"VENEZUELA SE RESPETA"

lunes, 14 de septiembre de 2015

CONTRAOFENSIVAS Y RESISTENCIAS, EL MAPA CONTINENTAL

POR MARTÍN RANGEL ARDILA / http://cronicon.net/
Los recientes acontecimientos contra el gobierno de Bolivia, ratifican la puesta en marcha de una contraofensiva imperial en el continente, para reversar los procesos democráticos y revolucionarios, que han colocado la soberanía e independencia de nuestros pueblos, como base de una sociedad distinta a la capitalista.
La derecha internacional se ha unificado en pos de este objetivo, con una estrategia que combina todas las formas de lucha, todos los medios posibles, instalando una matriz de opinión contra el "Castro-Chavismo", concepto en el que enmarcan todas las luchas anticoloniales, antimperialistas y de liberación de los pueblos.
Para el imperialismo, los gobiernos democráticos y transformadores de nuestra América, y las luchas de sus pueblos, son expresión de una perversidad política e ideológica proveniente de Cuba y Venezuela, proyectos vistos como dictatoriales. Para el imperio, estos países revolucionarios, junto a Ecuador y Bolivia, son el nuevo eje del mal del continente, contra quienes tienen enfilados todos sus arsenales golpistas.
En las estructuras de opresión y explotación del capitalismo que han desarrollado durante siglos, encadenando a nuestros pueblos a la miseria, al hambre y la injusticia, han obligado a desarrollar batallas por la dignidad como única salida y desconocen de estos procesos sus milenarias raíces libertarias.
EL IMPERIO MANIPULA LOS DERECHOS HUMANOS
Para sustentar toda la escalada de desestabilización en América, el imperialismo sostiene que los gobiernos de izquierda son violadores de los derechos humanos y pretende posicionarse como defensor de estos, de la democracia y la paz; realidad que cae por su propio peso.
Sin excepción alguna, todos los gobiernos progresistas y de izquierda del continente, vienen impulsando políticas de inclusión social, superando los niveles de pobreza y hambre que hace décadas reinaban. Los altos niveles de analfabetismo, la carencia del derecho a la salud, vivienda, seguridad social y servicios básicos, se ha superado ostensiblemente.
Hay una redistribución de la renta y los ingresos, donde el Estado es promotor directo, reduciendo el monopolio de los sujetos privados.
Importantes han sido las nacionalizaciones emprendidas en Venezuela, Ecuador y Bolivia, porque dan mayores posibilidades al impulso de políticas sociales. Los ingresos de estas naciones van siendo direccionados hacia lo público; incluso las elites oligárquicas, se han beneficiado de todos estos cambios económicos.
La democratización de la política avanza y son protagónicos los sujetos populares, participando en las grandes decisiones políticas y los rumbos del país, construyendo así un poder negado, por la democracia burguesa.
El imperialismo y la derecha mundial, temen los avances sociales, políticos y culturales de los pueblos, porque son ejemplos, que pueden seguir impactando positivamente en el despertar de los pueblos.
Por eso la manipulación discursiva sobre la defensa de los Derechos Humanos, justifica las agresiones y ataques para derrocar a los gobiernos de izquierdas, pues si el cumplimiento de los Derechos Humanos fuera un rasero para juzgar gobiernos, serían los Estados Unidos, España, Inglaterra, Colombia los primeros en ser condenados como responsables de su violación sistemática y del terrorismo de Estado.
LA DERECHA COMBINA TODAS LAS FORMAS DE LUCHA
En la contraofensiva de la derecha mundial hacia el continente, se han creado organizaciones que despliegan su acción de muchas formas: movilizaciones masivas llamando al derrocamiento de los gobiernos, organización de grupos armados de derecha que sabotean los procesos sociales, restándole dinámica y posicionamiento a las instituciones populares, intimidando a la población, paralizando los programas y acciones afirmativas gubernamentales. Grupos armados contrarrevolucionarios llenos de mercenarios de tintes fascistas.
Las formas organizativas son diversas, sobresalen los comités cívicos en Bolivia, las guarimbas en Venezuela, las marchas de banderas negras en Ecuador, todos con varios intentos golpistas, donde se agrupa la derecha y los partidos políticos de claro corte burgués, en fin, cada país va adoptando diferentes maneras y formas, con el objetivo de organizar una fuerza de choque procapitalista e imperialista, que propicie los golpes de timón, para el regreso del capitalismo salvaje.
POR LA UNIDAD REVOLUCIONARIA CONTINENTAL
Por otro lado, los pueblos de Guatemala y Honduras vienen en una batalla política contra la corrupción, haciendo de ésta, una bandera de movilización política-ética, que dignifique la política. Incluso vienen promoviendo la necesidad de una nueva gobernabilidad.
La dignificación de la política, tiene que ser un asunto central en los actuales gobiernos de izquierda del continente, profundizando la batalla al interior de partidos e instituciones, pues es una estrategia política aprovechar al máximo las debilidades de los procesos transformadores, para debilitar las bases de soporte social y político.
En estos momentos de contraofensiva imperial, hay que retomar la unidad de los revolucionarios, del movimiento popular, en un diálogo permanente con los gobiernos de izquierda, para avanzar en un nuevo pacto social, que relance de manera vigorosa la resistencia al imperialismo, unifique el discurso y la acción revolucionaria, retomando el ideal camilista de encontrarnos en lo que nos identifica y prescindir de lo que nos separa y reconociendo el enemigo común: el imperialismo y las oligarquías.
No nos perdonaría la historia que los fraccionamientos y disentimientos en el seno del pueblo, sigan debilitando la causa popular y revolucionaria. El movimiento social, popular y democrático del continente, no puede permanecer dividido e ineficaz en la lucha por la preservación y permanencia de los gobiernos de la izquierda, pues la agresión no es sólo hacia los gobiernos, sino hacia todo el acumulado popular del continente.
Ante la guerra económica del imperio hay que desatar la fuerza comunal, la fuerza popular y de los trabajadores para el control del abastecimiento, para reorganizar la distribución, combatir la corrupción y fortalecer la gestión desde abajo complementaria con los esfuerzos institucionales.
De igual manera hay que retomar la iniciativa política como un hecho y acontecimiento continental. Cada gobierno de izquierda no puede enfrentar la contraofensiva aisladamente. Los foros de la Alba, de la Celac, de Unasur y otros deben activarse de cara a este momento decisivo en la lucha antiimperialista, democrática y de revolución del Buen Vivir.
Es el momento de levantar las banderas de Martí y Bolívar por la unidad y conscientes que nuestra patria es América.

Agosto de 2015.
Imprimir artículo