"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

lunes, 19 de septiembre de 2016

VIDEO: Sombras de libertad. El oligopolio de la comunicación en los Estados Unidos

Este documental es la versión adaptada que RTVE ha hecho del original más extenso http://www.youtube.com/watch?v=seJ9EE... Sus creadores angloamericanos también dependen de fundaciones y empresas privadas, no obstante hay buen material dentro, aunque su denuncia sea suave. También sería más completo si tratara la manipulación contra líderes, gobiernos y países a los que los medios usamericanos hostigan en línea con el Departamento de Estado y el Pentágono: Oliver Stone: "Venezuela es el blanco número uno de los medios y del Gobierno de EE.UU."


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El Ultimo Combate de Salvador Allende

El documental de Patricio Henríquez, narra la jornada del 11 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile. Ese día, el Palacio de la Moneda fue bombardeado e incendiado por los militares bajo las órdenes del general Augusto Pinochet. En su interior, el presidente Allende, elegido democráticamente por los chilenos, resiste y cae en combate.



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viernes, 1 de julio de 2016

martes, 14 de junio de 2016

El Punto en la I: ¿Qué está importando Venezuela?

Ingredientes para un menú tóxico / Alimentación y Capitalismo


http://estudiosdeldesarrollo.net/observatorio/ob6/4.pdf



Nocividad, toxicidad y adicción son los rasgos peculiares de las mercancías más emblemáticos del capitalismo contemporáneo. Una dieta omnipresente basada en carnes, harinas, azúcares y sales, presentada habitualmente como comida rápida o chatarra, aporta una dosis energética para la inmediata activación de la fuerza de trabajo, pero a la larga contribuye a la proliferación de enfermedades como hipertensión, diabetes, obesidad y cáncer. Los monopolios agroindustriales y comerciales amasan grandes fortunas, en tanto que las enfermedades crónico degenerativas merman el patrimonio genético de la humanidad.
 

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miércoles, 6 de enero de 2016

El capitalismo será derrotado por la Tierra

Por: Leonardo Boff
Hay un hecho indiscutible y desolador: el capitalismo como modo de producción y su ideología política, el neoliberalismo, se han sedimentado globalmente de forma tan consistente que parecen hacer inviable cualquier alternativa real. De hecho, ha ocupado todos los espacios y alineado casi todos los países a sus intereses globales. Desde que la sociedad pasó a ser de mercado y todo se volvió oportunidad de ganancia, hasta las cosas más sagradas como los órganos humanos, el agua y la capacidad de polinización de las flores, los estados, en su mayoría, se ven obligados a gestionar la macroeconomía globalmente integrada y mucho menos a servir al bien común de su pueblo.
El socialismo democrático en su versión avanzada de eco-socialismo es una opción teórica importante, pero con poca base social mundial de implementación. La tesis de Rosa Luxemburgo en su libro Reforma o Revolución de que «la teoría del colapso capitalista está en el corazón del socialismo científico» no se ha hecho realidad. Y el socialismo se ha derrumbado.
La furia de la acumulación capitalista ha alcanzado los niveles más altos de su historia. Prácticamente el 1% de la población rica mundial controla cerca del 90% de toda la riqueza. 85 opulentos, según la seria ONG Oxfam Intermón, tenían en 2014 el mismo dinero que 3,5 mil millones de pobres en el mundo. El grado de irracionalidad y también de inhumanidad hablan por sí mismos. Vivimos tiempos de barbarie explícita.
Las crisis coyunturales del sistema ocurrían hasta ahora en las economías periféricas, pero a partir de la crisis de 2007/2008 la crisis explotó en el corazón de los países centrales, en Estados Unidos y Europa. Todo parece indicar que esta no es una crisis coyuntural, siempre superable, sino que esta vez se trata de una crisis sistémica, que pone fin a la capacidad de reproducción del capitalismo. Las salidas que encuentran los países que hegemonizan el proceso global son siempre de la misma naturaleza: más de lo mismo. O sea, continuar con la explotación ilimitada de bienes y servicios naturales, orientándose por una medida claramente material (y materialista) como es el PIB. Y ay de aquellos países cuyo PIB disminuye.
Este crecimiento empeora aún más el estado de la Tierra. El precio de los intentos de reproducción del sistema es lo que sus corifeos llaman «externalidades» (lo que no entra en la contabilidad de los negocios). Estas son principalmente dos: una injusticia social degradante con altos niveles de desempleo y creciente desigualdad; y una amenazadora injusticia ecológica con la degradación de ecosistemas completos, erosión de la biodiversidad (con la desaparición de entre 30-100 mil especies de seres vivos cada año, según datos del biólogo E. Wilson), el calentamiento global creciente, la escasez de agua potable y la insostenibilidad general del sistema-vida y del sistema-Tierra.
Estos dos aspectos están poniendo de rodillas al sistema capitalista. Si quisiese universalizar el bienestar que ofrece a los países ricos, necesitaríamos por lo menos tres Tierras iguales a la que tenemos, lo que evidentemente es imposible. El nivel de explotación de las «bondades de la naturaleza», como llaman los andinos a los bienes y servicios naturales, es tal que en septiembre de este año ocurrió «el día de la sobrecarga de la Tierra» (the Earth overshoot Day). En otras palabras, la Tierra ya no tiene la capacidad, por sí misma, para satisfacer las demandas humanas. Necesita año y medio para reemplazar lo que se le quita en un año. Se ha vuelto peligrosamente insostenible. O refrenamos la voracidad de acumulación de riqueza, para permitir que ella descanse y se rehaga, o debemos prepararnos para lo peor.
Como se trata de un super-Ente vivo (Gaia), limitado, con escasez de bienes y servicios y ahora enfermo, pero combinando siempre todos los factores que garantizan las bases físicas, químicas y ecológicas para la reproducción de la vida, este proceso de degradación desmesurada puede generar un colapso ecológico-social de proporciones dantescas.
La consecuencia sería que la Tierra derrotaría definitivamente al sistema del capital, incapaz de reproducirse con su cultura materialista de consumo ilimitado e individualista. Lo que no hemos conseguido históricamente por procesos alternativos (era el propósito del socialismo), lo conseguirían la naturaleza y la Tierra. Esta, en realidad, se libraría de una célula cancerígena que amenaza con metástasis en todo el organismo de Gaia.
Entre tanto, nuestra tarea está dentro del sistema, ampliando las brechas, explorando todas sus contradicciones para garantizar especialmente a los más humildes de la Tierra lo esencial para su subsistencia: alimentación, trabajo, vivienda, educación, servicios básicos y un poco de tiempo libre. Es lo que se está haciendo en Brasil y en muchos otros países. Del mal sacar el mínimo necesario para la continuidad de la vida y de la civilización.

