"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Falso positivo del gobierno colombiano en la frontera

Por: Hugo Fonseca / Contrainformación
¿De dónde proviene el odio a Simón Bolívar y a Venezuela?
Cinco presidentes colombianos (Francisco de Paula Santander, José María Obando, José Hilario López, Mariano Ospina Rodríguez, y Tomás Herrera), junto a conspicuos miembros de la oligarquía neogranadina conspiraron y concertaron sus vilezas para planificar el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Luego de una larga deliberación que duró hasta las 4 am, el Comité directivo del Club de asesinos, formado para crear una república independiente en el centro de Colombia, aprobó, por unanimidad, la muerte de Sucre. Club de facciosos “liberales” constituido alrededor de Santander, cuya única articulación era el odio a Bolívar.
Hoy sus nietos y bisnietos con los mismos apellidos siguen odiando todo lo que suene a Bolívar, como la Revolución Bolivariana, Chávez, y Venezuela. Sus miembros más destacados: Manuel Antonio Arrublas, Ciprián Cuenca -director de “El Demócrata”- Juan N. Barros y Juan Gómez, impresor y editor respectivamente del mismo diario; Ángel María Flores, Vicente Azuero, Luis Montoya, Juan Vargas, Mariano Ospina R. (después conservador), José María Obando (padre del liberalismo), Tomás Herrera, Genaro Santamaría, Emigdio Briceño (conservador). Lorenzo María Lleras, abuelo de dos ex presidentes colombianos, en 1932 con un pelotón de cachacos armados, sacó a empujones a Manuela Sáenz de su casa, echándola hacia el destierro. Era el odio de la criminal oligarquía hacia Bolívar...
Apellidos que se repiten y se entrecruzan, Ospina, López, Lleras, Valencia, Restrepo, Herrera, Calderón, Camargo, Santos, Holguín, Michelsen, Murillo, Hurtado,Otalora, Turbay, Pastrana, Lagarcha... todos unidos al gran traidor, agitando la bandera anti bolivariana y antivenezolana.
Los directores de la tragedia de Berruecos fueron caracterizados por S.Bolívar así: “José Hilario López es un malvado, un hombre sin delicadeza y sin honor… Todo su saber consiste en el engaño, la perfidia y la mala fe; en una palabra, es un canalla”. José María Obando: “Más malvado que López, peor si es posible. Es un asesino con más valor que el otro; un bandolero audaz y cruel; un verdugo asqueroso y un tigre feroz no saciado todavía por la sangre que ha derramado” (Perú de Lacroix). 
¿Qué le ofrecen los nietos de la oligarquía santanderista hoy, a Venezuela?
Lo que está en sus genes: violencia, manipulación, trácalas, falsos positivos, y mentiras, unificadas en la neocultura “traqueta” (traqueteo de las ametralladoras paramilitares) –que exhiben con fruición en sus medios- vocablo muy de moda en el léxico narco-paraco.
Esa cultura de la intimidación y el enriquecimiento brusco es el modelo inmoral que le impusieron a Colombia el cartel de Medellín, y los paramilitares de Uribe, aceptado por la psiquis oligárquica bogotana y por su clase política. Este carcinoma que se propagó con inusitada rapidez, quebrantando los linderos mismos de Venezuela, penetrándolos los oligarcas cachacos con la avidez de sus abuelos, los asesinos de AJ de Sucre y de Bolívar, es el tumor que el gobierno bolivariano quiere extirpar en la frontera hoy. La oligarquía colombiana ha desarrollado toda una industria de la farsa, la hipocresía y la falacia. Experta en burlar la ley sin violarla, se escandaliza cuando lo hacen los demás y descubre, de pronto, que su traición es lealtad.
No es de extrañar, entonces, que existan en Colombia tantas formas perversas de sobrevivir: unos se adaptan al sistema delinquiendo con la violencia, otros se adaptan robando en el erario público, algunos oprimiendo a los humildes y robándolos; otros siendo cómplices en delitos legalizados como el contrabando, el saqueo fronterizo y la vacuna; algunos se adaptan cooperando con los ricos para robar y hacerse mas ricos; muchos se adaptan extorsionando, secuestrando, sicariando... pero ya sea así o de cualquiera otra manera, todos buscan adaptarse para sobrevivir en ese inframundo delictual al cual ha condicionado el sistema oligárquico colombiano, a sus ciudadanos.

La tv colombiana es un claro ejemplo de esa infracultura destructiva y prosaica. Basta con enumerar las telenovelas que fueron exitosísimas en esa sociedad sometida y que “orgullosamente” han exportado: “Sin tetas no hay paraíso”, “El Mexicano”, “El Capo”, “Pablo Escobar”, “Las muñecas de la mafia”, “El señor de los cielos”, “La reina del sur” etc, las que -por la intensa publicidad de los canales- se convirtieron en valores sublimes y ejemplos “in” para la enferma sociedad colombiana...
Ya es notorio que esa tragicomedia colombiana de la grosería, la depravación sexual, el lenguaje ramplón, la imitación de lo mas bajo del imperio, junto al consumismo desaforado ha hecho mella en las porciones mas vulnerables de nuestra sociedad fronteriza. Hablar mal de Venezuela, pensar en términos de facilismo, de “viveza” y “bachaqueo” para ponerse en unos cobres, fácil y rápido, es normativa subcultural en jóvenes y mujeres del Táchira y Zulia. El contrabando de extracción, la trampa con los cupos de internet, el sicariato tarifado, el secuestro express, el cobro de vacunas a comerciantes y productores y tantas modalidades de esa desventura colombiana ha invadido los predios fronterizos y ha penetrado el alma de algunos connacionales de la oposición a Maduro. Es como si hubieran hecho un postgrado en el destrozo de la conciencia del deber ser venezolano. La imagen a imitar es la del bacano, millonario, fumón, vago, y la de la reina de belleza, con nalgas y tetas de silicón, “pareja” de un paraco, de un “pran”, de un narcotraficante o de cualquier mercachifle delincuente que pueda saturarle todos sus caprichos. De allí tanto crimen famoso y de famosos, y tanta degradación… Esta situación en la frontera había que pararla ¡YA!
La situación boyante de Colombia: una falacia descubierta con el cierre
Colombia atraviesa hoy una situación económica muy parecida a la de 1999, cuando el PIB cayó un 9% y los directivos del Estado, Pastrana y JM Santos, promovieron la zona de distensión de S. Vicente del Caguán con las FARC, como movida de respiro para reajustar el aparato militar y activar una contraofensiva en los siguientes años.
JM Santos ha entrado en pánico con la brutal caída en las encuestas y una potencial derrota en las elecciones locales del 25 de octubre a manos de la para-política uribista. Retorna JMS a la matriz de la seguridad democrática para ofrecernos "santouribismo" y un nuevo ciclo de guerra para tratar de aplastar la insurgencia campesina. Eso da una explicación al aberrante lenguaje que usa hoy la clase política colombiana casi en su totalidad. Es la defensa del mismo sistema “traqueto” en las dos versiones: la de Uribe y la de la oligarquía. Asesoradas las dos por el Comando Sur de EEUU.
Escribe la doctora Iraida Vargas que el viejo Estado nacional colombiano, expuesto por el historiador Indalecio Liévano Aguirre, “tuvo sus raíces en el proceso de estructuración de la clase oligárquica colonial entre los siglos XVI y XX, proyecto político que dicho historiador colombiano denominó la ‘Colonia interior’ gobernada desde Bogotá cuyo poder económico estuvo centrado en el latifundio y en el servilismo que combinados permitieron la apropiación absoluta del trabajo y de la vida del campesinado. Para ello se utilizó la capacidad represiva e intimidatoria de instituciones como la Iglesia Católica y la Fuerza Armada, ocasionando un proceso de rebelión campesina que se prolonga hasta el presente con las FARC... A partir de finales del siglo XX hasta el presente, el narcotráfico se consolidó como una parte importante del proceso de acumulación de capitales de la oligarquía latifundista colombiana. De allí el intento de capos como Escobar, los Ochoa, Uribe, y muchos otros de copar el viejo Estado liberal-conservador, particularmente el Congreso Nacional, las finanzas, la policía y el ejército para hacerse con el poder (...) El Pacto de Ralito permitió ‘nacionalizar’ el narcotráfico en un cartel único y hegemónico que serviría de fundamento al nuevo narco-Estado con el apoyo de familias de las narco-oligarquías provinciales como los Uribe-Ochoa, etc. El patriciado colombiano representado por la Familia Santos, controla el sector estratégico de los medios de comunicación y tiene nexos carnales desde inicios del pasado siglo con los servicios de inteligencia de EU. Seguramente con el soporte económico de la CIA, como parte del dominio cultural, periódicos que editaba la familia Santos como El Tiempo, se subsumieron en un cartel de medios privados, escritos y radioeléctricos, que se estructuran en la hegemonía global de medios controlada por EU”.
Y Mario Sanoja Obediente, asegura que la expresión política del referido “Pacto de Ralito” (nombre con el que se conoce la alianza secreta, firmada en 2001 entre jefes de grupos paramilitares y más de cincuenta políticos de diferentes regiones del país, entre senadores, representantes, gobernadores y alcaldes para un proyecto político q’ prometía “refundar a Colombia”. La sola revelación de la existencia de ese documento constituyó uno de episodios más sonados dentro del escándalo de la Parapolítica. No obstante dicho pacto se ha manifestado en la composición política del narco-gobierno colombiano: primero, la presidencia le correspondió a un actor del narco-latifundismo provincial, Álvaro Uribe, que tuvo a su cargo la tarea de asesinar a todos los que se opusieron al nuevo narco-poder. La vicepresidencia, el control del ejército y su relación con el plan Colombia, es decir el Pentágono y la CIA, correspondió a dos miembros de la familia Santos, sobrinos de aquel presidente (Eduardo Santos) que actuó en el último “gran despojo territorial que sufrió nuestro país en 1941 y q’ significó la pérdida de 108.000 km2”.
