"VENEZUELA SE RESPETA"

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Capitalismo: El poder mundial de las élites

Omar Marcano (*)

El capitalismo es un modelo económico insostenible a largo plazo, ya que un sistema basado en la pura acumulación de capital provoca la miseria, la pobreza de las mayorías y pone en peligro la existencia de la humanidad por los altísimos grados de consumismo que su misma doctrina profesa. Parafraseando a Stallman, el sistema capitalista es muy bueno para una sola cosa: que unos pocos acumulen riqueza.

El sistema político que más se acerca a la práctica del sistema económico capitalista es el sistema político autoritario. Es un autoritarismo que no es posible esconder: es el autoritarismo del dinero. Es el poder financiero el que marca los ritmos en la economía capitalista global. La dinámica de este capital financiero permite manipular la vida cotidiana de la población, en todas sus fases.

La mercantilización de cada vez más aspectos de nuestra vida cotidiana convierten a personas y países en esclavos del poder financiero, en tanto que el dinero se convierte en algo fundamental para conseguir la satisfacción de las necesidades dentro del entorno social, cuyo modo fundamental de obtención de dinero excluye de forma creciente a cada vez más población.

La imperiosa necesidad de dinero aparece como el mecanismo de disciplina por excelencia en el capitalismo global; las condiciones laborales, sociales, la dignidad humana y el entorno ecológico sucumben al poder del dinero, que emerge como mecanismo de explotación de todos los recursos existentes, concentrando y centralizando mediante su acción el poder económico y político.

Este poder es ejercido por las élites de poder mundial, cuya representación más palpable son las grandes corporaciones mundiales que controlan la mayoría de los más grandes e importantes medios de comunicación del planeta, manejan todo el flujo de la información, por lo que la gran mayoría de la población mundial conoce sólo lo que quieren mostrar estos medios, y solo lo hacen verazmente si está acorde con sus intereses económicos y políticos, mientras que la mayoría de los periodistas empleados de esos medios, callan sin preguntar por qué. Los intentos de la red Aljazeera y Telesur y los medios alternativos de comunicación, son solo pequeñas islas en el medio del océano.

Como consecuencia de ello, los valores democráticos, el igualitarismo, la solidaridad y los derechos humanos son desdeñados en el sistema económico capitalista, aflorando entonces inevitablemente la dictadura de la burguesía, la represión a los sectores más desfavorecidos y la complicidad con las corporaciones nacionales satélites de las corporaciones mundiales, lo cual finalmente constituye el semillero de la dictadura más perversa que ha creado el hombre, el fascismo.

Todavía hoy recordamos como los banqueros e industriales apoyaron y financiaron el ascenso de Hitler. Por ello el nazismo nunca se opuso al gran capital y en cambio sí combatió con saña todas las formas de socialismo. El fascismo ejerció un gran atractivo para la clase media, una pequeña burguesía que acarició metas de prosperidad, adquisición de propiedad y vio en el fascismo el vehículo para alcanzarlas. Por ese motivo la economía de mercado y la democracia son contradictorios y el fascismo es la demostración más fehaciente de esa incompatibilidad.

Regímenes de autoritarismo capitalista, como el que ejerció Bush y continúa aun con mas saña Obama en los Estados Unidos, bien pudieran significar un regreso al fascismo, momento en que el neoliberalismo se ha vuelto más despótico y opresor en esta época de agresiones terroristas, que sirven para justificar la represión a pueblos enteros.

EE.UU ya está gobernado por una dictadura, la dictadura del dinero, la de los dueños de las corporaciones mundiales, que son los que realmente toman todas las decisiones reales, mientras dan a las masas la ilusión de "democracia". Pero la "democracia" en EE.UU, así como en Europa y en otros sitios de Occidente, es sólo un engaño, una cáscara vacía. Es similar a las instituciones de la República de Roma al principio del Imperio, cuando el verdadero poder estaba concentrado en manos del emperador, un sistema depravado, explotador y agresivo, cuyas decisiones mas transcendentales son tomadas por el uno por ciento de la población que son los dueños de EE.UU.

Y la tan cacareada libertad estadounidense es claramente ficticia gracias a un pueblo dormido, allí no están libres los inocentes cuando no tienen dinero, los más pobres son frecuentemente reprimidos por la policía estadal y local. Realmente hay muy poca libertad real. En el pueblito del norte del estado de New York donde yo viví durante tres años, la noticia mas importante del periódico local era, muy frecuentemente, el rescate de un gato desde un árbol en medio de una nevada, mientras tanto el Papa Juan Pablo II convalecía herido de un tiro de revolver en la plaza San Pedro de Roma, al propio Presidente de EE.UU, Ronald Reagan, intentaban matarlo y ellos ni pendiente, simplemente a ese pueblo no le importaba más nada que no fuera su hábitat local. Y eso ocurre en absolutamente todos los pueblitos norteamericanos, no hay uno que se salve de estar adormecidos. Es la acción de un sistema infame que solo le interesa el consumo desmesurado, el placer de unos pocos y no el bienestar del pueblo. Pocas personas se han hecho fabulosamente ricas, no mas del uno por ciento, y solo un diecinueve por ciento puede considerarse en condiciones cómodas, algunos comerciantes, abogados, profesionales, periodistas, políticos y banqueros se favorecen del sistema, quienes obviamente son aliados del imperio.

Pero este coloso tiene pies de barro, ya hay evidencias que el sistema capitalista se está cayendo por su propio peso, a causa de las colosales deudas que se han ido acumulando y la corrupción, que es intrínseca de un sistema económico sin la necesaria ética socialista. Esto ha estado paulatinamente derivando en una crisis monetaria de proporciones incalculables y a un grave deterioro ambiental que está ocasionando el exagerado consumismo capitalista, los cuales inevitablemente llevarán al desplome del imperio. El mismo pueblo norteamericano está destinado a derrotar a los dueños corporativos del poder imperial y abolir la dictadura del gran capital. Este pueblo estadounidense, que históricamente ha sido tratado por la élite dominante como estúpidos sin criterio, de ningún modo lo son, en realidad son todo lo contrario, solo hay que tener paciencia para que mas pronto que tarde despierte este digno pueblo, formado en su gran mayoría por trabajadores incansables de todos los estratos sociales, campesinos, obreros, profesionales, técnicos, intelectuales, que ya se están informando por distintos medios, incluido Chávez y su gran poder de comunicación, para deslastrarse de la pavorosa ignorancia en que los ha mantenido el gobierno, en complicidad con el congreso, los otros poderes del estado y los medios de comunicación.

Una vez que ese gigante dormido comience a moverse unido con los movimientos progresistas emergentes de América latina y el Caribe, todo el mundo será sacudido hasta sus cimientos, y una nueva luz se abrirá paso, una luz que ya está comenzando a alumbrar los pueblos de América Latina, la del Socialismo del Siglo XXI.

(*) Trabajador jubilado del mppctii. Militante del PSUV

marcanoomarj@gmail.com