"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

martes, 4 de diciembre de 2012

Apuntes en 5 Tiempos: ¿Qué es la Regalía Petrolera?



Por Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos
“La regalía o impuesto de explotación. Este pago de las empresas al gobierno se realiza como contrapartida del disfrute de los yacimientos que les es concedido por el Estado, propietario de los mismos. Equivale al ‘royalty’ recibido por los terratenientes propietarios de terrenos petrolíferos en Estados Unidos. Por eso no se trata, en rigor, de un impuesto, aunque así lo denomina la ley de Hidrocarburos. La modificación de esta ley en 1943 aumentó la regalía a una sexta parte del volumen de producción, cuando menos, o a su equivalente en dinero, a ser percibida en una u otra forma a jucio del Estado.

Durante más de tres décadas la regalía fue el principal impuesto regular-en verdad, casi el único-; luego fue alcanzado y superado por el impuesto sobre la renta, pasando a ocupar recientemente el segundo lugar en importancia”. Francisco Mieres (1969)


“Es el tributo que paga el arrendatario al terrateniente, en nuestro caso el Estado venezolano, por el derecho de explorar y explotar un yacimiento, como compensación por la propiedad cedida y consumida. Consiste en un porcentaje de la producción, usualmente un 30% de acuerdo con la LOH”. Bernard Mommer (2004)

En tiempos de apogeo de la Shell y la Creole, la Junta de Gobierno presidida por Edgar Sanabria quien sustituía a Wolfang Larrazábal, luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez; emitió un decreto (Nº 476 del 19 de diciembre de 1958) que incrementó al 46% los impuestos sobre los beneficios netos de las empresas trasnacionales petroleras que sumados a las regalías y otros impuestos, convirtiendo la fórmula del 50:50 en 66:34. Esto ocasionó un reclamo del presidente de la Creole que provocaron la declaratoria como persona no grata y su expulsión del país.

Término conocido también como impuesto de explotación. Es un porcentaje del petróleo producido, medido en el campo de producción, que se paga al Estado venezolano y que puede ser percibido en efectivo o en especies.

Es el tributo que paga el arrendatario al terrateniente, en nuestro caso el Estado venezolano, por el derecho de explorar y explotar un yacimiento, como compensación por la propiedad cedida y consumida. Consiste en un porcentaje de la producción, usualmente un 30% de acuerdo con la LOH. A diferencia del impuesto sobre la renta, éstas son inmunes contra la manipulación de los costos de producción.

La regalía es la expresión de que el Estado es el propietario del petróleo. La regalía no solamente tiene que ver con la realidad venezolana; es una figura que existe en la economía desde hace tiempo por intermedio de la cual el propietario de la tierra y del recurso recibía algo para que otro explotara esos recursos que eran de él. La regalía es lo único que identifica que el Estado venezolano es propietario del recurso que se está explotando.

Dinero que un país o grupo económico paga por usufructuar un bien ajeno. Así, las compañías petroleras o mineras pagan regalías para explotar las riquezas naturales de diferentes países. También empresas industriales, comerciales o de servicios pagan regalías para utilizar un avance tecnológico, un nombre o marca, un servicio. Las regalías se han constituido en uno de los métodos más eficaces de saqueo o de explotación por parte del imperialismo.

Diversos mecanismos diseñados y perfeccionados durante el período concesionario para garantizar una adecuada participación del fisco en los ingresos del negocio petrolero fueron desmantelándose. La regalía, por ejemplo, establecida en un sexto como mínimo en la Ley de 1943, pasó a ser un máximo y en algunas asociaciones de la Apertura llegó a fijarse en 1%.

También hemos determinado que los Convenios Operativos y asociaciones de la Faja no pagaban impuestos porque enmascaraban sus desembolsos como una deuda que ellos tenían con sus casas matrices ubicadas en el exterior, por lo cual  cada dividendo y ganancia que obtienen no lo declaran como tal sino como pago de deuda a su casa matriz. Es un arte de la Ingeniería Financiera diseñada a la medida para expropiarnos a todos los venezolanos lo que nos corresponde por ingresos, no solamente en Regalías sino en Impuesto Sobre la Renta.

