"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

sábado, 1 de agosto de 2015

PDF El hombre mediocre (José Ingenieros)

Desde Comité Socialista de Estudios recomendamos la lectura del libro El Hombre Mediocre (1913) del autor italo-argentino José ingenieros quien fue psiquiatra, sociólogo, y filósofo.  En este libro se realiza un análisis en profundidad del ser humano, la sociedad y la moral.


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martes, 28 de julio de 2015

El sueño grande de Hugo Chávez (Poema homenaje)

"Un Canto para Bolívar" Pablo Neruda

TRISOL: En el 61 Natalicio del líder latinoamericano y caribeño Hugo Chávez Frías

Honremos al Comandante Supremo con Trabajo Eficiente, Eficaz y Victoria Popular

Fuente: http://profewong.blogspot.com

La Tricontinental de las Relaciones Internacionales y la Solidaridad (TRISOL) expresa su más profunda lealtad a los sagrados principios políticos, ético-morales e ideológicos con que nuestro querido Comandante Supremo Hugo Chávez Frías condujo la construcción del socialismo en Venezuela y se han convertido en paradigma invencible para todos los pueblos del mundo.

El 28 de julio de 1954 vino al mundo, en la población llanera de Sabaneta del estado Barinas, Venezuela, un niño que con el correr de los años llenaría de acontecimientos las páginas de la historia contemporánea de Venezuela. Proveniente de un hogar muy humilde, impulsado por la leyenda de Maisanta, su bisabuelo. Aquel niño de la sabana se fue levantando entre lo cantos del joropo llanero, los volantines, los trompos, la venta de “arañas”, esos sabrosos dulces de lechosa, y los consejos de su abuela Rosa Inés. Así, aquel joven que despuntaba como un pitcher extraordinario de béisbol, un día decidió dejar los campos y marchó  a Caracas y se hizo Cadete en la Academia Militar. Al recibir el sable de Subteniente, juró no dar descanso ni reposo a su alma en la defensa y protección de su patria. Nacía así, el soldado Chávez, el “Soldado del Pueblo”.

La vida física del Comandante Chávez, aunque breve, es extensa en logros y realizaciones. Junto al Libertador Simón Bolívar debemos reconocer a Hugo Chávez como el líder que reimpulsó la emancipación socialista de todo un continente. El Comandante Chávez se atrevió a irrumpir en la oficialidad militar, rompiendo con los viejos paradigmas que habían hecho del Ejército un apéndice de la burguesía subordinada a las órdenes del gobierno de EEUU y de la Escuela de las Américas que fue una entidad generadora de dictadores y militares represores de sus pueblos.

Chávez descubrió tempranamente la obra de Simón Bolívar y se propuso seguirlo y procurar así la verdadera liberación de la Patria, tarea inconclusa desde 1830. Con un grupo de sus compañeros de armas intentó tomar el poder el 4 de febrero de 1992 y, ante la imposibilidad de hacerlo, pronunció una frase que ha hecho época. El “Por Ahora” fue su grito de esperanza. En 1998, con el apoyo del pueblo ganó la presidencia de la República y empezó así, el plan refundacional de las instituciones públicas y la construcción del nuevo Estado de Derecho y de Justicia.

Chávez se propuso y lo logró, darle una nueva, moderna y soberana visión a la política exterior de Venezuela. Aquellas reuniones multilaterales, carentes de sentido, que rendían culto al águila imperial, fueron cediendo ante el empuje de los pueblos, comenzando por el venezolano que eligió a nuestro querido Comandante, y junto al Comandante Fidel Castro, empezó una tarea titánica para animar la región. Primero fue el ALBA-TCP y Petrocaribe, con esa fuerza se convocó UNASUR, después la CELAC, y la región latinoamericana y caribeña alzó por primera vez en la historia, su voz independiente.

Chávez promovió la realización de los encuentros de los Movimientos Sociales paralelamente a las Cumbres de mandatarios y hoy no se puede realizar una Cumbre sin la de los pueblos. Chávez, con voz firme, clamó y denunció el triste papel que juega la Organización de Estados Americanos (OEA) como caja de resonancia del imperialismo yanqui. Llamó a la refundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y puso en práctica una política exterior basada en la defensa de la soberanía, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, la solución pacífica de los conflictos, la cooperación y la solidaridad internacional.

Hoy damos continuidad a la obra revolucionaria junto a nuestro líder Presidente Nicolás Maduro, gracias a la valentía política, el talento creador y el honor revolucionario de Hugo Chávez.

