"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

sábado, 23 de agosto de 2014

La Industria petrolera (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI (FRENCOR)
¿Cuáles son las características más resaltantes de la industria de los hidrocarburos? El profesor y camarada Francisco Mieres logró identificar cuáles eran los rasgos más sobresalientes de la industria de los hidrocarburos en el pasado siglo XX. A continuación les ofrecemos, de manera abreviada, algunos de ellos:

1)    Los hidrocarburos son el principal combustible para la actividad económica y bélica en el mundo: Esto es un hecho indudable y ampliamente conocido en nuestros días. La aparición del motor de combustión interna determinó la supremacía del petróleo entre los combustibles desde comienzos del siglo, y desde entonces no ha hecho sino afirmarse. Entre tanto se ha intensificado también el uso del gas natural-producido por las empresas petroleras en su mayor parte-, con lo cual la cuota de combustible suministrada por éstas aumenta, para llegar a ocupar la primacía en años recientes.

2)    Los hidrocaburos constituyen una materia prima de creciente importancia para la industria química: Si bien hasta ahora el petróleo y demás hidrocarburos han sido y siguen siendo, básicamente, fuentes de energía, recientemente se ha iniciado [década del 60 del pasado siglo] su utilización como materia prima para la industria química, dando lugar a una nueva rama de esta última, la petroquímica, la variedad de cuyos productos se amplía de día en día, cubriendo un vastísimo campo de aplicaciones que van desde los abonos químicos y los explosivos hasta el caucho sintético y multitud de productos plásticos. Se iniciaba así una revolución en la utilización de los hidrocarburos, elevándose así su valor económico-social y, por tanto, su precio, por cuanto tiende a reemplazar su uso efímero como combustible por formas de utilización más duraderas y más diversificadas.

3)    El petróleo es la actividad más importante para la exportación de capitales: El petróleo es la actividad que más atrae al capital extranjero. Para comienzos de la actual década [decada del 60, siglo XX], el Chase Manhattan Bank estimaba el valor de las inversiones petroleras norteamericanas en el exterior en 16.000 millones dólares, lo cual equivale a una tercera parte de todas sus inversiones extranjeras. Una parte similar ocupan los hidrocarburos en la inversión exterior de la Gran Bretaña. En efecto, el petróleo-según afirma Strachey [autor del libro El fin del imperio, F.C.E., México, 1962], ‘es, con mucho, el caso más lucrativo de inversión exterior, y del imperialismo que, como de costumbre la acompañó’.

4)    El petróleo es la mercancía más importante en el comercio internacional: Las exportaciones de petróleo y de productos derivados [siglo XX] ocupan, por su valor, el primer lugar en el comercio internacional. En el área capitalista, los envíos se dirigen desde regiones subdesarrolladas del trópico (Medio Oriente, Venezuela, Indonesia, Noráfrica) hacia las potencias industriales (Estados Unidos, Europa Occidental, Japón, Australia, Nueva Zelandia). Un rasgo sobresaliente de tales exportaciones es que ellas no son efectuadas por empresas privadas o estatales de los países exportadores, sino directamente por las grandes empresas monopolistas extranjeras, poseídas por las oligarquías capitalistas de los mayores países consumidores.

5)     El petróleo es la actividad de mayor integración vertical en escala internacional: Lo peculiar de las grandes empresas petroleras es la realización de toda la cadena de actividades que van desde la búsqueda de los yacimientos petrolíferos y su perforación hasta la elaboración de los diversos derivados para uso o consumo final, y que les permiten llevar el petróleo desde las profundidades del subsuelo hasta el tanque del automóvil del cliente. Así, estas monumentales empresas llevan a cabo la integración de fases que corresponden, sucesivamente, a los sectores técnicos primario, secundario y terciario, eliminando, sometiendo a su control o reduciendo a un mínimo insignificante, de esta manera, a los intermediarios que normalmente aseguran la interrelación entre los sectores y por ello obtienen ingresos. Con la integración vertical, tales ingresos, en su mayor parte, afluyen a las empresas propietarias.

