"La desinformación...terreno fértil para la manipulación y el engaño" UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA

domingo, 21 de diciembre de 2014

Opinión de Atilio Borón sobre relaciones diplomáticas Cuba-EEUU







(Por Atilio A. Boron) Termina el año con una gran noticia: los tres luchadores antiterroristas cubanos regresaron a casa. Se puso así fin a una flagrante injusticia, que hundió en la ignominia al sistema judicial estadounidense. Y Barack Obama, ante el inocultable fracaso de medio siglo de política hacia Cuba, decidió un cambio de rumbo que si bien no tiene la radicalidad necesaria –para lo cual habrá que lograr que el Congreso derogue la legislación que decreta el bloqueo económico, comercial y financiero de la isla- por lo menos abre la puerta a una serie de cambios que permitirán mejorar las condiciones de vida de la población cubana. No es un dato menor que en su discurso Obama haya prometido que enviaría al Congreso un pedido para derogar esa legislación que se interpone como un obstáculo a su pretensión de normalizar las relaciones diplomáticas con Cuba. Porque, ¿cómo se podría conseguir ese objetivo si, al mismo tiempo, se le impone a ese país un bloqueo que ha sido condenado en reiteradas ocasiones por la comunidad internacional en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la mismísima OEA, por la UNASUR, por la CELAC?


La decisión de Obama será motivo de múltiples análisis e interpretaciones. Pero hay algunas claves que, desde ya, son insoslayables. Una, el resonante fracaso de las políticas convencionales seguidas por Washington desde el triunfo de la Revolución Cubana. Dos, el paradojal aislamiento en que se encontró Estados Unidos, reconocido por el Secretario de Estado John Kerry horas después del discurso presidencial. Aislamiento y creciente animadversión en el hemisferio y escandaloso aislamiento evidenciado, año tras año, en el abrumador respaldo que cosechaba el voto en contra del bloqueo en la Asamblea General de la ONU. Tres, el protagónico papel jugado, según lo señalaran tanto el presidente de Estados Unidos como su homólogo cubano Raúl Castro, por del Papa Francisco y el gobierno de Canadá, quienes cumplieron su misión con extraordinaria eficacia y en el más absoluto secreto. Cuatro, la lucha sin pausa de los familiares de “Los 5”, que lograron constituir una poderosa coalición internacional que presionó sin cesar y sin desmayos al gobierno de Estados Unidos y que movilizó voluntades que no cejaron de luchar ni un solo día desde que se produjo la detención de los luchadores cubanos. Cinco, el preocupante cuadro geopolítico internacional que presenta serios desafíos a los intereses estadounidenses en Medio Oriente, con el Estado Islámico –cuya creación le debe mucho a Estados Unidos y el Reino Unido- dando lugar a una masacre de incalculables proporciones; en Asia Central, donde los talibán no cesan de perpetrar atrocidades como las de los niños en Paquistán; en el extremo Oriente (la crisis del Mar del Sur de la China y el riesgo de un enfrentamiento armado con Japón); la progresiva desestabilización de regiones enteras de África y, para colmo de males, la perspectiva nada marginal de una eventual confrontación bélica en Europa por la crisis ucraniana, todo lo cual torna altamente aconsejable preservar a América Latina y el Caribe como una zona de paz -¡como la única zona de paz!- y en la cual la pretérita ascendencia estadounidense se encuentra seriamente menoscabada. Recomponer relaciones con los países del área, en un marco de respeto e igualdad, se convierte en un imperativo categórico. Habrá que ver si Washington puede, porque los que desde adentro y afuera se opondrán a este proyecto son muchos y muy poderosos.
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jueves, 11 de diciembre de 2014

Bancarizar para empoderar. La experiencia del Banco de Desarrollo de la Mujer.

Por:  Yris Martín Márquez (*)
Fue el primer banco creado en revolución y direccionado a empoderar, incluir y  bancarizar a las mujeres más pobres entre las pobres. El Decreto con Fuerza de Ley de Creación, Estímulo, Promoción y Desarrollo del Sistema Microfinanciero” se constituyó en  el marco general de una política pública destinada a incluir en el sector financiero a los mas pobres entre los pobres.  Se crea el Banmujer (08 de marzo 2001) fecha simbólica para las feministas del orbe, dirigido a apoyar las iniciativas productivas de las mujeres más humildes. Aquellas excluidas  por no tener respaldos financieros con entidades del sector financiero bajo la metódica convencional. El Banco de la Mujer ha sido inclusión y bancarización de mujeres indígenas, campesinas y de los sectores populares que no habían podido tener ni siquiera una libreta de ahorros en su vida.

Banmujer busca a sus usuarias, no son consideradas clientas,  en la comunidades campesinas, indígenas y barriales esa fue la instrucción de su Presidenta Economista Nora Castañeda, mientras más humilde más apoyo debemos darle señalaba. Esto quiere decir, que han sido las promotoras del banco en los distintos estados las que se han dedicado,  con esfuerzo y sacrificio a llevar el Banco hasta las usuarias. La metodología del Banmujer ha sido una experiencia inédita en Venezuela, más no en el mundo. Véase los casos del Banco Grameen de Bangladesh o experiencias como la Banca ética en Italia.

Banmujer es diferente porque el crédito es una excusa, un medio para empoderar a las mujeres, permitiendo que a través de un microcrédito su actividad y capacidad productiva se desarrolle. Liberándola de la sujeción a un poder patriarcal sólo por el hecho de su propia subsistencia o la de sus hijos. Liberándola para amar y para realizarse desde su propio autonomía económica.

Banmujer hace uso del crédito para organizar a las mujeres y reflexionar junto a ellas en torno al hecho productivo,  pero también para educar sobre el derecho a una vida libre de violencia, igualdad y equidad de género, sobre los cuidados en salud sexual y reproductiva, sobre la prevención del embarazo en adolescentes, el VPH, el cáncer de seno y útero y por supuesto, sobre como manejar administrativamente una iniciativa productiva. Testigos de ello son los organismos internacionales de cooperación que apoyaron los servicios no financieros del banco, tales como: el PNUD, UNFPA, JICA, AECID, entre otros.

La organización de las mujeres usuarias del banco ha dado lugar a la conformación de un tejido social denominado redes de usuarias, en algunos estados con mucho dinamismo y actividad, transformándose en una red que fortalece aún más la coordinación y actuación conjunta para apoyar sus propias iniciativas y crecer juntas desde las distintas dimensiones del ser humano.

Banco de Desarrollo de la Mujer ha sido la operativización de una política social incluyente y revolucionaria a favor las mujeres, sacudiendo los paradigmas tradicionales de la banca, dirigido a las más pobres. La metódica y práctica de Banmujer que,  originalmente nació bajo la adscripción del Ministerio del Poder Popular para las Finazas y bajo la supervisión de la SUDEBAN, derivó finalmente  en su adscripción al Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género con lo cual se ratifica que ciertamente Banmujer es una política de empoderamiento y de construcción de relaciones sociales distintas, tal y como debe ser el socialismo  y no un banco convencional.  Desde esta perspectiva, el Estado mismo ha establecido el carácter de  Banmujer como un mecanismo, una herramienta  para la lucha contra la pobreza y, entre otros, acercar a Venezuela en el cumplimiento de las Metas del Milenio, las cuales formalmente, se vencen el año 2015. La lucha contra la pobreza implica, dado que se estima que más del 70% de los pobres del mundo son mujeres, políticas públicas especificas para las mujeres apoyarlas para su empoderamiento económico y social dado que son el rostro mismo de la pobreza y la exclusión.

Asimismo, Banmujer ha sido escuela y formación solidaria para hombres y mujeres que trabajan o han trabajado allí y que comparten un enfoque más humano y solidario de las finanzas. Una ventana de esperanza. En momentos de grandes transformaciones donde el Banmujer pareciera ser razonado bajo la lógica de un banco tradicional y fusionado junto a otros órganos distintos en razón de su objetivo y metodología de trabajo consideramos justa la revisión, rectificación y reimpulso de una experiencia y organización de vanguardia encabezado por una mujer de honestidad a toda prueba: Nora Castañeda. Banmujer, en definitiva, ha sido algo más que un banco, es la incipiente formación de mecanismos solidarios, para la creación de relaciones más humanas, que permitan construir bienestar para todas.


