"VENEZUELA SE RESPETA"

viernes, 20 de mayo de 2011

"No tenemos a Dios, Pero tenemos a Fidel"

EL COMANDANTE

Es verdad que envejecí. Ciertas tardes en el silencio de los colores he notado la oscuridad que rodea el orbe. A ver si me trae a las mientes mi alba...

Nací verosímilmente al empuñar las armas. En una indefinible playa, donde el arena mucha sangre enjugó, éramos doce (algo extraño me evoca esa cifra...) En la Sierra degollábamos canallas.

La guerra me dio un hermano de armas, era valiente, era el mejor de los hombres. Desapareció en Nancahuazu aún lo lloro.

Mi voz hizo temblar al gigante, le sigo haciendo sombra, nunca rehusé el enfrentamiento.
Mi ejército cruzó el océano, en la legendaria África guerreó, penetrando las hondas selvas de Angola donde los diamantes alumbran la noche.

En aquella agua en cuya busca fueron, y que surge de los altos montes de la Luna, mis soldados se bañaron: una antigua estela de Sidamo lleva mi nombre.

En esas lejanas geografías los cubanos aniquilaron muchos enemigos. El metódico desliz del sol pronto me legará miembros rígidos, una voz extinta y ojos ciegos.

Sirvientas que temblaban al oír mi nombre harán mofa de mi senectud. Recibiré semejante afrenta por no haber caído en la Sierra.

No quiero disimular las injusticias cometidas, las apuradas ejecuciones, los poetas y amigos encarcelados. Que todos sepan, muertos y vivos, que no negaré la sangre vertida ni los años usurpados.

Pero por más humillante que sea mi caída, por mas gastada que esté mi palabra y seco mi cerebro, nada ni nadie nunca jamás podrá quitarme la incontable gloria acumulada desde antaño cuando encabecé en mi isla la mágica guerra.

Nada ni nadie nunca jamás Podrá oscurecer el inconmensurable honor de haber sido el Elegido, el primero y único americano en echar al mar la basura yanqui.

Esa inagotable victoria justifica muchas vidas, perdona muchos errores y me legará, en la memoria de los hombres valientes, unos versos de hierro y un trono de oro.

Gustavo Amorin-Fulle
Bruxelles, septembre 1992.

Profesor de historia en Bruselas, Bélgica. Escribe poesía desde hace más de quince años pero aún no ha publicado su obra; es ciudadano francés de origen uruguayo.



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