6)    La explotación de hidrocarburos es la de más alto grado de concentración, tanto en la propiedad del capital como en el control en escala internacional: Esta característica es la contrapartida y síntesis de las anteriores. Excluyendo los Estados Unidos-país con respecto al cual la información necesaria no está disponible para nosotros-, la actividad petrolera es la más monopolizada en el mundo capitalista. Esto puede comprobarse en lo que concierne a: i) pequeño número de empresas; ii) número más pequeño aún de grupos que controlan dichas empresas; iii) fuerte régimen de coalición de tales grupos a nivel internacional. Puede afirmarse sin lugar a dudas, agrega Mieres, que el petróleo es el reino típico de los monopolios internacionales.

7)    El petróleo es la explotación más lucrativa en escala internacional: La inversión exterior es tan atractiva en petróleo precisamente porque es la más lucrativa entre todas. (ampliar).Los beneficios de 50 por ciento y más, en Venezuela y en el Medio Oriente, no son, en forma alguna, excepcionales para las compañías petroleras, incluso para fechas recientes [años 60, sigloXX], pese a los intentos de los países propietarios de los yacimientos para incrementar sus ingresos. Tales cuotas de utilidades son un múltiplo de las obtenidas en los Estados Unidos por las empresas del ramo y son las máximas logradas por los inversionistas extranjeros en cualquier renglón.

8)    El petróleo es la actividad con mayor densidad de capital, mayor productividad del trabajo y mayor lucratividad por trabajador: Por lo que respecta al capital por hombre, la explotación petrolera ha alcanzado también la máxima altura. Este es un factor adicional que facilita la elevada concentración del capital en esta rama, pues hace prácticamente imposible el acceso de pequeñas empresas independientes. La notable composición orgánica del capital petrolero se manifiesta en un grado muy alto de mecanización de las operaciones-en algunas de las cuales se llega incluso a la automatización, lo cual promueva una crecida productividad del trabajo, inalcanzable para las demás ramas. Por ambas razones, la gran densidad de capital es un elemento de importancia en la extraordinaria lucratividad de la industria petrolera. Otro rasgo saliente en la industria petrolera es la notable lucratividad por trabajador, de hecho la mayor en todos los sectores productivos.

9)    La explotación de los hidrocarburos constituye la primera rama industrial en el mundo capitalista: Las anteriores características, tomadas en su conjunto, desembocan y se resumen en ésta: como rama minero-industrial, la explotación petrolera es la más importante del mundo capitalista [siglo XX]

10) La explotación petrolera es la de mayor influencia política en el mundo capitalista: “Las grandes sociedades anónimas, en sí y por sí mismas, son impresionantes instrumentos de poder, poder [que] rebasa las fronteras nominales de su propiedad”. A Berle, La revolución capitalista del siglo XX. 1958. La actividad política dirigente de la gran corporación-en forma directa o indirecta, institucional o de facto- no es un fenómeno accidental o anecdótico, sino que es un requimiento imperioso que deriva de su gigantesco poderío económico, en todos los países regidos por el capitalismo monopolista. Nosotros consideramos que, afirma Francisco Mieres, en escala del “mundo libre”, los empresarios de la industria petrolera son los que disfrutan de mayor poder político, esto es, de mayor capacidad de influir sobre los asuntos del Estado, tomando en cuenta la que tienen en los países metropolitanos, así como en los huépedes de la inversión petrolera. Naturalmente, es imposible documentar cuantitativamente esta afirmación, pero no cabe duda de que el poder político de un sector tiende a estar en relación directa con su magnitud económica. En tal sentido, cuando se reflexiona en torno a la primera importancia de la explotación petrolera en el mundo, a la extremada concentración de sus capitales, a la completa integración vertical de las grandes corporaciones y a la extendida diversificación geográfica de sus actividades, es difícil sustraerse a la conclusión de que ella es también la primera industria en términos políticos. Pero la industria petrolera deriva su fuerza política no sólo de su magnitud y extensión sino también de su fisonomía internacional típicamente imperialista y de su papel clave para la guerra moderna. Los dos caracteres están estrechamente vinculados.