Pretender subsumir lo que ha venido siendo una experiencia de empoderamiento en la lógica bancaria tradicional, es retroceder a un marco en el cual las mujeres, particularmente las más pobres, estarán condenadas a competir por los créditos de forma desventajosa. Desde aquí solicitamos la reflexión en torno a la fusión planteada.

(*) Yris Martín Márquez
Feminista. Orden Argelia Laya. Única Clase.
Socióloga. Magna Cum Laude
Msc. Planificación del Desarrollo Económico.

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jueves, 27 de noviembre de 2014

Discurso de Putin en Valdai

Traducción: http://salsarusa.blogspot.com.ar/2014/11/discurso-de-putin-en-valdai.html
Estimados colegas, señoras y señores, queridos amigos. Me alegro de saludarles en esta XI conferencia del club de discusión “Valdai”.
Ya se ha dicho aquí que este año en el club hay nuevos coorganizadores, entre ellos organizaciones no gubernamentales rusas, expertos, universidades. Además se ha expresado la idea de añadir a la discusión problemática rusa y cuestiones de política y economía globales.
Espero que estos cambios organizativos y de contenido refuercen las posiciones del club como importante foro de discusión y de reunión de expertos. Con ello espero que el así llamado espíritu de Valdai pueda mantenerse, y su libertad, apertura, posibilidad de expresar las más distintas opiniones y con ello las opiniones sinceras.
En este sentido quiero decirles que no les voy a decepcionar, voy a hablar clara y sinceramente. Algunas cosas pueden parecer duras. Pero si no habláramos directa y sinceramente de lo que realmente pensamos no tendría sentido reunirnos en este formato. Entonces habría que reunirse en alguna reunión diplomática, donde nadie dice nada claro, y, recordando las palabras de un conocido diplomático, podemos indicar que la lengua de dio a los diplomáticos para no decir la verdad.
Nos reunimos aquí con otros objetivos. Nos reunimos para hablar sinceramente. Necesitamos la franqueza y dureza de las valoraciones hoy no para atacarnos mutuamente sino para intentar aclarar qué es lo que en realidad sucede en el mundo, por qué es menos seguro y menos previsible, porqué por tanto crecen los riesgos.
El tema del encuentro de hoy, de las discusiones que han tenido lugar se ha denominado “¿Nuevas reglas de juego o juego sin reglas?”. En mi opinión este tema, esta formulación, describe muy exactamente la situación en que nos encontramos, la elección que tendremos que hacer todos.
La tesis de que el mundo contemporáneo cambia radicalmente, por supuesto, no es nueva. Y sé que ustedes han hablado de ello en el curso de esta discusión. Es cierto, es difícil no darse cuenta de las transformaciones radicales en la política global, en la economía, la vida social, en la esfera de las tecnologías sociales, de la información, de la producción.
Les pido disculpas desde ahora si repito lo expresado por algunos participantes en este foro. Es difícil evitarlo, ustedes han hablado en detalle, pero voy a expresar mi punto de vista, que puede coincidir o ser distinto de lo dicho por los participantes del fórum.
No olvidemos, al analizar la situación actual, las lecciones de la historia. En primer lugar el cambio en el orden mundial (y sucesos de ese tipo los observamos ahora), por regla general van acompañados si no por una guerra global o por choques globales, por una cadena de conflictos intensivos de carácter local. En segundo lugar, la política mundial es sobre todo el liderazgo económico, las cuestiones de la guerra y la paz, de la esfera humanitaria, incluyendo los derechos humanos.
En el mundo se han acumulado numerosas contradicciones. Y debemos preguntarnos sinceramente unos a otros si tenemos una red de seguridad. Por desgracia no hay garantías de que el sistema existente de seguridad global y regional pueda alejarnos de la catástrofe. Las instituciones internacionales y regionales de relaciones económicas, políticas y culturales viven tiempos difíciles.
Sí, muchos mecanismos de garantía del orden pacífico se crearon hace bastante tiempo, como consecuencia de la segunda guerra mundial sobre todo. La solidez de este sistema se basaba no solo en el balance de fuerzas, quiero recalcar esto, y no solo en el derecho de los vencedores, sino también en que los “padres fundadores” de este sistema de seguridad se relacionaban respetuosamente unos con otros, no intentaban “exprimirlo todo”, sino que intentaban llegar a acuerdos.
Lo importante es que este sistema se desarrolló y con todos sus defectos ayudó, si no a solucionar, al menos a contener los problemas mundiales existentes, regular las dificultades de la competencia entre países.
Estoy seguro de que este mecanismo de contenciones y balances que durante las últimas décadas se ha desarrollado con dificultades, a veces con esfuerzos. En cualquier caso, no se deberían romper sin crear antes algo en su lugar, pues en caso contrario no habría instrumentos salvo la fuerza bruta. Habría que llevar a cabo una reconstrucción racional, adaptar a las nuevas realidades el sistema de relaciones internacionales.
Sin embargo los Estados Unidos, que se han declarado a sí mismos vencedores de la guerra fría, considero que de manera presuntuosa, y han pensado que no había ninguna necesidad de ello. Y en lugar del establecimiento de un nuevo balance de fuerzas, que sea condición indispensable del orden y estabilidad, al contrario, han dado pasos que han llevado a una fuerte desestabilización del balance.
La guerra fría terminó. Pero no lo hizo con una declaración de “paz” mediante acuerdos comprensibles y transparentes de observación de las normas y estándares existentes o de creación de unos nuevos. Parecía que los así llamados vencedores en la guerra fría decidieron explotar la situación, tomar todo el mundo exclusivamente para ellos, para sus intereses. Y si el sistema existente de relaciones internacionales y de derecho internacional, el sistema de contenciones y contrapesos molestaba para lograr estos objetivos, entonces declaraban su invalidez y necesidad de desmontarlo.
Así se comportan, discúlpenme, los nuevos ricos, que de repente obtienen una gran riqueza, en este caso en forma de dominación mundial, liderazgo mundial. Y en lugar de, con esta riqueza, comportarse educadamente y con cuidado, incluso claro está, en su propio beneficio, considero que han hecho muchas cosas mal.
Ha comenzado un periodo de diferentes interpretaciones y silencios en la política mundial. Bajo presión del nihilismo legal, paso tras paso ha retrocedido el derecho internacional. La objetividad y justicia han sido víctimas de la conveniencia política. Las normas jurídicas han sido sustituidas por interpretaciones arbitrarias y valoraciones parciales. Además, el control total de los medios de comunicación ha permitido hacer pasar lo blanco por negro y lo negro por blanco.
En las condiciones de dominio de un país y sus aliados, o por decirlo de otra manera, sus satélites, la búsqueda de soluciones globales se ha convertido parcialmente en el intento de  hacer pasar por universales recetas propias. Las ambiciones de este grupo han crecido tanto que las políticas que ellos acuerdan las presentan como la opinión de toda la comunidad internacional. Pero eso no es así.
El propio concepto de “soberanía nacional” para la mayoría de los países se ha convertido en algo relativo. En esencia, se propuso la fórmula: cuanto mayor sea la lealtad a un solo centro de influencia en el mundo mayor es la legitimidad de este o aquel régimen de gobierno.
Luego tendremos ustedes y yo una discusión libre, y con mucho gusto contestaré a las preguntas y les permitiré que ejerzan el derecho a hacer preguntas. Pero en el curso de esta discusión prueben a negar la tesis que acabo de formular.
Las medidas contra los que no acatan esto son bien conocidas y probadas muchas veces: acciones de fuerza, presión económica y propagandística, injerencia en asuntos internos, apelación a cierta legitimidad “supralegal” cuando hay que justificar una solución no legal a los conflictos, el derribo de regímenes incómodos. En los últimos tiempos hemos sido testigos de que contra determinados líderes  se ha ejercido un chantaje abierto. No en vano el llamado gran hermano gasta miles de millones de dólares en vigilar a todo el mundo, incluidos sus aliados más cercanos.
Hagámonos la pregunta de hasta qué punto vivimos confortablemente y seguros en un  mundo así, hasta qué punto es justo y racional. ¿Puede ser que no tengamos motivos para preocuparnos, discutir, formular preguntas incómodas?¿Puede ser que la exclusividad de los Estados Unidos, tal y como ellos ejercen su liderazgo, sea realmente beneficioso para todos, y la continua injerencia en los asuntos del mundo lleve tranquilidad, beneficio, progreso, florecimiento, democracia y simplemente haya que relajarse y gozar?
Me permito responder que no. No es así.
El dictado unilateral y la imposición de los propios modelos produce el efecto contrario: en vez de solucionar los conflictos, estos aumentan; en vez de estados soberanos y firmes, un creciente caos; en vez de democracia, el apoyo de un público dudoso: desde abiertamente neonazis hasta radicales islámicos.