 Ese día 23 de julio de 2001, algunos académicos presentaron el proyecto ideológico y político de las autodefensas. Después de un debate sobre las bases para edificar "la Nueva Colombia", Mancuso, como portavoz paramilitar, selló la reunión invitando a rubricar el compromiso con la aprobación de un documento confidencial y secreto. Firmaron; Salvador Arana (gobernador de Sucre), Jesús María López (gobernador de Córdoba); Alfonso Campo Escobar (representante de Magdalena);  William Montes (senador de Bolívar); Juan Manuel López Cabrales (senador); Luís Carlos Ordosgoistia (representante a la Cámara por Córdoba);  Miguel de la Espriella (representante a la Cámara por Córdoba); Rodrigo Antonio Burgos (senador conservador); Jorge Arturo Ospina Vergara, alcalde de Sincelejo; Sigifredo Senior Sotomayor, alcalde de Tierralta (Córdoba); Víctor Guerra de la Espriella; Jesús Mª Imbeth Bermúdez, (representante por Bolívar), entre otros. Por las autodefensas: Salvatore Mancuso (Santander Lozada); Diego Fernando Murillo (Don Berna); Edward Cobo Tellez (Diego Vecino); Rodrigo Tovar Pupo (Jorge 40).
Con esa agenda oculta, los 44 políticos regresaron a sus funciones, y los jefes para-militares retornaron al monte a diseñar el proselitismo armado más sanguinario de que se tenga memoria en Colombia y que, según ellos mismos, les llevó a tener el control del 40% del Congreso.
Mancuso y Castaño lideraban una maquinaria asesina que estaba en su apogeo y que se había construido sobre una presunta lucha contra la guerrilla que en realidad era el exterminio de la población civil y su desplazamiento. La estela de sangre previa a la reunión de Ralito no podía ser más escalofriante. En los cinco años anteriores los paramilitares habían cometido más de 250 masacres con más de 3.700 muertos.
El pacto de Ralito, un caballo de Troya en las entrañas del gobierno,  fue usado por los paramilitares como un jugada clave para obtener beneficios en las negociaciones con su cómplice Álvaro Uribe, como sucedió. Nombres que Colombia asociaba con coraje y heroísmo en la lucha contrainsurgente aparecieron como parte del engranaje criminal y genocida cuya punta de lanza eran los paramilitares: El general Alfonso Manosalva, que tenía más medallas que “chapita” Trujillo, apoyó, según Mancuso, las masacres de Ituango (El Aro y la Granja). El coronel Jorge Eliécer Plazas, oficial de inteligencia en Urabá, filtraba los nombres de las futuras víctimas y cobraba por otras. El general Quiñónez facilitó la entrada de los paramilitares a El Salado, para cometer la masacre de más de 30 campesinos que murieron a golpes. Generales tan importantes como Faruk Yanine Díaz, Iván Ramírez y Rito Alejo del Río han gravitado alrededor de este sangriento capítulo contra los pobres.  En su relato, Mancuso se abstuvo de nombrar a decenas de otros oficiales que colaboraron durante una década con la expansión paramilitar, pero que todos los conocen. Una vergüenza...
“El narcotráfico, desde la óptica neoliberal, y para la oligarquía colombiana, es otro negocio rentable con profundas implicaciones estratégicas” sostiene Mario Sanoja. “El gobierno de EU controla en este momento las dos principales fuentes: el opio en Afganistán y la cocaína en Colombia. Gracias a la droga han logrado conformar el narco-Estado colombiano y el narco-Estado mexicano que están completamente al servicio de sus políticas contra los gobiernos progresistas de América Latina”.
Fue Gaitán durante su campaña por la candidatura presidencial quien hizo conocido popularmente el término “oligarquía”. Referido al grupo reducido, de élite, adinerado y educado que controlaba no solo el gobierno sino también la Iglesia, el ejército y la economía. A través de los dos partidos políticos tradicionales, la oligarquía liberal y la conservadora compitieron entre ellas por la riqueza y el poder sin ningún límite de carácter moral o legal; mientras ignoraban las necesidades del pueblo. Disfrazada como competencia política, según Gaitán, estas facciones oligárquicas se alinearon en un acuerdo, no escrito y poco ético, con el plan explícito de impedir el cambio que pudiera poner en riesgo sus poderes sociales, políticos y económicos en Colombia. El Frente Nacional (1958-1978) se puede interpretar como la escritura formal de esta alianza mencionada por Gaitán. Rojas Pinilla denunció al Frente Nacional como una alianza de las oligarquías para defender sus privilegios socio-económicos en contra del bien del común. La violencia fue la estrategia para defender esos privilegios.
Los derechos humanos en Colombia
Colombia es hoy el segundo país del mundo a nivel de desplazamiento forzado de poblaciones, tras Siria por su guerra de agresión. Más de 7 millones de colombianos  han sido desplazados por una planificada campaña de terror al servicio del acopio capitalista: millones de campesinos y medianos propietarios han abandonado sus tierras tras sobrevivir a masacres dirigidas intencionalmente, llevadas a cabo por el ejército y su herramienta fascista paramilitar. Las personas obligadas a desplazase no son desalojadas por los paramilitares sino por las Bacrim, ese comodín que usan los medios de la oligarquía, para desinformar torciendo la comprensión de la realidad.
El terrorismo de Estado en Colombia ha causado decenas de miles de desapariciones forzadas, y más de 20 mil presos políticos. El 60% de los sindicalistas asesinados en el mundo son colombianos liquidados por agentes estatales o paramilitares. El Estado colombiano ha eliminado físicamente a un partido político: La Unión Patriótica, con más de 5.000 militantes masacrados. Todo un record para la historia de la infamia de la oligarquía cachaca. La mayor fosa común de Latinoamérica (superada sólo por las nazis), fue hallada detrás de una institución estatal, el Batallón Militar de la Macarena: más de 3000 cadáveres de desaparecidos por la Fuerza Omega del Plan Colombia (Pastrana-Uribe). La BBC publicó un reportaje audiovisual que se refiere a la ciudad “modelo” de Medellín como “el burdel más grande del mundo a cielo abierto” en el que era fácil -para el que pagara- conseguir niñas vírgenes y menores. Los indios wayuu de la goajira colombiana mueren de hambre, sed y enfermedades. Pero el que viola los DDHH es Venezuela...
La CEPAL en su informe (2012) arroja crudas cifras que no mienten la magnitud de la pobreza e indigencia entre niños y adolescentes colombianos que rebosa el 45% (pobres) y un 17 % (indigentes). Si sumamos, tenemos un resultado escalofriante del 62% de pequeños colombianos que no tienen acceso a ninguna esperanza de vida plena y se debaten entre la desnutrición, la insalubridad y la ignorancia. Comparar números es un ejercicio mucho más aterrador. Tres millones setenta mil colombianos no perciben un solo dólar de ingreso. Y la cosa no queda allí, el 32% de los obreros no tienen contrato de trabajo ni acceso al sistema de seguridad social. Y de los que aparecen en las cifras con algún ingreso, es decir, la fuerza laboral, el 48% descubre a vendedores callejeros, o a personas que ejecutan trabajos ocasionales. Colombia es uno de los países con mayores problemas de desigualdad en la distribución del ingreso en América Latina. El 10% de hogares más ricos percibe ingresos 30 veces superiores que el 10% de hogares pobres. Según cifras estadísticas del gobierno, hay 16,7 millones de pobres, en Colombia, 6 millones en total pobreza extrema.
Y los derechos humanos de la mujer están restringidos, sobre todo los de género y reproductivos, de protección frente a la comisión de delitos sexuales de los que son víctimas. Además de diferentes tipos de discriminación en el ámbito político, laboral, económico, social y familiar. Son las mujeres, quienes como resultado de masacres, tomas de pueblos, asesinatos selectivos, y otros hechos violentos paramilitares, del Estado o la guerrilla, tienen que asumir el traslado silencioso e inseguro desde sus lugares de origen a las ciudades, o a los países vecinos como Venezuela (5 millones 600 mil), Ecuador (800 mil) y Brasil (720 mil). Miles de mujeres asumen el éxodo en el propio país o hacia el exterior. Según la Defensoría del Pueblo, se estima que en promedio 10 colombianas salen diariamente del país para ejercer la prostitución.
Desplazamiento poblacional en Colombia: un crimen planificado
Sin duda, en Colombia el terrorismo de Estado está estrechamente ligado a la política oligárquica de acumulación capitalista. No es insustancial que el 40% de su territorio esté negociado en concesiones a multinacionales mineras. El desplazamiento fatal de poblaciones enteras -como estrategia- intenta quebrar la resistencia popular ante la depredación de los recursos naturales vaciando de población las zonas codiciadas por las multinacionales. Esta maniobra se ejerce también por las directrices de EU dirigidas a despoblar el campo, en una tentativa por exterminar la base social de la guerrilla, que se ha comportado como un aparato de contención en la indiscriminada entrega del territorio a las transnacionales de la depredación.