Y, además, rezar y prepararse para lo peor.
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martes, 5 de enero de 2016

¿Qué hacer?

Por: Luis Britto Garcia

Debatir qué estuvo mal, cómo y por qué.
Reservar el debate para el ámbito interno, pues toda competencia de acusaciones e invectivas desacredita.
Reafirmar el socialismo como base ideológica, guía y meta de las organizaciones políticas.
Seleccionar escrupulosamente funcionarios y candidatos por trayectoria, ejecutoria y convocatoria y no por parentescos o acuerdos de cúpulas.
Articular escuelas de formación política e ideológica de cuadros.
Sanear las estructuras de corruptos que destruyen cuanto tocan.
Investigar exhaustivamente aumentos inusitados de fortunas y de signos externos de riqueza tanto en el sector público como en el privado.
Combatir la guerra económica, en la cual hasta ahora ha peleado sólo el bando agresor.
Mantener en sus cargos y no relevar de inmediato a los funcionarios que ejerzan en forma activa y efectiva el control de precios, de acaparamientos y de desabastecimiento.
Asumir el control estatal de la importación y distribución de alimentos y bienes básicos.
Asumir el control estatal de la banca.
Dejar de premiar con dólares a tasa preferencial a un empresariado que no los emplea en las finalidades previstas sino en la destrucción del país.
Clarificar que votar por un revocatorio también revocará todas las conquistas económicas, sociales, culturales y asistenciales logradas en quince años.
Solicitar del Tribunal Supremo de Justicia la nulidad de las leyes que atenten contra el principio de irreversibilidad de las conquistas sociales acogido en la Constitución.
Vetar por acto presidencial las leyes que nieguen o destruyan derechos económicos, sociales, políticos o culturales.
Proponer una reforma tributaria que aplique el principio de progresividad a los grandes contribuyentes, y denunciar como cómplices de éstos a los parlamentarios que se opongan.
Establecer un precio del combustible que resarza por lo menos su costo de producción.
Apoyar activamente a los movimientos sociales que luchen contra el paramilitarismo, la corrupción, el bachaqueo y el contrabando de extracción.
Informar que se vive una crisis económica planetaria, con escasez de alimentos global, en la cual el precio de los hidrocarburos ha bajado más de la mitad y el gobierno ha disminuido su ingreso en la misma medida.
Divulgar los incomparables logros económicos, sociales, culturales, educativos y políticos del bolivarianismo y su cumplimiento de las Metas del Milenio.
Rememorar los miserables indicadores económicos, sociales y culturales del siglo pasado y de los países que caen bajo gobiernos neoliberales.
Examinar minuciosamente el origen, antecedentes, trayectoria y actividades de los posibles titulares de beneficios sociales.
Recordar que quien sube precios, acapara y esconde mercancías es el empresariado actor de la Guerra Económica y no el gobierno.
Revelar que están sometidos a juicio más de dos mil funcionarios por corrupción.
Rememorar que el bolivarianismo restauró las prestaciones sociales para los trabajadores y que si no luchan por ellas el neoliberalismo se las volverá a quitar.
Reestructurar el sistema de medios públicos para desterrar sus prácticas meramente reactivas y convertirlo en generador de matrices de opinión y de agendas de debate.
Instalar plataformas 2.0 y 3.0 y encargar a expertos su manejo y contenidos.
Dejar de remedar formatos, interrupciones, inserciones, cintillos, acoso al usuario, chabacanerías y vulgaridades de los medios capitalistas en los socialistas.
Sustituir eventología efímera por acciones de gobierno perdurables.
Erradicar el paramilitarismo y su concomitante, la parapolítica.
Mantener el riguroso control de fronteras para inhabilitar paramilitares, bachaqueros y contrabandistas.
Rotar con regularidad y frecuencia efectivos y mandos del control de fronteras.
Impedir que se autodesigne representante del gobierno ante las FANB y vicecersa quien propuso la privatización de PDVSA, el derrocamiento del gobierno bolivariano mediante el artículo 350 de la Constitución y el enjuiciamiento de Chávez por la Corte Penal de La Haya.
Investigar a las ONGS e inhabilitar a las financiadas por la potencia hostil que declaró a Venezuela amenaza extraordinaria para su seguridad.
Descartar asesores extranjeros que nunca han ganado el poder en sus países y pueden contribuir a que en el nuestro lo perdamos.
Abandonar toda esperanza de pacto, conciliación o contubernio con una derecha que lleva 16 años tratando de asesinar al bolivarianismo.