Al cumplirse el 61 aniversario del nacimiento de este Gigante, desde TRISOL hacemos votos por profundizar el estudio del legado del Comandante Chávez, rico en nuevas ideas, conceptos y optimismo socialista. Su espíritu indoblegable, su fe inquebrantable, sus luchas por los humildes, su accionar permanente contra el imperialismo y por un mundo multipolar serán el faro iluminador para seguir teniendo Patria.

CHÁVEZ VIVE, LA PATRIA SIGUE.
INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

TRISOL
Tricontinental de las Relaciones Internacionales y la Solidaridad

28 DE Julio de 2015
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domingo, 5 de julio de 2015

Petrocaribe: 10 años de energía para la vida


Por: Adrián Figueroa León (*)
Petrocaribe es una iniciativa dinamizadora de la integración energética impulsada por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela con el liderazgo del Comandante Hugo Chávez Frías, cuya creación se produce en el marco del primer encuentro energético de Jefes de Estado y Jefes de Gobierno del Caribe celebrado el 29 de junio de 2005 en la ciudad de Puerto La Cruz –Venezuela, con el objetivo de asegurar la soberanía energética, el desarrollo integral y la unidad política de los pueblos caribeños y centroamericanos.   
   
Este Acuerdo de Cooperación Energética fue suscrito inicialmente por catorce naciones caribeñas; Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, República Dominicana, Grenada, Guyana, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Surinam y Venezuela.   A partir del año 2007 se incorporaron Haití, Honduras y Nicaragua, en el año 2008 ingresa Guatemala y su más reciente incorporación, en el año 2014 fue El Salvador.

Petrocaribe es una propuesta integral concebida bajo los principios de cooperación, respeto mutuo, solidaridad y complementariedad que promueve el suministro energético directo con facilidades financieras y sin especulación de las transnacionales intermediarias, adicionalmente contribuye con la ampliación de las capacidades de procesamiento, almacenamiento  y distribución de hidrocarburos, así como  el intercambio equitativo y justo entre sus países miembros para impulsar la participación socio productiva y elevar los niveles de calidad de vida de los pueblos.

Uno de sus principales retos es apoyar con el rediseño de una política energética que al mismo tiempo acompañe el desarrollo social para hacer frente a problemas generados por el sistema capitalista como la pobreza, las desigualdades sociales, la dependencia tecnológica, asimetrías en materia energética, entre otras situaciones que afectan la región caribeña y centroamericana, cuya población supera los 83 millones de personas.[1]

De esta manera, Petrocaribe desarrolla varios proyectos sociales directamente relacionados con el sector agricultura, educación y salud de los países caribeños miembros a través del fondo ALBA-CARIBE, para disminuir las importaciones de energía y la dependencia de los grandes centros del poder capitalista.

El petróleo y el gas –principales recursos de la matriz energética mundial- son bienes naturales que brindan oportunidades para la integración energética de los pueblos caribeños-centroamericanos, y es un tema prioritario de la agenda diplomática y la política exterior venezolana, lo cual se ha reflejado en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, el Plan I Plan Socialista de la Nación 2007-2013 y el Plan de la Patria 2013-2019.

En este marco de ideas, Petrocaribe a sus 10 años ha cumplido un papel fundamental aportando “energía para la vida”, convirtiéndose en un revolucionario mecanismo de unión de sus países signatarios, donde el suministro de energía se utiliza para el bienestar integral y sustentable de la región.  

Según datos aportados por el informe de gestión de Petrocaribe (2015)[2], algunos de los logros desde su creación, se destacan la compensación de 3.471 MMUSD de la factura petrolera con 3.018.829 toneladas métricas de alimentos y 10.621.035 unidades de productos; el desarrollo de proyectos socio productivos; el suministro energético a la población de los países miembros; la conformación y operación de 15 empresas mixtas en 12 países; incremento de la capacidad de almacenamiento y distribución de hidrocarburos; así como una capacidad de refinación de 135 mil barriles diarios que benefician a la región.

Petrocaribe asegura el suministro para cubrir el 35% de la demanda de los recursos energéticos que requiere la región. Actualmente provee hidrocarburos a 13 países signatarios, aportando un promedio de 88 mil barriles diarios para el año 2014 y un acumulado de 313 MMB entre el 2005 y el 2014.