¿Y por qué les apoyan? Porque los utilizan en alguna etapa como instrumento para lograr sus fines, después se queman y echan hacia atrás. No dejo de sorprenderme cuando nuestros socios, una vez tras otra caen en el mismo agujero, es decir, cometen el mismo error.
En su tiempo financiaron movimientos islamistas extremistas para luchar contra la Unión Soviética, que obtuvieron experiencia en Afganistán. De allí salieron los talibanes y Al Caeda. Occidente, si no les apoyó, cerró los ojos, y yo diría que apoyaron informativamente, políticamente y financieramente el ataque de los terroristas internacionales a Rusia, no hemos olvidado esto, y a los países de Asia Central. Solo tras los terribles ataques cometidos en los propios Estados Unidos comprendieron la amenaza general del terrorismo. Recuerdo que entonces fuimos los primeros en apoyar al pueblo de los Estados Unidos de América, reaccionamos como amigos y socios en esta terrible tragedia del 11 de septiembre.
Durante mis conversaciones con líderes europeos y de los Estados Unidos siempre hablo de la necesidad de una lucha conjunta con el terrorismo, como tarea global. En esta tarea no podemos rendirnos, no podemos dividirla, usando dobles estándares. Estuvieron de acuerdo con nosotros, pero pasó algo de tiempo y todo volvió a ser como antes. Se desarrolló la injerencia en Irak, y en Libia. Este país, por cierto, se colocó al borde de la disolución. ¿Por qué se puso en esa situación? Ahora está al borde de la disolución, se ha convertido en un polígono de entrenamiento de terroristas. Solo la voluntad e inteligencia de la actual dirección egipcia ha permitido salir del caos y el extremismo en este país árabe clave. En siria, como en otros tiempos, los Estados Unidos y sus aliados han comenzado directamente  a financiar y armar a los guerrilleros y permitiendo  completar sus filas con mercenarios de distintos países. Permítanme preguntar de dónde viene el dinero, las armas y los especialistas militares. ¿De dónde viene todo esto? ¿Por qué el ISIL se ha convertido un poderoso grupo armado?
En lo referente a la financiación, hoy no proviene solo de  los ingresos por drogas, cuya producción, por cierto, durante el periodo de estancia de las fuerzas internacionales en Afganistán ha aumentado muchísimo, y no solo un pequeño porcentaje. Ustedes lo saben, la financiación proviene de la venta de petróleo, su extracción en territorios controlados por los terroristas. Lo venden a precios tirados, lo extraen y transportan. Alguien se lo compra, este petróleo, lo revende, gana dinero con ello sin pensar en que está financiando a los terroristas que tarde o temprano vendrán a su territorio y sembrarán la muerte en su país.
¿De dónde vienen los nuevos reclutas? En el mismo Irak como resultado del derrocamiento de Sadam Hussein se destruyeron las instituciones estatales, incluido el ejército. Entonces dijimos: tened cuidado de  a dónde expulsáis a toda esta gente. A la calle. ¿Qué van a hacer? No olvidéis que, justo o injusto, estaban al mando de una potencia regional relativamente grande. ¿En qué la han convertido?
¿Qué sucedió? Decenas de miles de soldados y oficiales, antiguos activistas del partido Baaz arrojados a la calle completan ahora las filas de los guerrilleros. ¿Puede ser que ahí esté la clave de la capacidad del ISIS? Actúan de una manera muy efectiva desde el punto de vista militar, son gente muy profesional.
Rusia ha manifestado claramente su preocupación por el peligro de acciones armadas unilaterales, las injerencias en los asuntos de estados soberanos, el juego con extremistas y radicales. Hemos insistido en la inclusión de los grupos que luchan contra el gobierno central sirio, incluido el ISIS, en la lista de organizaciones terroristas. ¿Cuál ha sido el resultado? Ninguno.
Ha veces tenemos la impresión de que nuestros colegas y amigos luchan constantemente con los resultados de su propia política, dedican sus esfuerzos a luchar contra los riesgos que ellos mismos han creado, pagan por ello un precio cada vez mayor.
Estimados colegas. Este periodo de dominación unipolar ha demostrado claramente que el dominio de un solo centro de fuerza no lleva al aumento de la manejabilidad de los procesos globales. Al contrario esta endeble construcción ha mostrado su incapacidad para luchar contra amenazas tales como los conflictos regionales, el terrorismo, el narcotráfico, el fanatismo religioso, el chauvinismo y el neonazismo. Al mismo tiempo ha dejado el paso libre a la aparición de la soberbia nacional, manipulando la opinión pública, con una fuerte presión de la voluntad del débil por la voluntad del fuerte. Fundamentalmente el mundo unipolar es una apología de la dictadura sobre la gente y sobre los países. Por cierto, el mundo unipolar no es cómodo, llevadero y es de difícil control incluso para el autoproclamado líder. Se han hecho comentarios sobre ello y yo estoy totalmente de acuerdo. De ahí vienen los actuales intentos ya en una nueva etapa histórica de crear algo parecido a un mundo cuasibipolar, a un sistema cuasibipolar, como modelo cómodo de perpetuación del liderazgo americano. Y no en vano la propaganda americana presenta el lugar del “centro del mal”, el lugar de la URSS como principal oponente: es Irán, como país que intenta tener tecnología nuclear, China como primera economía del mundo, o Rusia como superpotencia nuclear.
Ahora vemos de nuevo intentos de romper el mundo, de crear nuevas líneas de división, establecer coaliciones no por el principio de “a favor de” sino de “contra” quien sea., formar de nuevo una imagen de enemigo, como se hizo durante la guerra fría, y conseguir el derecho al liderazgo, o si lo prefieren, el derecho al dictado. Así es como se trataba la situación durante la época de la guerra fría, todos lo sabemos y entendemos. A los aliados de los Estados Unidos se les decía siempre: “tenemos un enemigo común, es terrible, es el centro del mal. Nosotros os defendemos a vosotros, nuestros aliados, de ellos y por tanto tenemos derecho a dirigiros, haceros víctimas de nuestros intereses políticos y económicos; nos encargamos de los gastos de la defensa colectiva pero esa defensa, por supuesto, la dirigimos nosotros”. En una palabra, hoy es evidente el intento de llevar a cabo los esquemas habituales de dirección global en un mundo cambiante, y todo para garantizar su exclusividad y obtener los dividendos políticos y económicos.
Estos intentos están alejados de la realidad, se oponen a un mundo plural. Pasos similares indefectiblemente crearán enfrentamientos, reacciones de respuesta y provocarán finalmente el efecto contrario. También vemos lo que sucede cuando la política se mezcla imprudentemente con la economía, la lógica racional deja su lugar  a la lógica de la confrontación, incluso cuando perjudica a las propias posiciones e intereses económicos, incluidos los intereses de los negocios del país.
Los proyectos económicos conjuntos, las inversiones mutuas acercan objetivamente a los países, ayudan a amortizar los problemas corrientes en las relaciones interestatales. Sin embargo hoy día la sociedad económica global sufre una presión sin precedentes por parte de los gobiernos occidentales. ¿Qué negocio, qué objetivo económico, qué pragmatismo puede haber cuando aparece el eslogan: “La patria está en peligro, el mundo libre está en peligro, la democracia está en peligro”? Hay que movilizarse. Esto es una política de movilización.
Las sanciones están socavando las bases del comercio mundial, las normas de la OMC y los principios de inviolabilidad de la propiedad privada. Amenazan el modelo liberal de globalización, basado en el mercado, la libertad y la competencia, un modelo cuyos máximos beneficiarios son, lo recalco, los países occidentales. Ahora se arriesgan a perder la confianza como líderes de la globalización. Nos preguntamos, ¿para qué hacer esto? El bienestar de los propios Estados Unidos depende en gran medida de la confianza de los inversores, de los poseedores extranjeros de dólares y bonos americanos. Ahora la confianza se está minando y aparecen señales de desconfianza en los frutos de la globalización en muchos países.
El precedente chipriota y la motivación política de las sanciones han reforzado las tendencias hacia la soberanía económica y financiera, el intento de los estados o sus uniones regionales de asegurarse de alguna manera contra los riesgos de la presión externa. Así, cada vez más países intentan salir de la dependencia del dólar y crear sistemas financieros y contables alternativos, divisas de reserva. En mi opinión nuestros amigos americanos simplemente están cortando la rama en la que están apoyados. No hay que mezclar política y economía, pero precisamente esto es lo que sucede. Pensaba y sigo pensando que  las sanciones motivadas políticamente son un error que produce daño a todos, pero estoy seguro de que más tarde hablaremos de esto.
