito un Decreto de Minería, que establecía tácitamente en su artículo primero que las minas pasaban del dominio de la Real Corona española al dominio de la República, como consecuencia de una declaración expresa emanada de la autoridad legítima: “Conforme a las leyes, las minas de cualesquiera clase, corresponden a la República...”.
La pretensión de las normas del Decreto era, además de la precedente – según rezan sus considerandos–, fomentar la minería, abandonada durante la existencia de la Gran Colombia. Nada más conveniente para una sociedad económicamente exhausta, como era la sociedad grancolombina de 1829, si se quería otorgar seguridad a los ciudadanos y promover el espíritu de empresa, que revalidar la concesión como medio jurídico de acceso a la explotación de las minas, conservando de esa manera la tradición del derecho regalista español. Por ello, en el resto del artículo primero se puede continuar leyendo:
“...cuyo Gobierno las concede en propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan, bajo las condiciones expresadas en las Leyes y Ordenanzas de Minas, y con las demás que contiene este Decreto”. Por otra parte, el artículo 38 del Decreto de Minería estableció que: “Mientras se forma una Ordenanza propia para las minas y mineros de Colombia, se observará provisionalmente la Ordenanza de Minas de Nueva España (...) exceptuando todo lo que trata del Tribunal de Minería y Jueces Diputados de Minas y lo que sea contrario a las Leyes y Decretos vigentes. Tampoco se observará en todo lo que se halle reformada por el presente Decreto”. J. Mora Contreras.
Gracias al Decreto del 24 de octubre de 1829, el Libertador Simón Bolívar transfirió esa soberanía al Estado de la República de Colombia. Después de la desintegración de la Gran Colombia, esa soberanía minera es ratificada varias veces en la legislación venezolana. Desde entonces, varias décadas antes de la aparición de la industria petrolera, los recursos del subsuelo se constituyen en patrimonio colectivo de los venezolanos. Con ese principio legal quedó determinada también la forma como los particulares podían acceder a la explotación de tales bienes colectivos: mediante una concesión otorgada por el Ejecutivo, pagando una cuota proporcional de regalía sobre los volúmenes extraídos y sometiéndose a la soberanía impositiva de los poderes públicos. Y bajo esta estructura formal se organizó la explotación de hidrocarburos en Venezuela y prosperó el “régimen concesionario”, durante cuya existencia el Estado venezolano fue reivindicando, paulatinamente una proporción creciente en los beneficios del negocio petrolero.

Reflexión necesaria:

“En Venezuela, conforme el Decreto del Libertador de octubre de 1829, el subsuelo, y por consiguiente el petróleo, el gas, es propiedad de la Nación, a diferencia de otros países, tal los Estados Unidos, en el que el propietario del suelo lo es también del subsuelo, por lo que las legislaciones de hidrocarburos de estos dos países son esencialmente diferentes. En Venezuela, la Ley vigente establece que el Estado, en representación de la Nación, puede proceder directamente a extraer, manipular y vender el petróleo y gas contenidos en los yacimientos u otorgar a particulares concesiones para que los exploten, refinen, etc., previo el cumplimiento de determinados requisitos, el pago de impuestos específicos y generales (el de la Renta) y de entregar al Estado una parte del petróleo que sea extraído-el ‘royalty’-, fijada en 16 2/3 de la producción.

“Por causas sobradamente conocidas, el Estado no solamente había renunciado a extraer y manipular directamente el petróleo, sino que, incluso, en lugar de recibir el ‘royalty’, en especie para manipularlo y abastecer el mercado interno, optó por recibir de los concesionarios su equivalente en dinero, política que generó que los grandes trusts extranjeros controlaran desde los comienzos todas las operaciones de extracción, refinación y venta de nuestro petróleo y, por derivación, que interfirieran, obstaculizaran y distorsionaran el desarrollo económico del país, manteniéndolo en situación de permanente subdesarrollo y convirtiéndolo en dependiente económica y políticamente de los países de origen de los trusts concesionarios, principalmente de Estados Unidos”. Salvador de la Plaza (1967) 
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II Cumbre de Jefes de Estado de la OPEP (2000)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
A partir de 1999, Venezuela ha participado como actor de primer orden en la estrategia de volver a hacer de la OPEP un instrumento de política positivo para los países subdesarrollados productores de petróleo, especialmente para los más pobres; en la ratificación de su principios originales, tal y como quedó establecido en la II Cumbre de Jefes de Estado realizada en Caracas en septiembre del año 2000 (25 años después de la realizada en Argel en 1975); en el diseño, propuesta y aplicación del sistema de bandas de precios, y en la hechura de una política de largo plazo para la Organización, lineamiento que incluye no sólo el factor económico y de precios, sino también los temas ambientales y sociales.