Otro de los beneficios que contempla el Acuerdo de Cooperación Energética (2005)[3] consiste en el mecanismo de financiamiento con una escala que puede alcanzar hasta el 50% de la factura petrolera, dependiendo de los precios del barril de petróleo, con una tasa de interés del 1%.

El acuerdo energético señalado anteriormente, también prevé iniciativas en materia de transporte, logística, reparación, mantenimiento, infraestructura energética, almacenamiento y distribución de combustibles, formación, capacitación y transferencia tecnológica. 
  
El pasado 29 de junio de 2015, Petrocaribe cumplió 10 años y en ese contexto se llevó a cabo en Caracas en la sede de Petróleos de Venezuela el XV Consejo Ministerial de Petrocaribe con la finalidad de revisar los avances en materia de integración energética, así como los temas relacionados con los distintos proyectos en los ámbitos socio-productivos, geopolíticos, económicos, culturales y ambientales entre otros temas, que requieren respuesta colectiva y orientación estratégica ante la coyuntura regional.

Uno de los grandes retos que se plantea este organismo multilateral, consiste en seguir consolidando la propuesta de la Zona Económica Complementaria Alba-Petrocaribe, para profundizar en el comercio intrarregional, fortalecer los sectores productivos e impulsar el desarrollo social a través de los programas estructurantes en los distintos sectores; transporte y comunicaciones; encadenamiento productivo, cultura, turismo; comercio e integración.

Sin duda, Petrocaribe es uno de los proyectos históricos más importantes que genera transformaciones sociales, políticas y económicas, facilitando el camino liberador y unificador de nuestros pueblos -anhelo por Bolívar y Chávez- para la construcción de un mundo equilibrado, pluripolar y multicéntrico donde se practique la solidaridad, el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia social, el humanismo, la cooperación y el bien común, por encima de la contracultura y lógica destructiva del sistema capitalista.

(*) Adrián Figueroa León, Msc. en Relaciones Internacionales de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela (UMBV), Investigador en temas de América Latina y el Caribe, http:comitesocialista.blogspot.com, @adrianfigueroa7



Fuentes consultadas:


[1]  PDVSA (2013) Petrocaribe “instrumento de acercamiento y cooperación mutua”, Serie Discursos No 22, Caracas - Venezuela.
[2] PETROCARIBE (2015) Informe de Gestión 2015, Caracas-Venezuela.
[3] PDVSA (2015), Acuerdo de Cooperación Energética de Petrocaribe, http://www.pdvsa.com/index.php?tpl=interface.sp/design/biblioteca/readdoc.tpl.html&newsid_obj_id=1349&newsid_temas=111, consulta realizada el 05/07/2015, Caracas-Venezuela.

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Ana Esther Ceceña: Controlar fronteras de América Latina, objetivo de EEUU

PDF bajo el imperio del capital (Claudio Katz)

PDF La conjura mediática contra Venezuela

Cuando los dueños de los medios de comunicación en Venezuela comprendieron que el presidente Hugo Chávez había asumido el socialismo del siglo XXI como propuesta política, se dedicaron a hacer todo lo posible por desmontar esa posibilidad. Así, desde 1998, una vez que el Comandante Chávez gana las elecciones, los medios comenzaron su ataque implacable. Los dueños de los medios comenzaron a usar los mismos recursos que han usado siempre contra el socialismo: la violación a la libertad de expresión y a los derechos humanos. Actuando de esta manera lograron, conjuntamente con los empresarios afiliados a Fedecámaras, con algunos miembros de la Iglesia venezolana, con un grupo de militares y con un sector de la Central de Trabajadores, dar un golpe de Estado el 11 de abril de 2002. Ese golpe fue derrocado por el pueblo y las Fuerzas Armadas, por lo que se ha llamado la unidad cívico-militar. Ahora, a partir del 12 de febrero de 2014, nuevamente entró en acción la maquinaria mediática. Desde ese día comenzaron las guarimbas en algunos municipios donde la derecha cuenta con el apoyo de los alcaldes. La violencia de la oposición fue tomando las calles y las avenidas de esos municipios: asesinatos, vehículos incendiados, motorizados degollados, instituciones públicas saqueadas, universidades y bibliotecas quemadas, todo un plan orquestado para provocar una acción represiva que permitiera tumbar el gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Sin embargo, el pueblo bolivariano y chavista supo soportar pacíficamente esta serie de provocaciones. Mientras todo esto pasaba, los medios de comunicación hablaban de la represión del Gobierno, de la violación de los derechos humanos y, por las redes sociales podíamos observar también la manipulación de fotografías de manifestaciones en otros países, publicadas como si los hechos hubiesen acaecido en Venezuela, 12 poniendo de manifiesto el engranaje del capitalismo nacional con los medios internacionales. Los medios cartelizados, todos contra la democracia socialista venezolana, decidieron publicar una página diaria en 82 periódicos para informar acerca de la situación en Venezuela; y no solamente eso, sino que, además, una serie de artistas internacionales comenzaron a mostrar su preocupación por Venezuela, sin ni siquiera tener la mínima idea de dónde queda ese país ni qué estaba sucediendo aquí verdaderamente. 

