"EL ESEQUIBO ES DE VENEZUELA"

jueves, 22 de diciembre de 2016

Política revolucionaria (Apuntes en 5 Tiempos)



“La política, que los sectores reaccionarios y conservadores reservan sólo a los políticos, restándole su valor de vivencia popular, se trajina nuestro país como un negocio lucrativo. Ello es directa consecuencia del colonialismo. Las clases dominantes-imperialismo y oligarquía en el caso de Venezuela-forman sus propios políticos, los dirigentes para una y otra actividad pública, a los cuales toman en alquiler y los convierten en piezas de inventario dentro de su principal empresa: el Poder”. Fabricio Ojeda

“La desigualdad entre una minoría que se beneficia de las privatizaciones neoliberales y una mayoría que carga en sus espaldas con el peso de la deuda privada y que sufre las consecuencias de la privatización de las empresas proporciona numerosos efectivos para el renacer de la política revolucionaria”. James Petras (1999)

Para Fabricio Ojeda, el camino de la revolución, de la política al servicio del pueblo, no puede ser el mismo señalado “permitido” por las clases opresoras. La decisión inquebrantable de ser libres, romper la mediatización colonial y el dominio de las viejas y tradicionales clases dominantes con su política alquilada, representa de por sí un cambio revolucionario en la conciencia colectiva de las clases oprimidas.

Reflexión necesaria (y urgente)

La política revolucionaria implica una ética revolucionaria; libera la propia conciencia del hombre y la despoja del afán de lucro. En esta forma conduce a cada cual hacia el sacrificio, a “no flaquear ante las dificultades y demostrar seriedad y firmeza en los propósitos; los hace “despreciar al enemigo en su conjunto” por más fuerte que se presente ante sus ojos y a “tomarlo muy en serio en cada caso concreto”. Resultado lógico de esta nueva moral en la decisión de luchar que aparece progresivamente en el seno del pueblo y en relación a su toma de conciencia revolucionaria. Liberado a sí mismo, cada uno comienza a ver nítidamente la realidad de su país y ahonda la búsqueda consciente de los caminos para la eficaz solución de los problemas. El hallazgo de la verdad lleva a la posición definitiva: a la decisión de luchar.

Nota: Recomendamos el libro de Fabricio Ojeda. (2006) La guerra del pueblo. Ver: referencias bibliográficas.
 

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