En el despertar de la OPEP contribuyó de manera clave la posición de Venezuela de defensa de los precios del petróleo, y de respeto a las cuotas de producción asignadas en el seno de la institución.

Es así como a partir de 1999 sus integrantes rescataron la disciplina interna, lo que permitió reducir la sobreoferta de hidrocarburos y recuperar progresivamente los precios del barril de crudo cuyo valor, para el caso venezolano, se había visto reducido a finales del último gobierno de la IV República a menos de 7 dólares.

Durante la inauguración de la Cumbre, el Presidente Chávez, según lo expresa Luís Bilbao, explicaba que el primer embarque petrolero de Venezuela salió del Lago de Maracaibo en 1917. Once años más tarde ya ocupaba el primer lugar como país productor y exportador de petróleo. Mantuvo ese lugar de privilegio durante años pero, en condiciones sumamente injustas, desfavorables para Venezuela. En esos primeros once años, Venezuela exportó aproximadamente 260 millones de barriles de petróleo, a menos de un dólar por unidad. Ese petróleo fue una contribución esencial para el despegue industrial del mundo desarrollado; al movimiento de grandes maquinarias, no sólo industriales sino también bélicas. Las grandes máquinas bélicas de los aliados se movieron a finales de la Primera Guerra Mundial y luego en la Segunda Guerra Mundial, en buena medida, gracias al petróleo venezolano. Pero aquellos 260 millones de barriles le reportaron al fisco venezolano sólo 3 por ciento del precio de la masa de petróleo llevada de Venezuela al mundo: 8 millones de dólares.

Durante la II Cumbre de la OPEP los jefes de Estado ratificaron los principios doctrinales, objetivos y estatutos de la Organización en relación con la valorización justa y razonable del recurso, su naturaleza no renovable, la soberanía de la administración del mismo y su compromiso con la estabilidad del mercado. También expresaron su compromiso para asegurar el sostenimiento a largo plazo de la institución, en vista de las amenazas relacionadas con la globalización, los avances tecnológicos, presiones ambientales, políticas públicas discriminatorias orientadas a alterar el valor de los hidrocarburos y estimular conductas de derroche.


PALABRAS DEL PRESIDENTEDE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA HUGO CHAVEZ FRIAS
Acto de Instalación de la II Cumbre de la OPEP
Caracas - Venezuela, 26 de Septiembre de 2000

Cultura del petróleo (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“Desde hace cincuenta años hay en Venezuela una cultura del petróleo; un patrón de vida con estructura y mecanismos de defensa propios, con modalidades y efectos sociales y sicológicos definidos. Que deteriora las culturas ‘criollas’ y se manifiesta en actividades, invenciones, instrumentos, equipo material y factores no materiales como lengua, arte, ciencia, etc”. Rodolfo Quintero (1985)

“Propósito de los portadores de cultura del petróleo es conseguir que los venezolanos piensen y actúen fundamentalmente en función del presente. Alejarlos de preocupaciones por el futuro y del convencimiento de que éste puede ser mejor. Esto explica en cierta medida la falta de constancia en las luchas que se inician, la abundancia de los virajes en las formas de acción, la tendencia a imitar y el pronto cansancio al dejar de obtener los éxitos esperados. Es complejo el cuadro de alienación de los pobladores de Venezuela, diferenciado del predominante en otros países latinoamericanos. Que debe ser estudiado cuidadosamente y divulgado para romperlo y poder andar efectivamente hacia la independencia integral de la nación”. Rodolfo Quintero (1972)

El Siglo XX es el de la Venezuela de la cultura del petróleo y del subdesarrollo, de la expansión demográfica y de la urbanización superpuesta, como consecuencia de violentos cambios: “Es una Venezuela petrolera, que de país de estructura rural, precapitalista y monoproductor agropecuario se transforma violentamente en área minero-extractiva  en función de las necesidades de los países metropolitanos, y en función de inversión de los excedentes de capital financiero-monopolista, originarios precisamente de esos países metropolitanos, en especial de Estados Unidos”.

