"VENEZUELA SE RESPETA"

sábado, 5 de enero de 2013

Apuntes en 5 Tiempos: Democracia revolucionaria


Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos 
“No hay democracia sin socialismo. No hay socialismo sin democracia”. Rosa Luxemburgo

“La democracia revolucionaria hay que orientarla hacia el socialismo”. Hugo Chávez

“Hay necesidad de colocar en el horizonte de sus luchas [de la izquierda] inmediatas la profundización de la democracia más allá de su dimensión exclusivamente política. Se debe buscar que la democracia abarque progresivamente las dimensiones económica, social e internacional. La sola dimensión política de la democracia resulta estrecha y recortada. La democracia hay que considerarla igualmente en sus dimensiones económica y social, incluyendo la dimensión de lo cotidiano”. Alejo Vargas Velásquez (1999)


La democracia protagónica revolucionaria es la expresión genuina y auténtica de la verdadera democracia. Es un proceso histórico en flujo continuo, devenir constante, sin punto de llegada final. Se tiene que ir constituyendo históricamente; se debe profundizar continuamente. Dado que la soberanía reside en el pueblo, este puede por sí mismo dirigir el Estado, sin necesidad de delegar su soberanía, tal como en la práctica sucede con la llamada con la democracia representativa o indirecta.  Esta dirección del Estado está indisolublemente unida a la búsqueda del bien común, y no como en la democracia representativa en la que, bajo la argucia de la libertad individual, con el camuflaje de la “igualdad de oportunidades” y el acicate de la competitividad, se legitima el interés de grupos minoritarios contrapuestos al interés general de la sociedad.

En la democracia participativa, es la soberanía popular la cual se hace tangible en el ejercicio de la voluntad general, la cual no puede enajenarse nunca, y el soberano, que no es sino un ser colectivo, no puede ser presentado más que por sí mismo: el poder puede ser transmitido pero no la voluntad. La consecuencia es lógica: si la soberanía reside en el pueblo y éste acepta obedecer a un poder distinto, por ese mismo acto se disuelve como pueblo y renuncia a su soberanía. La soberanía popular está reunida en asamblea pública de ciudadanos (Asamblea Constituyente), única depositaria legítima del poder legislativo. La soberanía no puede ser representada, la voluntad no admite representación. La democracia protagónica revolucionaria se fundamenta en el republicanismo y el bolivarianismo. En ésta, la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en la Constitución y en la ley e, indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

La democracia protagónica revolucionaria se basa en la defensa, conservación y desarrollo de la vida humana y en la corresponsabilidad solidaria por la vida del otro en comunidad. La sociedad es un tejido comunitario y solidario, guiado por el bien común que tiene en la solidaridad el principal sentido de la vida humana. El bien común determina el sentido de lo justo y lo bueno, es decir, de lo ético, lo cual determina el contenido de la legislación general, es decir, de la Constitución y las leyes. No es ético lo que va en contra del bien común.

En la democracia protagónica revolucionaria, el Estado es ético, de carácter solidario, preserva los derechos a la defensa de la vida y la solidaridad en comunidad como sentido de la cooperación social. Está fundado en la conciencia ética y no en la represión, pues no admite que intereses particulares se impongan al interés general de la sociedad y el bienestar de todos. El pueblo, por sí mismo, ejerce el poder y la soberanía. Los ciudadanos son éticos, autónomos, cooperativos y conscientes; conservan en sus manos la soberanía, la cual no se puede enajenar ni dividir, pues la soberanía es el derecho del pueblo para garantizar el bien común. Los ciudadanos conservan siempre el poder político, es decir, la soberanía, la cual es indelegable, indivisible e infalible pues está al servicio de toda la comunidad.

Para esta nueva fase de la Revolución Bolivariana Socialista debemos consolidar la organización social, reforzando la independencia, la libertad y el poder originario del individuo. Para ello es esencial alcanzar irrevocablemente la democracia protagónica revolucionaria, en la cual, la mayoría soberana personifique el proceso sustantivo de toma de decisiones. Construir la base socio política del Socialismo en el Siglo XXI. Formar una nueva cultura política basada en la conciencia solidaria. Consolidar el sistema de comunicación nacional como instrumento para el fortalecimiento de la democracia protagónica revolucionaria y la formación ciudadana.
 


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