"VENEZUELA SE RESPETA"

sábado, 24 de julio de 2010

La inminente Guerra de los Portaaviones contra Irán, Corea del Norte y Venezuela

Fuente: La Radio del Sur
Superada la era de la “diplomacia de las cañoneras que en el pasado le permitió saquear impunemente pueblos opuestos a sus planes de conquista y dominación, EEUU recurrió a “la diplomacia de los portaaviones” contra Irán, Corea del Norte y Venezuela, pero, fracasada su estrategia, se dispone a hacerles la guerra usando esas naves al frente de poderosas flotas posesionadas en aguas próximas a sus costas.

Tal es el apocalíptico futuro que enfrenta el mundo como resultado de ese irrefrenable y secular accionar de una nación que desde su creación se ha dedicado a hacer la guerra a pueblos débiles e indefensos como lo hizo con su pueblo originario hasta exterminarlo, o para saquear sus riquezas y arrebatarles gran parte de su territorio como lo hizo en América Latina y el Caribe hasta llegar convertirse en el imperio más poderoso de la historia.

Una de las pruebas más contundentes de ese compulsivo afán de conquista que domina al imperio, cuyos dirigentes manipulan a su pueblo, diciendo que su “Destino Manifiesto” es llevar la luz de la civilización a los pueblos bárbaros del mundo en nombre de la libertad”, la ofrece Smedley Butler, el general más condecorado en la historia de EEUU, en su libro titulado, La Guerra es un Negocio Sucio.

Arrepentido del papel de verdugo y predador de pueblos que desempeño durante más de tres década como oficial al servicio del U.S. Marine Corps, Butler revela en su libro, La Guerra es un Negocio Sucio, la miseria humana que corroe la mente de quienes este 4 de julio cumplieron 234 años dirigiendo los destinos del pueblo estadounidense.

“Debe parecer raro, -señala el veterano oficial en su obra- que yo, un militar adopte esta posición. La verdad me obliga. Estuve 33 años y 4 meses de servicio activo en el componente militar más ágil de mi país, el Cuerpo de Infantería de Marina de EEUU. Pasé por todos los rangos, desde subteniente hasta general. Y la mayor parte del tiempo fui un matón de primera clase para los Grandes Negocios, Wall Street y los banqueros. En pocas palabras, yo fui un sicario y un ganster del Capitalismo.”

“En 1914, -destaca más adelante- ayudé a hacer de México, especialmente de Tampico, un baluarte para los intereses petroleros norteamericanos. Ayudé a hacer de Haití y de Cuba, dos lugares decentes para que los muchachos del National City Bank pudieran obtener dividendos. Ayudé a violar media docena de Repúblicas Centroamericanas para beneficio de Wall Street. Mi record es largo.”

“En 1909-1912, -revela igualmente en su libro el general- ayudé a purificar Nicaragua para la casa bancaria internacional Brown Brothers. En 1916 llevé la luz a la República Dominicana para los intereses azucareros de EEUU. En la China ayude a que la Estándar Oil se saliera con la suya sin molestias.”

“Durante esos años yo hice, como dirían los chicos de los bajos fondos, una avalancha de trácalas. Hoy, veo hacia atrás y siento que pude haberle dado a Al Capone algunos trucos y consejos. Lo mejor que él hizo fue tracalear en tres distritos. Yo lo hice en tres continentes.”

La brillante militar del general Butler llegó a su fin abruptamente, cuando se negó a retractarse de la denuncia que hizo contra Benito Mussolini y la ideología fascista que el dictador italiano proclamaba, y quien se hizo aliado de Hitler en la Segunda Guerra Mundial, un conflicto bélico que costó la vida a más 50 millones de seres humanos.