La cultura de la conquista se ha convertido en Venezuela en la cultura del petróleo, en los conceptos elaborados por el Dr. Rodolfo Quintero: i) Deteriora las culturas criollas. Se manifiesta así: invenciones, instrumentos, equipo material y factores no materiales como lengua, arte, ciencia, etc. Se acomoda a las diferentes clases y reviste diferentes rangos. Implica un sentido de dependencia y de marginalidad. ii) Llega hasta provocar que los más “transculturados” se sientan extranjeros por imitación de lo nacional. Se piensa y se habla en “petrolero”. Establece normas que llegan a conformar una filosofía, un estilo de vida. Modifica el sistema de construcción y el régimen de la vivienda. iii) Complica las relaciones interpersonales y familiares al crear una especie de valor afectivo. Se transforman la indumentaria y hasta la alimentación. iv) Se utiliza una maquinaria especial de propaganda asfixiante. Se inyecta la creencia de que el confort es suficiente para satisfacer el desenvolvimiento armonioso de la personalidad. Se identifican confort y libertad. Se logra el control del grupo social al producirle a éste la ilusión de una “libertad” puramente formal. v) Otras características: la tecnoculturación, que no es sino el progreso técnico sin progreso social en todos los casos vi) Tres formas de vida: la petrolera, la urbana y la rural. vii)  Alteración de la ecología del país.

Reflexión necesaria:

La cultura del petróleo:
“Nuestro enfoque, nutrido por la observación de los venezolanos en su vida cotidiana, por el análisis dinámico de nuestra organización social, persigue la creación de conciencia individual y colectiva sobre la condición integral de la lucha por la independencia de la nación, por su progreso autónomo. Entendiendo que la toma de conciencia puede y debe lograrse en el desarrollo mismo de la lucha contra los colonialistas y su principal instrumento de domesticación: la cultura del petróleo”. Rodolfo Quintero (1972)

I.              Es un patrón de vida con estructura y recursos de defensa propios; de modalidades y efectos sociales y psicológicos que deterioran las culturas “criollas”, expresadas en actividades, invenciones, instrumentos, equipo material y factores no materiales: lengua, arte, ciencia. Configura rasgos bien marcados, originados en un contexto definido: la explotación de nuestro petróleo por empresas monopolistas de capital extranjero. La cultura del petróleo ha recibido un nuevo fortalecimiento con la intensificación del “norteamericanismo”, y su variante inferior, “el puerto-riqueñismo”. En costumbres, en estilos, en léxico, en ideas, en todo han penetrado ambos por la complacencia, por la debilidad, por la indiferencia y complicidad de quienes han debido poner dique, y a tiempo, a semejantes invasiones deformantes”.

II.            Alcanza áreas de dimensiones que varían de una región a otra, de una clase social a otra clase social. Un estilo de vida definido por rasgos particulares, nacido en un contexto bien definido: la explotación de la riqueza petrolera nacional por empresas monopolistas extranjeras.

III.           Entre los rasgos del estilo de vida propio de la cultura del petróleo predomina el sentido de dependencia y marginalidad. Los más “transculturados” llegan a sentirse extranjeros en su país, tienden a imitar lo extraño y subestimar lo nacional. Piensan a la manera “petrolera” y para comunicarse con los demás manejan el “vocabulario del petróleo”.

IV.          Es una cultura de conquista, que establece normas y crea una nueva filosofía de la vida, para adecuar una sociedad a la necesidad de mantenerla en las condiciones de fuente productora de materias primas.