Entendemos quién ejerce la presión para tomar estas decisiones. Con todo Rusia , quiero llamar su atención sobre esto, no va a hacerse la ofendida por alguien, pedir nada a nadie. Rusia es un país autosuficiente. Vamos a trabajar en las condiciones económicas internacionales que haya, desarrollar su producción y tecnología, actuar de forma decidida en el desarrollo de las reformas, y la presión exterior, como ha sucedido más de una vez, solo consolida nuestra sociedad, no permite relajarse, yo diría que nos hace concentrarnos en las direcciones fundamentales de nuestro desarrollo.
Las sanciones, por supuesto, nos molestas, con estas sanciones intentan hacernos daño, bloquear nuestro desarrollo, aislarnos política, económica y culturalmente, es decir, forzarnos a ir hacia atrás. Pero el mundo, quiero recalcar, como ya he dicho y repito, el mundo ha cambiado cardinalmente. No podemos encerrarnos y elegir un camino de desarrollo cerrado por un camino autárquico. Siempre estamos dispuestos al diálogo, incluso para la normalización de las relaciones económicas y políticas. Contamos aquí con las posiciones y comportamientos pragmáticos de los grupos económicos de los países líderes mundiales.
Hoy se oye afirmar que Rusia vuelve la espalda a Europa, seguramente se ha oído en el transcurso de esta discusión, que está buscando otros socios comerciales, sobre todo en Asia. Quiero decir que esto no es así en absoluto. Nuestra política activa en la región de Asia y el Pacífico no ha comenzado ahora ni en relación con las sanciones, sino hace bastantes años. Hemos actuado como muchos otros países, incluidos los occidentales, porque Oriente representa ya un gran papel en el mundo económico y en el político. Esto es algo que no podemos dejar pasar.
Quiero recalcar de nuevo que todos lo hacen, y nosotros lo haremos, tanto más cuando una parte significativa de nuestro territorio está en Asia. ¿Por qué no vamos a utilizar una ventaja de este tipo? Eso sería simplemente una falta de visión a largo plazo.
El desarrollo de relaciones económicas con esos países, los proyectos conjuntos de integración, son un serio estímulo para nuestro desarrollo interno. Las actuales tendencias demográficas, económicas, y culturales nos dicen que la dependencia de una superpotencia, por supuesto, disminuirá objetivamente. Es lo que dicen los expertos europeos y norteamericanos que escriben sobre ello.
Probablemente en la política mundial nos esperen los mismos hechos que en la economía global, una competencia fuerte en nichos concretos, un cambio parcial del liderazgo en direcciones concretas. Todo es posible.
Indudablemente, en la competición global crece el papel de los factores humanitarios: la educación, la ciencia, la sanidad, la cultura. Esto, por su parte, influye sensiblemente en las relaciones internacionales, porque el recurso de la llamada “fuerza blanda” dependerá en gran medida de los logros reales en la formación del capital humano, más que en la propaganda.
Al mismo tiempo, la formación del llamado mundo policéntrico, también quiero llamar la atención sobre esto, estimados colegas, por sí mismo no refuerza la estabilidad, más bien al contrario. El objetivo del logro de un equilibrio global se transforma en un complicado rompecabezas, en una ecuación con muchas incógnitas.
¿Qué nos espera, si preferimos no vivir por esas reglas, que son severas e incómodas, sino sin ningunas reglas? Precisamente este escenario es completamente real, no lo podemos excluir, al ver las tensiones de la situación mundial. Se pueden hacer muchos pronósticos al ver las tendencias actuales, y por desgracia no son optimistas. Si no creamos un sistema claro de obligaciones mutuas y de acuerdos, no crearemos un mecanismo de solución de las situaciones de crisis, y las señales de anarquía mundial aumentarán inevitablemente.
Ya hoy en día vemos un crecimiento de las posibilidades de una serie de fuertes conflictos con participación directa o indirecta de las grandes potencias. Además este factor de riesgo incluye no solo las tradicionales contradicciones entre países, sino también la inestabilidad interna de algunos países, sobre todo cuando se trata de países situados en la intersección de los intereses geopolíticos de las grandes potencias, o en la frontera de las grandes zonas histórico-culturales, económicas y de civilizaciones.
Ucrania, de la cual estoy seguro de que se ha hablado mucho y de la que hablaremos aún, es uno de los ejemplos de este tipo de conflictos que influyen en la distribución mundial de fuerzas, y creo que  está lejos de ser el último. De ahí viene la siguiente perspectiva real de destrucción del sistema de acuerdos sobre limitación y control de armamento. Y el comienzo de este proceso viene de los Estados Unidos, cuando en 2002 de manera unilateral abandonó el Tratado de misiles antibalísticos, y después comenzó, y hoy continúa activamente, con la creación de su sistema global antimisiles.
Estimados colegas, amigos: quiero llamar su atención sobre el hecho de que no hemos comenzado nosotros. Estamos volviendo a aquellos tiempos en que no era el balance de intereses y garantías mutuas, sino el miedo, el balance de autodestrucción, alejaba a los países del ataque directo. A falta de instrumentos legales y políticos las armas vuelven al centro de la situación global, se utilizan donde conviene y como conviene, sin ninguna sanción del consejo de seguridad de la ONU. Y si el consejo de seguridad rechaza adoptar tales decisiones, inmediatamente se dice que es un instrumento antiguo e inefectivo.
Muchos países no ven otras garantías de su soberanía qu crear sus propias bombas. Esto es muy peligroso.  Somos partidarios de continuar las conversaciones, no solo de conversaciones sino de conversaciones para disminuir los arsenales atómicos. Cuanto menos armamento atómico haya en el mundo, mejor. Y estamos dispuestos a las más serias conversaciones sobre la cuestión del desarme atómico. Pero serias, sin dobles estándares.
¿Qué quiero decir? Hoy día muchos tipos de armas de gran precisión, por su capacidad se acercan a las armas de destrucción masiva, y en caso de negativa al arsenal nuclear o disminución crítica del mismo, el país que ostenta el liderazgo en la creación y producción de estos sistemas de precisión tendrá un claro predominio militar. Se romperá la paridad estratégica y esto es claramente desestabilizador. Aparecerá la tentación de uso del llamado ataque preventivo global. En un apalabra, los riesgos no disminuirán, sino que aumentarán.
La siguiente amenaza evidente es el aumento de los conflictos étnicos y religiosos. Esos conflictos son peligrosos no solo por sí mismos, sino también porque se forman en zonas con un vacío de poder y ley, de caos, donde se sienten a gusto los terroristas y los criminales, florece la piratería, el comercio de seres humanos, el tráfico de drogas.
Por cierto, nuestros colegas en su momento intentaron dirigir estos procesos, utilizar los conflictos regionales, construir “revoluciones de colores” para sus intereses, pero el genio se escapó de la botella. Qué le vamos a hacer, parece que ni sus propios autores entienden la teoría del caos dirigido. No hay más que división y dudas entre ellos.
Observamos atentamente las discusiones en las élites dirigentes y entre los expertos. Basta ver las cabeceras de la prensa occidental durante el último año: la misma gente a la que llamaban luchadores por la democracia y después islamistas, al principio escribían de revoluciones y después de pogroms y golpes de estado. El resultado es evidente: una mayor expansión del caos global.
Estimados colegas: en tal situación el mundo debe encontrar un acuerdo sobre cuestiones de principio. Esto es tremendamente importante y necesario, esto es mucho mejor que separarnos, cada uno en su rincón, tanto más cuando nos enfrentamos a problemas comunes, estamos, como se dice, en el mismo barco. Y el camino lógico es la cooperación entre países, sociedades y la búsqueda de respuestas colectivas a los múltiples problemas, una gestión común de los riesgos. Cierto que alguno de nuestros socios, por algún motivo, solo se acuerdan de esto cuando responde a sus intereses.
La experiencia práctica muestra que las respuestas conjuntas a los problemas no son siempre una panacea, por supuesto, hay que reconocerlo, y además en la mayoría de los casos son difíciles de conseguir, es muy difícil superar los intereses nacionales, la subjetividad, sobre todo cuando se trata de países con una tradición cultural e histórica diferente.  Pero hay ejemplos de que cuando son guían objetivos comunes y actuamos en base a criterios unificados podemos lograr conjuntamente éxitos reales.
Recordemos la solución del problema del armamento químico de Siria, y el diálogo sobre el programa nuclear iraní, y nuestro trabajo en la cuestión norcoreana también ha tenido algunos resultados positivos. ¿Por qué no utilizar toda esta experiencia tanto para la solución de problemas locales como globales?
