"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

viernes, 22 de agosto de 2014

Gran reforma petrolera (1943) (Apuntes en 5 Tiempos)


Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
Durante el gobierno de Medina Angarita la economía venezolana se ve severamente afectada por la Segunda Guerra Mundial. Si bien la demanda petrolera aumenta para atender al suministro de los ejércitos aliados, nuestros productos naturales –café, cacao, cueros dejan de venderse a los países europeos, beligerantes o neutrales. También se produce en el país una aguda escasez de suministros exteriores, pues los suplidores, las potencias en guerra, dedicaban gran parte de su capacidad productiva a las necesidades del esfuerzo bélico.

Medina trata de resolver las dificultades mayores de aquella situación con tres ensayos de reforma: la fiscal, con la ley de Impuesto sobre la Renta, nuevo tributo destinado a obtener aumentos en las contribuciones al fisco de las compañías petroleras y en general a pechar las ganancias comercio-industriales; la ley de Reforma Agraria, para hacer justicia social y reducir en lo posible la dependencia alimentaria del país, que era grande, y la ley de Hidrocarburos. Como es obvio, tratándose de petróleo, un gran debate precede a la aprobación de esta última, la cual es promulgada en 1943. Ella consagra la unificación del régimen jurídico aplicable a todas las concesiones; eleva la regalía que recibía la nación; define el control del Estado sobre las exportaciones y dispone la refinación en el país de no menos de la décima parte del crudo producido. A partir de ese año se produce una sucesión de leyes que culmina con lo que el entonces presidente Isaías Medina Angarita denominó la Gran Reforma Petrolera de 1943. Ésta comprendió no sólo a la Ley de Hidrocarburos, sino también la primera ley que rige la materia del impuesto sobre la renta.


Esa reforma petrolera se anotó en la tendencia de corregir las irregularidades legales observadas en las concesiones otorgadas a comienzos de siglo, mediante su adaptación y a una nueva Ley de Hidrocarburos, sin proponerse recuperar de manos de los concesionarios las actividades concedidas, como se vio con la prórroga del lapso de las concesiones por cuarenta años más. No hubo, pues, propósito de nacionalización en dicha ley.
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