"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

sábado, 8 de diciembre de 2012

Apuntes en 5 Tiempos: Explotación petrolera en Venezuela



Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos
La formación socioeconómica de Venezuela exhibe, en el curso de su comportamiento contemporáneo, relaciones de dependencia ceñidas a un modelo de explotación neocolonial. La extracción imperialista de petróleo constituye elemento determinante de esa dependencia, al mismo tiempo que factor de descapitalización y trastorno permanente de la economía venezolana. La explotación petrolera por consorcios internacionales ha constituido y constituye la principal fuente generadora de conflictos en todos los órdenes de la vida nacional. El petróleo, así concebido, ha recubierto el subdesarrollo del país y su condición histórica de dependencia con indumentaria de progreso aparente. El falso desarrollo de la economía venezolana encubre las grandes contradicciones de estructuras, oculta el contenido del endeudamiento exterior acumulativo, impide el desarrollo industrial integrado y autónomo, disimula la inequidad en la distribución del ingreso y mantiene las raíces estructurales del desempleo. Las mediatizaciones del petróleo determinan una realidad en la que sólo se advierte crecimiento sin desarrollo. Esto ocurre mientras la dependencia, dentro del marco contemporáneo de sus perturbaciones, reviste el antidesarrollo de Venezuela con un velo de prosperidad ficticia. Hector Malavé Mata (1980) La formación histórica del antidesarrollo de Venezuela.


Reflexión necesaria:

El apresuramiento de las empresas petrolíferas extranjeras [yanquis y anglo-holandesas] por arrancar los crudos del subsuelo venezolano, no tiene semejanza en ninguna otra zona del mundo, excluyendo a los países del Medio Oriente. Esto se debe en gran parte a la carrera de competencia y rivalidad entre las compañias cuyos taladros muchas veces succionaban del mismo yacimiento. Era una competencia a ver quien sacaba la mayor cantidad antes de que se agotaran los pozos.

Este método irracional era una explotación exhaustiva, irracional y anticientífica, que arruina los yacimientos, los agota prematuramente y deja una gran parte de la riqueza sin posibilidades de aprovechamiento.

No es sobre la base de mayor “pericia técnica”, como las compañías realizaban sus trabajos de explotación en los campos petrolíferos de Venezuela; por el contrario, esta explotación se ejecutaba empleando los métodos más exhaustivos y ruinosos para el futuro de las riquezas naturales de la nación.

Como hemo señalado, las distintas empresas petroleras de Venezuela operan a base de una aguda y creciente rivalidad. Es el caso de que compañías diversas han recibido concesiones sobre un mismo yacimiento. Una vez que las perforaciones del uno y del otro consorcio han comprobado la existencia del precioso liquido, se provoca una desenfrenada competencia, preocupándose cada compañía, tan sólo en succionar o extraer, en el menor tiempo, la mayor cantidad de aceites, sin reparar en los trabajos o medidas para prolongar la vida de los criaderos o yacimientos de hidrocarburos.

No se desvelan por mantener la presión conveniente del gas impulsor, en un grado científicamente determinado, por medio de inyecciones del mismo en los subsuelos que van quedando vacíos por los desplazamientos de los aceites. No se inquietan por controlar el volumen de la extracción en equilibrio con la presión de gas, como lo indica la técnica, mediante la manipulación racional de las válvulas de la boca de pozo.

Cuando no se toman estas providencias -control de la presión del gas y del volumen de extracción de crudos- otras materias se precipitan en los espacios vacíos del subsuelo, cubriendo parte considerable de los hidrocarburos, los cuales quedarán sepultados en el fondo del yacimiento, e irremisiblemente perdidos. En muchas zonas de Venezuela, este agotamiento prematuro de los yacimientos, es fenómeno corriente.

En otros países los fiscales del Gobierno vigilan severamente y obligan a las compañías concesionarias a practicar las medidas tendientes a la mayor conservación de las reservas. Tan pronto como disminuye la presión de los gases impulsores, las válvulas son cerradas, se acelera la inyección de los gases naturales, etc hasta tanto se recupere el grado de presión indicada por la experiencia de la mejor técnica en la extracción de hidrocarburos.

¿Pero que autoridad pueden tener para fiscalizar o vigilar, los empleados y subalternos de una dependencia oficial, en un país dominado por la dictadura de los traidores nacionales, impuesta por los mismos trusts petroleros, y la cual practica el cohecho, el soborno y el peculado como elementos básicos del sistema de gobierno?

Mientras tanto, son miles de millones los metros cúbicos de gas natural que las compañías queman en los “mechurrios”, o son lanzados al espacio atmosférico sin utilidad alguna.