¿Cuál debería ser el fundamento legal, político y económico del nuevo orden mundial que garantice la estabilidad y seguridad,  que garantice la sana competencia y no permita la formación de nuevos monopolios que bloqueen el desarrollo? Es difícil que nadie pueda ahora dar una respuesta total a esta cuestión. Se necesita un largo trabajo con participación de un amplio círculo de países, empresas, sociedad civil y de foros de expertos como el nuestro. Sin embargo es evidente que el éxito, un resultado real solo es posible si los participantes clave de la vida internacional pueden llegar a un acuerdo sobre los intereses básico, sobre una lógica autolimitación, si dan ejemplo de un liderazgo responsable. Hay que definir claramente dónde están los límites de las acciones unilaterales y dónde aparece la exigencia de mecanismos multilaterales, solucionar en el marco de la mejora del derecho internacional el dilema entre las acciones de la comunidad internacional para la garantía de la seguridad y los derechos humanos y el principio de la soberanía nacional y la no injerencia en los asuntos internos de los países.
Ese tipo de colisiones llevan cada vez más a menudo a la injerencia extranjera arbitraria en procesos internos muy complicados, y una vez tras otra provocan peligrosas contradicciones en los principales agentes mundiales. La cuestión del contenido de la soberanía se convierte en muy importante para el mantenimiento y reforzamiento de la estabilidad mundial.
Está claro que la discusión sobre los criterios de utilización de la fuerza externa es muy complicada, es casi imposible de separarla de los intereses de unos países u otros. Sin embargo es bastante más peligrosa la falta de acuerdos comprensibles por todos, condiciones claras en las que la injerencia sea imprescindible y legal.
Añado que las relaciones internacionales deben construirse sobre el derecho internacional, en base al cual deben estar los principios morales tales como la justicia, la igualdad, el derecho.  Lo más importante es el respeto al socio y sus intereses. Una fórmula evidente, pero que si se sigue puede cambiar de raíz la situación en el mundo.
Estoy seguro de que si existe voluntad podemos restablecer la efectividad del sistema de instituciones internacionales y regionales. No es necesario ni siquiera construir algo nuevo desde cero, esto no es un “greenfield”, tanto más cuando las instituciones creadas tras la II guerra mundial son universales y puedes ser llenadas con contenidos modernos, adecuados a la situación actual.
Esto se refiere a la mejora del trabajo de la ONU, cuyo papel central es insustituible. Y la OSCE, que en 40 años ha probado ser un mecanismo de garantía de seguridad y colaboración en la zona euroatlántica. Hay que decir que ahora mismo, en la solución de la crisis en el sureste de Ucrania la OSCE juega un papel muy positivo.
Sobre el fondo de cambios fundamentales en la situación internacional, la creciente ingobernabilidad y las diferentes amenazas nos obligan a un nuevo consenso de fuerzas responsables. No se trata de cualquier acuerdo local ni una separación de esferas de influencia al estilo de la diplomacia clásica, ni de ningún dominio global. Creo que se necesita una nueva “edición” de la interdependencia. No hay que tenerle miedo. Al contrario, es un buen instrumento para. Esto es tan actual, considerando el reforzamiento y crecimiento de determinadas regiones del planeta, que  forma una exigencia  objetiva de formalización institucional de dichos polos, de creación de potentes organizaciones regionales y elaboración de las normas de su interacción. La cooperación de estos centros añadiría una fuerza considerable a la seguridad mundial, a la política y la economía. Pero para conseguir éxito en tal diálogo hay que partir de que todos los centros regionales, los proyectos de integración nacidos a su alrededor tendrían idéntico derecho a desarrollarse para que se complementaran unos a otros y que nadie se interpusiera artificialmente entre ellos. Como resultado de esa línea destructiva se romperían las relaciones entre países, y los propios países sufrirían situaciones difíciles, incluso hasta su propia destrucción.
Quisiera recordarles los sucesos del año pasado. Entonces dijimos a nuestros socios, tanto a los americanos como a los europeos, que  decisiones apresuradas y a escondidas sobre, digamos, la asociación de Ucrania y la UE, tenían grandes riesgos, no dijimos ni siquiera nada sobre política, hablábamos solo de economía, riesgos serios en el campo económico porque tales pasos afectan a los intereses de muchos terceros países, entre ellos Rusia como socio comercial fundamental de Ucrania, lo que hacía necesario un amplio estudio de la cuestión. Por cierto, recuerdo en relación con esto, que el ingreso de Rusia, por ejemplo, en la OMC, llevó 19 años. Esto supuso un duro trabajo y se consiguió un consenso.
¿Por qué hablo de esto? Porque en la realización del proyecto de asociación con Ucrania a nosotros como si fuera por una puerta trasera entrarían nuestros socios con sus productos y servicios, y nosotros no lo hemos aceptado, nadie nos ha preguntado. Nosotros mantuvimos discusiones sobre estos temas relacionados con la asociación entre Ucrania y la UE pero quiero recalcar que de una manera totalmente civilizada, indicando los problemas posibles, mostrando argumentos y razones. Nadie quiso escucharnos ni hablar con nosotros, simplemente nos decían: esto no es asunto vuestro, eso fue todo, esa fue toda la discusión. En lugar de un diálogo complicado, pero, recalco, civilizado, las cosas llegaron hasta un golpe de estado, llevaron al país al caos y destruyeron la economía, la protección social, provocaron una guerra civil con muchísimas víctimas.
¿Para qué? Cuando pregunto a mis colegas para qué, no hay respuesta. Nadie responde nada, es así. Todos gesticulas con las manos: es lo que ha sucedido.  No habría que haber animado a tales acciones, no habría funcionado, ya lo dije, el anterior presidente de Ucrania Yanukovich firmó todo, aceptó todo. ¿Para qué hubo que hacer esto, qué sentido tuvo? ¿Es esto una forma civilizada de resolver las cuestiones? Parece que aquellos que organizan más y más “revoluciones de colores” se consideran unos artistas geniales y no pueden parar.
Estoy seguro de que el trabajo de asociaciones de integración, estructuras de influencia regional deberán construirse sobre una base clara y comprensible. Un buen ejemplo de dicha apertura es el proceso de formación de la unión económica euroasiática. Los países miembros de este proyecto informaron previamente a sus socios de sus intenciones, de los parámetros de nuestra unión, de los principios de su funcionamiento, que estaban totalmente de acuerdo con las normas de la Organización Mundial de Comercio. Añado que también dimos la bienvenida al comienzo del diálogo entre las uniones europea y euroasiática. Por cierto en esto también nos han rechazado casi siempre, tampoco se entiende por qué, ¿qué hay de molo en ello? Y calor está en este trabajo conjunto consideramos que es necesario el diálogo, he hablado de ello muchas veces y he oído a muchos de nuestros socios occidentales aceptar la necesidad de la formación de un espacio único económico, de colaboración humanitaria que se extienda desde el Atlántico al Pacífico.
Estimados colegas: Rusia ha realizado su elección, nuestras prioridades son las de un perfeccionamiento de las instituciones democráticas y de economía abierta, un desarrollo interno acelerado  con todas las tendencias positivas actuales en el mundo y la consolidación de la sociedad en base a los valores tradicionales y el patriotismo. Tenemos una hoja de ruta pacífica, positiva, de integración, trabajamos activamente con nuestros colegas en la unión económica euroasiática, la organización de Shangai, los BRICS y otros socios. Esta hoja de ruta está dirigida al desarrollo de las relaciones entre países, y no a su separación. No queremos crear ningún bloque, realizar un intercambio de golpes. No tienen ninguna base quienes aseguran que Rusia intenta restablecer un imperio, que ataca la soberanía de sus vecinos. Rusia no reclama ningún lugar exclusivo en el mundo, quiero recalcarlo. Respetando los intereses de otros, simplemente queremos que se tengan en cuenta nuestros intereses y se respete nuestra posición.
Comprenden bien que el mundo ha entrado en una época de cambios y transformaciones profundas, cuando todos necesitan tener cuidado y huir de dar pasos sin reflexionar. Años después de la guerra fría, los participantes en la política mundial han perdido un poco sus cualidades. Ahora hay que acordarse de ellos. En caso contrario las esperanzas de un desarrollo pacífico y estable son una peligrosa ilusión, y las actuales conmociones un preludio de la destrucción del orden mundial.
Si, por supuesto que ya les he hablado de esto, la construcción de un sistema más firme de orden mundial es una tarea complicada, se trata de un trabajo largo y difícil. Pudimos crear una reglas de interacción tras la segunda guerra mundial, pudimos llegar  a acuerdos en los años 70 en Helsinki. Nuestra obligación común es encontrar una solución a esta tarea fundamental en esta nueva etapa de desarrollo.

