"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

domingo, 19 de octubre de 2014

DOCUMENTAL: El mundo según Monsanto




"Alimento, Salud, Esperanza", ese es el lema de Monsanto, una compañía que tiene más de 100 años de existencia y actualmente está presente en más de 100 países. Se presenta a sí misma como una empresa que busca satisfacer la creciente necesidad mundial de alimentos y fibras, conservar los recursos naturales y proteger el medio ambiente. Sin embargo, allí donde Monsanto se encuentra presente, sólo se vislumbra muerte, privatización de tierras, amenazas a campesinos, contaminación, enfermedad y destrucción del medio ambiente.

En 1980 existían en el mundo alrededor de 7 mil empresas semilleras para uso comercial; desde hace una década, las empresas de punta en la producción de agroquímicos, como Monsanto, Dupont y Bayer, comenzaron un proceso acelerado de compra de compañías semilleras. 

En México, como en muchos otros países del mundo, los productos transgénicos también nos invaden. Desde 1982 hasta el año 2000, nuestro gobierno había otorgado 151 permisos a empresas e instituciones para el cultivo de transgénicos. De esto, la población no ha sido consultada en ningún momento. Los transgénicos están en nuestro campo y en nuestros platos, y muchas veces ni siquiera lo sabemos. La superficie aproximada en la que se ha dado autorización de sembrar o experimentar con transgénicos es de 153,000 hectáreas. 

HISTORIA DE MONSANTO EN MÉXICO.
1950: Se establece en nuestro país Monsanto Mexicana S.A. para producir polímeros de estireno.
1951: Abre sus puertas la primera planta de producción de poliestireno ubicada en Lechería, Edo. de México.
1953: Comienza la producción de resinas de PVC.
1962: Monsanto Mexicana adquiere la Compañía Industrial de Plásticos S.A (CIPSA), la cual bajo licencia de Mattel fabricaría productos como "Barbie" y "Hot Wheels".
1970: Se forma Monsanto Comercial S.A de C.V para llevar los negocios relacionados con la importación y Monsanto Sistemas de Información S.A para el procesamiento de datos.
1971: Nuestra empresa se mexicanizó al fusionarse con Adhesivos Resistol S.A.
1979: Monsanto Comercial lanza Roundup en México. Este herbicida que se convertiría en el más vendido del mundo vio la luz en nuestro país con el nombre de FAENA y fue distribuido por Bayer.
1985: La adquisición de Searle por parte de Monsanto permitió que en México comenzara a operar la planta de endulzantes. La marca "Canderel" fue lanzada al mercado y se llevó a cabo una alianza con Nestlé para lanzar en México la marca "Nutrasweet".
1987: Monsanto decide tomar la exclusividad de la venta del herbicida FAENA, convirtiéndolo en poco tiempo en el herbicida más vendido de México.
1992: Monsanto vende toda su participación de Industrias Resistol y otros negocios relacionados con los químicos. Comenzaba la transición de la empresa hacia los productos agrícolas y la biotecnología, la matriz de Monsanto en EUA ya desarrollaba los primeros lanzamientos.
1996: La Secretaría de Salud aprueba el uso de algunos productos transgénicos, como el algodón Bollgard de Monsanto. Para este entonces todos los esfuerzos de la empresa se encontraban ya apuntando al sector de la agroindustria.
1997: La adquisición de Asgrow y Dekalb hizo que creciera en México el negocio de agrícola.
2005: Se aprueba en México la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados.
2009: El 6 de marzo del 2009, se publica el Decreto que modifica el Reglamento de la Ley de Bioseguridad, con lo cual el Régimen de Protección Especial del Maíz queda incluido dentro del mismo reglamento. Con esto, las siembras experimentales de maíz transgénico en México podrían dar inicio en septiembre de este mismo año.

Con la firma del TLCAN en 1994, el mercado mexicano se ha visto invadido por maíz estadounidense, en su mayoría transgénico. El maíz transgénico entra a México mezclado con maíz criollo sin que pueda notarse la diferencia a simple vista. Muchas veces los campesinos, sin saberlo, siembran los granos transgénicos que les llegan desde Estados Unidos a través de programas de abastecimiento de alimentos básicos como Diconsa, provocando la propagación desmesurada de transgénicos. 

Debido a que las variedades transgénicas son más resistentes a herbicidas e insecticidas, hay que usar una cantidad mayor de agroquímicos. La fertilidad de los suelos disminuye con el uso masivo de agroquímicos, entonces hay que usar más fertilizantes. Se trata, pues, de un efecto en cadena que soluciona muy poco y, en cambio, deriva en una mayor contaminación del agua, los suelos y nuestro medio ambiente. Los alimentos que incluyen subproductos de Monsanto inducen cáncer, tumores, infertilidad y mutaciones en la flora intestinal (por citar algunos trastornos).