Y como ayer, hoy, mañana y siempre, no perderán jamás vigencia aquellas palabras suyas cuando expresó que, “La guerra es un negocio sucio donde los beneficios se cuentan en dinero y las pérdidas se pagan con sangre”, una máxima que debe llevar a la más profunda reflexión a Obama, antes de iniciar la guerra que prepara contra Irán, Corea del Norte y Venezuela.

Porque, de tanto hacer la guerra, EEUU, ha sufrido un desgaste material y espiritual irreversible, que le ha conducido, no sólo a la más grave crisis económica de su historia, sino a la pérdida de principios éticos y morales que lo han hecho descender a los más bajos niveles en la escala de los valores humanos, para convertirlo por culpa de la ambición de sus gobernantes en una nación con un pueblo sin rumbo, un Estado fallido, un imperio condenado al exterminio.

Ahora, atacando a Irán, Corea del Norte y Venezuela, quiere arrastrar junto con él al mundo a la hoguera de un conflicto bélico que significaría el fin de todo vestigio de vida sobre el planeta, pues, como lo ha advertido ese visionario, estadista, militar y líder que es Fidel, una guerra no sería del tipo convencional, sino un holocausto nuclear en el que el único y absoluto triunfador, será la muerte.

Y es que, sordo a la voz de la razón, y ciego ante la luz que le señala que ya no es el mismo poderoso imperio de antes, EEUU ha decidido embarcarse en esa nueva aventura bélica, enviando sendas flotas navales guiadas por enormes portaaviones nucleares a aguas próximas a Irán, Corea del Norte y Venezuela, lo que hace temer que estamos ante el inminente el inicio de la guerra que concluirá con el fin de la Humanidad.

Contra Irán, cuya revolución jamás ha atacado a ningún pueblo, sino víctima de la agresión directa e indirecta del Imperio antes y después de su triunfo hace más de 30 años, incluyendo una brutal guerra de 8 años lanzada por Irak, entonces aliado de Washington, la cual cobró la vida de medio millón de sus hijos, muchos de ellos víctimas de agentes químicos facilitados por el imperio a Bagdad, Obama, el Premio Nobel de la Paz que hace la guerra, ha enviado una gran flota con apoyo de naves sionistas.

Contra Corea del Norte, EEUU ha vuelto a utilizar la mentira, el más viejo de sus pretextos para dar inicio a una guerra, como lo hizo contra España al hundir el Maine; en Vietnam del Norte con el incidente del Golfo de Tonkin; en Irak, acusándolo de poseer Armas de Destrucción Masiva, esta vez colocando una mina bajo el casco de una nave sudcoreana para culpar de su hundimiento a Pyonyang, excusa que le permitió enviar otra flotilla naval posesionada muy cerca de sus costas.

Pero la más seria de sus amenazas bélicas la hace Washington contra la Revolución Bolivariana, al suscribir con el gobierno de Costa Rica presidido por la Malinche Laura Chinchilla un convenio que autoriza la presencia entre el 1º de julio y el 31 de diciembre de este año en territorio del país centroamericano, de una poderosa flota naval y un enorme contingente militar con inmunidad total, apoyado por los más letales y sofisticados equipos y sistemas de aire, mar y tierra.

Son 7 mil marines, 46 buques de guerra, 200 helicópteros artillados, 10 aeronaves Harriet y otros aparatos con bombas, misiles y metralla, a ser utilizados con el falso pretexto de la lucha antidroga, cuando en realidad se trata de una estrategia bélica dirigida a destruir al proceso revolucionario que lidera el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías y frenar el avance de ese mecanismo integrador de pueblos que es el ALBA.

El acuerdo ha sido rechazado enérgicamente por la mayoría de la sociedad costarricense y de los partidos de oposición, por considerar el despliegue militar yanqui como desproporcionado, violatorio de la soberanía del país, que se suma a la agenda de violencia y muerte desatada por el Plan Colombia y lo convierte en caso de guerra en un objetivo militar de primer orden.