Así se determina como el paramilitarismo, además de servirle a los latifundistas, es cofinanciado por las multinacionales y coordinado desde el mismo estado para difundir el terror en poblaciones y regiones mediante masacres y torturas. Ese instrumento paramilitar creado por la oligarquía terrateniente (con Uribe al frente), se fortaleció por instrucciones del comando Sur de EU: inicialmente, la misión Yarbourough de 1962 preconizó la creación de grupos paramilitares, promovidos por el Estado, con el fin de asesinar a los comunistas y a todos aquellos que lucharan por reivindicaciones y justicia social. La doctrina contrainsurgente y el concepto del “enemigo interno” que rigen el accionar del ejército colombiano, toman su inspiración de la doctrina (manual) franco-estadounidense que preconiza el control mediante la tortura sistemática a los líderes sociales, y el desplazamiento de poblaciones para evitar la insurgencia o al menos para aplazarla. Esto es lo que está aplicando Santos hoy, aunque lo niegue.
La frontera dominada por el paramilitarismo
Ningún gobierno colombiano ha generado políticas sociales para los habitantes de las fronteras. De acuerdo con estudios del Departamento Nacional de Planeación y del PNUD, los 12 departamentos y 70 municipios fronterizos, que a lo largo de 6.301 km le dan casi la vuelta a Colombia, exhiben, con contadas excepciones, indicadores por debajo de la media nacional y muy lejos de los de Bogotá. La asociación entre paramilitarismo, narcotráfico y poder político es vieja en Norte de Santander. Data, al menos, de 1999, cuando el clan Castaño le encargó a Salvatore Mancuso el control del Bloque Catatumbo. El poderoso clan Barriga (conformado por Carlos Emiro, ex senador, Pedro Luis, multimillonario empresario de la construcción y de fábricas de asfalto, quien según la ONG Progresar era jefe de finanzas del “Bloque Catatumbo”, y Rafael Barriga, alias “Toyota”, que amasó su gran fortuna como contrabandista de carros robados en Venezuela), tuvo vínculos estrechos con “El Iguano”, reconocido comandante paramilitar, y con el asesinado narcotraficante Luís Pérez Mogollón, alias “El Pulpo”. En Cúcuta y el Norte de Santander hay beneficiarios directos, concurrentes, allegados y pupilos de estas perversas organizaciones delictivas. Se cuentan  líderes nacionales, regionales y locales, hubo y hay senadores y ex senadores, diputados y ex representantes, ex gobernadores y el actual gobernador, ex alcaldes, y el actual de Cúcuta (Jefe de Los Rastrojos) secretarios de gobierno y hacienda, secretarios de todas las carteras, funcionarios, contratistas del petróleo y el carbón, terratenientes de la palma aceitera... etc.
Las bandas criminales del paramilitarismo y del narcotráfico vieron una oportunidad excelente en la frontera con Venezuela y hacia allí enfilaron toda su maldad. La han aprovechado de manera excesiva y despiadada como saben hacerlo, pasando por encima de toda ley y de todo principio, apoyados desde Bogotá. El negocio era tan bueno que el narcotráfico por esta zona descendió dramáticamente. Venezuela con este accionar paramilitar pierde sólo en gasolina dos mil millones de dólares/año, sin contar los alimentos, electrodomésticos, maquinaria, vehículos, repuestos, medicinas, químicos, abonos, cerveza, licores, ropa... etc. que el contrabando saquea.
La Oligarquía colombiana aplica su falso positivo: de victimaria a víctima
La carrera política de Santos puede resumirse: miembro del partido liberal y fundador del partido de la Unidad “U”. Durante el gobierno de Gaviria fue ministro de Comercio Exterior; y Ministro de Hacienda en el gobierno de Andrés Pastrana. Siendo luego Ministro de la Defensa de Uribe. Participó en hechos que pudiesen ser calificados de delictivos, como el asesinato de Raúl Reyes y veinte personas mas en Ecuador, la desaparición de miles de ciudadanos por los “Falsos positivos” y el de propiciar a un delincuente, hoy preso en EU, Mario Montoya, como comandante del ejército. Está claro que es el gran responsable político del actual contexto de degradación tanto al interior de su país, como en las fronteras con Venezuela, Ecuador, Perú, y Brasil.
Definitivamente el show fabricado por el gobierno y la clase política colombiana es patético. Con argumentos absurdos y mentiras por doquier, pretenden montarle un expediente al gobierno venezolano. Casi que dicen entre sus falsos lloriqueos que a Robert Serra lo mandó a matar el presidente Maduro y que el paramilitar juzgado por el crimen es un mártir político del régimen chavista. Para Santos el control de Venezuela sobre su territorio se parece a lo hecho por los nazis en Polonia contra los judíos y un delincuente como el Procurador uribista que suspendió los derechos políticos de Piedad Córdova por 15 años le ordena a la CPI que detenga a Nicolás Maduro, a tres generales del ejército y al presidente de la Asamblea Nacional, por genocidio contra el pueblo colombiano. Mayor estupidez imposible. Pero es la matriz que repiten incesantemente los falsimedia neogranadinos, españoles y mayameros.
Es que Venezuela con el control sobre su frontera ha descubierto las miserias de ese país neoliberal vendido por Santos como la panacea latinoamericana, fábula repetida incesantemente por la derecha de ambos países. Ahora resulta que la miseria en la frontera es descomunal, que las bandas delictivas manejan la política, que los pobres desplazados suman millones y que los cinturones de miseria en las ciudades de ese país se parecen a los del norte de Brasil. Y hay protestas en Cúcuta, en Medellín, en Cali, en Barranquilla, en el Chocó, en la Guajira, y en los barrios de Bogotá. De pronto el mundo descubrió lo que ya se sabía sobre ese destrozado país que es Colombia. Y eso, los nietos de los asesinos de Sucre y de Bolívar, los victimarios de Gaitán, de Galán, de Navarro Wolf, de Robert Serra y de las decenas de miles de inocentes, los primeros productores de cocaína y de heroína, del mundo, no le perdonan a Maduro y a Venezuela que los hayan puesto en evidencia frente al mundo y obvio reaccionaron como lo que son.
De hoy en adelante, para negociar con el gobierno colombiano habrá que pedirle a JM Santos un fiador. La oligarquía santanderista no es confiable. Traicionaría de nuevo a Bolívar si éste volviera a nacer, y de seguro conspiraría para masacrar a Sucre, como conspiró para asesinar a Chávez y hace lo propio contra Maduro. Esa es la psiquis de esa pandilla parásita, despreciable y falaz.
Cúcuta es una ciudad, o un lugar, que se ubica en el imaginario colectivo venezolano como un puente usado en el siglo XIX para el acceso al poder, o el refugio para los que eran derrotados en el intento. En Cúcuta se tramaban las conspiraciones y hoy como consecuencia del poder económico del narcotráfico se entrenan los fascistas venezolanos “paramilitarmente” para derrocar al gobierno revolucionario. Ese lugar es sino y destino, además, de las mas bajas pasiones fronterizas. Allí proliferaron los enormes burdeles destinados a los venezolanos adinerados de mediados del siglo pasado y para los colombianos que, ya desde esos años, se dedicaban a obtener el dinero fácil del contrabando, la falsificación del papel moneda, del robo de vehículos y el timo. Cúcuta fue siempre refugio para quienes venían a Venezuela a delinquir y luego regresaban a su patria a dilapidar las “ganancias”.
Pero, el sufrido pueblo cucuteño no tenía ni siquiera el derecho de recibir las migajas del festín de los capos de la violencia política y de los negocios ilícitos binacionales. Cúcuta siempre fue signada como “peligrosa” por la oligarquía cachaca y abandonada a su suerte por Bogotá. Luego sufrió la violencia paramilitar, el narcotráfico, el crimen por encargo, el cobro de vacunas a los comerciantes y productores del “otro lado” y la extensión de su infracultura delictiva a los pobladores allende la frontera. Una auténtica maldición, propiciada por el abandono del gobierno bogotano.
En el Departamento Norte de Santander mas de la mitad de la población está hoy en situación de pobreza o de pobreza extrema, según los datos del DANE, el organismo estatal colombiano de estadísticas. A esta escalofriante situación hay que agregarle la precariedad laboral determinada por la composición del tejido empresarial. Según la propia Cámara de Comercio de Cúcuta, la región tiene 39.101 negocios vigentes, de los que sólo 18 son catalogados como grandes; 159 medianos; 785 pequeños; 6.244 no determinados; y la gran mayoría, 31.895 microempresas; es decir informales (81,6% de los negocios son buhonería).
Las cifras macroeconómicas también son pertinentes para precisar la pobreza de la región. Con una población de 1 millón 340 mil habitantes, el PIB per cápita es de 4 mil 597 dólares (2013), mientras que el mismo valor para el resto de Colombia llega a los 8 mil 65 dólares (promedio de Venezuela es de 13 mil cincuenta dólares).
Cúcuta: azotada por todas las plagas y lacras sociales
Iván Daniel Jaramillo, investigador del “Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario”, señala: “Cúcuta suele encabezar las cifras de desempleo del país; incluso en algunas oportunidades ha presentado el doble de la tasa de desocupación del promedio nacional. Y podría ser mucho más, debido a que los datos oficiales no re flejan la realidad del rebusque que enfrenta esa población”.
Allí, en Cúcuta, actúan las guerrillas (ELN y FARC) el paramilitarismo denominado ahora “Megateo”, derivación delincuencial del desmovilizado EPL, y sus sucursales criminales las Águilas Negras, los Rastrojos, los Paisas, y los Urabeños que controlan con los asesinatos y la violencia social, las rutas del contrabando, de la droga, de la gasolina, los alimentos, las medicinas, el robo de vehículos....