Actuar en lugar de decir que se actuará.

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Una sola pedrada puede incendiar a Venezuela


Por: Julio Escalona
La dirección política debe ordenar a los militantes bolivarianos que se guíen por la no violencia y la paz.
El 05 de enero puede marcar un punto de inflexión: hacia la paz o la guerra. Los militantes opositores y chavistas harán una movilización hacia la sede de la Asamblea Nacional. Una sola pedrada puede desencadenar un proceso impredecible. Hay que evitar la violencia y el chavismo debe tomar la iniciativa.
Hay que terminar de aceptar la victoria de la oposición para recuperar el camino de la victoria. Las dudas y las frases que creen ambigüedades son sumamente peligrosas. Ellas benefician al imperio y aquellos que dentro de nosotros esperen sacar provecho, incluso de la violencia.
Como sabemos el diálogo con la oposición ha sido prácticamente imposible. Como ya he reiterado varias veces, el problema es que ella lo que desea es derrocar al gobierno. En mi trabajo Diálogo para qué... publicado recientemente en Aporrea, he dicho lo siguiente:
"El Golpe de Estado de abril de 2002 culminó con el retorno al poder del Presidente Chávez. El Presidente Chávez pudo haber tomado medidas de emergencia, tales como suspender las garantías constitucionales, ordenar la detención preventiva de varios dirigentes de la oposición, aquellos que directamente participaron en el golpe de Estado, suspenderle la concesión a los principales medios de comunicación pertenecientes a sectores sociales de la economía privada, por su participación directa en la organización y ejecución del golpe de Estado.
"El presidente no hizo eso. Por el contrario, con un crucifijo en la mano se dirigió al país, pidió perdón, llamó al diálogo y reintegró a los ejecutivos de PDVSA a los cargos de dirección de la industria petrolera. Nombró a José Vicente Rangel como coordinador del dialogo y constituyó mesas para formalizar las conversaciones.
La oposición buscó una excusa y se retiró del diálogo. Pronto se supo por qué: tenía preparado un nuevo golpe de Estado mediante el paro petrolero. Eso tampoco les resultó. Provocaron la perdida de $ 20.000.oo millones, pero el gobierno no se derrumbó, por el contrario, se fortaleció."
El último intento de diálogo fue convocado por el presidente Maduro el 10 de abril de 2014. El presidente maduro los invitó a Miraflores, la sede del gobierno, les dio un tratamiento de interpares y les permitió plena libertad para hablar en cadena nacional a través de los medios radioeléctricos. Mayor apertura no se podía pedir.
Sin embargo, la oposición se empeño en no avanzar en el diálogo si previamente no se ponía en libertad a los que ellos llaman presos políticos. Pero, las conversaciones de alto nivel, las conversaciones interpares, se realizan sin condiciones previas y ellos lo sabían y lo saben. La libertad de los detenidos como una condición previa sólo podía conducir al fracaso de las negociaciones. Ellos lo sabían. Leopoldo López sigue detenido, ello tiene que ver con una política de querer imponérselo al gobierno, como ocurrió en abril de 2014. Ahora quieren imponerlo mediante una Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional. Eso lo que provocará es que Leopoldo López continúe detenido y ellos lo saben. Vale la pena preguntarse, entonces ¿De verdad la MUD desea la libertad de Leopoldo López? Si quieren diálogo, ¿por qué no toman el camino de la negociación sincera, que no sea otra manera de crear condiciones para el derrocamiento del gobierno?
En líneas generales esta es la historia de los diálogos. Siempre la oposición ha encontrando una excusa para retirarse pues ya tiene otro camino previsto: el derrocamiento del gobierno.
Pero el ejecutivo nacional presidido por el presidente Maduro debe tomar la iniciativa y llamar al diálogo para establecer un acuerdo sobre un Modus Vivendi y un modus operandi fundados en la no violencia, en la convivencia democrática, tal como lo expliqué en mi trabajo citado Diálogo para qué... Este llamado es de la mayor urgencia. Es necesario un acuerdo de no violencia antes del próximo 05 de enero día de la instalación de la Asamblea Nacional recién electa.
El camino de la paz o la guerra está abierto
El camino hacia la guerra está abierto. ¿A quién conviene? No le conviene al pueblo. Para las fuerzas imperiales es un plan que desde hace tiempo vienen tramando. Es el camino de Libia, Siria y más recientemente el de Ucrania. El mundo vive un proceso de guerra mundial. Podemos trabajar para sumarnos a la guerra o la paz. No hay término medio.
La opción inmediata de la derecha no es la guerra civil
Desde que el Presidente Chávez gano las elecciones en diciembre de 1998, hemos vivido en un Estado de guerra a través de diferentes formas de conspiración y desestabilización.
La opción actual, avivada por el resultado del 6D, es profundizar la guerra de baja intensidad que se viene librando multiplicando la guerra económica, la escasez inducida, la inflación, la guerra psicológica y la destrucción de los imaginarios solidarios reviviendo el individualismo, aspectos de la guerra cibernética y robótica; el sabotaje de los servicios públicos, contando con la complicidad e incompetencia de funcionarios públicos, la multiplicación de la corrupción, de las deserciones hacia EEUU de funcionarios corruptos, el caos urbano, la profundización del infierno en que han venido convirtiendo la vida cotidiana de la población, agudizando la situación de inseguridad, etc.