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VIDEO: Luis Bilbao sobre la amenaza de agresión de Estados Unidos a Venezuela

La presencia militar de EEUU en América Latina


Por: Telma Luzzani
Nuestra región es decisiva para el imperio. Contiene reservas de recursos naturales renovables y no renovables, es un área vital de seguridad militar y también una plataforma fundamental para la proyección de poder. Sin embargo, al ser una zona de paz y sin armamento nuclear, nada justifica la presencia del ejército más poderoso de la tierra; por eso es necesario exigir el cierre definitivo de todas las bases militares estadounidenses en nuestros países.
El presidente norteamericano Barack Obama propuso, una vez más, el diálogo y abrir una nueva etapa de acercamiento entre nuestros países durante la VII Cumbre de las Américas llevada a cabo en Panamá, en abril de 2015. Como él mismo recordó, esto ya lo había planteado en la V Cumbre (Trinidad y Tobago, abril de 2009) donde, con palabras casi calcadas, aseguró: "No vine aquí a discutir el pasado sino a pensar en el futuro. Estados Unidos quiere buscar con el resto de América una alianza entre iguales". Lamentablemente, esas bellas palabras duraron poco. En la madrugada del 28 de junio de aquel año, el presidente hondureño Manuel Zelaya fue sacado de la cama por un comando militar y llevado a Costa Rica, pero antes el avión había hecho escala en la base José Soto Cano, en Palmerola (Honduras), donde se encuentra estacionada la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo ( JointTaskForce Bravo o JTF-B) del Comando Sur, compuesta por unidades militares rotativas del ejército, la aeronáutica, las fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento número 228 de la aviación estadounidense. Resulta imposible pensar que el Pentágono no estaba al tanto del golpe de Estado.
Días después -en julio de 2009-, el presidente colombiano Álvaro Uribe admitió que las versiones periodísticas que hablaban de un acuerdo con Estados Unidos para instalar siete bases militares en Colombia eran ciertas. Esto se sumaba a la noticia en el mundo- el reservorio de recursos naturales renovables y no renovables (agua, petróleo, minerales estratégicos, biodiversidad, alimentos, etc.) sino que además es un área vital de seguridad militar (la frontera sur, su punto más vulnerable) y también una plataforma fundamental para la proyección de poder. Si bien el proceso de militarización de Estados Unidos tiene su gran impulso en los inicios de la Guerra Fría, una vez desapa- recida la Unión Soviética, en 1991, la carrera no se detuvo. Por el contrario, en 2014 el presupuesto militar norteamericano fue equivalente al 48 por ciento del total mundial. Según las cifras del Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo, el presupuesto militar norteamericano de 2014 fue de 640.000 millones de dólares, mientras que el de las ocho potencias que le siguen en poderío (en orden: China, Rusia, Arabia Saudita, Francia, Reino Unido, Alemania, Japón e India) todas juntas, gastaron 607.000 millones de dólares.
Tanto en la primera etapa post soviética -la del "Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano", que proponía para el siglo XXI, desde una perspectiva wilsoniana conservadora, el uso del poder militar para la expansión global y la imposición de los valores estadounidenses en todo el planeta-, como en la actualidad, cuando el gigante norteamericano se siente amenazado por potencias emergentes, siempre la opción prioritaria fue la militar. El Informe Cuadrienal de Defensa 2014 así lo certifica. Dice: "La efectividad de otras herramientas, como la diplomacia y la asistencia económica, para la influencia global de EE.UU. está absolutamente entrelazada y depende totalmente de la percepción que el mundo tenga de la fuerza, la presencia y el poder de nuestras fuerzas armadas".
En esta propuesta la instalación de bases militares en todo el planeta fue y es decisiva. Los documentos oficiales del Pentágono distinguen dos tipos. Las bases de operaciones tradicionales (aquellas donde hay personal permanente y una fuerte infraestructura como la base de Ramstein en Alemania) y los sitios de operaciones avanzadas, con un número muy limitado de tropas que, si fuera necesario, puede llegar a expandirse.

