"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

jueves, 28 de marzo de 2013

Definiciones de Chávez sobre Socialismo Bolivariano Revolucionario



Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI / Apuntes en 5 Tiempos
“El socialismo, lo sabemos, no puede decretarse: tiene que construirse y crearse colectivamente. Es la capacidad crítica y creadora, constructora y liberadora del pueblo, la que le da vida a una nueva sociedad”. Hugo Chávez (2009)

“Yo soy socialista de la nueva era, del siglo XXI y estamos planteándole al mundo revisar la tesis del socialismo cristiano. Si Cristo viviera aquí, fuera socialista”. Hugo Chávez

“No vamos a copiar ningún modelo…el nuestro será un socialismo cristiano, bolivariano, ecológico, zamorano…socialismo democrático, que debe sustentarse en la soberanía del pueblo y no en un soberano”. Hugo Chávez

“Nada ni nadie podrá desviarnos del camino hacia el socialismo bolivariano, el socialismo venezolano, nuestro socialismo”. Hugo Chávez (2007)

“La vía venezolana hacia el socialismo es una propuesta histórica, política, social y económica en construcción teórica y práctica. Construcción colectiva para que el país la haga suya. El socialismo es una opción real y viable. Lo que es inviable es el dualismo esquizofrénico entre lo político y social que está en la base del capitalismo. En este sentido, la vía venezolana hacia el socialismo supone una transformación a fondo de la estructura económica para viabilizar una mejor redistribución de la riqueza social que pertenece a todos y todas. Ello supone distintas formas de propiedad”. Hugo Chávez (2009)

“(…) si alguien me pregunta ¿Chávez vamos hacia el socialismo? Yo le diría: sí, socialismo que estamos inventando, un socialismo nuevo. ¿Cuál es el camino hacia el socialismo, cuál es el camino a través del cual vamos construyendo el nuevo socialismo? Yo diría: ese camino se llama democracia revolucionaria. La que está en marcha en Venezuela, empujada por un pueblo en dinamización permanente, en movilización permanente, en estudio permanente, hay que estudiar todos los días, discutir en debate permanente, en trabajo permanente”. Hugo Chávez (1 de mayo de 2005).

Definimos el socialismo como un sistema social, en el cual lo determinante de su economía es la propiedad social de los medios de producción y la distribución de la riqueza social así producida con criterios de equidad y justicia, “donde se espera de cada uno según su capacidad y se retribuye a cada uno según su trabajo”. A la vez, el Socialismo es un sistema donde lo determinante en la conciencia es el deber social. La propiedad social, al restituir la sociabilidad en la base económica, inicia la recomposición, la integración, la sanación del humano escindido”.

I
Un socialismo que recoja todos aquellos valores y principios como la justicia social, solidaridad, bienestar colectivo, igualdad, unidad, gobernabilidad, democracia, participación protagonismo popular, patriotismo, antiimperialismo, autodeterminación, respeto a los derechos humanos y la diversidad cultural, y protección del medio ambiente.
II

Un Socialismo que signifique el rescate de las relaciones amorosas entre los humanos y de estos con su entorno. Con una economía donde la riqueza por todos producida será para el beneficio de toda la sociedad; la creación de una sociedad donde todos seamos humanos, donde la suerte de cada uno de sus hijos esté entrelazada con la suerte de la sociedad entera. Sólo una sociedad así recupera su sanidad, al dejar de colocar el lucro en el centro de toda actividad, aun por sobre la naturaleza y el humano, al devolver la esencia a todas las cosas que bajo el capitalismo han sido convertidas en mercancía. Solo una sociedad así puede revertir el daño ecológico, restablecer el equilibrio natural, rescatar la posibilidad de la vida sobre el planeta.

III

Un socialismo que destruya todos los elementos de la vieja sociedad que todavía permanecen (incluyendo el soporte para la lógica del capital); que promueva el ideal de establecer nuevas relaciones de convivencia humana basadas en la equidad, la justicia social y la solidaridad.

