"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

viernes, 28 de febrero de 2014

Guerra de IV Generación (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“La Guerra de Cuarta Generación que se desarrolla entre el Socialismo venezolano enfrentado al capitalismo, ocupa dos escenarios principales: el espíritu y las relaciones económicas. Las dos están íntimamente relacionadas, se entrelazan y forman un conjunto donde se potencian mutuamente” Antonio Aponte

“En esta guerra de cuarta generación debemos ir al fondo, pelear allí donde es importante, en los valores, la ética, y en su base material: la economía, las relaciones de propiedad”. Neftali Reyes (2009)

“La guerra de cuarta generación y su aliado, el terrorismo mediático, son tan devastadores, aniquilan la voluntad inoculando el peligroso germen del terror y el temor, creando ánimos desarmados, espíritu acríticos, donde impera la farándula y la frivolidad, la imbecilización, la idiotez mayamera como géneros de vida.

“Entendamos que en esta guerra de la que hablo ya no se trata de conquistar territorios. Se trata de conquistar y cooptar (mentes) actitudes e instalar conductas que inciden sobre el sentido del voto. El objetivo, aunque no lo pareciera, no es matar, sino controlar. No hacen falta balas, aquí se apunta a la vulnerabilidad de un cuerpo de electores cuyas contradicciones y debilidad ideológicas los hace poseedores de una psiquis poco nutrida para defender lo que, aún conscientemente, puedan desear. Pensémonos. Nuestra conucta está siendo atacada, revisada, medida, encuestada y sometida a operaciones propias de las formas más extremas y efectivas de la guerra de cuarta generación, que es estrictamente comunicacional”. Tulio Monsalve (2008)

Estamos en una guerra de cuarta generación, donde las armas son la información y la manipulación. ¿Cuáles factores posibilitaron que la guerra por el control y el dominio imperial llegara a su máximo estadio de desarrollo estratégico: la Guerra de Cuarta Generación?

La guerra por el dominio y control de las sociedades y de las mentes, sólo se produjo a partir de la interacción funcional de la tecnología (medios de comunicación), de la informática (electrónica y computación) orientada a un objetivo control y dominio mediante una estrategia comunicacional. Estos tres factores (medios de comunicación, electrónica y computación, y estrategias comunicacionales) posibilitaron que la guerra por el control y el dominio imperial capitalista tocara su máximo estadio de desarrollo estratégico: la Guerra de Cuarta Generación.”

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a las operaciones de acción psicológica mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW. Como en la guerra militar, un plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

Los medios son capaces de crear problemas insolubles donde sólo hay pequeños inconvenientes, de construir verdades en el vacío, de formar imágenes de honestos o derrumbar reputaciones en un abrir y cerrar de ojos. Son capaces de derrotar a un candidato, o de elevar a otro, de hacer perder elecciones, de dotar de existencia a alguien o de borrar de la memoria colectiva a otros. Son hábiles creando miedos que son como latigazos que conducen rebaños, pueden provocar insurrecciones, inducir crímenes, o paralizar a las masas, distraerlas o aburrirlas. Así defienden al sistema. Es una red de manipulación con una alta eficiencia, es el principal componente de la guerra de cuarta generación. Contra ella debemos crear defensas.


Todas esas televisoras [Televen, Venevisión, Globovisión], los periódicos, las radios, el cine, el teatro, la iglesia, las vallas, la propaganda, forman parte de un entramado psíquico de dominación, que dirige sus mejores proyectiles a la mente, a la conciencia, infringe los valores de la liberación: la fraternidad, el amor, la visión social. Y afianza los valores de la dominación, la subestimación, el egoísmo, el odio.
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