"VENEZUELA SE RESPETA"

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Apuntes en 5 Tiempos: El Cristianismo



Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos
¡De nada vale que Jesús nazca en Belén. Si no nace en ti de nuevo. No lo busques allá lejos. Hazlo nacer del pueblo! Leonardo Boff (2000)
 “El cristiano, como tal, y si quiere serlo realmente y no sólo de palabra, debe participar activamente en los cambios. La fe pasiva no basta para acercarse a Dios: es imprescindible la caridad. Y la caridad significa, concretamente, vivir el sentimiento de la fraternidad humana. Ese sentimiento se manifiesta hoy en los movimientos revolucionarios de los pueblos, en la necesidad de unir a los países débiles y oprimidos para acabar con la explotación, y, en todo eso, nuestra posición está claramente de este lado, y no del lado de los opresores. Por eso a veces, un poco en broma pero también bastante en serio, me pongo intransigente y le digo a mi gente: el católico que no es revolucionario y no está con los revolucionarios, está en pecado mortal”. Camilo Torres.

“Cristo era comunista, incluso más que socialista, era un comunista auténtico, antiimperialista, enemigo de la oligarquía, enemigo de las élites del poder…nuestra Revolución no es que sea eminentemente cristiana, ¡no!, pero tiene raíces cristianas”. Hugo Chávez (2007)

Movimiento político-religioso de gran trascendencia en la historia de la humanidad, basado en las enseñanzas de Cristo tal como las comprenden y entienden los católicos y otros grupos cristianos. Los maestros y organizadores de las congregaciones cristianas (apóstoles) provenían de los niveles más pobres y desprotegidos de la población judía e igual aconteció cuando tiempo más tarde tuvo su epicentro en Roma.
En Judea, unos 200 años antes de nuestra era, la lucha de clases era muy aguda y se fundía con la lucha contra el invasor romano. Fueron los sectores más pobres los que declararon con más furor la guerra a los romanos, derrotando los grupos pacifistas y conciliadores constituidos por los sectores ricos, que sacaban ventajas de la presencia romana. La revolución de los hermanos Macabeos constituyó uno de los puntos culminantes de esa lucha. En esa época los saduceos representaban el sector rico minoritario. Se encontraban también los fariseos de tendencia democrática y composición popular opuestos a aquéllos, aunque en su seno se encontraban también sectores ricos de los que se extraían los rabinos, grupo político-religioso dominante. Del seno de los fariseos se desprendieron dos sectores radicalizados de composición claramente popular: los celotes y los esenios que rechazaban la posición conciliadora y doble de los fariseos frente al invasor romano. Los celotes (gentes combativas) por su situación de miseria y desamparo propiciaban y recurrían a la violencia recibiendo la colaboración de sus vecinos galileos, pueblo nómada y guerrero, igualmente opuestos al poder de los ricos. Los esenios, a diferencia de los celotes, eran pacifistas pero tenían pensamiento claro respecto a la necesidad de organizarse para obtener mediante sus propios esfuerzos un cambio favorable en la situación, sin esperar la llegada de ningún Mesías o Redentor. Eran claramente comunistas y en el año 100 antes de nuestra era sus 4.000 miembros vivían como tales, distribuidos en diversas organizaciones cooperativas y de ayuda mutua, practicando un rígido igualitarismo en los alimentos, la ropa, vivienda. Rechazan la esclavitud, prohibían la producción de armas y artículos de lujo y el comercio.
Jesús de Nazaret fue un dirigente de carácter carismático profético, ganó autoridad en algunos sectores populares e impulsó un movimiento de oposición a los saduceos y fariseos ricos y también contra el poder romano. Puesto preso por las autoridades fue condenado a morir crucificado, pena frecuente en aquella época. Su acción y mensajes fueron recogidos en años posteriores conformándose con ellos el cristianismo.
Manteniendo su composición popular y mediante la fusión de las dos tendencias anteriores surgieron los primeros núcleos del cristianismo primitivo, que conservaron una marcada orientación comunista, aunque por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas se trataba de un comunismo de repartición de las riquezas en manos de los ricos; el motor de su lucha era un profundo y marcado odio de clase contra el rico.
El pensamiento del cristianismo primitivo se expresa a través de los diversos evangelios y epístolas, todos escritos después del año 200 de nuestra era. En las primeras versiones conocidas del llamado Sermón de la Montaña se hablaba de “aquellos que son tan pobres que tienen que mendigar”, “de los que tienen hambre” y otras expresiones que no dejan duda sobre los grupos sociales de donde provienen y a quienes se dirige. Igual se encuentra en el Evangelio de San Lucas, la epístola de Santiago y otros escritos. Pero en la medida en que el cristianismo se fue ampliando y desarrollando, se incorporaron personas de niveles sociales y económicos poderosos que fueron obteniendo el control de la religión cristiana, introduciendo el revisionismo de los evangelios para adecuarlos a otros intereses económicos, quitándole su esencia revolucionaria. El Sermón de la Montaña hablará de “vosotros los pobres de espíritu”, de los “hambrientos de justicia” a quienes se les ofrece que serán “saciados” de ella. Muere así el cristianismo primitivo fenómeno que dura unos 300 años aproximadamente, transformándose en la Iglesia Católica Romana que se convierte en la religión oficial del Imperio Romano y recibe el más amplio apoyo de los ricos. La mayoría de los futuros Papas, Cardenales y Obispos se extraerán de las filas de políticos ricos y poderosos. La Iglesia Católica se convertirá por muchos siglos en el máximo poder político, religioso y económico del mundo, conservando todavía un poder muy grande. En su seno se producen diferentes divisiones y escisiones, existiendo diversos grupos cristianos separados de la Iglesia Católica, con poder religioso, económico y político también muy importante.
Reflexión necesaria:
“El cristianismo comenzó como un movimiento revolucionario de los pobres y oprimidos en el período de decadencia del imperio romano. Hace 2.000 años los primeros cristianos organizaron un movimiento de masas de los sectores más pobres y oprimidos de la sociedad. No es sorprendente que los romanos acusaran a los cristianos de ser un movimiento de esclavos y de mujeres. Los cristianos primitivos fueron comunistas, como se desprende de Los Hechos de los Apóstoles. El propio Cristo se movía entre los pobres y desposeídos y atacaba con frecuencia a los ricos. No es casual que su primer acto al entrar en Jerusalén fuera echar del Templo a los mercaderes. Dijo también que era más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios. La Biblia está plagada de expresiones como ésta.

“El comunismo de los primeros cristianos se hace evidente en el hecho de que en sus comunidades toda riqueza era poseída en común. Cualquiera que quisiera unirse, tenía primero que despojarse de todos sus bienes mundanos. Por supuesto, este comunismo tenía un carácter algo inocente y primitivo.

La investigación arqueológica moderna y, en particular, el descubrimiento de los Manuscritos del Mar Muerto han confirmado completamente las tesis de Karl Kautsky en su brillante libro Los orígenes y fundamentos del cristianismo. Kautsky explicó hace ya cien años que los primeros cristianos eran miembros de una secta radical judía, los esenios, que propugnaban ideas comunistas y practicaban una comunidad de bienes hasta que los romanos acabaron con ellos. Alan Woods (2008)
 

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