La presencia histórica del Estado colombiano en la región y en las zonas fronterizas es precaria o no existe; así como es nula la presencia de proyectos de desarrollo y menos de inversión social; a esto se agrega la inmensa corrupción de la clase política y empresarial de la región, que despilfarran recursos ordinarios y lo recibido por las regalías petroleras y mineras, en elefantes blancos que esconden la criminalidad que subyace históricamente en la conducta de la clase político-social cucuteña, llamada con eufemismo, “fuerzas vivas”.
El 56% de la población del Depto Norte de Santander está en situación de pobreza y de pobreza extrema. Para 2014 el 40% se ubicó como pobres. Mientras que otro 16% se sumaba al anterior guarismo como de pobreza extrema. Durante el 2015 la tasa de desocupación se ubicó en 18% para la franja Ragonvalia, Cúcuta, Villa del Rosario-La Parada, Los Patios, El Zulia, y Puerto Santander. La población pendula en la ocupación informal que conforma el 81% de la actividad económica de dicha franja territorial.
En el sector educativo la crisis de Cúcuta es total: la educación media solo cubre el 37,5% de la demanda estudiantil. (Colombia 42%, América Latina 73%, Venezuela 86%, Cuba 94%). El déficit de viviendas supera el 31% de las familias del NdS. 
Juan Carlos Tanus (presidente de la asociación de colombianos en Venezuela) revela que, “no habría contrabando si no existiera un bolívar empobrecido”. Tanus ofreció algunos números sobre diferentes realidades que se viven en Colombia; por ejemplo, explicó que aproximadamente 17 millones de colombianos utilizan la gasolina contra bandeada desde Venezuela (aproximadamente 80.000 barriles/día, 12,7 millones de litros de gasolina premium, que representa en el mercado internacional 3.500 millones de dólares/año). Sin contar los 4.500 millones de dólares por la extracción ilegal de alimentos, repuestos, maquinarias, línea blanca, electrónicos, mobiliario, medicinas, cosméticos, materiales de construcción, cerveza, refrescos, textiles, material petrole ro, productos químicos y petroquímicos, oro, vehículos robados, motocicletas, etc. como en una especie de bacanal del saqueo, planificado al detalle por el Estado paramilitar colombiano.
El ataque al bolívar -para lavar el dinero negro- estimula el contrabando
En Colombia la resolución 8 del año 2000, creó la figura de las casas de cambio, que son doce estructuras que operan autorizadas por el banco de la República,  y el Vº Bº de la superintendencia financiera. Esta misma resolución creó los profesionales de la compra y venta de divisas, llamados “cambistas”, que se integraron en firmas mercantiles a partir de un oficio y una declaración comercial. Tienen facultades los cambistas para intervenir a su conveniencia (subjetiva) en el proceso de la compra y venta del bolívar. Alrededor de este masivo lavado de capitales, se reúnen 5 grupos económicos mafiosos vinculados al paramilitarismo y a la clase política cucuteña, que determinan –arbitrariamente- todos los días cuanto vale el bolívar frente al peso, sin tomar en cuenta que 1 dólar es igual a 3.300 pesos neogranadinos.
El gobierno colombiano no hace ni hará nada por subsanar esta distorsión ilegal. Por que sus políticos criminales nutren sus finanzas con este robo descarado de la divisa venezolana. El ministro de interior y justicia de Santos esta ligado económicamente al norte de Santander. Su hermano, Andrés Cristo es Senador; las finanzas que se recaudan para su actividad política se nutren del cambismo, de la economía informal, del pimpineo, y por ende del contrabando. ¿Cómo prohibir estos ilícitos criminales que van a la campaña política de los Cristo, y a las mafias paramilitares de Cúcuta con una ley anti contrabando? Imposible, el contrabando de gasolina y derivados petroleros, de químicos y productos petroquímicos, de alimentos... es el magma que alimenta a la oligarquía parasitaria de Bogotá, al tiempo que cumple con el libreto de desestabilización de la frontera... Ese es el negocio.
Maicao, poblado del departamento de la Guajira colombiana, “puerto libre terrestre” desde 1936, nueve años después de su fundación, desde hace mas de 40 se nutre, en un 90%, con mercaderías acarreadas ilegalmente de Venezuela, atravesando los caminos de arena y agua. Hoy, Maicao es un gigantesco tinglado de mercancías cuyo principal producto, derivado del delito legalizado por la normativa colombiana, es la gasolina. Maicao con alrededor de 100 mil habitantes, 50% de etnia wayuu, es la ciudad colombiana donde se localiza el mayor asentamiento árabe del vecino país. Allí se edificó la tercera mezquita más grande de Latinoamérica (la de Omar Ibn Al-Jattab).
Llegar a Maicao es como entrar en un gran mercado venezolano a cielo abierto, ergo en “Las Pulgas” de Maracaibo. Leche, detergentes, toallas sanitarias, crema dental, papel higiénico, aceite, café, medicinas, repuestos, baterías, textiles, cerveza, en fin, todas las marcas venezolanas que escasean en los ‘súper’ de nuestro país, se pueden escoger al gusto en las calles de Maicao, centro del bachaqueo de las mafias de la frontera colombiana. Pero, la reina para las bandas contrabandistas es la gasolina y después, la droga que se trafica al Caribe, Centro América y Europa.
Los centros de acopio de gasolina son bombas explosivas esparcidas en los barrios colindantes de Maicao. Casi no se ve gente, el negocio es semiclandestino, pero sí se observan pipas, bidones y pimpinas, listas para ser despachadas a otras regiones, y a Ecopetrol. Allí comienza la segunda fase del mercadeo, la distribución...
El negocio de la gasolina, que comenzó hace quince años como parte de la ayuda de Venezuela a los wayuu, a través de cooperativas, se ha convertido en una gran empresa del crimen. Las mafias, el paramilitarismo y algunos clanes se tomaron esa asolada región colombiana como suya. El cartel Guajiro, los Rastrojos, los Árabes, etc. conforman la “cosa nostra” que maneja políticos, comercios, contrabando, cambio de la moneda, créditos a la buhonería (incluyendo la de Maracaibo), imponen su ley y matan a quienes incumplan sus malditas normas de crimen organizado. Es tanto el poder económico de estas bandas paramilitares colombianas que en la capital del Zulia se han adueñado, por el dinero y las armas, de Centros Comerciales, haciendas, empresas de producción agropecuaria fronterizas, y lo más grave de todo, de la vida y voluntad de muchos, sobre todo de la etnia wayuu, que acosados por la necesidad y deslumbrados por la ganancia fácil, caen en sus redes criminales para nunca salir; la única vía de escape es la muerte.  
Colombia es poseedora del 90% de la península de la Goajira, pero es en Venezuela donde vive el 70% de toda la población wayuu. Emigrada a nuestra patria porque en el territorio neogranadino no hay gobierno que la ayude, la asista, y mucho menos que la proteja. Los niños mueren de desnutrición y parasitosis. La sed arrasa con las familias y la sanidad no se conoce ni siquiera de nombre.
Reseña la revista Semana (colombiana): “La sequedad que azota a La Guajira puede agravar su tragedia, la mortandad de niños. Dos de ellos mueren cada día por hambre y por abandono...Parado frente a una fosa en la que yacen sepultados sus 5 bebés un indígena wayuu, de piel tostada por el sol, dice en su idioma que ninguno de los niños que llevó a la tumba envueltos en una mortaja de hilo fueron reportados a autoridad alguna... las cifras del DANE (Estadística), dicen que entre 2008 y 2013 en La Guajira murieron 4.151 niños: 278 por desnutrición, 2.671 por enfermedades tratables y 1.202 que no alcanzaron a nacer. Eso quiere decir que en los últimos seis años cada día, en promedio, mueren dos niños por abandono. Solo en el Hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha, este año, de enero a abril, habían muerto 14 niños por las consecuencias propias de la falta de comida”. Es decir por hambre. Por eso, el éxodo masivo hacia Venezuela lleva colgado en el escapulario guajiro la palabra salvación.
Continúa el reportaje de ‘Semana’: “La cifra es espantosa y ubica a La Guajira en un promedio no muy lejano al de Ruanda, África, donde la tasa de mortalidad de menores de cinco años por cada 1.000 nacimientos es de 55, de acuerdo a una tabla que publica el Banco Mundial. La Guajira está en 45. ‘La experiencia de desnutrición en Colombia es igual que en Etiopía’, dice Alicia Genisca, médica pediatra estadounidense, que ha trabajado en países de África y ahora atiende a los niños con desnutrición crónica en el corregimiento de Mayapo en La Guajira. Y añade: ‘La diferencia es que por décadas Etiopía ha sido el país que todo el mundo conoce por la desnutrición, y el mundo no sabe que también hay una crisis de desnutrición en Colombia”.
Tres de cada diez niños menores de 5 años de La Guajira sufren desnutrición crónica. El ICBF (Instituto colombiano de bienestar familiar) dice atender a 80.000 niños en esa edad; pero es una gran mentira, los administradores se apropian de los recursos del PAE y los infantes siguen muriendo por decenas. Dice Semana: “Incluso, si no hubiera negligencia ni corrupción de por medio, con solo leer la dieta que suministra el ICBF se puede entender por qué no se cura el hambre. A cada niño le entregan cada mes, en teoría, 500 gramos de maíz blanco, 500 gramos de queso, seis huevos, 132 gramos de leche, 180 gramos de azúcar y cuatro panes”. Son conmovedoras estas cifras. Con razón, el desplazamiento por hambre hacia Venezuela, es forzado.