A esto se suman ahora las formas de boicot, encubiertas o claramente públicas, que se pueden emprender desde la asamblea nacional, que pueden ser ilimitadas para tratar de paralizar al ejecutivo nacional.
La idea es crear una situación de tal parálisis, de tal ineficiencia y profundizar la crisis con las medidas que el gobierno tomaría, que se provocaría una situación en la que el ejecutivo se vaya derrumbando hasta llegar a una crisis general que marcaría el fin del gobierno chavista.
La idea es que el chavismo se vaya tan desacreditado y debilitado que no sólo pierda el gobierno, sino que se vaya tan repudiado que sea muy difícil que pueda levantar cabeza en el futuro. Incluso, muchos quedarían prisioneros bien sea en Venezuela o en EEUU, acusados de graves delitos de corrupción, narcotráfico, etc. Este es el plan.
Esta línea de acción sólo funcionaria, de hecho, si la dirigencia bolivariana lo permite. Hay muchas opciones para derrotarla. Casi todas pasan por la necesidad de reconocer la derrota, elaborar un cuerpo de medidas para derrotar la crisis (y que ello sea visibilizado por el pueblo); enfrentar valientemente la corrupción, encarcelar a los corruptos más destacados, incautar bienes, cuentas bancarias, etc.; revolucionar el modelo petrolero y tomar medidas, muy visibles y constatables por el pueblo para la eliminación de la economía rentista; avanzar en la organización y educación del pueblo; darle fuerza de verdad a la economía popular y a los mercados locales; el desarrollo de las finanzas solidarias y torcerle de verdad el brazo a los bancos y a la economía especulativa impulsada por estos; establecer un plan para elevar el precio de la gasolina; para resolver los problemas monetarios viable y perfectamente conocido y aceptado por la población; derrotar a las mafias que controlan el oro, los diamantes, el coltan y en general toda la economía del Estado Bolívar, destronando a los funcionarios públicos que están detrás de todo ese antro de corrupción.
Hay propuestas para una serie de nacionalizaciones, pero ellas fracasarían si no se da un severo golpe a la corrupción y a la burocracia.
Estoy trabajando en una propuesta general, pero ninguna propuesta será exitosa mientras, por una parte, no se dé un golpe demoledor a la corrupción y a la burocracia; y por otra parte, se revolucione el modelo petrolero. Sin estas dos decisiones, que tienen carácter estratégico, es casi inevitable que la patria se hunda.
El proceso mundial
Nos desenvolvemos dentro del proceso de la Estrategia Imperial de Guerra Permanente asociada al golpe de estado que culminó en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 con el ataque combinado de la CIA y Al Qaeda contra las Torres Gemelas, lo que ha creado nuevas condiciones geopolíticas. La cúpula militar-financiera que gobierna al mundo por encima de todos los Estados, le ha declarado la guerra a los Estados soberanos. Esto forma parte de la guerra mundial donde nos desenvolvemos.
No se trata de se aproxima la Tercera Guerra Mundial. La guerra mundial toma impulso y se desencadena con el auge del Consenso de Washington en los años 80 y el impulso que toman las políticas neoliberales, la estrategia de guerras preventivas planteada por George W. Bush, la legalización de la tortura, las cárceles clandestinas, las detenciones violando el debido proceso, la más descarada violación de la privacidad mediante la legalización absoluta del espionaje, en fin, la anulación de los derechos humanos, la democracia y la paz.
En ese proceso la cúpula militar financiera atiza la guerra por todas partes. Cualquier síntoma de paz es para ellos un problema y en lugar de respaldarlo, reaccionan generando todos los procesos necesarios para sabotearlo. Es lo que acaban de hacer en el Medio Oriente atizando el conflicto entre Irán y Arabia Saudita, autorizando a Turquía para que derribara un avión ruso, lanzando al llamado Estado Islámico contra Irak y Siria, etc. Ahora está tratando de reconfigurar y recolonizar a la región latinocaribeña. Sólo una firme política de paz puede evitarlo. Actuamos correctamente para derrotarlos políticamente en la Cumbre de Panamá. El enemigo interno puede estar pensando otra cosa. Los incursos en delitos de corrupción pueden estar trabajando contra la Paz y la no violencia.
Las fuerzas imperiales están preparadas para la guerra contra Venezuela: una red paramilitar asociada con bandas criminales tradicionales, que a través de redes de microtráfico de drogas y microcréditos ha creado una "base social", más los procedimientos mafiosos tradicionales, que fundados en el miedo y la "beneficencia", una particular "política social", que construye vínculos de sumisión y obediencia en torno a los "padrinos" o "pranes"; una base social fascista organizada (que no existía en Venezuela); la creación de unas como "zonas liberadas" y de hecho un toque de queda impuesto a la sociedad, que casi no permite salir de noche; más todo el poderío militar, mediático, de la guerra cibernética, robótica, millonarias masas de capital para el financiamiento de toda clase de operaciones (compra de conciencias, corrupción-prostitución, asesinatos, descuartizamiento, terrorismo, etc.).
Ganar la batalla política es clave. No será posible sin reconocer que el 6D perdimos asumiendo errores y consecuencias. La Asamblea Nacional es legítima y tiene atribuciones constitucionales. Eso es lo que establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No podemos emular lo que hizo en el pasado la oposición. Repito, ellos tienen atribuciones constitucionales que no podemos negar a menos que desconozcamos nuestra Constitución. Sin duda podemos recuperarnos pero aceptando la derrota y las responsabilidades.