Muchas gracias por su atención
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domingo, 2 de noviembre de 2014

DOCUMENTAL: La doctrina del shock

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=_Q7X5pYKi00
La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre». Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas. Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles. En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.

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domingo, 26 de octubre de 2014

DOCUMENTAL: Venezuela Petroleum Company

Historia que relata la privatización de las empresas petroleras venezolanas, y las maniobras de las compañías extranjeras en su búsqueda de mantener el dominio extranjero en tierras latinoamericanas.

Director/Productor: Marc Villa
Año: 2007,  Duración: 80 min.


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sábado, 25 de octubre de 2014

Petróleo en la vida venezolana (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“Nuestra historia petrolera, desde la fundación de la OPEP, está plagada de un sinnúmero de hechos donde las empresas transnacionales tratan de contravenir las decisiones soberanas de los Estados, pretendiendo confiscar o ir en contra de los intereses de esos países”. Rafael Ramírez (2008)

“Si a través del petróleo, utilizando el petróleo como instrumento, como mecanismo, nos neocolonizaron, nos borraron buena parte del alma y de la historia nacional; si a través del petróleo y los negocios petroleros el imperio nos inyectó antivalores hasta la médula, valores contrarios a los de la patria; si valiéndose del petróleo, los vendepatria, la quinta columna, la oligarquía venezolana destrozó los valores nacionales y destrozó buena parte del cuerpo de la nación, ahora nosotros, con la misma medicina, con el mismo petróleo y los trabajadores y el negocio petrolero, vamos a resembrar los valores. La misma medicina, el petróleo, la estrategia petrolera; la misma medicina, el contraataque petrolero.

 “Ahora nosotros tenemos Patria. La revolución bolivariana garantiza, a ustedes compatriotas, que aquí se respetan las leyes venezolanas, y que Petróleos de Venezuela es de los venezolanos, y que esta riqueza estará aquí y la utilizaremos de manera racional, inteligente, para el desarrollo social, la educación, la salud, la vivienda, el urbanismo, el desarrollo económico, la agricultura, la producción de alimentos; en fin, para –como decía Bolívar, desde el Orinoco, en frebrero de 1819-: ‘Darle a todo el pueblo la mayor suma de felicidad posible’. El petróleo de Venezuela es para los venezolanos, para el desarrollo nacional, no es de los gringos ni será más nunca de los gringos”. Hugo Chávez (2008)

En Venezuela, no obstante que desde la antigüedad se conocía la existencia del petróleo (…), fue apenas en 1917 cuando se comenzó a explotar comercialmente, hasta convertirse el país en el primer exportador de petróleo del mundo y en segundo productor hasta el año 1960. En 1917 Venezuela exportó 22.253 metros cúbicos y en 1960 produjo 165.613.395 metros cúbicos, a pesar de la concurrencia al mercado internacional del petróleo de los países del Medio Oriente que había sido interrumpida por el cierre del canal de Suez, motivado por el atentado de las potencias occidentales contra el Estado soberano e independiente de Egipto. De esta enorme producción, Venezuela sólo consumió en 1960, 4.693.000 metros cúbicos de derivados (gasolina, diversas clases, 2.464. 000; kerosene 566.000; diesil-gasoil 788.000; fuel oil 617.000; otros 258.000. El resto de la producción, 160.961.073 metros cúbicos (crudo y derivados), fue exportada. Esa desproporción entre la producción y el consumo interno, y el hecho de que esa materia prima esté controlada por trusts extranjeros que retienen en el exterior más del 40% del valor de la exportación, evidencian la mediatización del país por el capital extranjero que ha obstaculizado su desarrollo económico independiente y determinado la situación de subdesarrollado en que se encuentra.

Al observar que el total de la producción entre los años 1917-59 inclusiva, alcanzó la gigantesca cantidad de 12.824 millones de barriles con un valor de exportación de 83.401 millones de bolívares, sería lógico concluir que los escasos 7 millones de habitantes de Venezuela disfrutan de la más plácida holgura. Sin embargo, no es así y, por el contrario, salvo una escasa minoría que se ha beneficiado, el resto de la población vive en las más lamentables condiciones de miseria. ¿Cómo se explica esta aparente paradoja? Por una parte, el petróleo es extraído del subsuelo, refinado y exportado por grandes consocios internacionales, principalmente los grupos Standard de Estados Unidos y Shell ango-holandés. Por la otra, ha predominado un régimen de apropiación latifundista de la tierra con las consiguientes relaciones de producción que han mantenido a la población rural, casi un 50% de la población total del país, en condiciones de vida infra-humanas. Los grandes propietarios de tierra, los trusts imperialistas y los comerciantes importadores en estrecha alianza han integrado, en la pirámide de la sociedad venezolana, la cúspide que extorsiona y explota a la gran masa de la población, pesando sobre el campesino la más dura carga. Salvador de la Plaza (1962) El petróleo en la vida venezolana.

Durante la década 1960-1970 la actividad petrolera constituyó, en el marco de las contradicciones nacionales e internacionales, un factor generador de perturbaciones y conflictos. Los problemas surgidos en la dinámica de dicha explotación eran concebidos con criterios políticos que, por tendenciosos y convencionales, restringían notablemente la interpretación de sus raíces conflictivas. Esa forma de inteligir tales problemas resultaba casi exclusiva de intereses económicos y políticos aferrados a concepciones incompatibles con la estrategia del desarrollo independiente. El tratamiento dado a la problemática del petróleo correspondía a la razón de un sistema que otorgaba privilegios de decisión y expresión a los factores comprometidos con la perpetuación de su establecimiento. En materia petrolera privaban, por eso, los elementos de enajenación sobre las alternativas trascendentes de contradependencia. Era es un rasgo fundamental del ordenamiento sociopolítico constituido. Dentro del mismo ordenamiento emergían no sólo las desviaciones impuestas por mecanismos de presión que mantenían los consorcios extranjeros del petróleo, sino también los efectos negativos del sector público al actuar como agente transmisor de los trastornos ocasionados por el propio sector de hidrocarburos. Únicamente así podía entenderse que la naturaleza exógena de la industria petrolera imprimiera, en no pocos aspectos, tendencias no democráticas a la gestión del Estado.