Frontera colombiana con Venezuela, tierra de nadie. No hay Estado
Las autoridades de Santos, el ejecutivo y el estado neogranadino no tienen ningún control sobre la frontera de La Guajira colombiana con Venezuela. Las mafias animan un negocio tanto o más lucrativo que la coca: el de la gasolina para el que tienen a disposición 195 trochas ilegales, por donde se trasiega por millones de litros todo el combustible que mueve al oriente colombiano y se transporta a otras regiones.
El director de la Dian (dirección de impuestos y aduanas de Colombia), Juan Ricardo Ortega, de salida del cargo declaró que, el 15% del combustible que se mueve en Colombia proviene del contrabando. Unos 50.000 barriles diarios de gasolina están entrando sólo por La Guajira.
Hace unos años atrás la gasolina se contrabandeaba en pimpinas llevadas en carros pequeños. Ahora, se utilizan camiones 350. Después de las 12 de la noche cruzan la frontera por largas trochas caravanas de hasta 200 camiones cargados de tambores (pipas) de 220 litros, recogidos en los ríos o cargados en las llamadas “caletas” semi clandestinas de la frontera. Un inmenso sangramiento diario de las venas petrolíferas de Pdvsa.
La gasolina robada a Venezuela llega hasta Barranquilla, y alcanza el Bajo Cauca en Antioquia y al Magdalena. En todas esas regiones hay bandas paramilitares que controlan la minería ilegal del oro y el narcotráfico. Ahora manipulan el combustible contrabandeado. Otro ingrediente delictivo que solaza a los mafiosos y enriquece a la corrupta oligarquía antioqueña y Costeña: la gasolina “Premium” venezolana.
En la Guajira colombiana la política es paramilitar
El 24 de mayo 2015, el rector de la Universidad de La Guajira, Carlos Robles, acusó a varios políticos de querer asesinarlo. Este profesor, que hoy se mueve con escoltas, en una camioneta blindada, dijo desde su Tuiter que si a un miembro de su familia, o a él, lo mataban, acusaba desde ya al cartel paramilitar la “Nueva Guajira”. Pero no se refería C.Robles a una banda común sino a un grupo político. Se trataba del partido Nueva Guajira del ex gobernador uribista Hernando Deluque Freyle (2000-2003), cuya elección fue anulada porque el candidato se había valido del amedrentamiento para ganar. La flecha iba dirigida al ex congresista Bladimiro Cuello (hoy cónsul en Chicago) y a los ex gobernadores Jorge Pérez Bernier (2007-2011) y Álvaro Cuello (1997-2000) y lo más grave es que este partido político aparecía como el menos contaminado de La Guajira, comparado con el criminal ex gobernador, hoy detenido, Kiko Gómez.
Señor Santos, no es Venezuela, ni su gobierno, quien signa la delicuencial política neogranadina sino sus propios ciudadanos y sus medios periodísticos. Cómo sería el debate político en La Guajira, señora Holguín, que en las elecciones especiales a la Gobernación, el 31 de mayo pasado, las recriminaciones por corrupción entre los partidos políticos era lo de menos. Los epítetos pendulaban de forajidos a bandidos.
En La Guajira nunca se desmovilizó el grupo de las AUC, se le dio amnistía porque lo que han contado “Pablo”, comandante de los paramilitares en Uribia, y “Lucho”, jefe urbano en Maicao y Riohacha, da para poner tras las rejas a importantes fichas de la clase política guajira, tanto uribistas, como santistas. Pero la culpa es de Maduro.
Kiko Gómez, Danovis López alias Poncho, Jorge Pérez Bernier, Cuello Daza y Cuello Blanchar, José Mª Ballesteros “Chemita”, hijo del senador Jorge Ballesteros Bernier, Santander Lopesierra alias Marlboro, preso en EU (Chemita, el actual gobernador, es primo de Marlboro), Marcos Figueroa alias Marquitos, hoy uno de los criminales uribistas más buscados; el exalcalde de Barrancas Juan Carlos León (2008-2011) detenido con una Mini Uzi, un fusil M4 y dos pistolas, componen lo más granado de la clase política guajiro-colombiana. Disculpen otros criminales si no se mencionan.
La desdicha de La Guajira es que la elección del tal “Chemita” no es la conclusión de la contienda política sino la continuación de la guerra paramilitar... ¡Viva Uribe!, ¡Viva Santos!, y que continúe la fiesta criminal de muerte, cocaína, vejación de la población autóctona, contrabando de gasolina, corrupción, y degeneración política, el orgullo que ha caracterizado a la oligarquía tortuosa de Bogotá y a su par de la Guajira. La lucha es por la corona de la depravación, y ella lleva grabado en oro los nombres de Santander, Obando, López, Ospina, Torres, Holguín...
Cerrando este boletín nos enteramos que, una periodista y directora de una emisora radial en el departamento de Huila, centro de Colombia, fue asesinada por sicarios. Así lo denunció la ONG local Fundación para la Libertad de Prensa, que agregó en su comunicado que hasta hoy, ha recibido denuncias de143 agresiones a periodistas, con 79 víctimas graves, y 11 asesinatos, la última la de la esta periodista de la TV y radio Flor Alba Núñez Vargas, directora, además, de la emisora La preferida Stereo, de la ciudad de Pitalito (Huila). Esto no lo recoge la prensa de la oligarquía cachaca porque en Colombia no se violan los DDHH, ni se maltrata a periodistas, ni se asesina a comunicadores, a sindicalistas, campesinos, líderes populares... Colombia es una democracia ejemplar, como dice la oligarquía santanderista; la mala es Venezuela.
El actual procurador general de Colombia, uribista protorradical, simpatizante de la ultraderecha católica, y militante de la doctrina falangista quemó, como lo hizo Franco en España, miles de libros en Bucaramanga (1985), con personal odio hacia las obras de García Márquez, y reivindicó al paramilitarismo en el diario Vanguardia ese mismo año. ¿Tiene moral este individuo para acusar a nuestro país de violador de los ddhh y de delitos de lesa humanidad, alguien que propició doctrinalmente los falsos positivos, el desplazamiento de millones de campesinos y las fosas comunes... basado en el derecho natural y la legislación positiva?
Doctrinariamente conservador, Ordóñez Maldonado está más cerca de los retrógrados de Ospina Rodríguez y de Laureano Gómez que de León Valencia. Comulga con las ideas falangistas de Primo de Rivera y apoyó de corazón al genocida Pinochet. Ex pío seminarista con una vocación frustrada de cura, Alejandro Ordóñez, actual Procurador General de Colombia, pudo haber sido quien inspiró a la canciller Holguín a quitarse la máscara y reconocer que en su país el contrabando y en especial el paramilitarismo es política y doctrina del Estado, como lo dijo la ministra el jueves 10 de septiembre 2015, al reivindicar el modelo político y económico que lleva adelante JM Santos.
Como una premonitoria voz, Alejandro Ordóñez, desde su puesto como concejal de Bucaramanga, en 1987, le explicó al diario Vanguardia de esa ciudad (19 de agosto): “No podemos desconocer que las auto-defensas (AUC) se ajustan a las normas de la moral social, del derecho natural y de nuestra legislación positiva”. Lo dejó claro, haciendo gala de una exuberante argumentación, “política, filosófica, legal y moral”.
Nacido en 1955, en Bucaramanga, Santander, Ordoñez se convirtió en la universidad en líder de la juventud del Partido Conservador. Luego de egresar fue instructor de filosofía en la misma casa de estudios. Su crónica, contada en una entrevista por la revista JetSet, lo ubica en un seminario católico en Francia y después en Argentina, mientras se debatía entre la vocación de cura y el llamamiento erótico hacia su futura esposa, Beatriz Hernández. La opción seglar se impuso, sin que se amortiguara su devoción por el nacional-catolicismo. JetSet, una revista frívola, describe la casa de A. Ordóñez como un tabernáculo religioso, con agua bendita en una pila a la entrada, íconos angelicales y santos por todas partes, así como una enorme biblia sobre un atril. Pese a eso A.Ordóñez niega ser un “cavernícola”. Pero, su conducta, antes y después de la entrevista, lo define como tal.
Quemó libros en 1985
El problema es que aunque en los años recientes rechazara el calificativo de funda mentalista, sin duda es el adjetivo que mejor aplica a quien en 1985 participó, como lo hizo el pinochetismo en Chile, en una “quema de libros” como integrante de una sociedad religiosa racista, “San Pío X”, en una plaza de Bucaramanga, delante de niños y familias, que presenciaban estupefactas las bárbaras acciones fascistas.
Ese “acto de fe religiosa”, preparado, convocado con carteles públicos,  y organizado un mes antes, incluyó un asalto a la biblioteca local de Bucaramanga, Gabriel Turbay, con el que presionaron al encargado para que les entregaran los libros que podían trastornar las mentes de los jóvenes bumangueses.
Acto de Fe, en donde se quemarán revistas pornográficas, y publicaciones corruptoras. Estos actos se realizarán el 13 de mayo, a las 8 de la noche en el Parque San Pío X,  en desagravio a Nuestra Señora la Siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra... “Donde se queman libros se terminan quemando también personas”, poeta Heinrich Heine .  (En la gráfica, Alejandro Ordóñez dirige el evento fascista)
“Entre los libros que fueron a la hoguera vergonzante había obras de García Márquez, Rousseau, Baudelaire, Víctor Hugo, Miguel Hernández, Marx, Lenin, Neruda, Gaitán ... y una Biblia “protestante”. Así lo escribió el periodista colombiano Daniel Coronell, en Semana, con motivo de los 35 años del vergonzante evento fascista.
