"VENEZUELA SE RESPETA"

viernes, 29 de octubre de 2010

DISCURSO DEL COMANDANTE FIDEL CASTRO 22/02/1963: Cuestión fundamental es organizar bien el partido.



[...] No, señores imperialistas. Nosotros sabemos lo que somos y sabemos que somos una idea y que tenemos la fuerza de una idea, idea que ustedes -señores imperialistas- no podrán derrotar.
Y nuestra columna marcha en esa ardorosa lucha, nuestra columna marcha por los firmes de la historia. Es verdad que de esa columna, cuando vieron que la lucha era dura, hubo unos cuantos que "pidieron permiso". Pero esos que pidieron permiso son los cobardes, los vendepatrias. Esos no pueden marchar con la columna de su pueblo y de su patria por los firmes de la historia, porque tales caminos solo pueden recorrerlos los que tienen condiciones, los que tienen calidad.
Es precisamente la vanguardia de esa columna lo que estamos organizando. Es precisamente la vanguardia de esa columna la que se reúne aquí esta noche.
Durante los años de lucha en las montañas nosotros siempre nos preocupábamos mucho por nuestra vanguardia, porque tenía tareas muy especiales y muy importantes: la primera unidad en chocar con el enemigo si se emboscaba en los caminos, cuidar la ruta, montar guardia permanentemente. ¡Y allí, en el pelotón de la vanguardia de nuestra columna, estaba Camilo!
Eso es el partido: la vanguardia. Por eso nos esforzamos en que esa vanguardia esté integrada por los mejores revolucionarios.
En una reunión como esta, compañeros, de muchas cosas se podría hablar. Son tantas y tantas las cuestiones de interés, son tantos y tantos los frentes de lucha y es tan ardorosa esa lucha, que muchos temas podrían ocupar nuestra atención, porque estamos en el fragor de la lucha contra los imperialistas, estamos en lo profundo de la histórica batalla, de esta larga batalla.
Pero hay algunas cosas, cuestiones de conceptos, que en la reunión de hoy es necesario aclarar, ciertas cuestiones fundamentales de conceptos que es necesario exponer para la marcha del esfuerzo de organización de nuestro partido.
Se ha marchado despacio, pero se ha ido realizando un buen trabajo. Algunos se impacientan, algunos se preguntan: "¿cuándo vamos a organizar el partido aquí, allá?" Algunos dicen: "Si tuviéramos organizado el partido podríamos resolver aquí tales problemas en algunas instituciones, en algunos frentes de trabajo." ¡Y es verdad! Pero también es verdad que la cuestión fundamental no es tener organizado el partido, sino organizarlo bien, ¡organizarlo bien!
Nos hemos propuesto que la tarea de organización se realice a cabalidad y se haga un trabajo de la mejor calidad.
Los días de la Crisis de Octubre, y los problemas subsiguientes interrumpieron en cierto sentido este trabajo de organización, lo retardaron algo. Sin embargo, ha marchado, ha marchado ¡lento, pero seguro!, ¡despacio, pero bien!
Hemos empezado por los centros de trabajo, hemos empezado por las fábricas, por los centros proletarios. Ya se han ido realizando trabajos en otros frentes. Pero prueba del trabajo realizado, cuyos métodos ustedes conocen, es que hay ya -en los núcleos organizados de las provincias occidentales- aproximadamente 10 mil militantes del Partido Unido de la Revolución Socialista.
En la provincia de Oriente ya se ha extendido el esfuerzo de organización a otro sector: a las montañas. ¿Y qué método se ha empleado allí? ¿Qué métodos han empleado los compañeros de Oriente?
En las montañas de Oriente la Revolución tiene 30 mil milicianos organizados y entrenados, obreros agrícolas y campesinos pobres fundamentalmente, de una composición social realmente revolucionaria.
¿Cómo han organizado los compañeros de Oriente el partido en las montañas? Lo han organizado en las compañías serranas. Como cada zona tiene su unidad militar de milicianos, la base fundamental para organizar el partido en las montañas han sido esas compañías, donde también se ha discutido, en asambleas el mérito y la calidad de los compañeros llamados a formar parte del partido, con excelentes resultados.
Hemos avanzado y, sin embargo, nos queda un largo trecho: tenemos que organizar el partido en la administración, tenemos que organizar el partido en el campo; tenemos que organizar el partido en los barrios, y tenemos que organizar el partido en nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Pero hemos comenzado bien: hemos ido a los centros proletarios, hemos aplicado un método de masas, y hemos descubierto y reclutado para esa vanguardia revolucionaria, a infinidad de valores, nuevos valores. Porque en esa vanguardia tiene que estar mejor de la patria, los hijos más abnegados, firmes y valerosos de la patria.
