"VENEZUELA SE RESPETA"

viernes, 7 de diciembre de 2012

Apuntes en 5 Tiempos: La Internacionalización: Política de la Vieja PDVSA



Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos
“Una de las mayores estafas cometidas al país fue la llamada “internacionalización” de PDVSA”. Guillermo García Ponce (2003)

“La internacionalización es un programa estratégico de inversiones de largo plazo, encaminadas a integrar verticalmente a través de la propiedad directa de activos, las actividades de exploración y producción de petróleo de PDVSA en Venezuela con las actividades de refinación, distribución, almacenamiento y mercadeo al detal de productos petrolíferos en algunos países que se cuentan entre los consumidores de petróleo más importantes del mundo”. Juan Carlos Boué (2004)

“La internacionalización, así se conoce la política de inversiones en el extranjero que desplegó durante casi veinte años, de 1983 a 2002 la vieja PDVSA, orientada a la integración vertical con las actividades de refinación, distribución y mercadeo en grandes países consumidores.


La internacionalización fue ideada por PDVSA con el fin de crear un mecanismo para trasladar ganancias fuera del alcance del gobierno por medio de precios de transferencia (es decir, los precios cargados en las ventas a sus propias filiales en el exterior). Trasladar ganancias al exterior por medio de precios de transferencias, éste es el verdadero motivo para la internacionalización.

La vieja PDVSA desarrolló la política de internacionalización en los peores momentos de nuestra crisis económica, cuando decidió desprenderse de la suerte de nuestra Nación, y comenzó una agresiva política para la diversificación y colocación de nuestros crudos en el exterior. Esta estrategia antinacional fue una gran estafa ya que lo que se hizo fue recuperar lo que podían salvar de sus intereses económicos y colocarlos a buen resguardo en el exterior; con la inversión de más de 17 mil millones de dólares en la compra de circuitos de refinación como el de CITGO, filial de PDVSA en los Estados Unidos, o la suscripción de contratos de suministro con descuentos vergonzosos, estratégicamente disfrazados para subsidiar a la principal economía del planeta: la economía norteamericana.

Con la internacionalización, la vieja PDVSA tenía el propósito de convertirse en la ‘corporación energética global’ con una intensidad de inversiones del orden de 15 mil millones de dólares fundamentalmente en los EE.UU., a través del circuito de CITGO, filial de PDVSA en ese país, y en Alemania a través del circuito de ROG, precisamente en los momentos en que el Estado venezolano sufría una de sus peores crisis económicas, el país sufrió una masiva descapitalización y fuga de capitales y su empresa nacional PDVSA, fue un actor fundamental en este proceso. El tren ejecutivo de PDVSA desplegó una estrategia para sacar activos del control del Estado venezolano, interponiendo entre el mismo y las nuevas adquicisiones el “velo corporativo”, sujetando las mismas a legislaciones extranjeras y obligaciones financieras que imposibilitaran el control del Estado venezolano.

En el período que va de 1982 a 1998, la alta gerencia adquirió 23 refinerías en el exterior mediante una inversión de 10 millones de dólares. Todas ellas eran empresas no rentables. Los gerentes se ganaron una jugosa comisión de miles de dólares y la empresa petrolera quedó con unas chatarras a las que deben hacerse descuentos en el orden de los 2 y 4 dólares por cada barril de petróleo surtido por PDVSA, un subsidio que pagan los venezolanos a favor de los consumidores de Estados Unidos. Algunas de estas refinerías ni siquiera procesan crudo venezolano.

Durante casi veinte años, las cuantiosísimas inversiones en refinerías en el exterior no habían generado ni un solo dólar de dividendos para el accionista último de PDVSA, es decir, el Estado venezolano. Todo dividendo se reciclaba dentro de la misma estructura y se volvía a invertir, a gastar y a malgastar en el exterior, acumulando activos fuera del control del Estado”.

Reflexión necesaria:
Para el año 2000, los ingresos petroleros fueron de 50.000 millones de dólares, de los cuales el Estado venezolano recibió 10.000 millones de dólares (20%) y los restantes 40.000 millones de dólares se gastaron en los denominados costos operativos de PDVSA y en la transferencia de la renta petrolera al capital petrolero internacional o al capital privado nacional. Trasladar ganancias al exterior ha sido el verdadero resultado de la internacionalización. Desde 1995 a 2000, PDVSA estuvo traspasando, desde sus cuentas domésticas hacia sus filiales extranjeras, un promedio de 500 millones de dólares anuales en ganancias. Desde que se inició la internacionalización hasta 2000, las filiales extranjeras de PDVSA nunca pagaron dividendos a esta empresa. Estas filiales pagaron dividendos por primera vez en diciembre de 2001, conminadas a ello por el gobierno nacional del presidente Hugo Chávez.

Un aspecto fundamental de la política de internacionalización de la vieja PDVSA, a la cual estamos dando fin, tiene que ver con el hecho de que todos los convenios de suministro con las filiales y las asociaciones en el exterior concedían descuentos sustanciales sobre los precios de mercado; estamos hablando de descuentos entre 2 a 4 dólares por barril, además de que las formulas permitían que los costos de operación se descontaran del precio con el que se producía, originando un traslado de costos hacia Venezuela y en consecuencia una evasión impositiva en nuestro país, donde la tasa de impuesto era mayor que la aplicada en los Estados Unidos. Adicionalmente PDVSA utilizó para endeudarse en el exterior mecanismos de financiamiento que colocaban estos contratos de suministro como “colaterales” para la banca; de manera que para poder poner fin a esta práctica antinacional y perversa de los descuentos, hubo que reestructurar primero las deudas en cuestión, disminuyéndola de 9 mil millones a 3 mil millones de dólares. En algunos otros casos, la dificultad consistía en que el socio privado alegaba derechos adquiridos sobre los descuentos concedidos contractualmente, y salirse de la asociación en cuestión era, desde luego, muy laborioso.

(Serie Discursos N°7. Los países productores de petróleo tienen que ser defensores de la soberanía petrolera. Rafael Ramírez. 2006. Ministerio de Energía y Petróleo/PDVSA).
 

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