La Sociedad Pío X es una organización católica fundamentalista, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre, quien en 1984 estableció una alianza con el cura brasileño Antonio de Castro Mayer, impulsor de un núcleo de la agrupación de extrema derecha, Tradición, Familia y Propiedad (TFP), en la que militaron 3 conspicuos dirigentes de la oposición venezolana: Juan Fernández, Henrique Capriles, y Leopoldo López. TFP es promotora de grupos neonazistas en Colombia.
La reivindicación del paramilitarismo
Sin duda la declaración doctrinal-reivindicatoria de los grupos de autodefensa es la más esclarecedora sobre la postura vital del Procurador Ordóñez. En la reseña del diario “Vanguardia” se mostraba Ordóñez “extrañado por las reacciones que se han presentado en torno a la creación de grupos de auto-defensa y expresó ‘desde la Dirección Liberal Nacional hasta ilustres jefes conservadores las han criticado acre mente desconociendo unos y otros, que tales asociaciones para la defensa son la más elemental de las previsiones que los colombianos inermes ante la subversión y el delito pueden tomar”. Y agregaba con nitidez: “No podemos desconocer que las auto-defensas se ajustan a las normas de la moral social, del derecho natural y de nuestra legislación positiva. Pensar lo contrario es, por decir poco, una absurda inge nuidad” determinaba Ordóñez.
Daniel Coronell, el periodista de Semana que recuperó el recorte en una hemeroteca, evocaba que “Apenas dos meses después de la declaración de Ordóñez, el día 6 de octubre de 1987, las Autodefensas del Magdalena Medio masacraron a 19 personas comerciantes en Cimitarra, Santander, el departamento natal del Procurador, que sostenía que esos grupos debían funcionar por “derecho natural”.
¿Quién es este tipo? Conservador político y tradicionalista católico
Ha expresado Ordóñez su oposición al aborto, incluso en caso de violación, excepción reconocida por la legislación colombiana. Se opone el Procurador a la despenalización de la posesión de dosis de drogas para consumo personal. Y rechaza la eutanasia asistida. Exige como católico las misas en latín, la excomunión de los divorciados, y la expulsión de la iglesia de los curas revolucionarios de la Teología de la Liberación. Considera al actual Papa como un socialista peligroso.
Políticamente, es un furibundo  anti bolivariano, y anti venezolano. Es partidario de acabar con la revolución venezolana por la invasión armada, siguiendo lo expuesto por Uribe y el paramilitarismo. Su obcecado extremismo lo acerca al fascismo y a los gobiernos selectivos desde el punto de vista social. Si viviera en el S. XIX sería un esclavista. En el XX fue partidario del apartheid surafricano, del racismo en EEUU, y hoy del sionismo racista israelí.
Alejandro Ordóñez Maldonado, como un uribista consumado, ve el mundo a través de su prisma fundamentalista. Ha impulsado penas a unos dos mil funcionarios, alcaldes y gobernadores. Entre los más destacados figura la ex senadora Piedad Córdoba (15 años sin derechos políticos), el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y el de Medellín, Alonso Salazar. Y para coronar su creciente fascismo ha prometido llevar a la Corte Penal Internacional el caso del cierre de la frontera de Venezuela.
Las dos más grandes figuras de Colombia, del S.XX fueron consumados detractores de la traidora oligarquía neogranadina; y ésta los avistó siempre como sus enemigos. Por eso primero asesinó a Jorge Eliécer Gaitán en 1948, e hizo que García Márquez “un indio engreído” viviera y muriera en el exilio. El odio era tanto que en las quemas de libros que propagó el fascismo conservador siempre incluía la Oraciones de Gaitán y los relatos de Gabriel García Márquez, “obras que destruyen a nuestra juventud”.
En Colombia no hay ni una estatua de Gaitán, la oligarquía santanderista se asegura cada año que esté bien muerto y que sus ideas permanezcan enterradas junto a sus restos. Su familia ha sido vituperada, acosada y humillada al máximo. Gloria, su hija, lo ha denunciado así, por todos los medios a su alcance, su voz cae en el vacío.
El “Gabo” con su magia magistral y sus espléndidas verdades se ganó el respeto y admiración mundiales ante de que la retrógrada oligarquía bogotana y sus amos del Norte pudieran reaccionar y se metió en el corazón de todos. Los políticos tuvieron que callar, como enmudeció la iglesia y la academia, genuflexas –por demás- ante EEUU. No tuvieron otra salida que aceptarlo y cínicamente admirarlo. Y el Gabo los ironizó como quiso y donde quiso. Fue feliz e indocumentado en Venezuela, país que lo acogió en su fuga y vivió y murió en México. Nunca quiso compartir vida con los que lo habían lanzado fuera de su patria por la violencia contra los pobres.
Después del asesinato de Allende el Gabo escribió unas páginas excepcionales: “La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa. La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder. (...) Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, una Corte de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, y defendiendo toda la para fernalia apolillada de un sistema de mierda que él se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro. El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los seres humanos de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre”. Por cosas como ésta, la oligarquía cachaca odió, odia, y odiará, a Gabriel García Márquez, que la dibujó en sus libros como lo que fue, y es...

Jorge Eliécer Gaitán Ayala (1903-1948). Decía el revolucionario Gaitán: “Hoy como ayer y como mañana sólo hay una verdad, que todas las fuerzas regresivas que se confabulan, todas las tácticas de la reacción, no podrán detener en el camino de la revolución ideológica que viene transformando al mundo y que no es el producto de un capricho, sino la consecuencia inevitable y afortunada de una determinación. (...) Cuando los trabajadores sean en realidad una organización de clase, podrán influir decisivamente en la vida nacional. (...) La Constitución de 1886 ha hecho de Colombia algo peor que un coloniaje y peor que una monarquía. Cercano está el momento en que veremos al pueblo barriendo con este engendro cavernario... Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos. (...) Yo no soy un hombre soy un pueblo y el pueblo es mayor que sus dirigentes... Por la restauración moral de la república, pueblo: ¡a la carga!”
Y frente a las matazones oligárquicas del pueblo humilde, de los campesinos, de los líderes sindicales, de ese odio oligárquico a todo lo que sonara a liberación, a Bolívar, a revolución y a justicia social Gaitán oponía la paz. Precisamente, en términos de paz se dirigió al gran jefe de los represores, el conservador Mariano Ospina Pérez, a la sazón presidente, para exigir la paz. ¿Quién era Ospina? Nada menos que el nieto de ese otro carnicero llamado Mariano Ospina Rodríguez quien además de enemigo jurado de El Libertador, formó parte del círculo íntimo de Santander, Obando, López, y Torres, que junto a otros patiquines de la oligarquía cachaca acordaron, en 1928, -en un famoso “Club” de Bogotá- el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho. Y lo hicieron por interpuestas personas (primer sicariato de la historia colombiana) ¿Qué trasmitió Gaitán a Ospina Pérez?
"Esta avalancha humana: libra una batalla, librará una batalla; vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora. (...)  Sólo os pedimos la defensa de la vida humana, que es lo menos que puede pedir un pueblo. En vez de esta ola de barbarie, podéis aprovechar nuestra capacidad laborante para beneficio del progreso de Colombia... Esta enlutada muchedumbre, estas banderas negras, este silencio de masas, este grito mudo de corazones, os pide una cosa muy sencilla: que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y bienes, como querríais que os tratasen a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos, a vuestros bienes. (...) Bienaventurados los que no ocultan la crueldad de su corazón, los que entienden que las palabras de concordia y paz no deben servir para ocultar los sentimientos de rencor y exterminio. Malaventurados los q’ en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad contra el pueblo, porque ellos serán seña lados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia”.
Gaitán, como otros tantos líderes sociales y políticos de Colombia fue víctima de ese gen de violencia trasmitido por generaciones en la oligarquía neogranadina y feneció por órdenes expresa del bárbaro Ospina Pérez, que representaba a esa clase, que se abrogaba ser la dueña de la riqueza nacional de Colombia, y al imperialismo frente al cual se arrodillaban los ricos de Cundinamarca, Medellín, y de toda Colombia.
"El gobierno colombiano tiene la metralla homicida para el pueblo y las rodillas puestas en tierra ante el oro norteamericano. (...) Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres menos pobres. Si avanzo, seguidme. Si me detengo, empujadme. Si os traiciono, matadme. Si muero, vengadme".
Aquel 9 de abril, valerosa y anónimamente, esos humildes héroes -hoy ignorados e irrespetados- se levantaron en vano intento buscando derrocar al genocida Ospina Pérez quien, como jefe de la llamada en aquel entonces Unión Nacional, repartió el gobierno entre liberales y conservadores, gestando junto a la CIA la llamada Operación Pantomima para asesinar al líder popular q’ conducía inexorablemente a los humildes hacia la toma del poder.
Hace casi 70 años (1946) cayó asesinado Gaitán en plena carrera 7 de Bogotá. El pueblo iracundo salió a vengar su asesinato y sin dirección y también sin rumbo se tomó la ciudad, quemó todo, tranvías, edificios, iglesias, casas, lo que encontró a su paso. Amenazó con tomar el Palacio de Ospina autor del crimen... Otro Berruecos para Colombia, moría quien podía reivindicar a los humildes y mantener la unión de la república, revuelta por los desatinos y la violencia de clase (nacional-católica).