Y aunque vayamos despacio, no importa, con tal de que apliquemos un método correcto y con tal de que al final podamos decir que contamos con un formidable partido, un partido que esté a la altura de la tarea histórica de nuestro pueblo y de nuestra Revolución.
Y así llegaremos a todos los sectores, y cuando esté organizado, tendrá el apoyo de las masas, porque las masas sabrán quienes son los que integran su vanguardia. Y detrás de esa vanguardia marchará el pueblo; y con esa vanguardia organizada estaremos en mejores condiciones de librar nuestra batalla; y a esa vanguardia hay que defenderla. No solo organizarla, sino defenderla.
En una serie de discursos, que han sido recogidos por nuestra Comisión de Orientación Revolucionaria, hemos expuesto una serie de ideas acerca del papel del partido y, al mismo tiempo, todas las críticas que se hicieron oportunamente acerca de vicios, de métodos erróneos. Pero siempre hay cosas nuevas. Un vicio que fue necesario combatir fue el vicio de llevarse para la administración los cuadros políticos y los cuadros de las organizaciones de masas.
Había un buen dirigente sindical. Pues bien: fue a parar a un consolidado; había un buen cuadro político y terminó en una administración. Resultado: la anemia progresiva del aparato político y de las organizaciones de masas. La administración es, sin duda, muy importante, pero más importante que la administración es el partido.
Se planteó que el partido desarrolla sus cuadros y defiende sus cuadros y la administración desarrolla sus cuadros, ayudada por el partido.
Estas cuestiones son fundamentales. Un buen cuadro político no se le debe quitar al partido; un buen cuadro de las organizaciones de masas no se le debe quitar a las organizaciones de masas, porque si no, siempre tendremos débiles aparatos con esa política. Esa podría llamarse la política del "culto a la administración".
Esto independientemente, compañeros, de que convertía al partido en un trampolín y, por lo tanto, creábamos el caldo de cultivo -repito la palabra- del oportunismo, puesto que si cada vez que se iba a seleccionar un administrador, un trabajo mejor remunerado, tenía que salir del núcleo y este se convertía en el camino, íbamos a tener a los oportunistas a las puertas del núcleo, como un camino cómodo para mejorar.
¿Cómo nos libraremos de los oportunistas? Cuando el núcleo entrañe, al mismo tiempo que una gran responsabilidad y un gran honor, un puesto de sacrificio.
En aquella ocasión nosotros planteamos que la organización política se estaba convirtiendo en una especie de coyunda, porque no era solo el trampolín para la administración sino, al mismo tiempo, una intervención constante en la administración, una suplantación constante de la administración.
El núcleo pretendía, o el secretario del núcleo pretendía sustituir al administrador, no sustituirlo en el cargo sino dictarle lo que tenía que hacer. Y nosotros planteamos que la administración era responsable y que para exigírsele responsabilidad debía tener atribuciones. Eso era muy correcto.
¿Pero qué ocurrió? ¿Qué ha ocurrido en este proceso una vez que se aclaró ese problema y se aclaró de una manera correcta, cuando se estableció cuáles eran las funciones del núcleo? Que algunos administradores pretendieron convertirse en "coyundas" del partido. Es decir, aplicarle al partido métodos también equivocados. ¿Con malas intenciones? No. ¿Por tener un mal concepto de los núcleos? No. Lo curioso es que era por todo lo contrario: por tener un buen concepto de los núcleos.
Nuestras comisiones llegaban a un centro de trabajo, organizaban un núcleo, y a los pocos días el administrador de la empresa o del consolidado sacaba un obrero de aquel núcleo y lo mandaba de jefe a una unidad, y le daba tal cargo; y empezaron a desbaratar núcleos. Entonces, discutimos, y se estableció que los administradores no podían disponer de un miembro del partido en esa forma, ni para nombrarlo administrador ni para trasladarlo, sin discutirlo con la seccional.
Es decir que en una ocasión fue necesario defender la administración contra métodos erróneos, y ahora hay que defender al partido contra métodos erróneos de la administración. [...]
[...] Los compañeros del núcleo no pueden ser ni ascendidos ni trasladados fuera de un centro sin discutir con el partido [...]
El partido no debe sustituir la función ni de la administración ni de las organizaciones de masas.
[…] La administración pública es un aparato de la vanguardia revolucionaria. El partido dirige las organizaciones de masas en los distintos niveles. Es decir: dirige nacionalmente. Y en las provincias el partido dirige también las organizaciones de masas sin interferir las funciones que se le asignen nacional mente a una organización de masa, sin desconocer a la organización de masa, ni la jerarquía dentro de la organización.