No existía, como actitud de los poderes públicos en Venezuela, una estrategia de liberación que contemplase opciones concretas de rescate del petróleo. Los beneficios fiscales de este recurso se empleaban como arbitrios de conservación y no de mudanza estructural de la sociedad venezolana. Diríase que, en calidad de riqueza agotable, no se utilizaba ese recurso en forjar riqueza permanente, sino en mantener un sistema que añadía al subdesarrollo mayores ingredientes de pobreza y degradación social. La aplicación presupuestaria de la renta fiscal petrolera parecía contemplarse en un prospecto elaborado con propósitos de narcosis colectiva. De allí que los ingresos provenientes de su explotación hayan sido destinados-por vía de la perversión del gasto público-al fortalecimiento de las estructuras que fundan la permanencia del subdesarrollo de la economía. Se trataba de una riqueza estratégica aplicada en la estrategia de la negación del desarrollo autónomo, con la coparticipación de un Estado que, intervenido en su actuación, carecía de personalidad soberana, y de los consorcios extranjeros del ramo que han hecho caso omiso de las impugnaciones a sus latrocinios.

Los informes oficiales parecen confirmar el crecimiento económico de la nación en los últimos once años de operaciones petroleras. El producto territorial bruto aumentó de 25 433 millones de bolívares en 1960 a 46 744 millones en 1970. Sin embargo, el crecimiento de la economía-en muchos casos más aparente que real-ni siquiera ha compensado el agotamiento progresivo del recurso irrenovable. Tanto la relación entre el ingreso tributario petrolero y los gastos corrientes públicos y de inversión, como la medida del empobrecimiento nacional, constituyen elementos impresciendibles en la determinación del mayor o menor grado de aprovechamiento de la renta fiscal producida por la explotación de los hidrocarburos. Si se confiere validez, stricto sensu, a la tesis de “sembrar el petróleo”, la evaluación de la inversión del ingreso petrolero debe establecerse mediante la relación que en la estructura del presupuesto nacional mantienen los ingresos procedentes de las actividades extractivas y los gastos públicos de capital. En la medida en que los primeros han excedido a los segundos no ha faltado razón para hablar de un empobrecimiento nacional, puesto que no se ha aplicado a la economía del país la inversión equivalente a la magnitud de los ingresos fiscales percibidos por la explotación y consiguiente agotamiento de la riqueza extinguible. Héctor Malavé Mata (1980) Formación histórica del antidesarrollo de Venezuela.

El auge reciente de los ingresos fiscales por exportaciones petroleras constituye un aspecto que merece especial atención. En septiembre de 1973 el gobierno nacional anunció un superávit fiscal de 1 333 millones de bolívares atribuido al aumento de los ingresos petroleros por el reajuste alcista de los valores básicos de exportación, el complemento por fletes y el incremento del precio de la regalía. (…) Debe sin embargo observarse que el incremento estimado para el año 1973 no se originó únicamente en el ajuste ascendente de los valores de exportación, sino tambié en el aumento de la producción de hidrocarburos en los primeros nueve meses de ese año (equivalente a 164 000 barriles diarios) en comparación con el año 1972. El excedente de los ingresos petroleros percibidos por la nación en 1973 se derivó en parte de una mayor extracción de petróleo frente a las crecientes exigencias de los mercados internacionales, con lo cual parecía restablecerse peligrosamente la alternativa de elegir mayores ingresos inmediatos a costa de una mayor producción de hidrocarburos. De tal manera el excedente de la renta fiscal petrolera era sobrestimado en una proporción similar al aumento de la producción con fines comerciales. Héctor Malavé Mata (1980) Formación histórica del antidesarrollo de Venezuela.

Aunque su participación en el mercado mundial se ha reducido a la mitad de los años sesenta, Venezuela es todavía, en 1970, el mayor exportador de petróleo. De Venezuela proviene casi la mitad de las ganancias que los capitales norteamericanos sustraen a toda América Latina. Este es uno de los países más ricos del planeta y, también, uno de los más pobres y uno de los más violentos. Ostenta el ingreso per capita más alto de América Latina, y posee la red de carreteras más completa y ultramoderna; en proporción a la cantidad de habitantes, ninguna otra nación del mundo bebe tanto whisky escocés.  Las reservas de petróleo, gas y hierro que su subsuelo ofrece a la explotación inmediata podrían multiplicar por diez la riqueza de cada uno de los venezolanos; en sus vastas tierras vírgenes podría caber, entera, la población de Alemania o Inglaterra. Los taladros han extraido, en medio siglo, una renta petrolera tan fabulosa que duplica los recursos del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa; desde que el primer pozo de petróleo reventó a torrentes, la población se ha multiplicado por tres y el presupuesto nacional por cien, pero buena parte de la población, que disputa las sobras de la minoría dominante, no se alimenta mejor que en la época en que el país dependía del cacao y del café. Caracas, la capital, creció siete veces en treinta años; la ciudad patriarcal de frescos patios, plaza mayor y catedral silenciosa se ha erizado de rascacielos en la misma medida en que han brotado las torres de petróleo en el lago de Maracaibo. Ahora, es una pesadilla de aire acondicionado, supersónica y estrepitosa, un centro de la cultura del petróleo que prefiere el consumo a la creación y que multiplica las necesidades artificiales para ocultar las reales. Caracas ama los productos sintéticos y los alimentos enlatados; no camina nunca, sólo se moviliza en automóvil, y ha envenenado con los gases de los motores el limpio aire del valle; a Caracas le cuesta dormir, porque no puede apagar la ansiedad de ganar y comprar, consumir y gastar, apoderarse de todo. En las laderas de los cerros, más de medio millón de olvidados contempla, desde sus chozas armadas de basura, el derroche ajeno. Relampaguean los millares y millares de automóviles último modelo por las avenidas de dorada capital. En vísperas de las fiestas, los barcos llegan al puerto de La Guaira atiborrados de champaña francesa, whisky de Escocia y bosques de pinos de Navidad que vienen de Canadá, mientras la mitad de los niños y los jóvenes de Venezuela quedan todavía, en 1970, según sus censos, fuera de las aulas de enseñanza. Eduardo Galeano (1971). Las venas abiertas de América Latina


Notas:
Salvador de la Plaza (1962) El petróleo en la vida venezolana.
Héctor Malavé Mata (1980) Formación histórica del antidesarrollo de Venezuela.
Eduardo Galeano (1971). Las venas abiertas de América Latina


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Petróleo y política (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“La estrecha relación entre el petróleo y la política en Venezuela es un hecho harto conocido, así lo demostraron, desde principios del siglo XX, la instalación de la feroz dictadura de Juan Vicente Gómez, para dar paso al dominio y consolidación de la explotación petrolera en manos de las empresas transnacionales; el derrocamiento del presidente Isaías Medina Angarita, luego de la promulgación de la Ley de Hidrocarburos de 1943; la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, el periodo de la democracia representativa, la Nacionalización de 1975, el derrumbe de la IV República y el advenimiento de la V República”. Rafael Ramírez C.