Podemos lograr la paz profundizando la democracia participativa y protagónica; con pedagogía política elevando la movilización consciente de la población; derrotando a los burócratas corruptos.... Con el autoempoderamiento del pueblo, el crecimiento de su educación, organización y la fuerza y solidaridad internacional, es difícil la agresión imperial.
Eso estaría acompañado de políticas de seguridad, defensa, inteligencia y muy particularmente de organización, educación y desarrollo de la conciencia del pueblo. Ellos necesitan precipitar los hechos, nosotros necesitamos tiempo para aplicar los consejos de Sun Tzu: conoce a tu enemigo, conócete a ti mismo, ataca la estrategia del enemigo y gana la guerra sin necesidad de librarla.
Podemos derrotar las tendencias hacia la guerra apoyándonos en nuestra Constitución, profundizando la democracia participativa y protagónica y estableciendo un modus vivendi y el consiguiente modus operandi fundado en la no violencia. No se trata de caer en la trampa de la dualidad de poderes y prepararse para la guerra inevitable entre dos poderes antagónicos. Hoy día para que las fuerzas imperiales desarrollen la guerra, una agresión desembozada, necesitan tener la razón política, como ocurrió en Libia, Irak, etc.
Si seguimos negándonos a aceptar la victoria de la oposición y las consecuencias constitucionales y legales que eso tiene, nos estaríamos equivocando políticamente. Podríamos estar regalando la razón política y dándole piso a la agresión. La situación podría evolucionar de la desestabilización permanente a formas superiores de intervención con un eventual respaldo de la llamada "comunidad internacional" y sectores del pueblo venezolano. La guerra civil es el escenario más peligroso para nuestro pueblo, es lo que las dudas y radicalismos extremos que consideran la opción militar, podrían provocar, es también lo que los grupos más reaccionarios desean para intervenir impunemente y tratar de liquidar de raíz al proceso bolivariano, lo que golpearía severamente a la región latinocaribeña.
Sólo tenemos la opción de ganar la batalla política. Depender de una resistencia militar es signo de que vamos a la guerra civil. Ella significará, probablemente. un sufrimiento prolongado para nuestro pueblo. Por supuesto, existe el derecho a la defensa, pero nuestra tarea esencial es ganar la batalla política y no tener que llegar a la lucha armada, que lo más probable es que se libre en solitario.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no permite la dualidad de poderes: hay un solo poder, el poder del pueblo.
El poder burgués paralelo es una amenaza permanente de golpe de Estado.
El poder burgués existe como un hecho social, como clase. Tiene un inmenso poder económico que se refuerza porque hoy día ese poder social es de carácter transnacional, enemigo de la soberanía y la independencia nacional. No podemos permitir que ese poder transnacional se apodere del Estado venezolano y de nuestro territorio, las riquezas naturales que contiene, del trabajo del pueblo, etc. Eso es violatorio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y del Plan de la Patria. No podemos aceptar que ese poder, que es el poder del capital, se convierta en poder político que domine nuestra patria bolivariana.
Importancia del Art. 5 constitucional
Nuestra Constitución no permite la dualidad de poderes en nuestra nación soberana, pues el artículo 5° constitucional deja claramente establecido que la soberanía reside en el pueblo y es intransferible. Hay un solo poder, el del pueblo. Ellos pueden tener la mayoría en la Asamblea Nacional, pero eso no los constituye en un poder independiente. El poder que se atribuyen no les pertenece. Es un poder derivado del poder del pueblo. Si intentan autonomizarse y pretender convertirse en un poder independiente colocado por encima de los demás poderes y particularmente sobre el poder del pueblo, estarían dando un golpe de Estado.
Claro que representan intereses de clase opuestos a los del pueblo oprimido, y como partidos políticos tienen, constitucionalmente los derechos que les permiten defender sus intereses, pero no lo pueden hacer más allá de los límites constitucionales. Por tanto, constitucionalmente no pueden convertir la Asamblea Nacional en un ente que se constituya como un poder de clase que actúe al margen de los mandatos constitucionales refrendados por el pueblo cuando los elige. Si se separan de los mandatos que el pueblo les otorga, pueden ser revocados por este. Constitucionalmente no pueden autonomizarse de los demás poderes que conforman el Estado venezolano. En ningún caso el pueblo que los eligió les otorgó mandatos inconstitucionales como el derrocamiento del gobierno. Nuestra Constitución establece claramente los caminos para revocar a un presidente en ejercicio de sus funciones. Ninguno pasa por la pretensión de uno de los poderes, en este caso el legislativo, de alzarse sobre los demás.
"Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables," (art. art. 72). "Y mandatos revocables", (art. 6°). El poder, el pueblo, otorga mandatos, no elige representantes al estilo de la democracia representativa, y los mandatados "deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras", (art. 197).
Ella agrega: "Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables," (art. 72). El art. 6° define la relación elegidos-electores, no como representantes al estilo cuartorepublicano. Son mandatados: y los "mandatos (son) revocables", (art. 6°). "Deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras", (art. 197). En la Constitución de 1961los parlamentarios representaban y excluían al pueblo. Hoy no pueden. Los parlamentarios, todos, deben servir obedeciendo. Esto no se ha cumplido. Si los parlamentarios bolivarianos hubieran cumplido estos mandatos y hubiesen rendido cuentas ante el pueblo soberano, es probable que la historia del 6D fuese otra
No se pueden inspirar en la IV República y en la constitución que le sirvió de base, la de 1961, que es la que algunos de ellos quieren restablecer, tal como lo han expresado de viva voz.
En dicha constitución eran representantes del pueblo. En tiempos de la democracia participativa y protagónica, no. Un pueblo consciente y organizado, con el respaldo de toda la legalidad vigente, puede revocarles el mandato. Estamos ante una lucha que es también constitucional cuyo sujeto debe ser un pueblo organizado y educado, no vanguardias autoproclamadas.
Que el pueblo asuma sus deberes constitucionales
Lo importante ahora es que el pueblo asuma sus deberes constitucionales, que implemente urgentemente el Art. 5 constitucional, que no espere que desde arriba lo hagan. Es decir, que los derrotados del 6D se pongan a legislar para interpretar la constitución bolivariana. O tan peligroso como eso, que la mayoría de la Asamblea Nacional comience a buscar las maneras de cómo frenar las iniciativas del Poder Constituyente, el pueblo soberano.
La dirección política del proceso bolivariano ha quedado en cuestión después del 6D. El pueblo movilizado la irá construyendo. Hay que pensar en una dirección provisional legitimada en verdaderas asambleas populares mientras se organiza, sin manipulaciones, sin burócratas corruptos, un congreso del pueblo soberano. La propuesta del presidente Maduro podría abrir la posibilidad de iniciar un proceso que durante 2016 culmine en un magno Congreso del Pueblo con las tareas de educar, organizar, democratizar radicalizando la democracia participativa y protagónica, desburocratizar, condenar a los corruptos, controlar al poder constituido en nombre de la rebelión del poder constituyente, el pueblo soberano que se va autoempoderando.
No podemos permitir que se consolide la matriz de opinión que las fuerzas imperiales están tratando de imponer, que el gobierno, finalmente, no va a aceptar los resultados electorales. Si esto se suma a que han logrado instalar creencias sobre la ineficiencia del gobierno para resolver los problemas económicos, de seguridad, de violación a los derechos humanos, etc., podrían llegar a instalar la creencia de que en verdad, el problema es el gobierno y por lo tanto, hay que cambiarlo. Ese es el sentido del lema de "el cambio".
Estamos a tiempo de transformar esa situación y revertirla de manera absoluta. Para ello es necesario:
1) Recordar la fuerza que tienen las palabras. Seguimos usando frases y palabras como de despecho, de rencor y odio, como de orgullo herido. Esas frases y palabras no son revolucionarias. Los que siguen expresando que no aceptarán los resultados electorales del 6D, expresiones con ese significado o que significan desconocimiento de esos resultados, están contribuyendo decisivamente con la matriz de opinión que la oposición está instalando acusando al gobierno de que, finalmente, no aceptará los resultados electorales.
La fe, la esperanza, la disposición lucha desde la humildad y sinceridad; la alegría de servirle al pueblo sin esperar nada a cambio, que es la base del amor altruista, de ser el espíritu que muestren nuestras palabras.
2) Hay que cerrarle el paso a las provocaciones orientadas a generar violencia de la que sin dudas, será acusado el chavismo, pues eso está mediáticamente preparado. Es bastante probable que se esté montando una provocación para el 05 de enero generando violencia, de la que no será difícil acusar al chavismo. Es más, en las movilizaciones chavistas seguramente serán introducidos provocadores que generarán violencia y esto será muy grave.
3) La situación es tan seria que es imprescindible que de manera inmediata la alta dirección chavista lance una directiva clara alertando de estos peligros y la necesidad de guiarse expresamente por la no violencia y la paz
Una guerra con el imperio significaría la destrucción del país, el asesinato de miles de miles de mujeres, hombres, niños... la balcanización de nuestro territorio... Hay que evitarlo por todos los medios políticos. Si ganamos la batall
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En tiempos de Revolución Bolivariana