Se daba el caso, por ejemplo, que en un municipio el partido consideraba que un cuadro de una organización de masa no era bueno, y sin contar con nadie lo sustituía. El partido debe discutir con la organización de masa, al nivel local o al nivel superior, pero no debe suplantar.
Ahora el partido dirige en esa localidad, para las tareas que le corresponden al partido, a las organizaciones de masa, y fiscaliza su trabajo a nivel local, y a nivel provincial y a nivel nacional [...]
[...] El pueblo debe tener sus administradores, y buenos administradores. Administradores responsables. Tiene que saber escogerlos de entre la masa de los trabajadores, por sus cualidades. El partido no suplanta a la administración pública, sino que la ayuda, la apoya. Facilita el desarrollo de sus cuadros. El partido no debe sustituir la función, ni de la administración, ni de las organizaciones de masas.
Es muy importante que tengamos estas ideas claras, porque si no se produce la suplantación y la consiguiente anemización de esas organizaciones. Y el partido no administra directamente. Es la vanguardia, la organización que reúne a los obreros más avanzados, más revolucionarios. La espina dorsal de la Revolución.
Si un secretario de una seccional se dedica a administrar, a realizar funciones que corresponden a la administración, abandona el partido y las tareas que tiene que realizar dentro del partido incesantemente. Y la más importante tarea es la política, no se olviden de eso. La experiencia nos lo enseña en todas partes.
A veces en una zona se ha hecho un gran esfuerzo de trabajo, de desarrollo económico, pero no hay un buen aparato político, y la zona es débil. Dondequiera que vemos incesantemente que hace falta el revolucionario, que hace falta la organización política. Donde hay una buena organización política todo marcha.
Nosotros no podemos permitimos ahora el lujo de no tener una buena organización política en todos los rincones del país. El cuadro político está siempre alerta, estudiando, analizando, explicando. ¿Qué hay un problema que no se puede resolver? Se explica, se le explica a la masa, porque el pueblo entiende.
¿Qué le va a pedir el pueblo a los revolucionarios? ¿Que hagan lo que no pueden? ¡No! Les pedirá que hagan lo que sí pueden. Cuando al pueblo se le explica una dificultad y se le razona, lo entiende.
El cuadro político debe estar inmediatamente para resolver lo que se pueda resolver, para explicar lo que no se pueda resolver, para gestionar, para hablar, para alertar. Si en un rincón del país hay una mala distribución, o una mala producción, o cualquier problema, la dirección política no tiene que enterarse por medio de un vecino de allí que lo diga. Para eso está el partido ojo atento a todos los problemas, trabajando con las masas, impulsando todo lo que pueda impulsar, explicando, resolviendo, gestionando, advirtiendo a los organismos superiores.
Por eso la función del aparato político de la Revolución es fundamental. Pero es producto de la selección, es una organización de selección. No es cuestión de cantidad, sino de calidad. Si no es una cuestión sino de calidad, ¿cómo van a mover a las masas? Precisamente, por medio de las organizaciones de masas, porque nosotros hemos desarrollado poderosas organizaciones.
He ahí el interés del partido en que las organizaciones de, masas se desarrollen, porque el partido se apoya en las organizaciones y por eso procura que las organizaciones de masas estén bien, que funcionen bien los sindicatos, la Federación de Mujeres, los Comités de Defensa, los estudiantes, las organizaciones campesinas, porque se apoya en todos ellos para su trabajo.
Si una organización está débil, el partido tendrá un brazo débil [...]
[...] Este será para nuestro partido un día histórico: el día de la primera reunión de masas de nuestro Partido Unido, producto de la más estrecha hermandad y unión de todas las fuerzas revolucionarias, de todos los revolucionarios, cada vez más y más identificados en la causa que defendemos.
Muchos de nosotros, años atrás, marchábamos en distintas organizaciones. Hoy marchamos en una sola organización. Tuvimos nuestra historia individual, nuestras participaciones pasadas, hasta un día en que empezamos todos juntos a hacer la gran historia de la patria.
El tiempo nos unirá cada vez más y más. ¿Por qué? Porque los años que tenemos por delante, y los años de Revolución que tenemos por delante son muchos más que los años de Revolución que tenemos por detrás. [...]
[...] Lo que hay que ver es la gran historia que estamos haciendo todos juntos; la gran historia que tenemos por delante. Su magnitud, su importancia supera a todo lo de atrás. Y dentro de 1O, de 20, de 30 años, no se hablará de los que estuvieron en talo cual organización sino se hablará de los que se unieron, y se hablará de la grande, la formidable organización que une a todos, que agrupa a todos y que marcha al frente de la columna, se hablará de los hombres y mujeres que organizaron el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.

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