La IX Conferencia Panamericana de Bogotá (1948)
EEUU en 1904 ya se había robado a Panamá sin que el gobierno presidido por un tenebroso miembro de la oligarquía como Marroquín hubiera reaccionado. En 1906 se dio la III Conferencia Panamericana en Río de Janeiro, Guillermo Valencia y Rafael Uribe Uribe, representaron a Colombia. La traición de los representantes bogotanos fue patética. Uribe U. terminaría su abyecto informe afirmando que los gringos se habían hecho “amar irresistiblemente de sus peores enemigos”; para esos días EU controlaba Cuba como una colonia, 2 veces había desembarcado en México, había continuado imponiendo dictadores en Guatemala (Estrada Cabrera, Carlos Herrera, Castañeda), Honduras (Tiburcio Carías), El Salvador (Maximiliano Hernández), Nicaragua (Tacho Somoza), Haití (ocupado por EU 1915-34), República Dominicana (Trujillo), y había exterminado a los trabajadores de las bananeras (United Fruit) en Magdalena (Col). En ese contexto EU organizó, junto a Ospina Pérez, la IX Conferencia Panamericana de Bogotá (1948); la juventud democrática de América Latina lo identificaba como el enemigo principal de los pueblos del continente. Y por esa lucha antiimperialista fue asesinado Jorge E Gaitán, que era el invitado a inaugurar la “Conferencia juvenil anti-panamericana”. Una hora antes cayó baleado en pleno centro de Bogotá.
La salida para Colombia
Bolívar nuevamente se muestra como la solución para Colombia. Sus ideas son las únicas que pueden salvar al pueblo neogranadino de la depredación de la oligarquía, de la entrega total de las riquezas de la nación al capital financiero anglosionista, de la liquidación del deber ser latinoamericano, y de la muerte, la violencia, el hambre y la claudicación frente al enemigo histórico. Y su espíritu liberador, de igualdad y de nacionalidad, exige urgentemente que el pueblo colombiano se una alrededor de la idea y la palabra bolivariana que preconiza la revolución venezolana.
Ese es el miedo de la oligarquía santanderista, y el de sus amos del Norte. De allí la campaña de mentiras contra Venezuela. Es que el pueblo bolivariano de Colombia ha comenzado a despertar. Era un gigante dormido que al ponerse de pie liquidará a quienes lo han humillado durante 200 años y no hay poder en la historia que detenga a un pueblo cuando éste quiere hacerse justicia. Y los millones de compatriotas desde Venezuela los ayudarán y muchos, muchos, regresarán a rehacer la Colombia de sus sueños, la de la liberación y la justicia. Los tribunales esperan a tanto rufián engreído y a tanto ladrón en traje de gente honesta. Es la única solución y el pueblo la tiene a la mano... Entonces el “Gabo” retornará a su patria, y a Gaitán se le elevará como el mártir de la revolución de los humildes y habrá plazas Gaitán, y barrios Gaitán y liceos Gaitán. Y quizá un escultor revolucionario cincele el bronce de Jorge Eliécer Gaitán.
En Colombia pervive un fatídico andamiaje de bandidos que ya no opera solamente desde arriba, apropiándose de los recursos fiscales o de la riqueza de los proyectos económicos, como hace años, sino uno que deriva del paramilitarismo y el tráfico de cocaína, que está carcomiendo las bases más elementales de la sociedad. Aflige la esquina, la cuadra más pobre, el negocio informal, el establecimiento medio surtido, asciende por la buseta del barrio, el mini mercado, la peluquería popular, hasta tocar las estructuras del contrabando organizado en las fronteras, la trata de la gasolina, las casas de cambio, el contrabando desde Venezuela que surte no sólo a los San Andresitos, sino a los almacenes de cadena, el expendio de combustibles, partes de automotor, alimentos, electrodomésticos, medicinas, todo aquello que mueve dinero, hasta bien entrada la geografía colombiana incluyendo el Magdalena Medio, el Valle de Upar, la Costa Atlántica, los santanderes, el llano, y Medellín. Casi todo Colombia.
La crisis es tan grave que JM Santos se esconde, finge, miente, amenaza, inventa falsos supuestos, pone su maquinaria político-mediática a contener a Venezuela pero las costuras se revientan y el mundo comienza a enterarse de las terribles miserias del gobierno, de la criminalidad de la clase política y de la pobreza del pueblo llano colombiano. Frente a la verdad q’ golpea a la oligarquía con la fuerza de un huracán, el gobierno de Santos opone la maniobra y el cinismo. No quiere enfrentarse al Pte Maduro porque percibe que las masas de millones de pobres, en su país, se darían cuenta de que lado está la probidad y la justicia, y donde la falsedad y la ignominia. Y es que, socialmente, la situación colombiana es insostenible.
Analicemos hoy la situación petrolera colombiana, que es abono a la desesperanza de los trabajadores y a las neurosis de las oligarquías neogranadinas.
La producción petrolera colombiana
Según agencias especializadas, y el Min de Minas y Energía, las reservas probadas de petróleo, quedaron en 2.308 millones de barriles. La producción de crudo registra alrededor de 920 mil barriles diarios con una tendencia descendente para el 2016 a los 800 mil b/d, debido a la baja en los presupuestos de exploración y perforación. La caída de los precios del crudo ha forzado a las empresas petroleras a reducir sus inversiones y a enfocar los recursos hacia los activos que generan mayor flujo de caja. Las cifras de la Asociación Colombiana de Petróleo, ACP, señalan que mientras en el 2014 se perforaron 113 pozos exploratorios, este año se programaron solo 91. A estas alturas del 2015 solo se han completado 61. Según las tasas colombianas de éxito exploratorio, es necesario perforar 200 pozos/año, mínimo para mantener la producción. Así, mientras apenas se incorporaron 206 millones de barriles a las reservas, la producción alcanzó los 361 millones de barriles. Por primera vez desde el 2008, Colombia no alcanzó a reponer por lo menos cada barril extraído.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), las petroleras pueden superar los bajos precios durante el 2015 y el 2016 mediante recortes en el presupuesto y extrayendo todo el crudo posible. Pero, si no se buscan nuevos pozos, se presentará un escenario catastrófico, en potencial y reservas. Hoy, con el ritmo de producción (900 MBD), las reservas de Colombia alcanzarían para menos de 7 años.
En este momento coyuntural no hay otra alternativa que concentrarse en incrementar la producción pero los yacimientos no dan mas. Si no se perfora y se reparan pozos, incrementar la producción es imposible; se prevé, incluso, un desplome a partir del próximo año (120 MBD menos), que para el 2018 puede terminar significando una reducción de 220.000 barriles diarios. Toda una tragedia.
El sector petrolero colombiano está implosionando. La caída en los precios ha puesto contra las cuerdas a todas las compañías productoras. Ecopetrol y Pacific Rubiales, las dos más grandes, ya anunciaron ajustes en sus inversiones que sumados llegan a los US$4.000 millones anuales; es decir, una baja del 50% en la inversión total del sector. Las firmas de servicios petroleros fueron las primeras en sentir el impacto. Así las cosas, el panorama luce muy oscuro: los pagos a los proveedores se han prorrogado a 120 y 180 días; como siempre en la economía neoliberal los recortes empiezan por la nómina (Colombia tiene 120 mil trabajadores petroleros, la rebaja afectará a un 30-35%). Los gastos no necesarios han desaparecido del balance y el cierre de pozos ya forma parte de la agenda.
Algunas voces advierten que al interior del Gobierno y de la clase política no se ha entendido la gravedad del asunto. El primer impacto es fiscal y hay quienes lo mini-mizan. Con US$60 menos por cada barril, el hueco que se le abre a las finanzas es de 300.000 millones de pesos por cada dólar que caiga el precio. Se calcula que el Fisco dejará de percibir $20 billones de pesos en el 2015 (aprox. $6.500 millones).
El golpe de la crisis ya empieza a afectar a las regiones que viven del petróleo, como Casanare, Meta y Arauca, entre otras. Alrededor de un 15% ha bajado la actividad sísmica, y un  40% de los taladros que hay en el país están ociosos. Si no se hace sísmica y no se perfora, si no se busca el crudo donde se supone lo hay, en unos 5 o 6 años Colombia va a ser un importador de petróleo. Según las cuentas de la ACP, es probable que este año se mantenga la producción en 900 mil barriles... Pero es inevitable que a partir del 2016 haya una caída continua que llegará en 2018 a 650/ 700 MBD y hacia el año 2020 en más o menos 500 MBD.
La refinación y la demanda interna de combustibles
La refinación está toda en manos de Ecopetrol: “Barranca Bermeja”, en Santander, procesa una carga de 250 mil b/d. “Reficar”, en Bolívar, 160 mil b/d; “Floreña”, en Casanare, 50 milb/d; “Orito”, en Putumayo, 2,8 MBD; y “Apiay”, en el Meta, 2,5 mil b/d. Las refinerías producen 73.527 b/d de gasolinas (70 mil normal y 3500 de extra y AVgas) 120 MBD de gasoil (liviano y mediano) y 20 MBD de propano. (Fuente: SIPG).
¿Cuáles son los expendedores de combustibles?  Terpel, Chevron-Texaco; Exxon-Mobil; Petromil; Zeuss; Petrobrás, que compró las E/S de Shell; Uno-Colombia que adquirió Brio-Max. Todas ellas, compañías extranjeras, la primera fue adquirida ya por Chile y la última por panameños. Adicionalmente funcionan varias “empresas” llamadas de “introductores”, un eufemismo para no decirles contrabandistas, que son legalizadas por el Ministerio de Minas y Energía, para el minoreo de gasolinas, como Ayatawa copp (Maicao), Zapata y Velázquez (Medellín), Proxxom, etc...