Por: Ernesto Wong Maestre / http://www.profewong.blogspot.com/
Hagamos un paréntesis necesario en la explicación sobre el abordaje metodológico de la coyuntura política de mis dos artículos anteriores y reflexionemos sobre varias de las ideas centrales contenidas en los lineamientos del camarada Presidente Nicolás Maduro ofrecidas este martes 29 en el programa En Contacto Con Maduro. Será una buena introducción al tema de las contradicciones, como segundo escalón del estudio metodológico que debe emprenderse en torno al 6D. (1)  

El llamado de nuestro líder al renacimiento del  bolivarianismo en 2016 significa, ante todo, la permanente e indisoluble confianza del Comandante en Jefe de la Nación en su pueblo bolivariano, ese que se ha ganado el respeto y el afecto de las grandes mayorías, expresados en TODAS las elecciones, precisamente porque es la masa crítica –como diría el Comandante Supremo y Eterno Hugo Chávez- que ha sabido interpretar con sentido del momento histórico cada decisión estratégica, con su torrente de operaciones estructurantes para la creación de un nuevo Estado y una sociedad más justa y más amante de la paz. Y se resalta TODAS porque aún en las dos elecciones que el pueblo bolivariano ha quedado por debajo de su adversario, esa fuerza revolucionaria ha sido siempre significativa políticamente porque ha demostrado una creciente unidad de acción, decisión de lucha, valentía en las batallas y ética en las victorias. Y no sólo en la victorias electorales sino en los millares de victorias que día a día han conducido a calificarlas de profundos logros sociales, sintetizando en lo social todo lo avanzado en política, cultura, economía y legislación a favor de todo el pueblo, sea el pueblo bolivariano convencido o medio persuadido, o esa parte significativa que aspira a ser leal al patrón o al gran capital, o incluso esa porción que siempre se mantiene en la abstención. Esa es la gran proeza del bolivarianismo: ser con todos, para todos y por el bien de todos, y como fuerza política predominante, hacer el máximo de esfuerzo y alcanzar los resultados correspondientes para lograr una sociedad donde se distribuya más justamente las grandes riquezas de esta tierra que han sido creadas por el pueblo trabajador en ese proceso social de trabajo que cada día está más protegido por el Estado revolucionario.

