"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

sábado, 28 de junio de 2014

Convenios operativos: Una privatización disfrazada (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“Para decirlo claro y raspao: los Convenios Operativos privatizaron 500 mil barriles de petróleo extraídos de los campos marginales. Incluso, a una transnacional se le estimula con el pago de 1 millón de dólares cada dos días para que produzca petróleo. ¿Quién firmó eso? ¿Dónde tenía el corazón y la conciencia quien firmó eso? Esa persona estaba de espaldas, comprometido ideológicamente con privatizar PDVSA y por eso tenemos hoy los 500 mil barriles de petróleo más caros de la Corporación”. Rafael Ramírez (2005)

Los convenios operativos responden al razonamiento de una empresa transnacional y no de una empresa pública. La vieja PDVSA trataba de máximizar sus ganancias desde el punto de vista comercial negando, por la vía de los hechos, sus obligaciones con el Estado, el Fisco y la gran mayoría de los venezolanos. Esto explica el impulso que con tanto fuelle le dio la gerencia meritócrata a esquemas de negocio sustentados en la filosofía del outsourcing o tercerización tan de moda en los tiempos de la apertura Petrolera.

Los Convenios Operativos no fue más que un caso de privatización disfrazada, de una gran simulación. Pues se cedieron precisamente actividades de exploración y producción que reservaba la Ley de Nacionalización al Estado, mediante la firma de supuestos contratos de prestación de servicios.

El modelo imperante en ese momento era crecer por crecer y el centro era la empresa. Pero sin duda la idea no era crecer para generar mayores recursos a sus accionistas. Y bajo ese modelo definitivamente se creía que los accionistas eran solamente algunos y no el pueblo.

Como ha señalado Alvaro Silva Calderón, ex ministro de Energía y Minas, y corredactor de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, todos esos convenios tienen que someterse a la Ley “porque hace años nosotros ganamos una batalla, cuando en la época del general Juan Vicente Gómez, las compañias alegaron que ellos tenían una protección estatutaria: que habían hecho negocios con el Estado y que esos acuerdos no podían ser modificados”. Y además “…con la Ley de Hidrocarburos de 1943 se estableció que las concesiones están sujetas a las leyes de la República, a las dictadas y a las que dicten”. (Serie: Plena Soberanía Petrolera 3/ Julio 2005)

Los extintos Convenios Operativos se estructuraron para no pagar regalía a pesar de desarrollar una actividad eminentemente petrolera, mientras que las mal llamadas “Asociaciones Estratégicas” pagaban al Estado la irrisoria regalía de 1% y un impuesto sobre la renta a la tasa no petrolera de 34% (la misma que paga una panadería o farmacia por su actividad comercial).

Quienes diseñaron los Convenios Operativos apelaron a la Ley de Nacionalización con el objetivo de garantizar la entrada al capital privado y sin mayores obstáculos en aquellas actividades taxativamente prohibidas por ese mismo instrumento legal tales como la exploración y explotación de crudo. Y en esa concepción siempre se defendió la idea de que esos negocios iban a ser operados por empresas de servicios y no por compañías petroleras.

En fin, las operadoras de los Convenios Operativos sí son empresas petroleras: sus ganancias dependen de los precios del petróleo y al recibir estímulos económicos para producir más petróleo es lógico que estas tengan que ser consideradas como compañías del sector hidrocarburos y como tales debieron haber pagado Impuesto sobre la Renta a una tasa de 67,7% antes de que entrata en vigencia la Ley del 2001[Ley Orgánica de Hidrocarburos] y luego de ésta a una alícuota de 50%.

El SENIAT llegó a la conclusión de que la tasa del Impuesto Sobre la Renta aplicable en el caso de los Convenios Operativos era la tasa petrolera, es decir, la de 50%. En efecto, y de acuerdo con la Ley de Impuesto Sobre La Renta, aquí en Venezuela, como en todas partes del mundo, el Fisco se concentra en la esencia económica de la actividad y no en su apariencia jurídica.

El criterio del SENIAT fue simple: las ganancias de estas compañías varían con la producción y gracias al aumento de los precios, en consecuencia, para fines del Impuesto Sobre La Renta son productores de petróleo y por lo tanto se les debe aplicar la tasa de 67, 7% correspondiente a 2001 y de 50% a partir del 2002 luego de la reforma de la Ley de Impuesto Sobre La Renta


Serie “Plena Soberanía Petrolera” N°3/Asuntos Públicos. Caracas, julio 2005 
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