sábado, 4 de julio de 2015

50 años de guerras imperiales. Resultados y Perspectivas (James Petras)

Por. James Petras
Fuente: Rebelión.org 7 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196229

En los últimos 50 años Estados Unidos y las potencias europeas han desatado incontables guerras imperiales en todo el mundo. La ofensiva hacia la supremacía mundial ha estado envuelta en la retórica del "liderazgo mundial", y las consecuencias han sido devastadoras para los pueblos contra los que se han dirigido esas guerras. Las más grandes, largas y numerosas las ha llevado a cabo Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos han estado al frente de esta cruzada por el poder mundial. La ideología que anima el imperialismo ha ido cambiando del "anticomunismo" del pasado al "antiterrorismo" actual.
Como parte de su proyecto de dominación mundial, Washington ha utilizado y combinado muchas formas de guerra, incluyendo invasiones militares y ocupaciones; ejércitos mercenarios y golpes militares; además de financiar partidos políticos, ONGs y multitudes en las calles para derrocar gobiernos debidamente constituidos. Los motores de esta cruzada por el poder mundial varían según la localización geográfica y la composición económica de los países destinatarios.
Lo que queda claro cuando se analiza la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo es el relativo declive de los intereses económicos y la aparición de consideraciones de tipo político y militar. Esto se debe en parte a la desaparición de los regímenes colectivistas (la URSS y Europa Oriental) y a la conversión al capitalismo de China y los regímenes de izquierdas en Asia, África y Latinoamérica. El declive de las fuerzas económicas como motor del imperialismo es el resultado de la llegada del neoliberalismo global. La mayoría de las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea no están amenazadas por nacionalizaciones o expropiaciones que podrían desencadenar una intervención política imperial. De hecho, incluso los regímenes posneoliberales invitan a las multinacionales a invertir, comerciar y explotar recursos naturales. Los intereses económicos entran en juego en la formulación de políticas imperiales solo si (y cuando) surgen regímenes nacionalistas que desafían a las multinacionales estadounidenses, como en el caso de Venezuela bajo el presidente Chávez.
La clave de la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo se halla en las configuraciones del poder político, militar e ideológico que se han hecho con el control de las palancas del estado imperial. La historia reciente de las guerras imperiales estadounidenses ha demostrado que las prioridades militares estratégicas –bases militares, presupuestos y burocracia– han estado muy por encima de cualquier interés económico localizado de las multinacionales. Por otra parte, la mayoría de los gastos y las largas y costosas intervenciones militares del estado imperial estadounidense en Oriente Medio han sido a instancias de Israel. El acaparamiento de posiciones políticas estratégicas en el Ejecutivo y en el Congreso por parte de la configuración del poder sionista estadounidense ha reforzado la centralidad de los intereses militares en detrimento de los económicos.

Vigencia del espíritu de Bandung (PDF)


CONTENIDO DE LA REVISTA
La actualidad de Bandung:
Por una agenda estratégica de América Latina
Monica Bruckmann y Theotonio Dos Santos

El compromiso renovado de Bandung
Martin Khor

60 años de Bandung: un balance histórico
Boris F. Martynov

El espíritu de Bandung y el nuevo régimen de India
Manoranjan Mohanty

De Bandung-1955 a 2015:
Viejos y nuevos desafíos
Samir Amin

El Espíritu de Bandung y la globalización
Gao Xian

De Bandung a los BRICS: dos estilos, un objetivo
Beatriz Bissio

De Bandung a los BRICS
Proyectos anti-hegemónicos pero no anti-sistémicos
François Houtart
La actualidad de Bandung:
Por una agenda estratégica de América Latina
Monica Bruckmann y Theotonio Dos Santos

El compromiso renovado de Bandung
Martin Khor

60 años de Bandung: un balance histórico
Boris F. Martynov

El espíritu de Bandung y el nuevo régimen de India
Manoranjan Mohanty

De Bandung-1955 a 2015:
Viejos y nuevos desafíos
Samir Amin

El Espíritu de Bandung y la globalización
Gao Xian

De Bandung a los BRICS: dos estilos, un objetivo
Beatriz Bissio

De Bandung a los BRICS
Proyectos anti-hegemónicos pero no anti-sistémicos

François Houtart

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sábado, 27 de junio de 2015

Libro PDF ¿Cómo EEUU venden la Guerra?

