"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

domingo, 2 de junio de 2013

La Guerra Económica (Apuntes en 5 Tiempos)

Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
 “Es decir, para conquistar algo tenemos que quitárselo a alguien y es bueno hablar claro, no esconderse detrás de los conceptos que pueda mal interpretarse. Ese algo que tenemos que conquistar, que es la soberanía del país, hay que quitárselo a ese alguien que se llama monopolio y ese alguien que se llama monopolio, aunque los monopolios en general no tienen patria por lo menos una definición común, todos los monopolios que han estado en Cuba, que han usufructuado en la tierra Cubana, tienen lazos muy estrechos con los Estados Unidos. Es decir, que nuestra guerra económica será con la gran potencia del Norte, que nuestra guerra no es una guerra sencilla; es decir, que nuestro camino hacia la liberación estará dado por la victoria sobre los monopolios y sobre los monopolios norteamericanos concretamente. El control de la economía de un país por otro merma indiscutiblemente la economía de este país”. Che Guevara (1963)
 
Reflexión necesaria:

La aprobación en marzo de 1996 de la llamada Ley Helms-Burton significó otro importante paso, sin duda el más infame y peligroso, en la escalada de la guerra económica contra Cuba. Con la puesta en vigor de dicha ley, la guerra económica alcanzaba su punto más alto de agresividad y encono en su frustrado objetivo de doblegar la resistencia del pueblo cubano.

La mencionada Ley Helms-Burton pretende cortar la corriente de inversiones de capital extranjero hacia Cuba mediante la intimidación a inversionistas efectivos o potenciales, utilizando como instrumento de chantaje la nacionalización de propiedades norteamericanas que el Estado cubano efectuó en el marco de la legalidad nacional e internacional y la alegada falta de compensación por dichas propiedades

La ley Helms-Burton ha provocado daños a la economía cubana al entorpecer posibles negocios e intimidar a potenciales inversionistas extranjeros ante las amenazas y represalias ejercidas por la mayor potencia económica mundial, en abierta violación de la libertad de comercio y del libre movimiento de capitales, de los cuales el Gobierno de Estados Unidos se proclama firme defensor en su discurso oficial.


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