V.            No se subordina a las necesidades de nuestros grupos humanos, sino que éstos son sometidos por aquélla.

VI.          Altera el equilibrio ecológico de las regiones, y esto repercute en la vida social de sus pobladores: áreas de cultura pierden su carácter tradicional.

VII.         Presiona las culturas rurales para que modifiquen su escala de valores, hábitos y pautas. Impone una transformación que provoca ansiedad colectiva y engendra situaciones conflictivas donde juegan sentimientos nacionalistas.

VIII.        Deja huellas grandes y profundas; forma “hombres Creole” y “hombres Shell, nacidos en el territorio venezolano pero piensan y viven como extranjeros; hombres de las compañías y para las compañías, personas antinacionales. Expresión de un mestizaje repugnante, resultado de una política de “relaciones humanas” aplicada por los colonialistas. Obra de los monopolios internacionales animadores de aquella cultura.

IX.          Es superficial: entre los que viven en ella hay vacíos y sufrimientos; no procura satisfacciones suficientes, estimula la desconfianza y aumenta la impotencia y el aislamiento.

X.            La cultura del petróleo es primero impuesta y después aprendida. Todo hombre es un ser histórico y la cultura de que forma cambia en el tiempo. El trabajador petrolero es un ser histórico y la cultura del petróleo ha de cambiar en el tiempo, desaparecer.

La cultura del petróleo: el combate necesario

Se forma conciencia política de resistencia a la cultura del petróleo por medios educacionales. Dirigiendo el cambio ideológico que ha de tener expresión en la voluntad de asegurar el renacimiento de las ciudades destruidas por la cultura del petróleo”. Rodolfo Quintero

La construcción del modo de vida socialista debe apoyarse en la creación de una cultura socialista que sustituya la cultura del petróleo que nos legaron el Imperialismo y las transnacionales petroleras.

Hablar de lucha contra la hegemonía de la cultura del petróleo es:

Ø   Plantear la necesidad de una lucha social.

Ø   Elevar el nivel de conciencia de los hombres.

Ø   Lucha inseparable de la lucha de clases, porque todo progreso de la conciencia de los conflictos fundamentales de la sociedad.

Ø  Llevar a cabo en el terreno nacional (pero con perspectivas universales) la lucha concreta que reclama conocer con claridad quién es el enemigo mayor, dónde están los contrarios y discernir entre quienes tienen un pensamiento diferente, quién puede ser aliado y aportar una colaboración efectiva a la construcción común.

Ø   Hacerlo por la libertad del hombre criollo [y la mujer criolla] concebida ésta como la conciencia de la necesidad. Y si la libertad es la conciencia de la necesidad, cada paso de nuestra población hacia el enriquecimiento de las culturas nacionales, arranca secretos a la naturaleza, da la medida de su libertad y, en consecuencia, la medida del progreso del país.

Lecturas recomendadas:
Quintero, Rodolfo. (1972). Antropología del petróleo. Siglo veintiuno editores, sa. México 12, D.F.

Quintero, Rodolfo. (1985). La cultura del petróleo. Caracas, Venezuela. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. División de publicaciones. 
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jueves, 3 de julio de 2014

Maduro contra Chavez y las Cartas "Desgraciadas": Legado de Chavez en Peligro

Por Omar Marcano

Chávez
En la década 2003-2012 la República Bolivariana de Venezuela logró disminuir la pobreza del 54% al 27.4%, a pesar del golpe de estado y del sabotaje petrolero, todo gracias a un crecimiento económico sostenido y apuntalado por extensos programas sociales que superaron con creces las metas del milenio, claramente exitosos y avalados por la ONU, la CEPAL y otros organismos nacidos y criados dentro el mismísimo capitalismo mundial, así que nadie podrá creer que son cifras inventadas por Nuestra Revolución Bolivariana y Socialista de entonces. Fue sin duda un milagro inédito, jamás logrado por país alguno y mucho menos por los países capitalistas, donde las riquezas generadas por el crecimiento económico son usadas para agrandar aun mas SU Eterna Gran Brecha entre ricos y pobres.