Introducción (Actualizada en 2010) Achin Vanaik
Actualmente, los Estados Unidos son, con mucho, la mayor potencia militar del mundo. ¿Quién podría dudar de ello? Nadie debería extrañarse tampoco de que sus elites dirigentes persigan mantener, extender y profundizar la dominación política estadounidense. Las principales líneas que dividen a dichas elites tienen que ver con el cómo llevar a cabo esta tarea. De hecho, los términos del discurso han cambiado tan drásticamente que el lenguaje del imperio y de su construcción puede considerarse respetable; una visión digna de ser escuchada en los medios de comunicación dominantes de los Estados Unidos. Incluso en Europa hay mayor predisposición que en décadas pasadas a hablar de la “bondad del imperio” o de los Estados Unidos como una potencia imperial “benévola”; y de cómo la expansión de este imperio se puede entender como el requisito necesario para la “expansión de la libertad”. Una de las consecuencias indirectas de la aparición de este nuevo tipo de discurso político es también una predisposición mucho mayor a reexaminar, bajo una luz mucho más favorable, viejos imperialismos, como la Pax Britannica, con la idea de proporcionar perspectivas históricas y consejos sobre cómo se podría instituir una Pax Americana. Los últimos trabajos de Niall Ferguson no son sino un sorprendente ejemplo de este viraje hacia una forma moderna de “la carga del hombre blanco”, es decir, la idea de que el imperialismo británico fue (y, por analogía, el comportamiento imperial de los Estados Unidos es hoy día), de hecho, especialmente provechoso para sus supuestas víctimas, para los colonizados en lugar de para los colonizadores. Es decir, los verdaderos beneficiados fueron los liberados y no los explotados u oprimidos.1 Pero si realmente cabe esperar esta efervescencia derechista en el clima actual, puede que lo más inquietante resulte cómo intelectuales liberales, como John L. Gaddis y Paul Kennedy, están ahora dispuestos a conceder legitimidad y prestar especial atención a estas opiniones.2 Si durante la Guerra Fría los liberales justificaban el comportamiento de los Estados Unidos en materia de política exterior como una “postura defensiva” necesaria para “contener” la amenaza del comunismo y de la URSS, hoy el carácter descaradamente ofensivo de la política exterior estadounidense ya no se puede disfrazar y, por lo tanto, precisa más que nunca de discursos legitimadores, que muchos intelectuales norteamericanos y europeos de la derecha y el centro “liberal” parecen más que dispuestos a generar y a respaldar. Al parecer, un posible discurso general –el de la “expansión de la libertad” a través del imperialismo– no acaba de reunir todas las condiciones indispensables. Por lo tanto, se ha echado mano de toda una serie de discursos legitimadores, en cierta medida porque el dominio mundial no sólo exige un único discurso, sino discursos separados y matizados que permitan justificar las acciones de los Estados Unidos en distintas partes del mundo con contextos políticos diversos; es decir, donde existan diversos argumentos y lógicas que expliquen la presencia estadounidense. Este libro pretende por lo tanto trazar, analizar y valorar estos discursos separadamente, por capítulos, poniendo así en evidencia su papel en relación con la forma en que se está desplegando el proyecto imperial de los Estados Unidos en diversas zonas del mundo.


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Libro PDF Recursos Naturales y Geopolítica de la Integración Suramericana

Por: Mónica Bruckmann
La disputa global por los recursos naturales es uno de los elementos más marcantes de la dinámica del capitalismo contemporáneo y de su lógica de acumulación. América del Sur es un espacio importante de esta disputa, por la dimensión de las reservas de recursos estratégicos que posee y por su condición histórica de ser una región exportadora de materias primas. El alto grado de vulnerabilidad y dependencia de importaciones que Estados Unidos tiene en relación a un gran número de minerales que América Latina produce, y la creciente demanda china de estos recursos, muestran que la región tiene enormes condiciones de negociación y una oportunidad histórica para asumir soberanamente la gestión económica y científica de los recursos minerales que posee. Por la envergadura de estos objetivos y por la dimensión de los intereses en disputa, éste proyecto solo podrá avanzar si es asumido como una estrategia regional.

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