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domingo, 26 de enero de 2014

Historia del capitalismo (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“No hace falta adorar a Marx para estar de acuerdo en la proposición básica de que las clases sociales, el conflicto de clase y la conciencia de clase existen y desempeñan un papel importante en la historia. Y tampoco se necesita proclamarse marxista para reconocer que todas las formas de conflicto político derivan de la lucha de clases”. Julián Casanova en Renán Vega Cantor (1999).

Varios rasgos caracterizan la historia del capitalismo. Primero, la recurrencia de las crisis de sobreacumulación y sobreproducción, que poco a poco hicieron necesaria una regulación (regulación keynesiana después de la Segunda Guerra Mundial). Luego, la sucesión de fases que alternaban un crecimiento fuerte y un crecimiento lento dentro de ciclos de aproximadamente medio siglo, con las que se corresponden importantes transformaciones sociales y técnicas. Por último, la tendencia a la constante ampliación de la esfera de acción del capital, tanto en el plano espacial como en el plano sectorial. De este modo, el período de globalización actual que comenzó en el último cuarto del siglo XX no es el primero, pues a fines del siglo XIX el capitalismo había impulsado un intenso momento de profundización de la integración económica mundial: el nombre que se dio a ese movimiento de exportación de capitales de los centros desarrollados hacia las regiones periféricas dominadas fue el de imperialismo.

La época contemporánea se caracteriza por la total libertad de circulación de los capitales, la sumisión de las actividades económicas a una rentabilidad financiera elevada, el abandono de las políticas de regulación keynesiana y la precarización de la condición salarial. Esta nueva orientación política e ideológica del capitalismo ha restaurado las tasas de ganancia, que se habían derrumbado tras la crisis de los años ‘70. Se la suele designar con vocablos aparentemente vecinos, pero sus autores derivan de ellos consecuencias diferentes: entre los economistas, Michel Aglietta habla de “capitalismo patrimonial”, Francois Chesnais de “capitalismo financiero”, Gérard Duménil y Dominique Lévy de “hegemonía financiera” para definir el “neoliberalismo” y Dominique Pilón de “capitalismo accionarial” o de “nuevo capitalismo”, que correspondería mejor a este “neocapitalismo”.


Unos privilegian las transformaciones del capitalismo en cuanto sistema, otros ponen más bien el acento en el giro político llamado “neoliberal” que las clases dominantes y los gobiernos de los países del Norte imprimieron de forma voluntarista sobre ese sistema. Uno de los desafíos políticos de esta discusión de orden semántico consiste en determinar si en la actualidad el capitalismo está simplemente pervertido por la financiación-exigencia de remuneración faraónicas de los accionistas, inestabilidad crónica, etc.-, o si la fase actual corresponde a la exacerbación de la tendencia inherente al capitalismo de mercantilizar todo, que conduciría a una suerte de “capitalismo puro”, según la expresión utilizada por economistas como Francois Chesnais y Michel Husson. La naturaleza de la regulación que habrá que aplicar dependerá de la posición que se adopte: una regulación social-liberal, que apuntaría a organizar el modo de funcionamiento actual del sistema, o bien una regulación que se inscribiría dentro una perspectiva más radical de “desmercantilización”.
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