Este criminal despilfarro de material de combustible, rico en multitud de productos de uso industrial y doméstico, se ha realizado y se continúa con la complicidad de las autoridades de la República. Eduardo Machado (1957) El petróleo en Venezuela

Tierras yermas y aguas emponzoñadas
“Se podría pensar que lo dicho anteriormente agota la narración de los daños causados a la economía y riquezas naturales de Venezuela, originados en los despreciativos y ruinosos métodos de explotación empleados por los trusts petroleros yanquis-británicos. No, desgraciadamente no es así, a pesar de que sólo nos estamos refiriendo a aquellos casos en que los perjuicios son fundamentales y de tal naturaleza que están afectando no sólo el presente sino también el futuro de las riquezas y de la economía de la nación”. Eduardo Machado (1957)

Como es sabido, la garra insaciable de los monopolios petroleros se ha entendido hasta las aguas adentro del Golfo de Maracaibo, del Golfo de Cariaco, Delta del Orinoco, Golfo de Paria, etc.

Sobre las aguas del inmenso Lago de Maracaibo ya no se distinguen las tradicionales piraguas, ni los cayucos y botes de agricultores y pescadores, que en otros tiempos conducían millaradas de ricos productos a los mercados de las ciudades-puertos y pueblos levantados a sus márgenes. Ahora las aguas del Lago de Maracaibo están sembradas de enormes plataformas-talleres coronadas de altas torres de acero que soportan los agudos y poderosos taladros. Entre una y otra de estas islas de hierro motorizadas corren las gruesas tuberías, las cuales emergiendo del fondo del Lago y de su subsuelo van hasta los grandes depósitos de los terminales en tierra firme, llevando miles de toneladas del preciado oro negro. De aquí los barcos-cisterna, hacia el norte, para alimentar las industrias de guerra y manufactureras de los imperialistas occidentales.

Pero esto no sería una operación más del saqueo acostumbrado por los trusts extranjeros que invierten sus capitales en las industrias extractivas de las colonias y semicolonias de la categoría de Venezuela, si no ocurriese una circunstancia odiosa y agravante que carateriza este caso como ejemplo de la inaudita felonía de los imperialistas. Sucede que debido a la negligencia criminal de las compañías y la complicidad de los gobiernos criollos, de cada una de estas torres, de esos taladros y de esas tuberías submarinas, se escapan, derraman, y se extienden en todas direcciones de la superficie del Lago y de sus márgenes, sustancias venenosas y dañinas que están arruinando a la fauna acuática, la agricultura y la riqueza pecuaria de toda esta zona.

Agréguese a esto las sustancias venenosas provenientes del uso indiscriminado de los explosivos, las porquerías y residuos que son lanzados sobre esta agua y tierras del litoral provenientes del lavado de las cisternas de los banqueros y de los grandes depósitos de almacenamiento de los terminales, y tendremos “un cuadro clínico” de la infección que provocan en esta agua y tierras los métodos de explotación tan “higiénicos” que emplean las compañías petroleras en Venezuela.

En el Lago de Maracaibo y los ríos que desembocan en él, como también en el Delta del Orinoco y en el Golfo de Paria, había enormes riquezas en algas marinas, fitoplanton, zooplanton, etc., hacia donde emigraban multitud de peces para desovar y criar en sus aguas tranquilas y ricas en alimentos; pero, hoy, como consecuencia de la corrupción que provocan las compañías petroleras, esta agua se han convertido en estériles y en campos de muerte, poniendo en peligro los recursos ictiológicos de todo el Mar Caribe.

Esta perspectiva sintetiza una tragedia para un país en el cual el 70% de su población habita en lugares del litoral o cercano a las costas y grandes ríos, y en el que el pescado interviene en una buena proporción en la escasa dieta alimenticia de estos pobladores.

Los efectos de este derramar de sustancias nocivas por parte de las compañías petroleras no se limita al emponzoñamiento de las aguas, sino que afecta a las que en otro tiempo fueran prósperas y fértiles vegas de las márgenes de estos golfos, ríos y bahías. Una gran proporción de estas tierras ha quedado inútil y yerma para los cultivos y la cría. Cada vez que sube la marea, olas de sustancias viscosas, residuos de hidrocarburos, mezclados con otros venenos provenientes de los explosivos, invaden tierra adentro dañando haciendas que épocas no lejanas eran ricos fundos de cacao, coco y pastizales.

Por eso no es extraño que un país de 100 millones de hectáreas, con una escasa población de más o menos 6 millones de habitantes, que en el pasado era exportador de productos agrícolas y pecuarios, se vea obligado en el momento actual a importar decenas de millones de dólares en productos alimenticios especialmente de procedencia yanqui, para suplir sus bodegas y mercados exentos de productos nacionales. Eduardo Machado (1957) El petróleo en Venezuela

“Como ustedes saben…Venezuela es un paraíso para el inversionista. Los retornos a las inversiones son en general superiores a los de Europa y a los Estados Unidos”. Mr. John Sparkman, senador demócrata por el Estado de Alabama.

¡Y que superioridad tan bien ganada! ¡Y que costosa resulta para la nación y el pueblo venezolano!

Pero esto no es suficiente para estos conquistadores ávidos de sangre y oro. Ellos maniobran con los precios. Para la venta una cotización; para la liquidación de los impuestos y regalías a la nación explotada, otra cotización más baja. Eduardo Machado.

 

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