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viernes, 26 de julio de 2013

Capital monopolista petrolero (Apuntes en 5 Tiempos)

Por: Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
Los monopolios petroleros extrajeron violentamente los crudos del subsuelo venezolano, sin preocuparles para nada las consecuencias de una explotación exhaustiva, irracional y anticientífica, ni la ruina prematura de una riqueza natural sin posibilidades de aprovechamiento. Eduardo Machado (1957)

La estructura geológica del subsuelo venezolano, la situación económica, social y política que impera en Venezuela en la primera década del siglo XX, facilitan las inversiones de capital financiero monopolista en el recurso natural hidrocarburos y, en consecuencia, el fortalecimiento de la penetración imperialista, cuyos antecedentes, en el caso de nuestro país, se remontan hasta los últimos años del siglo XIX, aunque solamente se manifiesta con fuerza a partir de 1900, cuando en los países imperialistas - Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos- se observa el dominio cualitativo de las formas económicas capitalistas de monopolio sobre las típicas del capitalismo de libre concurrencia.

El movimiento inversionista fortaleció el predominio del capital monopolista norteamericano en la industria petrolera venezolana. Los monopolios de aquel país, conectados estructuralmente con el proceso de militarización de la economía, consideraron otros factores en juego: a) Las condiciones geográficas de Venezuela, avanzada hacia el Caribe, al norte de la América del Sur y b) su condición de zona de reserva de productos estratégicos, indispensables en caso de guerra.

Ya para 1956, el conjunto de la producción petrolera se distribuía en los siguientes términos: 68 % controlado por las empresas norteamericanas, y 32 % por las empresas angloholandesas. Se consolidaba el proceso de penetración del imperialismo norteamericano en nuestra patria.


El carácter estructural de la economía contemporánea venezolana, el fundamento de su condición de país dependiente y su subdesarrollo, hunden sus raíces en el extraordinario incremento de las inversiones de capital monopolista en la explotación integral de nuestra riqueza petrolera.
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