"VENEZUELA SE RESPETA"

sábado, 12 de julio de 2014

Descolonización petrolera (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
“La descolonización y el desarrollo son procesos dialécticos; no son procesos fatales. La historia del pasado de Venezuela-el paso de una dependencia a otra dependencia, del predominio de una cultura de conquista a otro- sirve ahora para abrir caminos hacia la liberación. Porque el pueblo ha echado raíces la importancia y la urgencia del desarrollo, la libertad y la posibilidad de lograrlo, sin esperar pacientemente la destrucción mecánica fatal del colonialismo como sistema, sino mediante la acción de los hombres, poseedores de una capacidad de creación ilimitada”. Rodolfo Quintero

Para Rodolfo Quintero, descolonizar es humanizar, emancipar al hombre. Desarrollarse es construir una sociedad donde sus integrantes dispongan de los bienes materiales e inmateriales indispensables para satisfacer sus necesidades. No es sólo construir grandes complejos industriales, es esto y además poner todo al servicio del hombre.

Descolonizar es eliminar contradicciones entre nuestra nación y la metrópoli, producidas por relaciones de dominación y subordinación. Venezuela no puede progresar a buen ritmo mientras sea un país dependiente; las culturas y subculturas nacionales florecerán sin limitaciones sólo al desaparecer el predominio de la cultura de conquista, es decir, al producirse la desculturización petrolera.

Descolonizar y desarrollar es una empresa histórica llena de sentido y actualidad, para rescatar al hombre venezolano total, prisionero hoy de la cultura del petróleo. Rehacer las relaciones económicas, sociales y culturales, y afincarlas en la persona. No creemos que la descolonización y el desarrollo cierren la historia nacional; son un horizonte que no cancela nuevas creaciones de los hombres, que son infinitas (Antropología del petróleo. 1972, p. 238)

¿Qué hacer?
Es categórico el camarada Rodolfo Quintero al afirmar que “En el centro de una programación revolucionaria de descolonización y desarrollo autónomo ha de estar la nacionalización y la socialización del petróleo. El pueblo debe cumplir a cabalidad el proceso de explotación y disfrutar a plenitud de los beneficios que produce: todo el petróleo de Venezuela debe ser propiedad de todos los venezolanos y sólo de éstos. Esta inobjetable formulación teórica se plasmará en la práctica si las masas populares se movilizan combativamente para rescatar lo que les pertenece. Y aquí surge el problema de la descolonización ideológica del hombre venezolano.

“Existe en nuestro país personal criollo capacitado para el manejo técnico de los hidrocarburos y su comercialización. Lo que falta es gente con clara y elevada conciencia nacionalista, decisión patriótica para enfrentarse a los colonialistas, arrebatarles lo que es nuestro y colocarlo al servicio de la nación. Porque gran parte de la población venezolana está tocada por la cultura del petróleo. Y la nacionalización y socialización del llamado oro negro existente en nuestro subsuelo, no depende de formulaciones elaboradas por especialistas en sus gabinetes de trabajo intelectual; las deciden los hombres de la calle con sus acciones revolucionarias y un gobierno que sirva al pueblo y cuente con su respaldo”.

“La descolonización, la desculturación petrolera, es algo fundamental para asegurar la nacionalización y socialización efectiva del peróleo. La crisis de las culturas nacionales se interrelaciona con la crisis de estructura, agravada por la existencia de una oligarquía petrolera y las presiones de la cultura de conquista, que entregan el control de los centros de enseñanza a las fuerzas antinacionales”.

Desarrollar una cultura cuyo contenido antioligárquico y anticolonialista que de la medida de lo auténticamente nacional, es necesidad impostergable cuya satisfacción reclama acciones en los diferentes campos de la actividad social.