La mayor empresa distribuidora de combustibles es Terpel (1.654 E/S, 150 propias y el resto concesionadas); en 2º lugar Biomax (751); 3º ExxonMobil (630); 4º Chevron-Texaco (375); Petromil (costa atlántica – 281); Petrobras (95); Ecospetróleo (Barran quilla – 76) Gulf (10), etc. Existen 5.000 puntos de venta, de los cuales 3.905 son E/S formales y el resto pequeños surtidores. No obstante la atomización, el mercado se muestra muy concentrado, 4 empresas controlan el 80% nacional.
La demanda colombiana de combustibles está prácticamente en la raya: 111.715, b/d de gasoil vs. 120 mil de oferta; 87.500 b/d de gasolina vs. una oferta de 73.527 (déficit de 10 MBD); y 20 mil vs. 20 mil de GLP. Colombia ante esta situación de insatisfacción de la demanda de gasolina necesita de la de su vecino, y la trata de obtener por la vía que la genética de su clase política le indica: el cohecho, la extracción ilegal, y la esclavización de la etnia wayuu que durante los últimos 200 años ha sido víctima de los terratenientes y de los políticos criminales que azotan la Guajira.
Demanda de combustibles en Colombia
Fuente: Unidad de Planeación Minero Energética – UPME
                          ▼Gasolinas –MBD-▼
Escenario:       Alto      Medio        Bajo
2013                   83,314      83,314         83,314
2014                   85,755      85,755         85,755
2015                   87,487      87,487         87,487
2016                   90,106      89,588         89,070
2017                   93,665      92,579         91,502
                            ▼  Gasoil  -MBD- ▼
2015                  111,716       111,716         111,716
2016                  115,211       114,640         114,069
2017                  118,975       117,800         116,635
2018                  122,877       121,067         119,286.. 






Lo dijimos ayer, las circunstancias socio-económicas obligaron a Santos a aceptar la invitación de la Celac y la Unasur para reunirse en Quito, con Maduro. Esta vez Santos no exigió ninguna condición, ni usó ningún argumento de agresión al pueblo venezolano de la frontera. Su camino a Maicao fue premonitorio de la decisión, sus asesores le demostraron que era necesaria la reunión con Maduro, porque los 100 mil maicaeños viven de la gasolina, los alimentos, las medicinas, los materiales de construcción, los repuestos automotores, los electrodomésticos, la cerveza, abono, refrescos, textiles, etc. etc. que llegan del vecino país a los almacenes y calles de esa ciudad guajira. Y, por entendido, sin diálogo habría una rebelión social en todo el departamento de la Guajira colombiana.
Pero, el malestar es general en toda la frontera y más allá. En Colombia, 3,1 de cada 10 personas viven en condición de pobreza. El pueblo pobre está cruzando el Rubicón Santos-Uribe, para enfrentarse a la oligarquía santanderista que lo ha mancillado y explotado al máximo; los humildes de Colombia están mostrando su hastío y echando su suerte a andar, por el camino del enfrentamiento social a la corrupta casta de los santos y los uribes y a sus organizaciones político-criminales “aguas abajo”. Esto lo sabe Santos, por eso no pudo contener más el diálogo con Nicolás Maduro.
Las circunstancias político-económicas colombianas, en el fondo, han cumplido el rol de instigadoras de la negociación. Porque la nefasta oligarquía bogotana agitaba las banderas de la guerra y la casta política “paraca” blandía los emblemas de la agresión y la mentira. Fue tanto el cinismo de las últimas horas que la oligarquía se inventó una violación del territorio por aviones de guerra venezolanos; en la raíz de esta mentira estaría la justificación, en momentos de honda crisis, de la compra de 18 aviones f-16 a Israel, caza bombarderos útiles pese a sus 30 años de uso letal, dice el portal www.infodefensa.com. La clase política cachaca en función de sus negocios humilló a la cúpula militar neogranadina obligándola a mentir, solazándose luego en el auto-engaño y la trapacería. Este fue otro falso supuesto que las autoridades venezolanas se encargaron de desmontarlo contundentemente. Bastó una sola llamada de la “US-Embassy” en Bogotá, para que Santos se olvidara del montaje y decidiera concurrir a Quito el próximo lunes. Gol de Maduro...
¿Por qué se vino abajo el andamiaje de agresión construido por Santos-Uribe?
Inicialmente porque era insostenible el argumento de violación masiva de los ddhh por parte de Venezuela, que fue lo que opuso la mentalidad cachaca al crimen para militar y al contrabando. Esa mentira mil veces propagada por los medios de la ultra derecha continental tenía pies de barro y, como tal, al pasar el primer riachuelo se desmoronó. Pero en el fondo de la decisión de Santos circulan sin precedencia tres poderosas razones que hacen obligante el diálogo con la patria de Bolívar:
1)            El gobierno colombiano no tiene los recursos para remediar el drama social de la frontera sobre todo en Santander (N) y La Guajira. La miseria en estas regiones supera en un 50% la pobreza general del país; no consigue Juan Santos ningún argumento que justifique el abandono de Cúcuta, en educación, salud, vivienda, etc. ciudad que cayó desde hace mas de 20 años en manos del paramilitarismo y las organizaciones de la droga. Estas mafias impusieron la política, incluyendo a sus dirigentes, y la maquinaria criminal organizada para succionar la riqueza del vecino venezolano, legalmente, así como el cambio agiotista de la moneda.
2)            No menos importante que el anterior ítem es el relativo a la rebelión interna. Los asesores de Santos le advirtieron de la posibilidad inminente de una insurrección popular, contenida en parte por los diálogos de paz en La Habana con las Farc y por la transferencia económica (víveres, materiales y gasolina) desde Venezuela.
3)            La implosión de la industria petrolera neogranadina. Ayer lo analizamos en trazos gruesos. La situación es gravísima, las reservas probadas de crudo y la agregación negativa de barriles al potencial -a las tasas de producción de hoy- sólo le alcanzan a Colombia para seis años. Esto quiere decir que en tres años Ecopetrol estará en la raya de las dietas de sus refinerías, y en cinco tendrá que importar crudo para abastecer parcialmente el mercado colombiano. JM. Santos, seguramente negociará con Maduro ese suministro futuro. Pero, ojo. Cualquier acuerdo debe ser a precio internacional. Ya está bueno de saqueo. Incluso Pdvsa, en un futuro que se aprecia muy cercano, pudiera utilizar sus tubos para ponerle a Colombia el crudo en la frontera. Pero, hay algo más grave para la política interna de Santos, Colombia tiene hoy (según números del propio Ministerio de Minas y Energía) un déficit estructural en el mercado interno y este se refiere a que las refinerías no pueden satisfacer la demanda de gasolina, es decir el consumo. El fallo alcanza los 10 mil barriles diarios. Por eso, es totalmente absurdo que Ecopetrol exporte gasolina a los mercados de Centroamérica (Panamá y Costa Rica). ¿De dónde proviene ese producto?
El director de la Dian (dirección de impuestos y aduanas de Colombia), Juan Ricardo Ortega, al entregar el cargo declaró que, “el 15% del combustible que se mueve en Colombia proviene del contrabando... Unos 50.000 b/d de gasolina están entrando sólo por La Guajira”. Aquí está el combustible exportado por Ecopetrol.
¿Por qué el ensañamiento contra Venezuela?
Porque la oligarquía santanderista y sus medios notaron como se acababa la fiesta en la frontera; como el saqueo sistemático, el robo, y la dominación de un territorio clave, se les venían abajo. Y fundamentalmente porque las medidas tomadas por el gobierno venezolano les descubrió sus miserias, la terrible explotación del pueblo pobre y la situación de esclavismo en que vive el pueblo humilde de la frontera.
Atacan, como defensa psicológica, porque sus prebendas quedaron al descubierto, así como sus crímenes, y el mundo ha comenzado a conocer la verdadera Colombia, al país que es el segundo a nivel mundial en desplazados internos y el primero en externos (23% de la población vive fuera: 5,6 millones  en Venezuela, 4,8 millones en EEUU, 1,2 en España, 800 mil en Brasil, 650 mil en Australia, 400 mil en Ecuador, 390 mil en Panamá y 1 millón repartido entre México, Centroamérica, Suramérica y El Caribe), y la extensa pobreza y desigualdad de su población. Esa es la razón de los ataques y con ellos, como un boxeador que golpea los flacos medios, quieren ablandar a Maduro para sacarle el máximo de ventajas, mientras llegan –al decir de ellos- los López y Capriles que les abrirán nuevamente la frontera a la criminalidad genética de la oligarquía cachaco-paraca, y a los saqueadores.

Según el Instituto de Estudios Económicos del Caribe (IEEC), se lee que el 44% de las remesas de los colombianos provino de España, el 38% de Estados Unidos, el 10% de Venezuela y el 8% entre Italia, GB y Francia. 4.972 millones de dólares que ingresaron (2013) a Colombia por concepto de remesas representan el 3% del PIB nacional. Si Colombia, según Santos, crecerá 3,1% este año, ya se sabe de dónde viene el crecimiento. Si Venezuela le saca la silla fronteriza todo el castillo de arena se vendría abajo... Esa es la razón de la llamada de atención de EU a Santos.
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