"VENEZUELA SE RESPETA"

sábado, 25 de octubre de 2014

Modelo económico de los 70 en Venezuela (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios SXXI
Según Francisco Mieres, el escenario de la política económica durante los años 70 vendrá a expresarse espectacularmente en la explosión de precios petroleros de 1973-74 y en las nacionalizaciones de 1975-76, hierro y petróleo respectivamente. Estos fenómenos darán a lugar a obvias repercusiones que esquematizaremos a continuación:

a)    Gran incremento en los ingresos de divisas.
 b)    Cuadruplicación de los ingresos fiscales.
 c)    Multiplicación paralela de gastos fiscales.
 d)    Consumismo de lujo desmesurado, parasitismo y corrupción sin precedentes.
 e)    Multiplicación de importaciones.
 f)     Incremento explosivo de la inflación.
 g)    Condonación y créditos adicionales de reforzamiento al oligopolio privado.
 h)    Incremento considerable en la cuantía del mercado interno.
 i)      Medidas sociales paliativas de tipo populista.
 j)      Reforzamiento del papel económico del sector público.
 k)    Asociación con el capital privado nacional y foráneo.
 l)      Incremento de las inversiones estatales (petroquímica, siderúrgica, hidroelectricidad, etc)
 m)  Proliferación de los nexos y formas de dependencia tecnológica respecto a las transnacionales.

Efectos socioeconómicos aberrantes
“El consumismo desenfrenado y la corrupción administrativa, pública y privada, se manifestaron en la proliferación de zonas francas, el contrabando, el turismo fronterizo, el tráfico de drogas y el incremento de la delincuencia general; incluso las zonas fronterizas habitadas por los indígenas han sido objeto de despojo intensificado y de degradación mercantilista.

“Este proceso condujo al enterramiento de la reforma agraria, al aplastamiento de la agricultura campesina debido a las facilidades de importación de equipos y al otorgamiento de subsidios para la agricultura oligopolista, todo lo cual no hizo sino acentuar la migración rural junto con manifiestos excesos de desertificación y destrucción por un lado, y de otro hiperurbanización en la zona metropolitana capitalina, con la degradación ecológica típica de las megalópolis del tercer mundo.

“Aunque aumenta notoriamente la utilización de la capacidad nstalada y en la fase eufórica de grandes inversiones se multiplica el empleo urbano, ello no se traduce en alivio sobre los precios, pues a la creciente inflación importada se añaden las presiones inflacionarias derivadas de los descomunales incrementos del gasto público interno aunado a su escasa productividad. Por ello gran parte de la insólita inyección de ingresos fiscales tiende a disiparse en aumentos de precios y en despilfarro puro y simple, y toma camino al exterior, no sólo para pagar las importaciones acrecentadas en volumen y en precios, sino también para sufragar las partidas crecientes de regalías tecnológicas, de gastos extravagantes de la opulenta minoría venezolana, y para multiplicar la fuga de fondos a cuentas bancarias cifradas en el exterior de políticos o de empresarios con excedentes invertibles en el exterior”. Francisco Mieres

Una nueva variante del subdesarrollo
Tras constatar el fracaso del V Plan de la Nación y de su intento por generar una industrialización autónoma en breve plazo, Mieres establece un Balance: nueva variante del subdesarrollo:

“…Después de eso, padecemos una nueva variante del subdesarrollo, pues si el timón pasó a manos del gobierno, la carta de navegación, las instrucciones y la brújula siguieron siendo de afuera, del gran capital transnacional…Haciendo el recuento de la degradación humana y ambiental que se ha puesto de manifiesto en la fase posterior a la nacionalización, puede afirmarse con toda seguridad que ésta nos ha llevado a una situación mucho peor que la que se sufría en vísperas de la misma”.

A continuación Mieres describe lo que llama el agravamiento de los estragos socioambientales y el rechazo del “modelo” y traza el sombrío panorama de la ‘Venezuela petrolera nacionalizada pero en vías de desnacionalización”. Nunca había sido tan profundo y generalizado en Venezuela el sentimiento de decadencia social y económica, y de frustración política, frente a un despotismo ladino de la aristocracia petrolera ejercida a través de un régimen cuya única virtud es la manipulación tramposa de la opinión pública, explotando la fe cristiana de algunos, la corrupción de dirigentes políticos y sindicales, la credulidad e ignorancia. La dispersión de las organizaciones sociales, con la complicidad ostentosa de los mass media.´

“Tras la descripción minuciosa de las paradojas y contrastes conocidas como ‘la enfermedad holandesa’, bautizada por Pérez Alfonso como ‘efecto Venezuela’ y del papel desnacionalizador, corrupto y manipulador de las minorías dueñas del poder en general y de la vieja gerencia de PDVSA en particular, con la sumisión al capital financiero internacional, Mieres describe los mecanismos del endeudamiento externo y sus efectos devastadores y amplificadores en el plano social y ecológico. Y concluye así su Balance: ‘La búsqueda de caminos hacia una sociedad sustentable comporta la conquista de un paradigma social y económico polarmente contrario al que en estos momentos inspira la política dominante en el país’. Víctor Ríos


Victor Rios: Francisco Mieres, una vida de compromiso. 29 de marzo de 1927-13 de julio de 2008. El Viejo Topo. N° 249. Octubre de 2008
Imprimir artículo