"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

sábado, 18 de octubre de 2014

Nacionalismo petrolero (Apuntes en 5 Tiempos)

Frente de Comunicadores Revolucionarios FRENCOR
Con la Revolución Bolivariana se le dio un parao al proceso acelerado de desnacionalización de la industria petrolera impuesto por los gobiernos de la IV República desde el 1976. Hoy, la Revolución, gracias a su voluntad política nacionalista está creando las condiciones subjetivas y objetivas para impedir que regresemo a los nefastos días de la “apertura petrolera”, a la importación de costos y la exportación de beneficios vía “internacionalización”.

No debemos olvidar que… Según Carlos Mendoza Potellá desde el 1° de enero de 1976 se inició un proceso de desmovilización “(…) del sentimiento y movimiento nacionalista que inspiró las luchas de insignes pensadores venezolanos y que dio pie a los sueños de una plena independencia económica del país que abrigaron varias generaciones a partir de los años 20 del siglo pasado [siglo XX]. Agrega Mendoza Potellá: “Con las galas de la ‘nacionalización’ se inició el desmontaje de todos los logros laboriosamente obtenidos, entre avances y retrocesos, por la política petrolera de inspiración nacionalista entre 1920 y 1973: comenzando por la liquidación del control y fiscalización total de la industria por parte del Ministerio de Minas e Hidrocarburos y llegando al desmoronamiento de la Regalía y de las tasas del Impuesto Sobre la Renta.

La evaluación del lapso transcurrido desde entonces, pródigo, como acabamos de referir, en eventos donde resalta el sucesivo retroceso de las posiciones oficiales de defensa del interés nacional, aunada a las crecientes exigencias del mercado petrolero sobre Venezuela y la consecuente multiplicación durante ese lapso [desde 1976] de proyectos de inversión de escasa o nula rentabilidad para la Nación,cuyas nefastas consecuencias todavía estamos padeciendo, nos llevan a constatar que también en nuestros días, como en cualquier época anterior, el gran capital internacional sigue moviendo sus piezas, dentro y fuera del país, para contrarrestar la manifiesta voluntad política nacionalista expresada reiteradamente por el actual gobierno desde 1999 y, por el contrario, tratar de imponer, en la industria petrolera venezolana, relaciones y condiciones contractuales y políticas lesivas del interés nacional como las que se promovieron desde 1976 y se hicieron realidad acentuada en las décadas 80 y 90 del Siglo XX. Por este motivo, hoy, como siempre, tienen vigencia las exigencias de transparencia en las negociaciones que inevitablemente habrán de realizarse con los centros del poder mundial en esta materia. Y hoy más que nunca…los venezolanos debemos mantenernos alerta frente a los cantos de sirena, para poder distinguir con claridad el ámbito y los límites de la verdadera conveniencia nacional en esta materia [la inversión extranjera petrolera]. No debemos olvidar que, a pesar de que ahora contamos con una mayor diversidad de etiquetas nacionales en cuanto a la procedencia de la nueva inversión extranjera, el capital petrolero, como cualquier otro capital, no tiene patria, y los estándares con los cuales mide su eficiencia y rentabilidad, en su inexorable búsqueda de la maximización de las ganancias, son siempre los mismos, sean esos capitales rusos, chinos o norteamericanos. Y precisamente, teniendo en cuenta que debido a la proliferación de nuevos proyectos y programas de inversión, seguimos obligados a establecer vínculos con esos capitales, tenemos que aguzar nuestras capacidades negociadoras.

Anotaciones:

Mendoza Potellá, Carlos. (2006) Vigencia del nacionalismo petrolero. Copia fotostática
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