IV

Un socialismo que trascienda el modelo capitalista; que nos conduzca al desarrollo y al bienestar; que coloque a la economía al servicio del ser humano, como instrumento fundamental para generar igualdad; que integra a la naturaleza y al ser humano, y nos permita restituir el equilibrio perdido; que sea profundamente conservacionista de la naturaleza; que le de poder al pueblo, poder a la sociedad; que signifique una ruptura  radical con el  modo de ser capitalista; que logre socializar las conciencias, los valores humanos y los medios de producción; que se fundamenta en nuestra historia, tradiciones, valores y cultura; hace posible distribuir el producto social a cada cual según su trabajo (en la primera fase) y a cada cual según sus necesidades (en una segunda fase); donde se establezcan una relaciones de producción socialistas y se planifique en función de las necesidades prioritarias en cada situación histórico-concreta, a partir del desarrollo endógeno del pueblo para el pueblo, sustentable ecológicamente, en paz y cooperación con el resto de los pueblos del mundo; que sea el resultado de una profunda revolución en el plano de la conciencia, la cultura y el sistema de valores; que extirpe el individualismo, egoísmo, consumismo y la idolatría del dinero y anteponga la ética de la vida, el amor y la solidaridad entre humanos.

V

Un socialismo que nos permita dar el salto “del reino de la necesidad al reino de la libertad”; un socialismo que sea sinónimo de poder popular; imbricado con la unidad latinoamericana y caribeña; que se plantee como asunto fundamental el desarrollo de una sólida base material asentada en la propiedad social de los principales medios de producción; que desarrolle una economía que incorpora otra racionalidad y otros valores en la producción de bienes y servicios: ya no se trata del afán de lucro y la máxima como móvil, sino la satisfacción de las necesidades colectivas; la primacía de los valores de uso sobre los valores de cambio; la superación de las relaciones mercantiles y sus múltiples expresiones: dinero, precio, ganancia y trabajo asalariado; el trabajo se convierte en una actividad libre y creadora; la superación del consumismo; la modificación del modo de producción y el establecimiento de nuevas formas de distribución y consumo; con una nueva racionalidad económica que tenga que ver con que el reparto de los excedentes de la producción, resultado del esfuerzo colectivo, se guíe por los principios de la solidaridad, la equidad y la cooperación; que se plantee formas alternativas sobre cómo disfrutar el tiempo libre e impulsar el ocio creador; que se proponga, fundamentalmente, crear una civilización y una cultura nuevas, en las cuales la libertad y la democracia existan por vez primera para todos y todas; que sea el resultado de nuestras propias luchas, experiencias y tradiciones comunales e igualitarias de las etnias y en general de nuestro pueblo por superar el colonialismo y el capitalismo; que asimile también, las experiencias históricas internacionales que bien pueden arrojar luces a nuestra causa.


Reflexión necesaria
La ideología de la Revolución que ha superado la prueba de la práctica-seguirá siendo, por supuesto, el bolivarianismo: es el cemento de la cultura nacional y de la integración latinoamericana; reempata el hilo de nuestra historia y recupera la visión histórica de nuestro pueblo, dándole la percepción de un continuum que enlaza el pasado, el presente y el porvenir; se ha enriquecido y se enriquece constantemente con las ideas de redención que han surgido y van surgiendo del pensamiento venezolano, latinoamericano y universal, con Jesucristo y Marx como sustentos fundamentales.

“Los valores que fundamentan a un ser socialista y universal, se ubican fundamentalmente en los aportes de los (neo)marxistas y guevaristas, entre otros:

a) Reconocimiento al capitalismo como moribunda expresión del individualismo, dominación, discriminación, competencia salvaje, explotación, egoísmo y usura, generando pobreza, miseria, desestabilización, violencia, desequilibrios socio-ambientales, desertificación y contaminación extrema y al gobierno norteamericana como tenaz terapeuta;

b) Creer firmemente en la construcción de una ideología revolucionaria socialista para la liberación, mejorar la calidad, desarrollar con justicia las relaciones humanas y alcanzar un pueblo consciente y organizado;
c) Estar preparado para combatir la contrarrevolución en cualquier terreno que plantee y con todos los medios posibles;

d) Ser humanista, revolucionario, antiimperialista e internacional a través de la lectura, el estudio, la investigación, la ética, la participación, el diálogo, el debate y la práctica cotidiana”.
 





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