"VENEZUELA SE RESPETA"

domingo, 23 de febrero de 2014

Alienación (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“El capitalismo no tiene nada de humano que ofrecer a la inmensa mayoría de la humanidad; ni material ni espiritualmente. Su tendencia hasta hoy es a incrementar la alienación de las personas, no sólo de las que habitan en los países capitalistas subdesarrollados, sino de los pueblos que viven en el Norte rico, e incluso de su propia clase dominante”. Carlos Tablada (2001)

Equivale a enajenación, ser ajeno, pertenecer a otro, estar separado de sí mismo. Desde el punto de vista del marxismo la alienación se aplica al estudio de los problemas del trabajo, de la sociedad y del individuo. En la fábrica capitalista el producto del trabajo del obrero es ajeno a éste, no le pertenece, no lo disfruta. Por la división y la especialización del trabajo el obrero no sabe para qué trabaja, que función cumple su actividad, en qué se traducirá, se convierte en apéndice de la máquina; el trabajo, como algo independiente, entra a dominarlo. Esto también se refleja en la ciencia, el arte y en todas las relaciones sociales dentro del capitalismo. Otra de las formas de alienación de los trabajadores es su aceptación de intereses ajenos a los suyos, de una forma de pensar propia de sus explotadores, tomar la ideología de los capitalistas como ideología del trabajador. Constituye un proceso de pérdida de la propia conciencia, que se va haciendo más profundo en la medida en que se desarrolla el capitalismo expandiendo su ideología.

Podemos señalar distintas formas de alienación: religiosa en Ludwig Feuerbach (1804-1872), familiar, sexual, socioeconómica en Marx, etc. Para este último, el proletario-desprovisto de toda propiedad privada-ve como su trabajo concreto, “vivo”, se le vuelve ajeno, alienado, y le hace frente bajo la forma de una mercancía o un capital: su trabajo pasado, “muerto”, es incorporado en las máquinas y en el dinero. Las teorías de la alienación y el fetichismo de la mercancía alimentaron las críticas de la sociedad de consumo en la década de 1970; hoy adquieren pleno sentido, en un contexto marcado por la tendencia a la mercantilización del conjunto de la vida social y de la vida misma.


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