La regalía se paga con base en el petróleo crudo producido y el gas natural procesado en Venezuela. Se establece una tasa de 30% sobre los volúmenes de hidrocarburos y gas natural producidos en áreas tradicionales (aplicables a PDVSA Petróleo, PDVSA Gas y, las Empresas Mixtas.

Reflexión necesaria:

Proyecto “Araguaney”
“Ya en la vieja Pdvsa existía un proyecto-el presidente de la República, Hugo Chávez, lo denunció en su momento-, el Proyecto Araguaney, donde la meritocracia petrolera estimaba que la tasa de regalía tenía que depender de las ganancias de la empresa y tenía que llevarse a un techo que no fuese más allá del cinco por ciento. Seguimos avanzando en el desarrollo de la apertura petrolera, y tal vez su máxima expresión en cuanto a la pérdida de control del Estado sobre la empresa Petróleos de Venezuela, de las actividades que estaban reservadas por ley para el Estado venezolano, lo significaron los convenios de asociación de la Faja Petrolífera del Orinoco y los convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas: aquellas mal llamadas asociaciones estratégicas de la Faja”. Rafael Ramírez (2008)

“El tema de las regalías seguía avanzando en esta teoría al punto al punto de que en el seno de la vieja PDVSA había un proyecto, el Proyecto Araguaney, en el que ya estaba trabajando el economista jefe de PDVSA, Ramón Espinasa, impulsando con el entonces Ministerio de Energía y Minas, un conjunto de cálculos muy complicados para llevar la tasa de regalía vigente de 16 2/3% a 5%, siempre con la expectativa de bajar más la regalía”. Rafael Ramírez (Palabras del Ministro de Energía y Petróleo y Presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, ante la plenaria de la Asamblea Nacional sobre el Modelo de Empresas Mixtas. 23 de marzo de 2006)

El primero: la ley de 1943, que aprobó el presidente Isaías Medina Angarita, establecía en su artículo 41 que la regalía sería de un mínimo-así decía su exposición de motivos-del dieciséis y dos tercios por ciento. Esto equivale a un sexto. Es decir, por cada seis barriles, uno debía pasar a la república por concepto de regalía. En la apertura petrolera, en primer lugar, en el Cristóbal Colón (proyecto para exportar gas) no se pagaba ninguna regalía. En el caso de los crudos pesados los convenios que se llevaron al Congreso no pagaban regalías.

En los llamados convenios de ganancias compartidas se estableció una regalía relativa; pagarían regalías de acuerdo con la llamada tasa interna de retorno; o sea, en fin de cuentas, la ganancia que iban a obtener las empresas cuando la ley establecía un mínimo de dieciséis y dos tercios por ciento o más; y en algunas licitaciones que se hicieron antes de la apetura petrolera, incluso, las empresas accedieron a pagar considerablemente más de ese dieciséis y dos tercios por ciento.

Eso afectaba severamente el ingreso de la república por concepto de regalías petroleras. Pero además, en el caso de los crudos extrapesados, como es el caso que tenemos acá, redujeron el Impuesto Sobre la Renta de 67,7 por ciento a 34 por ciento. Es decir, que las empresas petroleras pagarían lo mismo que paga cualquier otra actividad, o un agente que se dedique, por ejemplo, a vender pan o a cualquier negocio comercial común y corriente, y no lo que representa el jugoso negocio petrolero.

En definitiva, lo que provocaba esto era una fuerte caída de la contribución fiscal petrolera al Estado, provocándole severos problemas fiscales a la república. Pero a eso se agregó que, de acuerdo con el plan de apertura petrolera, íbamos a ir a una expansión de la producción de seis millones, que después se elevó hasta siete millones de barriles. En ese entonces, Pdvsa fue forzada a producir a plena capacidad, incluso provocando agotamiento temprano a unos cuantos yacimientos, con severas pérdidas para la república, y se declaró virtualmente una guerra de precios dentro de la misma OPEP, porque una de las virtudes que ha tenido la OPEP ha sido precisamente evitar una competencia dañina entre los socios”. Alí Rodríguez Araque (2008).
 

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