“Con el petróleo no debe hacerse “politiquería”. El petróleo, por estar intrínsecamente soldado a la independencia y soberanía de la Nación, involucra un problema que no debe ser objeto de combinaciones electoreras. El petróleo es un problema de tal envergadura y magnitud que frente a él, a la solución que plantea, no puede haber otra posición que la de defenderlo contra quienes lo tienen acaparado y contra quienes se identifican con esos acaparadores que han estado saqueando el país y tienen propósito de continuar saqueándolo. En el fondo, y en la esencia del diálogo, quien ha estado presente en la Nación, desgarrada, atropellada y esquilmada por los trusts y por los criollos antinacionales que de una u otra manera, abierta, encubierta o mesuradamente sirven a la ‘industria privada petrolera’, presionando para que le sean creados ‘incentivos’ y ‘estímulos’, para que sean entregadas a los trusts las Reservas Nacionales petroleras, para que Venezuela no desarrolle su propia industria petrolera y extraiga, refine, trate, transforme y venda en el interior y en el exterior el petróleo y el gas, los productos propiedad de la Nación”. Salvador de la Plaza (1963)

En torno a la pugna por el petróleo ha habido guerras en el mundo, han caído o ascendido gobiernos, y se han tejido en general toda clase de enconadas-y con frecuencia sórdidas luchas por el poder. En nuestro país por ejemplo, a principios de siglo, al gobierno de Cipriano Castro le tocó lidiar con una rebelión financiada por la compañía asfaltera New York & Bermúdez Company, a raíz de un conflicto con la misma; situación que produjo la ruptura de relaciones por parte de Estados Unidos y la propiciación activa de ese país del derrocamiento del gobierno de Cipriano Castro en 1908, para dar paso a la dictadura de Juan Vicente Gómez, mediante la cual el dominio petrolero se entronizaría en Venezuela”.

En las primeras décadas del siglo XX comienza uno de los períodos más importantes de la historia económica y social de Venezuela, porque en él se establecen los elementos fundamentales de la transformación estructural de nuestro país. En ese período la economía nacional continúa en íntima conexión con el mercado capitalista mundial- y de él depende- la propiedad latifundista se incremente a expensas de las tierras de dominio público, y cualitativamente continúa predominando la producción agropecuaria. Pero -esto es lo nuevo- se multiplican las inversiones de capital financiero internacional, se desarrollan de modo incipiente algunos sectores de la industria liviana y, en lo fundamental, se configura una estructura económica que impone a Venezuela la condición de área dependiente de los países imperialistas, cuya política es expresión de las necesidades de los monopolios. Federico Brito Figueroa (Historia económica y social de Venezuela (T.II)

La estructura geológica del subsuelo venezolano, la situación económica, social y política que impera en Venezuela en la primera década del siglo XX, facilitan las inversiones de capital  financiero monopolista en el recurso natural hidrocarburos y, en consecuencia, el fortalecimiento de la penetración imperialista, cuyos antecedentes, en el caso de nuestro país, se remontan hasta los últimos años del siglo XIX, aunque solamente se manifiesta con fuerza a partir de 1900, cuando en los países imperialistas –Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos- se observa el dominio cualitativo de las formas económicas capitalistas de monopolio sobre las típicas del capitalismo de libre concurrencia.

Las condiciones políticas imperantes en Venezuela favorecieron la distribución del subsuelo entre los amos del capital financiero internacional. El país (después de un siglo de guerras sucesivas, primero de la Independencia y luego las llamadas civiles) estaba políticamente dominado por una despótica camarilla de caudillos originarios de la región andina, identificados, como los antiguos régulos militares, con las clases sociales que desde las primeras décadas del siglo XIX fungían de rectoras de la sociedad venezolana. Un siglo de saqueo de los bienes públicos no había bastado para satisfacer sus apetitos de riqueza y (habiendo perdido el sentimiento patriótico nacional manifestado, por ejemplo en la guerra de Independencia) facilitaron, sin escrúpulo alguno, la penetración de los colonizadores contemporáneos.

Reflexión necesaria:

La naturaleza de la alta gerencia quedó abiertamente al descubierto cuando engancharon a PDVSA al golpe de Estado de los empresarios y generales neofascistas, el 11 de abril de 2002, sumando a la empresa al paro golpista mediante atentados y sabotajes.

Los gerentes de PDVSA se unieron a una conspiración dirigida a abolir la Constitución Nacional y derrocar al Presidente Chávez. Fue una acción premeditada en complicidad con un grupo de generales golpistas y la cúpula empresarial. Tenían como finalidad que el gobierno usurpador consagrara la condición de Pdvsa como “empresa-estado”, sin control gubernamental, paso para la privatización y entrega al dominio extranjero.

La paralización de la industria petrolera se llevó a cabo mediante la imposición y la violencia. Al no contar con el apoyo de los trabajadores, los gerentes se dedicaron a sabotear las instalaciones: refinerías, salas de bombeo, pozos petroleros, plantas de gas, oleoductos, transportes, buques petroleros, etc. El 7 de abril fue dañada la refinería de El Palito, en Morón, que produce 130.000 barriles diarios de gasolina. Simultáneamente, cerraron los accesos a los llenaderos de Yagua y Barquisimeto, con lo que bloquearon el transporte de combustible, dejando sin abastecimiento de gasolina al 35 por ciento del país. Al día siguiente, redujeron la producción de la refinería de Amuay, en Paraguaná, Falcón, la más grande del mundo, con una producción de 570.000 barriles diarios. En Anzoátegui, fue saboteada la planta de gas de Anaco que afectó el suministro de energía eléctrica. Uno de los golpes más severos fue el cese de los embarques de petróleo. Más de 10 millones de barriles dejaron de colocarse en el mercado internacional con las considerables pérdidas de ingresos al país.

Los gerentes no ocultaron su afinidad con el gobierno usurpador de Pedro Carmona. Cuando vieron al Presidente Chávez, prisionero de los golpistas y derribada la Constitución y las instituciones democráticas, una asamblea de gerentes y empleados de confianza de PDVSA, declaró abiertamente sus decisiones. Comenzaron con el Presidente Hugo Chávez: “Usted., Sr. Chávez, se va fuera. Lo despedimos. Está fuera”. Enseguida  tomaron otras decisiones: “Declaramos que el convenio comercial con –Cuba, queda roto. Ni un solo barril de petróleo irá a Cuba”. Después tomaron una decisión sobre la OPEP: “Declaramos que no estamos sujetos a ninguna limitación a la producción”. Por primera vez, una empresa del Estado tomaba decisiones sobre política de la competencia del Estado.

El fracaso del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, no condujo a la derrota de la contrarrevolución. La política de impunidad desarrollada a favor de los golpistas por el Tribunal Supremo de Justicia, la complicidad de los fiscales del Ministerio Público y muy especialmente la sistemática y abrumadora campaña de incitación a la violencia, a la desobediencia y al golpe de Estado por parte de los medios de comunicación, debilitaron al Gobierno Revolucionario y que llevó a la pronta recuperación de los cabecillas de la contrarrevolución.

En diciembre de 2002, volvieron a montar un poderoso aparato de agresión contra la Constitución y el Presidente Chávez. Esta vez con los gerentes de PDVSA, jugando el principal papel. La convocatoria de FEDECÁMARAS y la mafia sindicalera adeco-copeyana al paro comercial, industrial y laboral fracasó ruidosamente. A la gerencia petrolera le correspondió asumir la conspiración, también esta vez mediante el sabotaje y los atentados terroristas y con la evidente participación beligerante de agencias y mercenarios extranjeros.

Los gerentes petroleros lograron de nuevo causar daños considerables a refinerías, salas de bombeo, plantas de gas, pozos petroleros y las más diversas instalaciones de la industria. El golpe principal fue dado al paralizar los buques tanques petroleros y el suministro de gasolina. La acción de los buques tanques fue posible porque hubo un abierto soborno de capitanes y oficiales con financiamiento de agencias y “fundaciones” de Estados Unidos y la intervención de empresas de seguros, armadores, etc., de origen norteamericano y europeo.


La derrota de los gerentes petroleros fue una verdadera proeza, porque PDVSA se había constituido en una fortaleza inexpugnable, dominando el corazón y músculo de la economía venezolana, con apoyo de la cúpula empresarial, las mafias sindicaleras, los partidos de la vieja política puntofijista, el poder avasallante de los medios de comunicación y del respaldo político y económico de conocidos círculos de la ultraderecha de Estados Unidos y España. PDVSA, era la “quintacolumna” de los enemigos implacables de la soberanía e independencia de Venezuela, infiltrados para apuñalarnos por la espalda en la primera ocasión propicia que se presentara, no la desperdiciaron.
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