De manera que el “renacimiento” o reimpulso del bolivarianismo es todo un símbolo para guiar la lucha contra las acciones desestabilizadoras de la burguesía, tanto de la que financia y respalda con recursos logísticos o promueve el sabotaje económico-comercial, como de la que calla y no se enfrenta a sus “colegas de clase” aún cuando vive y sobrevive por decisión del Estado Revolucionario.  Pero sobre todo, como decía Che Guevara, no solo se trata de luchar contra algo sino sobre todo luchar a favor de algo, y en esa dirección es necesario señalar que el renacimiento del bolivarianismo es un gran símbolo para continuar defendiendo integralmente esos millares de logros alcanzados en los siete ámbitos (económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar) que señala la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 326 cuando define los principios de Seguridad de la Nación.

Esos principios son Independencia, Democracia, Igualdad, Paz, Libertad, Justicia, Solidaridad, Promoción y Conservación Ambiental, Afirmación de los Derechos Humanos, Satisfacción Progresiva de las Necesidades Individuales y Colectivas, y Corresponsabilidad entre el Estado y la Sociedad Civil. Con esos principios como banderas, continuar impulsando el bolivarianismo, ahora con mayor voluntad, talento y experiencias, significa fortalecer aún más los llamados componentes estructurales claves (2) de esos miles de logros que permitieron conformar el Plan de la Patria 2013-2019 como desiderátum de la Nación y han conducido a la sociedad en general, a pensar y exigir que se cumpla el ideario chavista que es en esencia el bolivarianismo del siglo XXI.

Ante esa clásica contradicción, resumida en el eje contradictorio trabajo-capital, el llamado del máximo líder a la Rectificación de lo que tenga que ser cambiado; a la Rebeldía popular teniendo la Constitución como arma, ante los embates reaccionarios por violarla,  y al Renacimiento del bolivarianismo que es también el renacer de la Patria amenazada y del chavismo como fuerza clave transformadora, es todo un reto a ser estudiado profundamente para elaborar el adecuado árbol de decisiones de esa gestión directa y democrática que debe ejercer la clase obrera de la dirección del proceso social de trabajo.

Tales decisiones deben tener su lógica dialéctica para no caer en el error del antihistoricismo, en el cual no hay ninguna, o escasea la visión de la prelación necesaria en las decisiones, o en el frecuente error de no prever detalladamente las consecuencias de cada decisión para evitar las marchas en contrasentido o entrar en callejones sin salida. Para ello, es imprescindible comprender cabalmente que la estabilidad política y la seguridad de la Nación lograrán convertirse en logros irreversibles cuando el proceso social de trabajo, concebido en la Constitución, las leyes y cada día mejor comprendido por la clase obrera, transcurra por los caminos abiertos en Revolución, bajo las normas de la legalidad vigente y con la visión del socialismo.

Entonces, interpretar adecuadamente la necesidad del renacimiento del bolivarianismo ayudará a conducir, en el nuevo año, al anunciado Congreso de la Patria donde se tomarán decisiones estratégicas para fortalecer la participación y el protagonismo consciente del pueblo, con el convencimiento de que el socialismo es el único sistema social que se construye –a decir del Che- conscientemente, en plazos extensos pero con operaciones intensas y de que en los procesos electorales, como vía insustituible, nacida con el propio bolivarianismo, el comportamiento humano también está muy influido por los procesos inductivos de naturaleza afectiva, sobre todo de aquella población manipulada sentimentalmente por las campañas mediáticas de la burguesía, las cuales tratan de impedir el razonamiento dialéctico por medio del cual se puede convertir un revés en victoria y sostener los ritmos de desarrollo necesarios para elevar las capacidades soberanas de Venezuela.

 Citas
1.    Véanse los artículos La Necesidad de las Ciencias Sociales para la Revolución y La Descripción Articulada como Herramienta de Estudio en el portal Aporrea o en www.profewong.blogspot.com 
2.    Los componentes estructurales claves: decisiones y proyectos estratégicos para el desarrollo sostenible, creciente seguridad social, protagonismo del pueblo en las esferas del Estado y autoformación ideológica y política con visión socialista, entre otros, son los que han tenido mayor impacto en las transformaciones revolucionarias de la sociedad venezolana y nunca deben abandonarse ni restarle importancia pues contribuyen a formar la conciencia política del bloque o sujeto histórico que necesita cada fase por la que transita el proceso.  
      @ProfeWong

      presidencia@trisoldelalba.org

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