Reflexión necesaria (y urgente)

“La industria petrolera es una rama plenamente representativa de la estructura empresarial dominante hoy en el área no socialista del mundo. A tal estructura dominante se la denomina capitalismo monopolista”. Francisco Mieres (1969)

¿Y qué se entiende por capitalismo monopolista? Dejemos que sea el camarada Mieres quien nos explique que se entiende por capitalismo monopolista: “El capitalismo monopolista es la fase más desarrollada del sistema capitalista, aquella en que, como consecuencia del proceso de concentración de la propiedad y de la producción, el conjunto de relaciones económico-sociales ha venido a quedar dominada por un reducido número de grandes empresas, con poder determinante en el control de la oferta tanto de bienes de consumo como medios de producción, incluso el dinero. Así, lo que era típico y esencial en el mecanismo funcional del capitalismo de los siglos XVII y XIX, la competencia atomística o “libre competencia”, queda sustituida por lo que es característico en el funcionamiento del capitalismo contemporáneo en los países más avanzados y, por tanto, en el área capitalista mundial como un todo: la competencia monopolística”.

“El desarrollo de la industria petrolera con objetivos comercializables coincide, históricamente, con la formación de las primeras asociaciones monopolísticas en las últimas décadas del siglo XIX. Este hecho enmarca su desarrollo ulterior dentro de los comienzos del tránsito del capitalismo de libre competencia a su fase superior y última: el imperialismo”. Hugo Pons Duarte (1979)

“Al referirse a las características de esta empresa, Marx señala: ‘Una conclusión se desprende: en la producción petrolera de la sociedad se crea una plusvalía extraordinaria-en nuestro ejemplo, de 600 horas-que se apropian, o bien los capitalistas productores de los mejores yacimientos, en forma de ganancia extraordinaria, o bien los terratenientes, propietarios de la tierra, en la forma de renta del suelo, o bien ambos a la vez, para luego repartírsela entre sí.

“En general, la evolución inicial de la industria petrolera se sitúa en la década de los años 60 del siglo pasado [siglo XIX] y encierra, por las razones apuntadas, un carácter de monopolio. Su surgimiento coincide con la declinación indefectible de una fase del capitalismo y donde, de forma inminente, la socialización de la producción trae como consecuencias la necesidad de que se transforme la libre competencia en competencia monopolista; y nuevos rasgos: la fase superior y última del modo de producción”. Hugo Pons

Para Lenin, citado por Hugo Pons en su obra: “El ocaso de una estrategia”, el resumen de la historia de los monopolios es el siguiente:

  1. Décadas del 60 y 70 [del siglo XIX], punto culminante de desarrollo de la libre competencia. Los monopolios no constituyen más que gérmenes apenas perceptibles.

  1. Después de la crisis de 1873, largo período de desarrollo de los cartels, los cuales sólo constituyen todavía una excepción, no son áun sólidos, aún representan un fenómeno pasajero.

  1. Auge de fines del siglo XIX y crisis de 1900 a 1903: los cartels se convierten en una de las bases de toda la vida económica. El capitalismo se ha transformado en imperialismo.

La del petróleo, como ninguna otra industria hasta entonces, se desarrolló fuera del marco de la libre competencia, y su tendencia fue la monopolización de la extracción y el mercado, tendencia que se vió facilitada por los siguientes factores:

1)    El hecho de ser el petróleo un recurso no renovable, cuya explotación está en mayor o menor medida en función de la naturaleza, ofrece a su poseedor condiciones de monopolización.

2)    El petróleo es un recurso que para su extracción requiere fuertes inversiones de capital, así como para su transportación y comercialización. Por otra parte, el alto costo de las labores de investigación y explotación, por ser improductivas en lo inmediato, resulta gravosa para capitales pequeños.

3)    Desde su surgimiento esta industria no ha estado estructurada ni condicionada para la explotación y comercialización en pequeñas escalas; su nacimiento está marcado con los orígenes del desarrollo monopolista. (Hugo Pons, 1979. p12)

Todo esto implica reconocer la necesidad de explotar aun aquellos yacimientos que poseen una baja productividad, los cuales se reflejan en la formación del precio del petróleo, y da lugar, entonces, al aumento de la ganancia extraordinaria obtenida por aquellos capitales mejor situados.

La situación señalada desembocó en que los pequeños productores existentes en aquella época fueron absorbidos por las fuertes empresas nacientes, produciéndose un acelerado proceso de concentración y centralización de los capitales en la industria petrolera.

Notas:
Mieres, Francisco (1969) El petróleo y la problemática estructural venezolana. Caracas, Venezuela. Instituto de Investigaciones. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Universidad Central de Venezuela.


Hugo Pons (1979) El ocaso de una estrategia. Habana, Cuba: Editorial de Ciencias Sociales 
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