"VENEZUELA SE RESPETA"

jueves, 13 de diciembre de 2012

Apuntes en 5 Tiempos: Poder petrolero



Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos.
“Con esta denominación identifica Carlos Mendoza Potellá (1995) una ‘conglomeración de intereses internos y externos, semipúblicos y privados’, que concentran posiciones de poder en la industria petrolera e interesados en la expansión del negocio por encima de cualquier consideración”. Luis E. Lander (1998)

“Un conglomerado de factores económicos y políticos, empresariales y corporativos, nucleado en torno a las cúpula directiva de PDVSA, al cual hemos denominado el Poder Petrolero, ha impuesto, con la complicidad por acción u omisión de todo el espectro político nacional, la expansión creciente y sin pausa de la inversión pública en el sector petrolero como garantía de multiplicación de las oportunidades de los negocios privados. De sus negocios.”. Carlos Mendoza Potellá (1996)


“(…) la situación que nos dejan los pasados 30 años es tal, que el país y su actual liderazgo político y petrolero se encuentran compelidos a revertir las negativas consecuencias, presentes y futuras, de los programas y proyectos implantados por la élite gerencial de mentalidad privatista que rigió a la empresa petrolera estatatl entre 1976 y 2002. Esas camarillas impusieron, en los hechos, el rumbo de la política petrolera venezolana, pasando por encima de decretos, leyes y disposiciones de los poderes Ejecutivo y Legislativo, contradiciendo abiertamente los principios que informaron la política petrolera en los 55 años anteriores a 976 y constituyendo un poder paralelo sin control, un Estado dentro del Estado, como se le dio en llamar, el poder petrolero”. Carlos Mendoza Potellá (2006) 

El llamado Poder Petrolero desarrolló toda una estrategia que tenía como objetivo “(…) el desmantelamiento de todo el régimen secular de ejercicio de la soberanía…” El Poder Petrolero utilizó todos los recursos que le brindaba su control sobre posiciones claves de PDVSA para “(…) imponer una política de hechos cumplidos que se acompaña con un intenso masaje publicitario y un conjunto de sedicentes justificaciones teóricas para crear lo que ahora se denomina como “una matriz de opinión” favorable a sus designios”.

Ese Poder y sus socios nacionales y extranjeros, con la complicidad de los partidos políticos, lograron imponer la eliminación de los Valores Fiscales de Exportación, liquidaron el Ministerio de Energía y Minas, convirtieron a PDVSA en un verdadero enclave antinacional, envilecieron todos los instrumentos legales que garantizaban una justa participación nacional en el negocio petrolero: Impuesto sobre la Renta, Regalías, Valores Fiscales de Exportación, aceleraron sus proyectos desnacionalizadores de la industria petrolera.

Reflexión necesaria:

“La consideración fundamental que debe tenerse para el análisis de estas circunstancias es la de que se trata de un problema político, de un problema de relaciones de poder, en el cual una peculiar agrupación, integrada por factores privados nacionales y extranjeros vinculados al negocio petrolero y cúpulas gerenciales de la empresa pública [PDVSA], ha logrado imponer como verdades indiscutidas un conjunto de postulados que mezclan circunstancias objetivas con una carga considerable de falacia”. Carlos Mendoza Potellá (2006)

Para el camarada Mendoza Potellá, (…) los postulados del poder petrolero [antinacional] forman parte de un programa definido, que tiene como norte la expansión constante del negocio petrolero-independientemente de la pertinencia macroeconómica y rendimiento fiscal de esa expansión y la creciente privatización de las actividades primarias y fundamentales de esa industria [petrolera].

Son postulados que tienen fuerza de verdades para quienes militan en el neoliberalismo salvaje. Uno de ellos tiene que ver con la incapacidad del Estado para gerenciar actividades productivas. ¿Cómo se expresaba este postulado en la industria petrolera y particularmente en la vieja PDVSA?

Para la gerencia transnacionalizada, escuálida y pitiyanqui de la vieja PDVSA:

I.              La carga fiscal sobre PDVSA era excesiva. Mantener esa carga fiscal equivalía a perpetuar el ya fracasado modelo de rentismo parasitario y continuar alimentando a un Estado paternalista e ineficiente.

II.            El control “político” de la industria petrolera obstaculizaba el desarrollo eficiente de sus programas.

III.           Las trabas burocráticas que imponían los distintos órganos contralores, ejecutivos y legislativos, debían ser eliminados en beneficio de la autonomía gerencial para ejecutar eficientemente sus planes y programas.

IV.          El mejor destino del ingreso petrolero era su reinversión en el mismo sector. No existía otra actividad económica en Venezuela, según los escuálidos de la época, que le permitiera obtener ventajas comparativas y competitivas similares a la de la industria petrolera.

V.            Venezuela debía ir hacia una más estrecha asociación con sus clientes desarrollados y abandonar asociaciones tercermundistas, de subdesarrollados y perdedores, como la OPEP.

VI.          La OPEP no beneficiaba mucho a Venezuela y le imponía trabas a un desarrollo que la llevaría a convertirse en una de las primeras potencias petroleras del mundo.

VII.         Para desarrollar la inmensa base de recursos petroleros de Venezuela, había que desmontar todo el aparato de regulación y fiscalización que pesaba sobre la actividad industrial, porque ese desarrollo no era posible hacerlo con los recursos internos y era necesario entonces atraer al capital petrolero internacional con proposiciones de una rentabilidad mayor a la ofrecida en otros destinos.
 

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