Los analistas estiman que el convenio generará y multiplicará los vicios y otros problemas sociales que acarrea la presencia de tropas estadounidenses en todos los países que ocupan, entre ellos la adicción a las drogas, la prostitución con su secuela de enfermedades como el SIDA, violaciones de niños, niñas y mujeres y otros delitos cometidos por sus efectivos militares, quienes según estipula el acuerdo gozarán de completa inmunidad.

Pero lo más grave es la amenaza que para la estabilidad de Venezuela y del resto de los países miembros del ALBA, representa esa poderosa flota naval y los miles de marines yanquis desplegados en territorio costarricense, ya que su única y exclusiva finalidad es la de iniciar una guerra para destruir el proceso integracionista que se adelanta en la región, y no como se pretende engañar al mundo con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Así lo hicieron en el país neogranadino con el Plan Colombia, argumentando que estaba dirigido a la lucha contra el cultivo y tráfico de marihuana y coca, cuando lo cierto es que los más de 5 mil millones de dólares invertidos en ese proyecto han sido utilizados inútilmente en la lucha contra las FARC-EP, a las que no han podido vencer, mientras que la producción de droga en Colombia se ha duplicado, al igual que el número de adictos estadounidenses.

La verdad es que el convenio suscrito entre San José y Washington busca establecer una nueva “cabecera de playa” que se sume al Plan Colombia, país donde ese otro traidor a la causa integracionista que es Uribe Vélez, entregó junto con 7 bases militares la soberanía de su patria al Imperio, como ahora lo ha hecho la Malinche Chinchilla en Costa Rica, para atentar contra la integridad y estabilidad de unos pueblos hermanos.

Desde el pequeño país tico, gracias al convenio, el Imperio está ahora en capacidad de atacar con más facilidad, no sólo a Venezuela, Ecuador, Bolivia y demás países sudamericanos con gobiernos progresistas, sino también a la vecina Nicaragua que es igualmente miembro del ALBA y cuya Revolución Sandinista liderada por Daniel Ortega se ha constituido en un baluarte contra las pretensiones yanquis de reconquistar sus viejos feudos centroamericanos.

Si a la presencia de soldados, aviones y buques estadounidenses en territorio costarricense y a las 7 bases militares y las tropas yanquis en Colombia, sumamos la de la IV Flota que patrulla las aguas del Caribe con su nave insignia, un portaaviones nuclear con decenas de jets a bordo, custodiado por submarinos y buques de superficie, se comprenderá la amenaza real de esa guerra que en cualquier momento está dispuesto a lanzar el Imperio contra Venezuela para destruir al ALBA.

Y es que el fantasma del jinete apocalíptico que cabalga por el mundo amenazando con lanzarse sobre Irán, Corea del Norte y Venezuela para acabar con todo vestigio de vida en la tierra, sólo podrá frenar su galope irracional si Barack Obama, el Premio Nobel de la Paz que hace la guerra y sus halcones, escuchen a tiempo la voz de la razón que les advierte en nombre de la Humanidad, que de llegar a desatarla será la última que se libre en el planeta.

Esta posibilidad cada vez más próxima a la realidad ha sido reiterada una vez más este lunes por Fidel en la primera entrevista pública televisada que ofrece cuatro años después de haber sido sometido a una delicada intervención quirúrgica, en la que hizo un amplio análisis de la situación mundial advirtiendo que los preparativos bélicos de EEUU que apuntan al inicio de una guerra, sólo esperan el momento más propicio para desatarla.

Mientras tanto, el tiempo avanza inexorablemente hacia un punto donde no hay más allá, porque, como afirma el líder de la Revolución Cubana en su Reflexión de ayer domingo, “Hoy todo pende de un tenue hilo”, que en caso de romperse significará el fin de la especie humana y de todo vestigio de vida en el planeta por culpa de la soberbia y prepotencia de un imperio en decadencia empecinado en arrastrar junto con él al mundo al abismo de un holocausto nuclear.








Imprimir artículo