El renacer enriquecido de las culturas y subculturas nacionales es inseparable de la formación de ambientes favorables a la recuperación de los grupos humanos, integrantes de la población venezolana. La lucha por este renacimiento tiene expresión en la pugna entre posibilidades y contraposibilidades de un cambio estructural. Lucha histórica de lo propio contra lo extraño, de lo que tiende a renacer mejorado y lo que debe morir, de los elementos propios de las culturas y subculturas nacionales y los foráneos de la cultura del petróleo.

Desplazar la cultura de conquista es rodear de facilidades la reversión, la nacionalización y la socialización del petróleo. Crear posibilidades de satisfacción de las demandas biológicas y espirituales del hombre venezolano, establecer mecanismos destinados a proveerlo con medios de subsistencia, regulación social, ajuste cósmico, recreación.

Para que en Venezuela se desenvuelva con la pujanza que requiere un proceso de descolonización, hay que estimular en la práctica la libre iniciativa de los trabajadores, activar su fuerza de creación. Deshacer el prejuicio según el cual sólo los colonialistas y las clases superiores pueden administrar las riquezas de la sociedad nacional. Extinguir la alienación económica, social y política de nuestra clase obrera. Ganarla para el cambio, creando las posibilidades del mismo en la vida social e individual de sus componentes, fortalecerla ideológicamente.

Deben constituirse sindicatos clasistas plenos de vitalidad, que enfrenten de forma combativa a los explotadores, a los patronos del país, a las estructuras del sistema, capaces de establecer mediante acciones masivas un nuevo Estado y nuevas relaciones de producción. De no conseguirse esto, la cultura del petróleo continuará imponiendo estilos de vida antinacionales, haciendo posible que leyes como la de Reversión Petrolera” sean una armazón de artículos que no se aplican. Y los términos nacionalización y socialización del petróleo palabras a usar en foros, conferencias, escritos y declaraciones difundidos con el visto bueno de la Creole Petroleum Corporation.

Para descolonizarnos y avanzar en la ruta hacia el socialismo es necesario sanear nuestras universidades. Hacer que profesores y estudiantes tomen conciencia de su función social, de sus compromisos indeclinables con elpueblo. Superar deformaciones creadas por la penetración de la cultura del petróleo tales como el facilismo, el intelectualismo individualista, la autosuficiencia pequeñoburguesa, la ambición, liberalismo, el dogmatismo, que parecen diferenciadas unas de otras pero en verdad se interrelacionan y deterioran un sector de la población que debe mantenerse dispuesto a luchar con firmeza nacionalista y claridad de objetivos descolonizadores, hacer abnegados esfuerzos en aras de la causa de la liberación de los trabajadores y el pueblo. En las universidades debe forjarse una sólida intelectualidad revolucionaria, que actúe con los pies sobre la tierra, con la conciencia presente de nuestras realidades y nuestros problemas, inmune al peligro del teoricismo que es alteración típica del trabajo intelectual. Que comprenda científicos y técnicos con espíritu, ideología, capacidad y decisión para crear.Una intelectualidad educada bajo el signo del trabajo colectivo, la sencillez y el amor entrañable a las masas populares.

Hay que universalizar nuestras universidades, vincularlas con los centros de producción, impulsar en ellas el trabajo de investigación y elevar la enseñanza superior; coordinar todos los factores que inciden en la formación integral de los jóvenes estudiantes. Instrumentar oportunidades y facilidades para que el trabajador sin abandonar la producción realice estudios universitarios. Vincular la docencia y la producción mediante el estudio y la planificación serios. Hacer universidades que gradúen hombres y mujeres que se incorporen al trabajo fructífero, equipados con una disciplina laboral nutrida por el patriotismo.

Resultan evidentes las vinculaciones entre desculturización petrolera, descolonización, progreso por vías no capitalistas y socialismo, aclarando que no se trata de un esquema global, de una secuencia obligatoria para avanzar hacia el socialismo. Puesto que la historia enseña que cada nación hace aportaciones propias en materia de transformaciones socialistas de diferentes aspectos de la actividad social.


Recomendamos la lectura del libro: Rodolfo Quintero (1972) Antropología del petróleo
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